miércoles, noviembre 02, 2016

EL HOMBRE DE MAISINICU Y LA ETAPA FINAL DEL ESCAMBRAY QUE NO SE CUENTA EN ELMANIPULADOR FILM EL HOMBRE DE MAISINICÚ DONDE ACTUÓ EL RECIÉN FALLECIDO REINALDO MIRAVALLES



Al filo del Machete
.
Documental sobre los alzados en contra del Castrismo


 *****************
Tomado de http://www.latinamericanstudies.org/book/escambray-11.htm

Escambray: La Guerra Olvidada. Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)
Un libro de Enrique G. Encinosa


CAPÍTULO  XI
EL HOMBRE DE MAISINICU
Y LA ETAPA FINAL DEL ESCAMBRAY


(Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano: en esta foto histórica de una importante reunión de jefes de alzados en las montañas del Escambray  se identifican a: en la fila trasera y al centro con sombrero alón a Osvaldo Ramírez, quien fuera el primer jefe de todo el Escambray; a su lado Evelio Duque, quien moriría en Miami después de muchos años. Al lado de Osvaldo Ramirez y con el fusil levantado se encuentra ¨El Congo Pacheco¨y a su lado el joven Tomás San Gil quien llegaría a ser jefe de todo el Escambray. En la fila delantera y segundo de izquierda a derecha se encuentra Julio Emilio Carretero Escajadillo, uno de los últimos jefes de todos los alzados  del Escambray. La señora es la madre de Tomás San Gil.)

Incapaces de poder derrotar a las guerrillas utilizando solamente unidades militares, los comunistas intentaron infiltrarse en las guerrillas. El más connotado y conocido de estos infiltrados fue Alberto Delgado Delgado, al cual se le caracterizó como un héroe en una película propagandista producida en 1973 en Cuba, llamada FI Hombre de Maisinicú.

Alberto Delgado fue soldado del Ejército Rebelde y sargento de milicias en la zona de Morón. Licenciado por aparentes problemas nerviosos, fue reclutado por el Ministerio del Interior con la específica misión de infiltrarse en las filas de los alzados. Delgado, un individuo de bigote fino, baja estatura y personalidad cínica, se mudó para Las Villas, para administrar la finca Maisinicú. Desde el momento en que comenzó su trabajo, ofreció empleo en la finca a varios colaboradores de los alzados, ganandose así su simpatía. Poco tiempo después. Delgado se covertiría en un aparente colaborador de las guerrillas proporcionándoles medicinas, botas y comida Así fue ganándose la amistad y confianza de algunos de los hombres claves en la línea de suministros, llegando a proponerles la fuga de Cuba de algunos alzados, asegurándoles que él tenía a su disposición los contactos para llevar a cabo la salida clandestina de estos hombres.

(Alberto Delgado y su esposa Tomasa)

Para principios de 1964, la situación de los grupos guerrilleros era desoladora. Centenares de alzados habían muerto en combate y o habían sido encarcelados y condenados a penas de hasta treinta años, las lineas de suministros estaban casi destruídas. Debido al racionamiento impuesto por el régimen, los bienes de consumo para avituallar a las guerrillas se hacían imposibles de obtener. Sin balas y sin comida, los pocos guerrilleros que lograron sobrevivir, se encontraban en una situación desesperada.

Una oportunidad para escapar al exilio, por riesgosa que fuera, era una baraja que bien merecía la pena jugarse, y fue también la oportunidad de Alberto Delgado y Delgado para entrar de lleno en su misión por encargo del Ministerio de Interior. El primer grupo que intentó salir de Cuba por la vía establecida por Delgado fue la guerrilla de Maro Borges. Maro, con su pecho marcado por la horrenda cicatriz, llevaba cuatro años alzado en los montes de Las Villas. Delgado le había dicho que si podían llegar hasta Morón, un contacto los llevaría hasta un cayo cerca de Camagüey, desde donde los alzados serían recogidos por una lancha norteamericana. Maro, el propio Delgado y quince guerrilleros mas, comenzaron la larga caminata, moviéndose de noche para no ser detectados.

