lunes, junio 06, 2016

Esteban Fernández sobre el Che Guevara: ¡EL MÁS BRUTO DE LOS COMANDANTES!


¡EL MÁS BRUTO DE LOS COMANDANTES!





Por Esteban Fernández
6 de junio de 2016

De todos los que estuvieron en las montañas alzados contra Fulgencio Batista sin lugar a dudas él más obtuso fue Ernesto Guevara de la Serna.

Cometió montones de errores pero los garrafales fueron dos: uno, creerse firmemente que habían ganado una gran guerra de guerrillas, y que él era un tremendo combatiente. Hasta tuvo la osadía de escribir -plagiando casi siempre a Mao Tse Tung- un libro al respecto.

Esa lucha no fue nada del otro mundo, el primero que se los dijo a los güineros fue el Comandante Raúl Díaz Torres quien cuando lo iban a felicitar  respondía diciendo esta gran verdad: “Fidel se pasaba el día entero leyendo libros y fumando tabacos echado en una hamaca y yo decidí -y muchos de sus subalternos- tirar tremendo majá”.

Aquello fue un gigantesco picnic mediático, pero quizás debido a la multitudinaria  guataquería de la población cubana desde el primero de enero él se creyó que verdaderamente era un héroe.

La realidad es que eso de la “gran epopeya castrista”  se podía resumir en una serie de escaramuzas, 10 o 12 combates de poca monta,  contra un ejército que no había participado jamás en una guerra de guerrillas, y estuvieron en una zona premiada por la naturaleza llena de ganado, de cerdos, de hortalizas, de viandas y de guajiros afables y en su inmensa mayoría buenas personas. Y los que no eran buenos -como Crescencio Pérez e hijos- se aliaron y se pusieron a sus órdenes. Para sorpresa del cretino era todo lo contrario de Bolivia años más tarde.


(Fidel Castro y el Che Guevara en la Sierra Maestra)

El segundo error fue creerse que estaba a la misma altura que Fidel Castro, que podía discutir con él.  Todos y cada uno de los cubanos se dieron cuenta que con Fidel Castro no se podía platicar de tú a tú, y nadie, absolutamente nadie, podía discrepar con el dueño y señor de la Isla.

Desde el mismo 1959 hasta “el bobo de la yuca” comprendió que en Cuba había un solo propietario de la finca, un gato que trataba a los millones de habitantes como si fueran unos ratones. Usted podía ir al manicomio de Mazorra y decirle al loco más enajenado del reclusorio: “Oye, hoy viene Fidel, trata de formar una bronca con él” y el demente respondía: “¡Qué va, yo estoy aquí por trastornado no por comemierda!”.

Les aseguro que el 90 por ciento de los cubanos nos dimos cuenta del gran fallo que estaba cometiendo el Che: Fidel lanzaba un encendido y optimista discurso y ante de dos días Guevara lanzaba otro distinto y discrepando de todo lo dicho por su jefe.

Todos estábamos claros en que el choque de enorme proporciones llegaría. Y llegó. La bronca, encerrados en un cuarto del Habana Libre (Hilton), fue de altura. Estábamos completamente seguros de que Fidel Castro lo fusilaría.

Pero en medio de la gran pelea sale a relucir el más idiota error del Che: el de creerse un genio militar (un Patton de Las Pampas) ganador de mil batallas. Alterado y casi al extremo del ataque intenso de asma grita: “¡Pues yo me voy a realizar mi propia revolución en otros parajes!”  Fidel Castro ve los cielos abiertos, se le baja completamente el berrinche, se sonríe maquiavélicamente y piensa “¡Ñooo, que clase de estúpido es el argentino éste!”

Ahí el tirano cambia de actitud y en un fingido gesto de afecto y solidaridad le dice: “Che, tú tienes toda la razón, tus hermanos cubanos vamos a cooperar en todo lo que esté a nuestro alcance para que cumplas tú cometido patriótico y desinteresado”. Supongo que fueron palabras plagiadas a los que llevan a las vacas al matadero. La ayuda del monstruo al engreído Guevara fue totalmente nula e inexistente según las propias notas de campaña del atorrante. Al abandono castrista él se refiere decepcionado en su diario como “Sin contacto con Manila”. “Manila” era Cuba, “Manila” era Castro. Y el “sin contacto” quería decir que lo habían tirado a mondongo.

