sábado, octubre 24, 2015

Esperando… a ver qué pasa. Eugenio Yáñez: El inmovilismo en Cuba, más sólido que nunca. Si algo avanza en la Cuba tiranizada por los Castro, además del marabú, es el inmovilismo.



Esperando… a ver qué pasa

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El inmovilismo en Cuba, más sólido que nunca
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Por Eugenio Yáñez
22/10/2015

Si algo avanza en Cuba, además del marabú, es el inmovilismo.

Cada día son más los visitantes extranjeros, y entre ellos muchísimos americanos, que van a Cuba con la intención de explorar tanto evoluciones positivas como potenciales oportunidades de negocios, y al dejar la Isla están más confundidos que nunca, porque ningún funcionario del régimen es capaz de concretar nada ni de mostrar posibilidades reales de avanzar, ya que todos dicen estar a la espera del levantamiento del embargo, como si se tratara de algo inminente. Por tanto, el régimen estaría inmovilizado por culpa “del bloqueo”.

Sea el presidente de Francia, la secretaria de Comercio de Estados Unidos, el canciller español, todos tratan de encontrar la punta del ovillo que permitiría avanzar por el laberinto de regulaciones, disposiciones y expectativas desmesuradas (o minimizadas), pero no logran encontrarlo. No es que los cubanos mantengan en secreto ese ovillo que permitiría escapar del Minotauro, sino que aparentemente no lo tienen, y algunos ni siquiera saben que exista algo así. Cuando para oír hablar del futuro cubano hay que entrevistar al obeso fotógrafo Alex Castro, hijo de Quien Tú Sabes, está claro que las perspectivas son grises y con pespuntes negros.

Las noticias sobre el estancamiento del régimen son más elocuentes cada día. El supuesto socialismo próspero y sustentable brilla por su ausencia: falta de liquidez manifestada en significativa reducción de importaciones de alimentos, y la producción agropecuaria nacional crece mucho más en las estadísticas oficiales que en los mercados; agobiante sequía que reduce áreas de siembra y rendimientos de cultivos; decrecimiento de la masa ganadera por muerte de hambre y sed de muchos animales y por mal manejo de los mismos en áreas estatales; crisis demográfica endémica, con una proporción creciente de cubanos de la tercera edad, mientras infinidad de jóvenes y personas en edad laboral tienen como objetivo principal de sus vidas emigrar, a donde sea y como sea; epidemias de dengue y cólera que surgen continuamente sin que se eliminen definitivamente, como si se tratara de África; salarios estatales con cada vez menos poder adquisitivo; bombo y platillo con la ley de inversiones extranjeras y la Zona de Desarrollo de Mariel, pero pocos inversionistas arriesgan su dinero en un país donde los condicionamientos legales no son transparentes y el poder judicial no es independiente; doble moneda lastrando el funcionamiento de la economía y afectando los bolsillos de los cubanos y la credibilidad del régimen, mientras la solución del problema no pasa de rumores y especulaciones hasta el momento; faltando menos de seis meses para la celebración del congreso del partido comunista, que se supone sea, según la camarilla dirigente, la reunión más importante del país, casi no se habla del tema en la prensa controlada por la dictadura ni se respira el ambiente propagandístico que existía en anteriores ocasiones al aproximarse la fecha del cónclave partidista. Dicen las malas lenguas que los más retrógrados, que no acaban de aceptar las nuevas realidades surgidas después del 17 de diciembre, quisieran aplazar el congreso, mientras los que favorecen cambios insisten en celebrarlo como fue convocado, en abril de 2016.

Mientras tanto, ¿a qué se dedica, por ejemplo, el periódico Granma? Ante todo, a desinformar. Publica que el conjunto Buena Vista Social Club actuó en la Casa Blanca y que sus músicos se robaron los aplausos de los cerca de 400 asistentes, incluyendo al presidente Barack Obama, lo cual es falso: Obama no estuvo presente en la actuación, aunque sí los saludó personalmente. “Pequeños detalles” que el órgano del partido comunista cubano pasa por alto.