Amador Acosta, uno de los sobrevivientes de la guerra campesina, era capitán en la guerrilla de Maro en aquel momento. Su versión de lo sucedido es muy diferente a la de la trama en la película castrista.

Acosta nos dijo: «Cerca de Jatibonico nos encontramos con un muchacho, y lo tomamos prisionero. Delgado quería matarlo, para así implicarnos a todos en un asesinato. Nosotros estábamos opuestos pues el muchacho aparentaba estar de nuestra parte. Delgado le empezó a dar cranque a Raúl Morel, el segundo de Maro, para que matara al muchacho. Raúl y su familia habían sufrido mucho, y no había que darle mucha cuerda. Delgado se dió cuenta de este detalle y le insistió a Raúl para que hiciéramos algo con el muchacho. Yo, dirigiéndome a Delgado, le dije: -'Mire, si aquí tenemos que matar a uno o a cien hombres, lo hacemos y se acabó. Pero esto, no es un asunto de usted. No se meta'. Pero Delgado me ignoró, y siguió jodiendo con el asunto. Yo rastrillé el Garand y apuntándole al pecho, le dije: -'Si lo que tú quieres es ver a un muerto, entonces ponte espejuelos, que el muerto vas a ser tú.- Entonces se calmó y al muchacho lo dejamos que se fuera.»

Al llegar a las cercanías de Morón, Alberto Delgado fue al pueblo a coordinar contactos. Aunque en la película mencionan al Teniente Candelario Rubiel como el alzado que lo acompañó al pueblo, el guerrillero fue realmente Amador Acosta, vestido de civil y armado de una pistola. En la ciudad de Morón, ambos hombres se entrevistaron con Sánchez, el misterioso contacto clandestino de Delgado, quien era en realidad un agente de Seguridad del Estado. Sánchez les prometió un camión para trasladar a los alzados de Morón a Punta Alegre, desde donde serian transportados en el bote de un pescador, a un islote . 

(Julio Emilio Carretero Escajadillo ¨Carreta¨, ya detenido; en su mirada y comportamiento no anidó el miedo como podemos ver en esta foto del DSE)
. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de BC)

El cuatro de febrero de 1964, la guerrilla de Maro Borges fue recogida en un cayo por un barco pintado de blanco, con tripulantes rubios_ que hablaban inglés. Confiados en que estaban a salvo, los guerrilleros comieron emparedados y tomaron las cervezas que estos aparentes tripulantes norteamericanos les ofrecían. Inocentemente, entregaron las armas y se les dijo que bajaran al pañol del barco para recibir un exámen médico. Uno a uno, estos hombres fueron atacados por los agentes de Seguridad del Estado, que se encontraban allí escondidos. El viaje que esperaban concluyera en Miami, sólo los llevó a una celda en Villa Marista donde se encuentran las oficinas de Seguridad del Estado en la Habana.

Mientras esto sucedía, Delgado, de regreso al Escambray, comenzó a preparar otra trampa, esta vez para el Comandante Julio Emilio Carretero. En los preparativos para su fuga, y como ignoraba la suerte corrida por Maro Borges y su grupo, Carretero acordó que llegando a Miami, le enviaría un mensaje a su Lugarteniente José Cheito León. Carretero se proponía utilizar la onda de Radio Swam, en el programa del periodista Luis Conte Agüero. La clave sería transmitida por tres días consecutivos, garantizándole a Cheito León que la ruta vía-Delgado era segura. Al oir esto, Delgado no se inmutó. El infiltrado sabía que la Seguridad del Estado podía interferir las transmisiónes de Conte Agüero y sobreponer otras transmisiónes con la clave adecuada. Lo que Delgado no sabía, era que uno de los guerrilleros de Carretero había establecido una segunda clave privada entre él y un familiar en Trinidad. La segunda clave, una llamada de teléfono desde Miami, indicaría que la ruta era segura. Ese mensaje teléfonico que nunca llegó seria el principio del fin para Alberto Delgado.

