lunes, noviembre 09, 2015

Josué Bravo: El alto costo que pagan los cubanos para llegar a EEUU. Las enormes ganas de supervivencia, motivos políticos o de reunificación familiar los lanzan a recorrer una arriesgada y costosa travesía por varios países


El alto costo que pagan los cubanos para llegar a EEUU

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Las enormes ganas de supervivencia, motivos políticos o de reunificación familiar los lanzan a recorrer una arriesgada y costosa travesía por varios países
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Por Josué Bravo
Especial
| 07 de Noviembre de 2015 

Lo que hace unos tres años era una ruta desconocida, hoy se ha vuelto un paso tan común que miles caen en manos de las autoridades en el intento de concretar el sueño americano. Las enormes ganas de supervivencia, motivos políticos o de reunificación familiar; empujan cada días a más cubanos a iniciar la peligrosa y costosa travesía de atravesar de 5 a 8 países latinos para llegar hacia Estados Unidos.

Sólo entre enero y abril de este año, 4.129 cubanos pasaron por Panamá entrando por Puerto Obadía, una pequeña localidad selvática en el Caribe panameño fronteriza con Colombia. Otros 114 por otras zonas montañosas, según el Servicio de Migración de este país.

Se estima que anualmente salen unos 20.000 cubanos en busca de ese anhelado sueño americano.

Durante su paso, los emigrantes isleños indispensablemente se vuelven sujetos a los peligros de recorrer hasta ocho países; en busca de llegar a destinos como Miami “a trabajar, para ayudar a mi familia en Cuba para que tenga un mejor futuro. Creo que ese es el sueño de todo cubano", según José González, un informático cubano de 25 años que fue capturado en mayo por las autoridades migratorias de Panamá, según relató  la agencia AFP.

Algunas de las rutas

Una vez que salen de la isla, llegan generalmente por avión a Ecuador, en Sudamérica; país que no les exige visa para ingresar a su territorio. Siguen el itinerario a Colombia y de ahí se trasladan a Panamá por mar o zonas selváticas, país al que entran por Puerto Obadía.

(Un grupo de cubanos protestan frente a la Cancillería en Panamá. (EFE))

Quienes no son capturados en el trayecto deben pasar salteando a la Policía de cada país por Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México; un enorme viaje que cuesta hasta unos 10.000 dólares en pagos a coyotes, costos de transportes y alimentación.

Antes de llegar a Ecuador, algunos hacen escala en Haití, país donde tampoco requieren visa de ingrese y luego a República Dominicana. También lo hacen en vuelos directos desde La Habana.

Negocio redondo

El tráfico ilícito de cubanos mueve hasta 9 millones de dólares al año sólo para ingresarlos a República Dominicana, dijo el año pasado el director de la Procuraduría Especializada contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y Trata de Personas de ese país caribeño, Jonathan Baró Gutiérrez.

Quienes se dejan parte de ese dinero son aquellos que mueven a beisbolistas, cuya operación de traslado por embarcaciones rápidas en el mar Caribe o vía Haití, cuesta hasta 20.000 dólares.

Te puedo afirmar que el “tráfico de cubano es un negocio bien redondo integrado por redes criminales compuestas de dominicanos, cubanos y haitianos que emplean muchos recursos en sus operaciones”, según el procurador Baró Gutiérrez.

Alerta en Panamá por los costos

Aunque la alerta por la ola de indocumentados cubanos es en la mayoría de países latinos por donde atraviesan, es en Panamá donde las autoridades giraron una alerta a Colombia y Cuba para controlar la situación que le provocaba gastos en miles de dólares para la alimentación de los inmigrantes detenidos en su territorio, servicios médicos y hasta la emisión de salvoconductos con tres días de vigencia que a la postre les ayuda a continuar el viaje hacia Costa Rica.

Aún así, el Gobierno de Juan Carlos Varela flexibilizó los trámites de visa para el ingreso de cubano al país canalero. Los grandes beneficiados con este problema humanitario son las redes de tráfico de personas.

Meses atrás, la Unidad de Investigaciones de la Policía Profesional de Migración detuvo a dos agentes migratorios sospechosos de presuntos cobros que iban entre los $25 y $100 para dejar pasar a cubanos de manera ilegal.

En total, los detenidos habrían efectuado “el cobro a 101 cubanos para gestionarles de manera más ágil un trámite migratorio que les permitiera permanecer en el país mientras se desplazaban hacia territorio nicaragüense”, indicaron en la oficina de prensa del Ministerio Público.

Tráfico de inmigrantes

Las organizaciones de tráfico de inmigrantes idean diferentes métodos y acciones para burlar los controles de las autoridades, algunas veces falsificando pasaportes. Todo eso va en el paquete promedio de los 10 dólares que le cuesta a cada persona emigrar.

El año pasado, una mujer cubana nacionalizada costarricense fue condenada por un Tribunal de Miami, luego de confesar que lideró una red que metió a más de 25 personas de su mismo país a suelo estadounidense con documentos falsos.

Mercedes Morera Roche, de 49 años, fue detenida por primera vez en territorio costarricense, específicamente en Paso Canoas en el año 2004, periodo en el que curiosamente declaró haber iniciado en su afán de traficar con personas en diferentes países.

El golpe más fuerte que le dieron a la mujer fue en Panamá, cuando fue arrestada por el mismo delito, sólo que esa vez decidieron que fuese extraditada hasta los Estados Unidos para ser sometida al proceso completo.

Mercedes confesó ante un juez que fue ella la responsable de llevar adelante una organización que traficaba personas desde Cuba y las metía a EE.UU, desde el año 2004 hasta el 2011. La implicada detalló que el cobro para cada persona interesada en migrar era de hasta $10,000.

En el albergue El Buen Pastor, en Tapachula, México, cerca de Guatemala; el viernes 16 de octubre habían llegado 300 cubanos, copando la capacidad de asistencia del lugar. México es el país más difícil de atravesar para los cubanos y el resto de migrantes centroamericano.

Su enorme extensión y la vulnerabilidad a bandas secuestradores como los Zetas, hacen el viaje en una opción entre la vida y la muerte. Ello sin contar los peligros salteados por mar y zonas selváticas.