Además de desinformar, como de costumbre, otra tarea del libelo comunista es falsificar la historia a conveniencia del régimen, para lo que está publicando una serie de artículos de investigadores de un centro de investigaciones históricas de la Seguridad del Estado. En uno de los más recientes, sobre la Lucha Contra Bandidos (ya el título denota la intención) afirma de hecho, escandalosamente, que todos y cada uno de los alzados contra el régimen desde 1959 eran “terroristas” y se dedicaban sistemáticamente a asesinar hombres, mujeres, niños y ancianos. Al mismo tiempo, silencia que buena parte de los alzados fueron combatientes del Ejército Rebelde o humildes campesinos cubanos. O que miles de familias del Escambray fueron sacadas a la fuerza de donde vivieron y trabajaron por generaciones, y deportadas a lejanos pueblos al occidente de Pinar del Río, para cortar a los alzados fuentes de apoyo y suministros que esas familias les ofrecían. Ya los comisarios políticos y militantes “duros” en el país tienen tela por donde cortar y leyendas que divulgar para construir una historia que ni es ni puede ser.

Para más escándalo, se constituyó un grupo para promover la libertad de la espía Ana Belén Montes, que cumple 25 años de cárcel en una prisión de alta seguridad en Estados Unidos por pasar al régimen sensibles informaciones que obtenía en la Agencia de Inteligencia del Pentágono, donde trabajaba. Es la espía al servicio de la dictadura que más daño ha hecho a EEUU. Algunas de sus informaciones costaron la vida a americanos emplazados en América Central para combatir las guerrillas apoyadas por los Castro. No recibió pena de muerte al declararse culpable y cantar más que un canario en celo, por lo que La Habana la ignoró hasta ahora. Pero hay que seguir alborotando. Y el pretexto que se comienza a enarbolar es que esta señora no era realmente espía, sino alguien con la noble tarea de evitar un enfrentamiento entre ambos países, avisando de posibles planes del guerrerista EEUU contra la pacífica Cuba. Surge así una nueva tarea para agentes de influencia y sirvientes del régimen que decidieron que otras tierras del mundo reclamaban el concurso de sus modestos esfuerzos.

Es de esperar que los quintacolumnistas del régimen en el exterior comiencen de inmediato su campañita para reclamar a Obama perdón presidencial para esta dama, detenida en 2001, lo que parece excesivo a los jenízaros de la dictadura. Huber Matos, comandante de la Sierra Maestra, cumplió 20 años, hasta el último día, y Mario Chanes de Armas, asaltante del Moncada y expedicionario del Granma, cumplió 30, también hasta el último día, ambos en infernales prisiones entre maltratos y abusos, aunque ninguno de los dos era espía ni conspiró contra el castrismo o provocó muertes de cubanos. No importa: los quintacolumnistas intentarán en los próximos meses ignorar esas verdades, exaltar el espionaje y la traición a la patria como virtudes cuando son “contra el imperialismo”, y destacar bondades y ternuras de una espía capturada in fraganti, mientras continuarán desacreditando a quienes se enfrenten a la dictadura.

En eso veremos, en EEUU y todo el mundo, a académicos “liberales”, intelectualoides envidiosos, jenízaros de poca monta, y miserables sirvientes de la dictadura más larga y sanguinaria de América.

Mientras el régimen sigue esperando… a ver qué pasa.

© cubaencuentro.com
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Tomado de http://www.martinoticias.com/content/article/21933.html

 Nace una espía: así reclutó Cuba a Ana Belén Montes

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El mayor éxito de la agente castrista "Bárbara" fue reclutar a Montes e infiltrarla en la Agencia de Inteligencia del Pentágono. La acusación recién publicada contra Marta Rita Velázquez ilustra cómo se captan espías castristas en círculos académicos de EE.UU,


 
Marta Rita Velazquez, Clase de 1979 de la Universidad de  Princeton cuando participaba en 1976 en una manifestacion anti-apartheid.
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Por Rolando Cartaya
abril 26, 2013


El reclutamiento de la espía convicta de la inteligencia castrista Ana Belén Montes, es el plato fuerte de una acusación de conspirar para cometer espionaje a las órdenes de los servicios de inteligencia de Cuba.
Los cargos fueron formulados en 2004 por un jurado investigador de EE.UU. contra la ex empleada federal Marta Rita Velázquez, de origen puertorriqueño.

La acusación, sellada por la corte durante 9 años,y publicada el jueves en el sitio web del Departamento de Justicia, es prolija en detalles acerca del reclutamiento de Montes y los métodos de la Dirección de Inteligencia castrista.

Describe cómo alrededor de septiembre de 1983 Velázquez viajó clandestinamente a México para reunirse con oficiales de Inteligencia de Cuba. Sin embargo, nadie fue a su encuentro. La acusación apunta que la prensa mexicana reportó entonces que las autoridades de ese país habían arrestado, interrogado y luego expulsado a dos oficiales de inteligencia cubanos que habían intentado reunirse allí con ciertos exiliados cubanos de Miami.