El 9 de marzo de 1964, Carretero cayó en la trampa castrista con catorce de sus hombres y Zoila Aguila, La Niña de Placetas, la única mujer que dirigió una guerrilla en combate.

El balance siniestro de la misión del infiltrado castrista Alberto Delgado y Delgado, conocido como El Hambre de Maisinicú fue el siguiente: más de treinta guerrilleros fueron llevados a juicio en La Habana, dieciocho hombres -entre ellos Amador Acosta, y una mujer, Zoila Aguila Almeida (La Niña de Placetas)-, fueron sentenciados a largas condenas carcelarias, doce hombres incluyendo a los Comandantes Maro Borges y Julio Emilio Carretero, fueron condenados a morir fusilados. En el breve juicio, Maro declaró sus sentimientos hacia el sistema en una forma burda, pero muy clara: «¡Yo me cago en la Revolución y me limpio el culo con Fidel Castro!» dijo el jefe guerrillero.

El 22 de junio de 1964, en los fosos de la Fortaleza de La Cabaña, doce hombres se encararon al paredón de fusilamiento: Maro Borges, Irenio Borges, Raúl Morel, Macho Jiménez, Andrés Oramas, Toniás García Valle, Julio Emilio Carretero, Cuco Cedeño, Blas Ortega, Valentín Hernández, Manolo Munsó La Guardia y Benito Rodríguez Pedraja. Parados juntos, en la oscuridad de la noche, iluminados por la luz blanca de reflectores, los doce hombres cantaron el Himno Nacional mientras los rifles FAL disparaban, y los plomos destrozaban sus cuerpos.

(José ¨Cheito¨ León)

Mientras tanto, en el Escambray, Cheíto León esperaba el mensaje radial. La primera clave fue dada, pero la segunda clave, la llamada telefónica, la que El Hombre de Maisinicú desconocía, nunca llegó. Cheito, desconfiado como todo buen alzado, comenzó a tener dudas de Alberto Delgado.

El Comandante José Cheíto León Jiménez, que había asumido el mando de los pocos grupos que aún quedaban en el Escambray, se había ganado sus galones --al igual que todos los otros jefes guerrilleros- por sus méritos. Era un hombre joven, de 26 años, fuerte y afable, Cheíto había sido educado en Trinidad. Estaba trabajando como camionero, cuando decidió alzarse para combatir al comunismo. Él y su hermano Berardo habían reclutado diecinueve hombres de la zona, que se irían con ellos dos. Conscientes de que carecían de armamento y de experiencia militar, los veinte y un hombres se enlistaron en un batallón de milicia. Después de varias semanas de entrenamiento básico, los nuevos reclutas desertaron en abril de 1961 y se alzaron, llevándose con ellos los rifles checos M52. Con tres años de experiencia en el combate, Cheíto León era, a pesar de su juventud, un veterano curtido en docenas de encuentros contra fuerzas siempre superiores.

Con la sospecha escondida en lo más profundo de su pensamiento, Cheíto León se reunió con Alberto Delgado a la orilla de un río próximo a la finca Maisinicu. Delgado, cínicamente había mandado a matar a una res de la finca para festejar el viaje de la gruerrilla a Miami. Cheíto fingiéndole amistad, celebró junto a él, hasta que no pudo contenerse más, confrontó al traidor. En la panfletaria película castrista, Delgado murió valientemente y desafiante. Pero en la realidad -contado por los sobrevivientes- no fue así. Al ser emplazado por Cheito León, Delgado le negó repetidamente ser agente castrista. Después, llorando, declaró que había sido obligado a ayudar a la Seguridad del Estado cuando él había sido descubierto conspirando. En sus últimos momentos le pidió clemencia, aludiendo que él era un padre de familia. Cheíto León ignoró los gritos del traidor, también Carretero era un padre de familia y Delgado los había entregado miserablemente. Alberto Delgado fue ajusticiado. Al día siguiente su cuerpo colgado de una guásima, fue descubierto por campesinos de la zona.