Lo mataron en Bolivia el 8 de octubre de 1967 antes de que pudiera escribir estas últimas lapidarias palabras: “Ahora es cuando comprendo las historietas que me contaban los cubanos de Chacumbele aquel que decían que él mismito se mató”. Y vivo convencido de que antes de morir pensó: “¡Ese Chacumbele soy yo!”

Como entre los presentes en La Higuera había varios cubanos  no dudo que alguno dijera: “¡Esto le pasó por comemierda!

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En más de una ocasión la tropa al mando de  Sánchez Mosquera, quien fuera profesor de Táctica  en la Escuela de Cadetes de Managua,  hizo correr  al Che Guevara y a su tropa; esa tropa es la que en Yaguajay combate a las órdens del valiente Abón Li ya que Sánchez Mosquera había sido herido en el segundo combate de Santo Domingo y estaba hospitalizado en La Habana.  Hay una anécdota en que el ¨jodedor¨ Comandante Camilo Cienfuegos  le recordaba al mosqueado Che Guevara que  en una confusión  entre dos tropas rebeldes durante la lucha contra el régimen encabezado por Fulgencio Batista, el Che Guevara se había rendido a la fuerza adversaria, que era la de Camilo Cienfuegos.

CHE GUEVARA, anatomía de un mito (8 de 8)



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Guevara: Anatomia de un mito. (Archivo histórico)



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LA TRÁGICA HISTORIA DE CHACUMBELES


Por Carlos W. Urrutia
IOL/28 de marzo de 2011

Chacumbeles

¡Voló como Matías Pérez! ¡Pónme la mano aquí, Macorina! ¡Hizo como Chacumbeles, él mismito se mató! Son éstas, frases muy comunes en nuestro argot, pero pocos saben que detrás de ellas existieron seres humanos. Seres reales. De carne y hueso. Y con historias. Algunas curiosas, algunas cómicas, y otras muy trágicas, que los sentenciaron a formar para siempre parte de nuestro folklore.
Es cierto que Chacumbeles se quitó la vida. Pero, ¿por qué lo hizo? Con el paso de los años su vida se ha convertido en leyenda y en canción y es extremadamente difícil separar la realidad de la ficción, pero se han encontrado arcaicos archivos meticulosamente guardados por Jesús Artigas, empresario y co-propietario del famoso circo Santos y Artigas que detallan el historial de dicha empresa y de los personajes que desfilaron por ella, entre ellos el intrépido Chacumbeles.

(José Ramón Chacón Vélez, ¨Chacumbeles¨)

José Ramón Chacón Vélez nació el 9 de Noviembre de 1912 en el pequeño pueblo costero de Santa Cruz del Sur en la provincia de Camagüey. Su madre murió de parto y al niño lo crió su tía paterna María Belén, hasta la edad de 12 años cuando ésta se marcha con su esposo Urbano a La Habana en busca de nuevos horizontes. José Ramón queda entonces solo con su padre y su perra Lolita y se dedica a la pesca, oficio de su padre y de la mayoría de los hombres del pueblo. A los 14 años tiene José Ramón un encuentro que cambiará totalmente su vida. Pasa por Santa Cruz del Sur un circo ambulante, no más que una pequeña carpa con media docena de artistas, pero lo suficiente para que José Ramón se fascine con el arte del trapecio y comience a soñar con convertirse algún día en un trapecista famoso.

Pero nada cambia para el muchacho, que tiene aque ayudar a su padre y no tiene medios para hacer sus sueños realidad. El 9 de Noviembre de 1932, día en que cumple José Ramón 20 años, el poblado de Santa Cruz del Sur es literalmente borrado del mapa por un ciclón que trae consigo vientos de más de 250 Km. El mar se alza en un furioso oleaje de más de 30 pies y es este maremoto el que sepulta totalmente la ciudad, sumergiéndola bajo agua y dejando miles de muertos. José Ramón y su perra Lolita logran salvarse trepándose a un enorme algarrobo que crecía frondoso en el patio de su humilde casita. Su padre muere Sin más familia a la cual recurrir que su tía María Belén, José Ramón emprende el largo viaje a La Habana con su perra Lolita y el poco dinero que lograra salvar. Su tía lava y plancha en varias casas y Urbano su esposo es policia habanero. José Ramón se busca la vida de noche vendiendo gardenias y mariposas en el Parque Central, que los hombres con gusto compran para sus novias. De día consigue empleo de aprendiz de trapecista en el circo Santos y Artigas.

