lunes, noviembre 13, 2017

Esteban Fernández: CARTA ABIERTA A LIU SANTIESTEBAN CAUSADA POR `PONER SU FOTO DESNUDA DELANTE DE LA BANDERA CUBAN. DE LOS ARCHIVOS: ZOÉ VALDÉS SOBRE LOS ABSURDOS DE LIUDMILA SANTIESTEBAN

CARTA ABIERTA A LIU SANTIESTEBAN


Por Esteban Fernández
13 de noviembre de 2017

Sinceramente no recuerdo si fuiste tú o fui yo el que logró que nos acercáramos. La cuestión fue que considero que nos convertimos en conocidos. Y que yo llegaría -al pasar los años- al extremo de creernos compañeros de ideales anticastristas.

Me agradó extraordinariamente que tú perteneciendo a una diferente generación te unieras -o me hicieras creer que te unías- a los miembros del exilio intransigente. Para ponerte un ejemplo, el anticastrista más anticastrista que yo he conocido, Tito Rodríguez Oltmans, quedó deslumbrado ante tu actitud a favor de la causa. Todos eran elogios para ti de parte de los viejos robles cubanos. Todos estábamos contentos con tu proceder.

Le diste cabida en tu blog “Todo el Mundo Habla” a mis escritos y recibí todo tipo de halagos de tu parte por ellos. Lo cual como es natural me hizo sentir simpatías por ti.

Eres bella y tienes buen cuerpo, y eso -desde luego- nos lleva a los hombres que nos sentimos “machos enteros” ser atraídos hacia ti. Y encima de eso dices ser anticastrista furibunda.

Es decir que, ante mi vista, todo en tí eran atributos: belleza, anticomunismo, tu actitud en favor de los antiguos combatientes del exilio, halagadora de mis humildes escritos, y siempre aceptando agradecida  las palabras de admiración de mi parte.

De pronto me sorprendiste con un viaje a Cuba. No te dije nada, ni te critiqué. Miles y miles de cubanos van a Cuba. Sin embargo, a nadie que yo considere miembro de mi más cercano entorno yo le permito ni le acepto ese desliz. Y en ese instante te hice la cruz. Una cruz muy leve, sin criticarte públicamente en lo más mínimo. Esa era y es una prerrogativa tuya.

Noté que te tiraste a luchar en favor de la disidencia pacífica y ya me di cuenta por completo que jugábamos en diferentes novenas. Porque yo no creo en ese tipo de lucha ya que considero que “lucha” y “pacifismo” son dos conceptos antagónicos.

No obstante eso seguí sintiendo simpatías por ti porque te he considerado una feroz enemiga del régimen imperante en nuestra nación.

Pero todo tiene un límite, y ahora al cometer la barrabasada de retratarte desnuda encima de nuestro principal símbolo patrio, irrespetando lo más sagrado que tenemos los cubanos verdaderamente patriotas, y dar cien excusas y motivos para hacerlo,  NINGUNO VÁLIDO PARA MI, tengo que decirte que hasta aquí llegó el último vestigio de encanto que ejercías sobre mí, y creo que en todos y cada uno de los miembro del exilio histórico.

Y por último, te aseguro que si con eso lograras hacerle la más mínima mella a la tiranía llegaría hasta a aplaudirte, pero no es así, lo único que haces es dejar mucho que desear como dama y les hace daño a nuestra causa.

Mi única intención con estas líneas es que rectifiques, o de lo contrario despedirme para siempre.

Esteban Fernández
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Tomado de http://lacronicausa.com/

Contundente respuesta de la escritora Zoé Valdés a los absurdos de Liu Santisteban

Tomado del muro de Zoé Valdes en Facebook

Por Zoé Valdés
13 de octubre de 2016

Buenos días a todos. Aunque anoche escribí hasta muy tarde hoy me desperté temprano pues debo ponerme a trabajar en mis proyectos como cuando empecé a escribir disciplinadamente desde los 17 años en mi primer libro.

Fui a revisar el móvil pues esperaba mensajes de mi mejor amiga en Miami y de mi hermana en New Jersey. Además de esos mensajes me encontré el privado de Facebook repleto de alertas de otros amigos donde me cuentan que Liudmila Santiesteban ha hablado de mi.