Una vez desenmascarada la infiltración de Delgado, la Seguridad del Estado lanzó una redada, arrestando a toda persona que había tenido contacto con El Hombre de Maisinicú. Dos empleados de la finca -- Varela y Pepe Yoyo----, fueron fusilados, Siripio Hernández, otro empleado fue condenado al presidio político. Dos cuñados de Alberto Delgado, José y Alberto Nodal, recibieron condenas carcelarias por haber estado involucrados en la línea de suministros a los alzados.

El LCB continuó arremetiendo contra los alzados, tratando de ubicar a las bandas guerrilleras, para eliminarlas una a una. La guerrilla de Rubén Cordobés fue atrapada en un potrero, donde murieron cuatro alzados, combatiendo contra los cazadores. Pedro González, el jefe guerrillero al cual se le atribuían las muertes de dos docenas de milicianos, cayó en combate en el Cerco La Barca. A Cheíto León lo cercaron al norte de Trinidad, en un fuerte combate, en el que murieron hombres de ambos bandos, Cheíto León fue alcanzado por dos balas. Herido, Cheíto se arrastró hasta un matorral. Allí, cuando lo iban a capturar mató a dos milicianos con su última granada, inmolándose con ellos. Así murió el cuarto y último de los jefes guerrilleros del Escambray. 

(Alzados muertos en la lucha contra la tiranía Castrista)

Aún quedaban dispersos algunos grupos en el Escambray. El más numeroso de estos grupos era dirigido por Blas Tardío, quien se había alzado en 1960. Tardío, un hombre de inmenso valor, era una leyenda viviente en el Escambray. Con su fama de bravo guerrero, logró en un día romper nueve cercos. En otra ocasión, que fue herido en una pierna, él mismo se sacó la bala y se cosió su herida, cauterizándola con un machete al rojo vivo. Blas Tardío Hernández fue capturado en 1965, en combate. Posteriormente fue fusilado. El era el quinto de los hermanos Tardío en morir peleando por la libertad de Cuba. El primero fue Lupe que murió en combate en 1961. Benlarnín que fue fusilado en 1963. Blas fue también fusilado en 1965. Poco después Camilo fue fusilado y Toto que se suicidó en el presidio. Sólo Genaro sobrevivió, pero cumplió años en el presidio político. La muerte de Blas Tardío selló el final de la lucha en el Escambray.

Durante los últimos meses del año de 1965 y durante todo el año de 1966, el LCB utilizando todos los recursos de la dictadura, fue ubicando y cazando a los últimos rezagados de las guerrillas. Luis Vargas, que se había alzado en 1960 y que fue el guerrillero que más tiempo se mantuvo en las lomas, fue capturado el día primero de diciembre de 1965 y fusilado posteriormente. El último guerrillero. José Rebozo Febles, fue atrapado en una cueva y capturado el primero de octubre de 1966. A Rebozo lo condenaron a treinta años de presidio político.

Después de ochenta meses de combate, la gesta heróica del Escambray había concluido. Fue una derrota física para los combatientes de la libertad, pero una victoria moral para un pueblo, que a través de tres décadas aún combate por sus derechos.

La guerra campesina tuvo sus detalles históricos que no concluyeron en 1966 con la captura del ultimo guerrillero. En 1968 y 1970 hubo infiltraciones de hombres del exilio en tres desembarcos, enfrentandose estos nuevos guerrilleros en combates con las fuerza del régimen, en los cuales murieron hombres de ambos lados. Figuras como Amancio Mosqueda, Vicente Méndez y José Rodríguez Pérez entraron verticalmente en la historia contemporanea de Cuba.

En 1970, hubo incendios en sembradíos en el Escambray, y rumores de que un grupo de alzados se encontraba en los montes. Las tropas del ejército castrista nuevamente mudaron a unos tres mil quinientos campesinos de la zona, trasladándolos para dos pueblos de Pinar del Río y otro de Camagüey.