El documento precisa que una de las funciones de Velázquez en su trabajo para la Dirección de Inteligencia (DI) cubana era ayudar en el reclutamiento y formación de agentes seleccionados entre ciudadanos estadounidenses que ocuparan "posiciones sensibles" o que tuvieran el potencial para ocuparlas en un futuro.

Entre 1982 y 1984 Velazquez coincidió con Montes, también de ascendencia puertorriqueña, en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins en Washington D.C.. La acusación señala que como parte de la conspiración ella estableció y fomentó una estrecha amistad con su paisana, con el fin de facilitar su reclutamiento.

TE INVITO A CENAR


En la primavera boreal de 1984, Velázquez invitó a cenar a Montes en Washington. Durante la cena le dijo que ella tenía amigos que podían ayudarle a  cumplir sus deseos de “ayudar al pueblo de Nicaragua”.

Después  de terminar sus estudios de postgrado en SAIS, en julio de 1984, Velazquez le escribió a Montes. En su carta, escrita en español, le decía: “Ha sido una gran satisfacción para mí haberte tenido como amiga y compañera durante este tiempo que hemos compartido juntas como estudiantes. Espero que nuestra relación continúe fuera de la esfera académica”.

En el otoño de 1984, mientras Montes trabajaba para el Departamento de Justicia y buscaba empleo en organizaciones internacionales de socorro, Velázquez la invitó a viajar con ella a Nueva York. La acusación consigna que el objetivo ostensible del viaje era presentarle a un amigo que le ofrecería una oportunidad de ayudar al pueblo nicaragüense.

(Walter Kendall Myers, y su esposa Gwendolyne, espías de La Habana. Como Montes y Velázquez, Myers estudió en la Johns Hopkins.)

El viaje en tren se concretó alrededor del 16 de diciembre de ese año. En un restaurante de la Gran Manzana, se reunieron con un oficial de la inteligencia cubana  identificado en la acusación como “M”. El hombre tenía inmunidad como diplomático de la Misión de Cuba ante Naciones Unidas, uno de los dos principales centros de la inteligencia castrista en EE.UU, junto con la Sección de Inereses en Wasshington.

Tras concluir el “almuerzo de trabajo”, Velázquez participó a su invitada que su interlocutor le había comentado que consideraba a Montes entre sus mejores prospectos.

A principios de 1985 Velázquez le pidió a Montes que preparara una autobiografía, incluyendo su trayectoria en el Departamento de Justicia. Incluso le prestó una máquina de escribir para que la redactara. Una vez listo el curriculum, volvieron a viajar juntas a Nueva York para entrevistarse por segunda vez con “M”.

Posteriormente, Velázquez acordó con sus manejadores cubanos organizar una visita con Montes a Cuba, vía España.

...Y EL POLÍGRAFO TAMBIÉN


Partieron hacia Madrid el 29 de marzo de 1985, o en fecha aproximada. Una vez en España, se encontraron con un cubano que les proporcionó pasaportes falsos, con los que viajaron, siguiendo instrucciones de La Habana, a Praga, Checoslovaquia.

En esa ciudad centroeuropea les esperaban dos individuos de nacionalidad cubana. Uno de ellos era el oficial de inteligencia identificado en la acusación como “F”. Se trasladaron a un apartamento donde Montes y Velázquez recibieron nuevos pasaportes falsos y ropa para su viaje clandestino a Cuba, en el cual les acompañaría “F”.

Una vez en La Habana, Velázquez supo por otro oficial de la DI, identificado como “A” en el documento del Departamento de Justicia, que la razón de que nadie se encontrara con ella en México en 1983 había sido la expulsión de los dos oficiales de inteligencia.

Durante su estancia en Cuba, en la primera mitad de abril de 1985, Velázquez y Montes recibieron entrenamiento de inteligencia, incluida la codificación y decodificación de mensajes para transmitirlos por radio en altas frecuencias.

De las dos visitantes partió la iniciativa de que las sometieran también al polígrafo o detector de mentiras, por si acaso tenían que pasar dicha prueba como parte de sus empleos con el gobierno estadounidense.

De Cuba, Velázquez regresaría con el nombre en clave de “Bárbara”.