Desde luego, se preguntarán ustedes, ¿quién es Liudmila Santiesteban? Pues paso a explicarles.

Como comprenderán que la señora Liudmila Santiesteban, una menos que nadie, hable de mi, en bien o en mal, me da absolutamente lo mismo, me importa un rábano. No pienso en ella nunca, salvo cuando se las da de infoactivista en nombre de la patria, y eso ha ocurrido últimamente. Tengo mucho que hacer y no es precisamente seducir con fábulas a ancianos patriotas para que me beneficien con sus jubilaciones y me toquen con puñaditos de dólares cada vez que los obligan a marchar por Bergenline como mismo en Cuba obligaban a marchar en la Plaza de la Robolución. Sólo una vez fui a una marcha de esas en Cuba, obligada por la escuela, de todas las demás me escurrí como pude.

Vamos a ver, yo nunca le he retirado la amistad a Liudmila Santiesteban porque ella nunca ha sido amiga mía. Ni siquiera la conozco personalmente, a pesar de los intentos que esta señora hizo por venir a visitarme a París, por suerte eso nunca sucedió. A Liudmila Santiesteban la conocí a través de internet porque me la mentó por email la periodista Tania Quintero, me dijo que era una joven que había salido de la nada en internet (cosa que no me dio ninguna seguridad ni confianza), y que la había ayudado a ella a hacer su blog muy al principio. A pesar de la mala ortografía y pésima redacción de Liudmila Santiesteban enlacé algunos trabajos suyos a mi blog pues me parecía interesante que una mujer cubana, que no era exiliada, se interesara de la manera que lo hacía por los derechos humanos en Cuba. También vi que compartíamos opinión sobre ciertos disidentes de la isla, entre ellos Yoani Sánchez. Sí, porque si alguien despotricó públicamente de lo lindo en contra de Yoani Sánchez, ésa fue Liudmila Santiesteban.

Liudmila Santiesteban, quien amenaza con sacar correos de sus ex amigos, y airearlos en la “tela”, es una persona muy curiosa. Les demuestro. Enseguida empezó a escribirme y a elogiarme, o sea a chicharronearme, colgó mi ‘curriculum vitae’ en su blog, según ella para que todo el mundo viera quién yo era. Lo que comprenderán, a estas alturas de mi vida y de mi trabajo de escritora, periodista y guionista, qué puede importarme que una “personaja del puerto” (cito el poema de Gonzalo Rojas, quedechím quedechot) como ella necesite hacerme publicidad, como no sea para ‘publicitarse’ ella misma.

Liudmila Santiesteban, en realidad, fue recopilando información de todas mis amistades y personas importantes que visitaban mi blog, que dejaban comentarios y hasta de las que yo mencionaba afectuosamente. Gracias a mi llegó a varios de mis amigos: Esteban Fernández, Mari Paz Pérez Nieto, entre otros. Pese a que conoció a estas personas a través de mi blog, sin decirme nada se apareció en Madrid pidiendo una entrevista a Mari Paz Pérez Nieto y anunciándole que viajaría a Cuba, de lo que yo me enteré a través de Mari Paz y de Tania Quintero. Ese fue el primer punto que me tiró para atrás como el alacrán frente a esta mujer.

Entre tanto me mandó unos poemas muy mediocres con la intención de que yo la ayudara a publicárselos. Por pena elogié sus poemas, cosa que nunca hago o hago poco, pero seguramente me cogió en un momento delicado de mi vida; hasta ahí llegó la cosa.

(Liudmila Santiesteban,)

Santiesteban se fue a Cuba, pues argumentó que su hijo necesitaba imperativamente conocer a su abuelo, o algo parecido. El caso es que esta mujer repasó a toda la disidencia, menos a Yoani Sánchez (pues en aquel momento ella la despreciaba a muerte y hablaba horrores de Sánchez públicamente, como ya dije), y regresó a España donde vivía en aquel entonces convertida en activista política.

El segundo aviso me llegó a través de una Dama de Blanco (evitaré decir su nombre porque se encuentra todavía en Cuba). La Dama de Blanco me escribió muy extrañada del comportamiento de Liudmila Santiesteban en Cuba, pues según su versión visitó a todo el mundo y todo lo quería saber “de la enferma, la señora”. Cosa que no agradó en los medios de la disidencia. La otra persona que le envió un muy negativo informe sobre Liudmila Santiesteban acerca de su comportamiento en Cuba, a su madre Tania Quintero, fue el periodista Iván García. Yo entonces me fui alejando del error, calladamente.