(Alzados en el Escambray)

Años más tarde, en 1975, Raúl Castro en una entrevista declaró: «Esa lucha es poco conocida ... fue una lucha esencialmente de clases.» y tenía toda la razón el comunista, la lucha --hasta hoy-- ha sido poco conocida, ignorada por ambos lados. También fue una lucha esencialmente de clases. Una era la nueva clase, los aristócratas del régimen comunista, los explotadores totalitarios del pueblo cubano. La otra clase eran los humildes guajiros, los pobres campesinos, la clase obrera cubana, luchando sin armas, y sólo con la vergüenza por la libertad de Cuba contra el comunismo. 


*********
APUNTES SOBRE LA LUCHA DE LOS CAMPESINOS CUBANOS EN CONTRA DE LOS BANDIDOS  CASTRISTAS

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
Noviembre 2 de 2016

En toda lucha siempre hay hombres que con su actuar en determinadas ocasiones y situaciones manchan la causa que pretenden defender. En la lucha contra el totalitarismo de Fidel Castro ocurrieron esas manchas que fueron provocadas, exageradas, generalizadas y aprovechadas propagandísticamente por la tiranía cubana pese a que el número de víctimas de esos crímenes fue menor que los crímenes llevado a cabo por Fidel Castro y sus tropas en la lucha contra Batista en la Sierra Maestra y en la Sierra Cristal tanto por los fusilamientos llevados a cabo a supuestos bandidos y chivatos batistianos como al ocultarse en casas o bohios de campesinos para evadir los bombardeos de la aviación de Batista o ocultarse cercano a esas viviendas o utilizarlos como parapeto en sus combates contra las tropas del régimen de Fulgencio Batista ; práctica que aún hoy en día siguen llevando a cabo en las ciudades de la Isla cuando hay una supuesta invasión norteamericana que nunca se ha dado.

( Osvaldo Ramírez , El Gallo de Meyer, antes de ser el jefe de todos los alzados del Escambray , fue capitán del Ejército Rebelde y Jefe de Puesto de Caracusey, de donde se alzó con sus hombres; en Pinar del Río Clodomiro Miranda hizo algo similar al ser jefe de un cuartel en Bahía Honda )

Uno de los mitos lanzados por el régimen dictatorial cubano fue la composición social de aquellos que se rebelaron contra él, al llamarles batistianos y siquitrillados. En la década de los 90s se publicó un librito que fue Premio 26 de Julio y cuyo autor es Arnaldo Jiménez de la Cal, historiador oficialista matancero; en dicho libro se muestra, mediante discursos de Fidel Castro de la época, algunos errores de la Revolución que provocaron alzamientos entre los campesinos de la zona;no obstante, la tesis fundamental de esos discursos y del autor del librito,es que fue la falta de confianza de los campesinos en la Revolución, en cuanto a la erradicación de esos errores , la culpable de que estos alzamientos ocurrieran ( !!). Desde un punto de vista cuantitativo dicho librito es muy elocuente:

En la antigua provincia de Matanzas se capturaron o aniquilaron a poco más de 600 alzados rurales sobre las armas ( no se cuentan los colaboradores o suministros ni a la clandestinidad urbana ) que representaba aproximadamente el 25 % de todos los alzados rurales sobre las armas en todo el país; de ellos 3 solamente habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior república cubana, mientras que más de 90 de ellos habían sido miembros del Ejército Rebelde, Policía Nacional Revolucionaria o Milicias Nacionales Revolucionarias. La inmensa mayoría de los insurgentes eran simples campesinos.