UNA FOTO EN LA GRAN VIA


El viaje de regreso siguió el itinerario inverso: La Habana-Praga-Madrid-Washington. En la capital española, por sugerencia del centro de La Habana, se tomaron fotos en un bulevar madrileño para justificar unas  supuestas vacaciones en España. En sus pasaportes estadounidenses se estampó como fecha de regreso el 13 de abril del 85.

Entre junio y septiembre de ese año Velázquez ayudó a Montes a obtener un empleo en la Agencia de Inteligencia del Departamento de  Defensa, DIA. En el cuestionario sobre Seguridad del Personal del Departamento de Defensa Montes la citaba entre sus referencias como una persona que conocía su carácter.

En septiembre del 85 Montes obtuvo la plaza como analista de inteligencia de la DIA, y con ello, el acceso a un tesoro de información clasificada sobre la defensa nacional de Estados Unidos que entregaría puntualmente a lo largo de 16 años al gobierno de Cuba y sus agentes.

A partir de 1992 se especializaría en asuntos cubanos, una posición desde la que se cree influyó en un informe de la entidad que desestimaba a Cuba como amenaza para la seguridad de Estados Unidos.

AHORA, VUELA TÚ SOLITA


Una vez que Montes se consolidó en su puesto, ella y Velázquez rompieron sus relaciones. Sus conocidos sólo habrán visto una discusión acalorada entre amigas íntimas, iniciada por la segunda, alrededor de 1988. La acusación del jurado investigador señala en cambio que a los efectos de su trabajo como espías del gobierno cubano era necesario establecer entre ambas una compartimentación.

Velázquez conseguiría empleo en 1989 con la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID, donde obtuvo un nivel de acceso a la información "top secret", un escalón más que el nivel "secret" que había recibido en el Departamento de Transporte en 1984.

Fue estacionada --¿casualidad?-- en Nicaragua. La acusación consigna que durante su estancia en Managua fue contactada por sus manejadores en abril de 1992,  via mensajes codificados, para que viajara a Panamá, donde sostendrían una reunión operativa.

En otro contacto con ellos en junio de 1996, le entregaron nuevos programas de codificación-decodificación para continuar las comunicaciones clandestinas. Un mes más tarde la volvieron a contactar, preocupados por su embarazo.

DE "CENTRO" A "BARBARA": HAZ COMO QUE TE VAS, Y VETE


Montes fue arrestada el 20 de septiembre de 2001,nueve días después de los atentados terroristas contra Washington y Nueva York. Si hasta entonces el FBI la había dejado correr, su conocimiento de secretos de la defensa nacional la convirtieron en un grave peligro tras el 9/11.

En 2002, se declaró culpable de los cargos presentados contra ella, por los cuales la podían haber condenado a muerte. Había llegado a un acuerdo con la fiscalía para recibir una condena menor (25 años) a cambio de colaborar.

En junio de ese año Velázquez renunció a su trabajo con la USAID y salió de Estados Unidos hacia Suecia. La cancillería sueca ha confirmado que está, o estuvo, casada con un funcionario de esa dependencia, el cual –afirman--no sería culpable de ninguna actividad criminal, pese a que toda la labor conspirativa y de espionaje de ella transcurrió mientras estaban casados.

Por el cargo formulado en la acusación del jurado investigador, Marta Rita Velázquez, también conocida como "Bárbara", también conocida como Marta Rita Kviele, podría ser condenada a cadena perpetua. Pero Suecia considera el espionaje un delito político, y no extraditaría a Velázquez a Estados Unidos

No en balde optó temprano por hacerse la sueca.

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Comentarios del Departamento de Justicia

Dean Boyd, vocero de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, ha declarado a Martí Noticias que los Estados Unidos notificaron oficialmente a Marta Rita Velázquez en diciembre de 2011 que enfrenta  cargos de conspiración para cometer espionaje, con la intención de permitirle la oportunidad de contestar o resolver, el cargo.
Velázquez  se ha negado a comunicarse con los Estados Unidos y es consciente de los cargos en su contra, pero no hay razón para mantener la acusación en secreto, exlpicó Boyd.
Los Estados Unidos aún no han hecho un pedido formal de extradición para Velázquez que se encuentra en Suecia, puesto que no existe un tratado de extradición en entre EEUU y Suecia para delitos políticos, dijo el funcionario quien declinó comentar sobre si habría más acusaciones relacionadas con este caso, si este tendrá alguna repercusión en el de Ana Belén Montes y sobre cuánto daño causó Velázquez a la seguridad nacional de EE.UU.