No sé ni me importa cuándo fue en verdad que Liudmila Santiesteban, sin ningún tipo de ‘curriculum’ como disidente, se fue acercando a la disidencia real, empezó a rectificar oportunistamente sus opiniones sobre Yoani Sánchez hasta chicharronearla como hizo conmigo y cayó de “fly” en Estados Unidos. Si mal no recuerdo fue a raíz de que Obama apareciera en el panorama político norteamericano.

El caso es que yo me olvidé de Liú Santiesteban para siempre, como suelo hacer con la gente que no me interesa en lo más mínimo. En alguna ocasión, cuando ella comentó en Facebook que votaría por Clinton (no sé cómo puede ella votar en Estados Unidos a tan poco tiempo de vivir allí, pero alguna maniobra se lo habrá favorecido) porque según ella Clinton era un ejemplo para su hijo pequeño y no Trump, yo le rebatí públicamente en relación únicamente a Clinton. En otro momento anterior, cuando yo puse en discusión el descaro de los ‘grants’ entregados a los cubanos, ella salió como una fierecilla a defender los ‘grants’, me imagino que porque en sus planes tendría o tendrá recibir alguno algún día.

Esa es toda mi relación con Liudmila Santiesteban. De modo que no sé de qué amistad habla ella. Que la di a conocer en mi blog, es cierto, que la entoné en sus artículos, también es cierto, pero, “hija mía” que diría Lina Morgan, a cuántos no he dado a conocer yo que luego me han hincado el puñal por la espalda, así que otra baja cuchillada más ni siquiera mella mi piel tan curtida ya.

Dice Liudmila Santiesteban que yo soy una fanática Trumpista, pese a todo lo que yo he dicho de Trump, y pese a que siempre he repetido que ninguno de los dos candidatos me gustan. Pero ella mete su mentira por delante y me califica de Trumpista, a mi que no voto en Estados Unidos. Vuelvo a repetirle a esta mentirosa de Liudmila Santiesteban y a toda su comparsa que no soy fanática de ningún político, que los desprecio a todos por igual, cosa que reafirmo siempre. Pero es cierto que entre una mentirosa compulsiva y un loco millonario al que todo el mundo rendía pleitesías hasta ayer, incluido todo Hollywood, no hay que estar muy ciego para ir al tuntún, como dice el dicho. Vi personalmente de lejitos a Donald Trump cuando la artista mexicana Thalía hizo su primera pasarela de colección de modas en Nueva York, fui invitada por Mari Rodríguez Ichaso, y ahí llegó el multimillonario (invitado supongo, y no colado, pues la seguridad era bien fuerte), al que todos, sobre todo una gran cantidad de mexicanos, le rindieron honores. Me pareció patético, tanto él como el espectáculo. Y nada, observé aquel espanto de pasarela, y al salir de allí corrí a leerme un montón de páginas de ‘Venecia’ de Paul Morand para borrar aquel desastroso momento.

No soy fanática de nadie. Que quede claro. No creo en nadie. Y mucho menos en todos esos cubanos que viven del cuento de Cuba.

Afirma Liudmila Santiesteban que yo le retiré la amistad por su apoyo a Guillermo Fariñas. Pero qué engreída y comemierda es esta tipeja. A mi me importa un bledo Fariñas. A mi lo que me importa es Cuba. Yo le retiré el habla, porque amistad nunca hubo, a esta ‘apocalíptica y desintegrada’, desde hace mucho rato, mucho antes de Fariñas y sus huelgas de ‘papier maché’. Y que conste que no he sido la única que lo ha hecho. La bloquée en Facebook por trepadora y sesohueco. Que es lo que yo no soporto, a los que trepan a costa de los demás sin tener la más mínima inteligencia y a golpe de mediocridades y cretinismos, incluida la mentira y la difamación. La bloquee en Facebook porque sentía a diario su desagradable aliento en mi cuello. Y eso sí que no va conmigo: El Encarne. Repito que no ha sido la única. Otras muchas se han encarnado en mi y hasta han llegado lejos gracias al encarne que han cogido conmigo. En fin, la bloquee porque me dio la realísima gana, que aquí nadie está obligado a ser amigo de nadie y mucho menos a aguantar las sandeces y cochinadas de nadie.