Pichi Catalá, quién en un determinado momento fue jefe de todos los alzados de la provincia de Matanzas, Benito Campos Pírez, "Campito", Osvaldo Ramirez, quien fuera jefe de todos los grupos armados del Escambray, y muchos jefes y líderes de la lucha habían peleado contra la dictadura de Fulgencio Batista. Sobre los abastecimientos norteamericanos a los alzados, la realidad fue que fueron pocos y mal organizados y dejaron a las fuerzas insurgentes sin apoyo logístico. Lo ocurrido en la Operación Silencio con el abastecimiento aéreo fue un ejemplo más de ineficiencia en los pocos abastecimientos o ¨drops¨ aéreos que se hicieron por parte del gobierno norteamericano que apoyaba a aquellos aliados que luchaban contra un desgobierno ¨de facto ¨ amigo del comunismo internacional en el marco de la Guerra Fría.

(¨Pichi¨ Catalá cuando era oficial del Ejército Rebelde después de luchar contra el régimen de Fulgencio Batista)

En el tomo I del libro Las Reglas deL Juego, elaborado por miembros de la Dirección Política del MININT y publicado en 1992 por la Editoral San Luis, editoral del MININT se lee (sólo teniendo en cuenta a los insurgentes alzados en zonas rurales y no a la oposición urbana de la cual hubo más de 300 organizaciones según ha expresado Fidel Castro) lo siguiente:

¨El General de Ejército Raúl Castro calificó este largo batallar como una guerra civil; en 1967 expresó que en aquellos encuentros contra el bandidismo perdieron la vida cerca de 500 combatientes revolucionarios, y las operaciones costaron al Estado cubano entre 500 y 800 millones de pesos. Ese fue el balance de la destrucción de 179 bandas y casi 3 600 alzados que asolaron el teritorio nacional a mediados de 1960 y 1965 fundamentalmente. Cien mil hombres rastrearon las antiguas seis provincias del país para aniquilar a unos 200 grupos de alzados. ¨
( pag 125-126)
 
En la película El Hombre de Maisinicú y en el artículo de Juventud Rebelde no se dice algo importante que habla muy negativamente de Alberto Delgado Delgado.

Estando en Cuba, me enteré en los años 90s por un amigo mio que había atendido a la madre de Maro Borges (Alfredo Amarantes Borges Rodríguez (Maro) en el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez, que la madre de ¨Maro¨ le había dicho que Alberto Delgado Delgado y su hijo ¨Maro¨eran como hermanos pues se conocían desde niños.

En el libro Las Reglas del Juego, libro editado y con textos de la Comisión de Historia de los Órganos de la Seguridad del Estado, Dirección Política Central, Ministerio del Interior, por los 30 años de la Seguridad del Estado aparece un documento oficial y secreto con fecha 27 de abril de 1967 donde se dice que Alberto era natural de Caracusey, Bo. Casilda, Trinidad. Aquí les publico una fotocopia de él, aunque la calidad no es buena.

En Miami, en la presentación del libro Escambray: La historia que el totalitarismo trató de sepultar. de la profesora Idolidia Darias en el Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo, IMHCT, pregunté sobre si era verdad que Alberto Delgado y Maro Borges eran amigos de la infancia y Pedro Corzo me dijo, ¨le voy a dar la palabra a alguien que te podrá contestar esa pregunta mejor que cualquiera de los que estamos en la mesa¨; seguidamente le dio la palabra a Mario, si mal no recuerdo, un señor ya mayor de complexión recia y de mediana estatura y de hablar bajo y sencillo que había cumplido 15 años de prisión por estar alzado en el Escambray. me explicó que Alberto Delgado no sólo traicionó a Maro Borges sino a muchos que eran amigos de él cuando eran muy jóvenes y iban a cortar caña y que él era uno de esos amigos que traicionó Alberto Delgado; terminó diciendo que no sólo Alberto Delgado traicionó a Cuba y a la Causa, sino también a sus amigos de muchos años.