El circo Santos y Artigas fue fundado en 1916 por los empresarios Pablo Santos y Jesús Artigas, quienes habían comenzado su asociación como distribuidores de películas mudas en la isla a través de su Compañía Cinematográfica Habanera. En asociación con Enrique Díaz Quesada fueron los primeros en producir películas filmadas totalmente en Cuba como El capitán mambí o los libertadores y guerrilleros (1914) y La manigua o la mujer cubana (1915). Una vez que optaron por dedicarse única y exclusivamente al circo, abandonaron sus otras empresas y lograron hacer del Circo Santos y Artigas el mejor y más famoso espectáculo de la isla. Para esto viajaban constantemente a Estados Unidos y Europa en busca de nuevos talentos.

 (Harry Silver, El Frenesí)
En ese momento, la estrella del Santos y Artigas era el gran trapecista polaco Bronislav Korchinsky, conocido como El Gran Korchinsky, de fama internacional. Otros en el elenco son Manolo y Marga, enanita de facciones simias; La Valpomar, niña fenómeno a la cual le crecen dos piernitas atrofiadas que salen de su trasero; Juanita La Pingüina, otro fenómeno de la naturaleza; los Hércules Brothers, dos enormes guanches de Islas Canarias que se dedican al culturismo; Adelfa, La Mujer Barbuda; Lalo y Lili, los enanitos coreanos; Harry Silver, El Frenesí, negro norteamericano; e Ilona, La Muñequita Húngara, que trabaja como pareja de Korchisnky.

Se integra José Ramón al equipo como discípulo de El Gran Korchinsky y muy pronto se revela como un gran y nuevo talento de los aires. Su inseparable perra Lolita lo acompaña diariamente a los ensayos y demuestra tanto entusismo por la cuerda floja, que Korchinsky y José Ramón deciden incluirla en el espectáculo. Es así como debuta en el Santos y Artigas José Ramón Chacón Vélez, quien ha escogido el nombre artístico de Chacumbeles. Muy pronto, El Intrépido Chacumbeles y Lolita La Perra Acróbata, como ahora se hacen llamar, llegan a ocupar un lugar de gran popularidad en el Santos y Artigas. Es primera vez que en Cuba se ve a una perra en la cuerda floja y también es la primera vez que un cubano logra hacer un salto triple sin red. Todo parece indicar que después de una niñez amarga y sin futuro, el destino le sonríe a Chacumbeles. La racha de buena suerte llega a su máximo nivel cuando Korchinsky recibe una lucrativa oferta del empresario norteamericano Lee Shubert para trabajar en Estados Unidos. Korchinsky abandona Cuba y El Intrépido Chacumbeles ocupa su lugar como la máxima atracción del circo Santos y Artigas.

Además de Lolita ahora las presentaciones de Chacumbeles incluyen también a Ilona, La Muñequita Húngara. Ilona Szabó, judía húngara de belleza impactante había llegado a Cuba por cosas del destino. Su familia había logrado salir de Hungría hacia La Argentina huyéndole al Nazismo, pero Ilona, burlándose de los Nazis, se había resistido a la idea y, convirtiéndose en amante de un empresario norteamericano, había decidido abandonar su profesión de trapecista y vivir cómodamente en Estados Unidos con el rico empresario. Pero en un viaje de placer a La Habana el norteamericano picaflor la abandonó . Ilona, que no temía ni a los Nazis, mucho menos a un americano cuello rojo, decidió entonces regresar a su profesión y probar suerte en Cuba . Es así como consigue empleo en el Santos y Artigas.

Chacumbeles se enamora perdidamente de Ilona y se convierte en su amante de turno. Comienzan un descabellado romance donde Ilona pone solamente su cuerpo pero Chacumbeles pone su cuerpo y también su alma . A principio todo marcha bien pero muy pronto comienza Ilona a sentir la comezón de una nueva aventura.

(La Muñequita Húngara. Ilona Szabó)

Harry Silver, El Frenesí, era un negro de Laurel, un pueblo en el estado de Mississippi que había venido a Cuba para escapar del racismo que existía en Estados Unidos, pricipalmente en el sur del país. Era el típico entertainer de los shows de minstrels. Cantaba, bailaba tap, tocaba el banjo y hacía malabarismos. Para esto último se cambiaba su traje y se quedaba en unas mallas carmesí . A las mujeres que iban al Santos y Artigas no les importaba ni el baile, ni el canto, ni el banjo de Harry Silver. Iban a presenciar el vaivén de su descomunal hombría que parecía querer escapar estrepitosamente de aquellas mallas mientras Harry Silver balanceaba objetos en el aire con una sonrrisita sabia e insolente.