Liudmila Santiesteban habla del respeto que siente por los que piensan igual que ella, o sea por los clintonianos y fariseos de Fariñas, y por el contrario, a los que piensan diferente les retira su respeto. Típico de los comunistas. Les diré lo que me importa a mi el respeto de esta mujer que no se respeta ni a ella misma: Un pedo chispeado. Eso es lo que me merece su supuesto respeto. Me importa un pedo chispeado que esta mediocre me respete, porque la que primero dejó de respetarla a ella fui yo cuando una Dama de Blanco me alertó de que en Cuba mucha gente pensaba que Liudmila Santiesteban era del aparato, por la forma en la que había interrogado que no entrevistado a varios disidentes, y por la manera que se había aparecido en La Habana. Cosa que como comprenderán ustedes también me importa un pito, pues no saben ustedes la cantidad de segurosos que intentan ser amigos míos y se me acercan con miles de fantasías y hasta creen conseguir mi amistad. Pero mi amistad, lo que se dice amistad verdadera, sólo muy pocas personas la consiguen, y ellas saben desde hace muchísimo rato quiénes son.

En el mismo comentario Liudmila Santiesteban amenaza a Rolando Pulidoporque se ha convertido según ella en fan mío, o yo en fan de él. Bien. Rolando Pulido no había leído un sólo libro mío. A Rolando Pulido lo conocía yo por su trabajo de publicista, del que no ignoraba su caricatura acerca de mi persona, y de la que no hice caso, porque mi divisa es: tiempo al tiempo. Rolando Pulido me escribió por el privado de Facebook para pedirme disculpas por esa caricatura, y le respondí que eso ya estaba olvidado, y pasé a otro tema más interesante para ambos. A Rolando Pulido y a mi nos unen: un sentido de la estética, un montón de canciones de los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta, y un burujón de filmes de la misma época, así como obras pictóricas que ambos amamos, y lecturas todas anticomunistas. A Rolando Pulido le envié mi primera novela ‘Sangre Azul’ y jamás le pregunté si le había gustado o no, fue él quien me envió sus comentarios elogiosos, que agradezco profundamente. Rolando Pulido y yo hablamos de los cubanos y de Cuba en general, jamás de las personas en particular, ni siquiera sabía que él era amigo o admirador o lo que quiera ser, que está en su derecho, de Yoani Sánchez, de la que expuse mi opinión porque estoy en mi derecho de hacerlo, y lo que no mermará en nada mi relación con Rolando Pulido. Pero además, ¿quién es Liudmila Santiesteban para dirigirle la legitimidad de amistad a nadie? ¿Quién se cree que es esta pendenciera pretenciosa que tiene que dar primero un curso de conversación y buenos modales, auténticos y no de pacotilla, para poder entablar un intercambio coherente de pensamiento y lecturas con alguien, sobre todo con su espejo, que bien cagado de moscas debe de estar? Yo soy amiga de quien me dé la real gana, y supongo que a Rolando Pulido le suceda igual.

Por otra parte, estoy esperando que Liudmila Santiesteban saque, como amenazó que haría, mi correo privado con ella y lo airee; digo, yo no soy la que espera, es mi abogado. A ver a cómo tocamos.

Zoé Valdés.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Verdades todas. Fuí testigo de los alborotos de la trasnochada tovarich cuando intentó hacerse la exiliada dura. Lo único que lamento es que los ancianitos ex presos de New Jersey se tragaron el cuento. Saludos. Frida Masdeu Ansonia, Ct.
Frida M.

2 Comments:

At 1:11 a. m., Blogger Frida M said...

Verdades todas. Fuí testigo de los alborotos de la trasnochada tovarich cuando intentó hacerse la exiliada dura. Lo único que lamento es que los ancianitos ex presos de New Jersey se tragaron el cuento.
Saludos.
Frida Masdeu
Ansonia, Ct.

 
At 7:17 p. m., Anonymous Anónimo said...

Estoy muy ansioso esperando por su video porno que salga. Estoy seguro le dara un calenton a mas de uno.

 

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