(Mario, un alzado que conoció a Alberto Delgado Delgado y que cumplió 15 años de prisión)

Quizás esa estrecha relación de amistad le haya abierto o facilitado el trabajo de infiltración a Alberto Delgado, pero deseo puntualizar que no era nada raro que ex miembros del Ejército rebelde se alzaran. Clodomiro Miranda, Jefe de Puesto de Bahía Honda en Pinar del Río cuando se alzó junto con sus subordinados y Osvaldo Ramírez, quien llegó a ser jefe de todas las guerrillas del Escambray había sido jefe del puesto de Caracusey así como Pichi Catalá y tantos otros habían pertenecido al Ejército Rebelde. Por cierto, Julio Emilio Carretero sí habían pertenecido a los cuerpos armados de la anterior República.

Los hermanos Antonio y Tony de la Guardia por su apariencia y el dominio del idioma inglés participaron como oficiales ¨americanos¨ del supuesto guardacosta norteamericano que abordaron los alzados de los grupos de Maro Borges y Julio Emilio Carretero. Fue una de las primeras misiones de lo que sería posteriormente Tropas Especiales del MININT.

Julio Emilio Carretero Escajadillo no tuvo que ver con el ajusticiamiento del guía de las tropas de la tiranía, el campesino Pedro Lantigua (Anibal Velaz, jefe en esa época de las tropas del Ejército castrista lo identificó como guía de sus tropas en el Juicio de la Demanda del Pueblo Cubano contra los EE.UU. a principios de los años 90s) y del asesinato del brigadista de 16 años Manuel Ascunce Domenech.  Llevar la campaña de la alfabetización + adoctrinamiento  a esas zonas de conflicto armado fue una provocación inescrupulosa del régimen para que se cometieran esas acciones criminales para, con y sobre esos mártires, unir al pueblo a su lado y desacreditar mediante una descomunal desinformación la lucha que llevaban a cabo los insurgentes contra la dictadura totalitaria; situar a simples alfabetizadores, como lo era Manuel Ascunce Domenech de 16 años de edad, y más aún situarlos en casas de campesinos guías de las tropas gubernamentales que  tenían sobre su responsabilidad la muerte y prisiones de muchos alzados al conocer caminos, veredas, cuevas, fuentes de aguas, etc. y las relaciones familiares y de amistad que sustentaban las cadenas de suministros y de  guías de los alzados..

El responsable directo de esas muertes fue Braulio Amador Quesada jefe de una tenientura itinerante que apenas tenía comunicación con la Capitanía y la Comandancia a la que estaba subordinado. La responsabilidad de Braulio Amador en esas dos muertes está reflejado en un Resumen de la época de Seguridad del Estado de la provincia de Las Villas que aparece en el citado libro Las Reglas de Juego. Fidel Castro y sitios oficialistas como http://www.gacetadejagua.cu culparon y culpan falsamente a Carretero del asesinato del casi adolescente brigadista.

El responsable principal de la muerte de Manuel Ascunce y de otros brigadistas es el propio Fidel Castro al enviar a zonas de conflictos armados a brigadistas con la maquiavélica intención de buscar mártires en lo que alzarse alusarlos como pedestal; brigadistas que enseñaban, según el Manual del Alfabetizador, la F con el nombre de Fidel, la R con la palabra Revolución, etc.. y cuyo himno decía:

Somos la Brigada Conrado Benítez,
somos la vanguardia de la Revolución,
con el libro en alto cumplimos una meta:
llevar a toda Cuba la alfabetización.
Por llanos y montañas el brigadista va,
cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.
¡Abajo el imperialismo!, ¡Arriba la libertad!
Llevamos con las letras la luz de la verdad.
Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,
lápiz, cartilla, manual,
a alfabetizar, a alfabetizar.
¡Venceremos!