Harry Silver se había convertido en famoso. Una vez que se percató de esto, Harry jamás volvió a tocar a una negra. Se dedicó con exclusividad a las mujeres blancas. Ilona se convirtió en una de sus conquistas y ambos emprendieron una tumultuosa y sensual relación.

Un día en que estaba Chacumbeles en la cuerda floja con Lolita, contempló desde los aires a Ilona y Harry Silver malamente escondidos devorándose a besos. Enloquecido y rabioso, con sed de venganza, Chacumbeles perdió el equilibrio y cayó al suelo llevándose consigo a Lolita la cual murió aplastada por su dueño, salvándole así la vida a éste.

En el hospital los médicos informaron a Chacumbeles que había que operarlo de urgencia pues tenía varias fracturas, las dos piernas rotras, y una costilla había perforado su pulmón. Permaneció allí seis largos y dolorosos meses para luego ser dado de alta al cuidado de su tía María Belén. Pero era imposible retomar su gloria pasada. Había quedado cojo y sin fuerzas en las manos a consecuencia de la caida. Sus días como el Intrépido Chacumbeles habían quedado atras para siempre.

Urbano, el esposo de María Belén le consigue trabajo en la policia y le es asignado a Chacumbeles, ahora de nuevo Chacón Vélez, un puesto patrullando el Parque Central. Cojo, con el alma rota en mil pedazos y sumido en una profunda depresión, regresa Chacumbeles al mismo parque que lo vió llegar a La Habana. El parque donde una vez vendiera gardenias y mariposas para las jovencitas de la sociedad. No pudo soportarlo. Una madrugada de Abril, cuando todo florecía, se quitó la vida con su revólver de policia.

Ya para ese entonces Ilona había abandonado Cuba y se había marchado estúpidamente a Francia, ignorando tercamente a los Nazis y las sabias advertencias de amigos y familiares. Allí fue presa y llevada al campo de concentración de Bergen Belsen donde murió.

Harry Silver continuó viviendo en Cuba como todo un rey y unos años después decidió regresar a Laurel a ver por última vez a su madre que estaba en su lecho de muerte. Iba con el sólo propósito de cerrarle los ojos a su madre y después regresar a su maravillosa vida de Dios de Ébano en Cuba . Pero olvidó que Mississippi no era La Habana. Se atrevió a mirar a una blanca con ojos codiciosos . Esa misma noche el Ku Klux Klan lo sacó a golpes y patadas de su casa y al día siguiente amaneció Harry Silver, El Frenesí, colgado del más alto álamo de Laurel, Mississippi . Había sido castrado como advertencia a los negros del lugar.

En 1941 Chacumbeles pasó a la inmortalidad en una canción homónima, que suprime la ''s'' final Justify Fullde su nombre, compuesta por Alejandro Mustelier y grabada por el Trío Servando Díaz en un disco de 78 rpm para la Victor. En esta versión de la tragedia Ilona ha perdido la razón y busca desesperada por las calles de La Habana a Chacumbele, sin recordar, pobre loca, que Chacumbele se mató.

TRIO SERVANDO DIAZ: CHACUMBELE 


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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

El Che cometió otro gran error antes de cometer los dos citados. Se tragó la bazofia marxista y aparentemente se la creyó, algo que Fidel no hizo. O sea, el argentino era comemierda de entrada, y el peor tipo de comemierda—el que se cree superior al resto de la humanidad y se considera superdotado, algo que inevitablemente conduce a meter la pata de mala manera, a veces de manera fatal.  
Realpolitik 

1 Comments:

At 2:19 a. m., Anonymous Realpolitik said...

El Che cometió otro gran error antes de cometer los dos citados. Se tragó la bazofia marxista y aparentemente se la creyó, algo que Fidel no hizo. O sea, el argentino era comemierda de entrada, y el peor tipo de comemierda—el que se cree superior al resto de la humanidad y se considera superdotado, algo que inevitablemente conduce a meter la pata de mala manera, a veces de manera fatal.

 

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