Además, en un artículo escrito por Guillermo Fariñas publicado  en baracutey Cubano el afirma que en una visita a la escuela  de los ¨Camilitos¨ en que él estudiaba,  el General del MININT Luis Felipe Denis, quien fuera el jefe de la Seguridad del Estado o G-2  en el Escambray, en una charla pública les dijo que   brigadistas de la alfabetización  servían de informantes a la Seguridad del Estado respecto a lo que sucedía y hablaba en las casas y zonas donde ellos estabnn haciendo su labor de alfabetización.  Guillermo Fariñas, quién, según él,  tuvo un tío  en el selecto grupo El Molino  de la Seguridad del Estado, en la provincia de Las Villas y su padre combatió en El Congo junto a Che Guevara, escribió en  su artículo TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN :

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto general, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era agente o no.
 . Situar a agentes y colaboradores de la Seguridad del Estado en calidad de maestros voluntarios en esas zona era una provocación que  surtió efectos a favor de aquel que mantiene ¨su viejo gobierno de difuntos y flores ¨.

(Manolito ¨El Loco¨, bravo entre los bravos luchadores contra el Castrismo.Pueden leer sobre él en:
http://baracuteycubano.blogspot.com.es/2)

En una entrevista que hace muchos años el diario Juventud Rebelde le hizo al entonces Teniente Coronel Longino Pérez Díaz, oficial del G-2 que atendió a Alberto Delgado durante cierto tiempo, Longino hizo anécdotas sobre el carácter explosivo, temerario y la poca profesionalidad de Alberto Delgado como agente. Longino habló de como Alberto era burlón e indisciplinado y como tuvo que frenar su indisciplina acudiendo a su pasado militar; habló de como Alberto Delgado quería que le dieran un carnet del G-2 estando en misiones como agente y cómo cuando una vez fue a Trinidad ( pueblo en ese entonces mayoritariamente en contra de la Revolución ) y tuvo una discusión en plena calle con una persona que manejaba un vehículo ( creo que Alberto Delgado iba a caballo) a gritos alardeó, ante muchas personas que estaban viendo y oyendo la discusión, de que él era del G-2. Longino explicó en esa entrevista el arduo y extenso trabajo de ¨profilaxis¨ que tuvo que hacer para que Alberto no quedara descubierto como agente del DSE. No recuerdo bien si la otra persona con la que discutió Alberto Delgado era también oficial de Seguridad del Estado, pero me parece que también lo era. A los oficiales que atendían a Alberto no les sorprendió su muerte y ya, según ellos testimonian, le habían sugerido a Alberto que no continuara con esa misión, pero él se había negado.
Pueden leer más sobre la lucha del campesinado en contra del Castrismo en:

Sobre los Frentes del Norte y Camaguey
http://baracuteycubano.blogspot.com
*****************
Un agente reclutado en Morón

Septiembre 19, 2010

Es posible, como se ha dicho, que en algunos enfoques de estas historias prime una sobrevaloración de la competencia de la Seguridad del Estado; la creencia en la invulnerabilidad de los servicios de inteligencia de Castro. Un capítulo de esto puede ser la tesis de que el MININT no ha hecho otra cosa que desmantelar las propias conspiraciones que crea; algo que ha reiterado Lluís Karkánian en reciente texto.

( Tomasa del Pino y su esposo Alberto Delgado Delgado )

Pero curiosamente también lo propone la primera parte de un trabajo publicado hoy por Juventud Rebelde acerca del reclutamiento de Alberto Delgado, el famoso “hombre de (la finca) Maisunicú”. Dice la publicación: “… el trabajo de infiltración llegó a ser tan profundo, que las armas robadas en diferentes cuarteles del país eran en verdad fusiles puestos al alcance de la mano de los conspiradores por agentes de la CIM y la G-2.”

( A la izquieda José ¨Cheito ¨León)

Por demás Alberto Delgado tenía el antecedente de haber sido miembro del Ejército Rebelde. Es sospechoso que un ex-miembro del Ejército Rebelde no sea sospecho de infiltrarse entre los enemigos del Ejército Rebelde (en el poder). En Miami se ha dicho: “El Ejército Rebelde fue la base social del Escambray” (algo sospechoso). Dice JR: “Los dos se conocían, pues pertenecieron a la misma columna del Ejército Rebelde, la número 11 Cándido González, que operó en el norte de Ciego de Ávila.”
************

********

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,