martes, julio 03, 2018

José Ramón . José Ramón Ponce: El fanatismo hacia líderes políticos autocráticos y el modo en que éstos ejercen su influencia y poder absoluto es otro exponente de sugestión social.

 Martí Noticias
Published on Jun 27, 2018
José Ramón Ponce psicólogo y  excapitán de la contrainteligencia cubana, asegura que los llamados ataques sónicos contra diplomáticos de Estados Unidos se diseñaron en un centro de la técnica operativa de esa entidad, en las afueras de La Habana.

Excapitán asegura que ataques sónicos son obra de la contrainteligencia cubana

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Tomado de https://lasnuevemusas.com/

Líderes autocráticos


Por José Ramón
21 mayo, 2018

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El fanatismo hacia líderes políticos autocráticos y el modo en que éstos ejercen su influencia y poder absoluto es otro exponente de sugestión social.
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A grandes rasgos, la relación entre incondicional seguidor y este tipo de líder, es la siguiente:

* Los líderes, apelando a necesidades y carencias de la población, hacen promesas con las cuales fomentan el ser apoyados, y de hecho disposición a ser creídos; manipulan el sentir de sus oyentes. La posibilidad de satisfacción que conlleva el mensaje les crea la tendencia a aceptar sus planteamientos. Sus oyentes, esperando la “gran solución” a sus problemas necesitan que lo escuchado sea cierto. Por ello lo acepta como líder, y a medida que las carencias sean más perentorias, despierten sentimientos apasionados, o sean compatibles con los criterios políticos, la fe será mayor. En consecuencia, de manera incondicional se aceptan las palabras y se es consecuente con las órdenes de ese líder, se tiende a seguirlo ciegamente.

* Esta influencia se facilita en concentraciones de masas. Por medio de encendidos discursos provocan fervorosa respuesta de aclamación hacia sí, multiplicando la emoción. Dentro de esas manifestaciones masivas tiene lugar el contagio emocional, el cual se irradia vertiginosamente de persona a persona y de modo reverberante; máxime si es un conjunto desorganizado. De ese modo la actitud hacia el líder se convierte en éxtasis.

* La sumatoria de la imagen deificada del líder, el éxtasis, y la emoción reverberante en el conjunto social, determina exacerbación de la sugestionabilidad en las masas.

* De ello resulta la unión y cohesión de todos sus partidarios, ya que tienen un “sagrado” símbolo común.

* Complementariamente el líder, para extender en el tiempo su influencia, alimenta continuamente en las masas la idea de un cabeza de turco, es decir buscan un culpable de los problemas y dificultades. Con este ardid las distraen, y desplazan su agresividad causada por la frustración de las expectativas y promesas no cumplidas.

* Desplazando la agresividad hacia un culpable consolidan aún más la cohesión en torno a él, así como el poder sugestivo de su imagen.

* En condiciones colectivas, si el líder señala al supuesto “enemigo común”, la masa se lanzará furiosamente contra él; ya en ese momento es una masa peligrosa.

* Consiguientemente el líder atemoriza con el peligro de no seguirlo, anuncia supuestas penurias a sufrir de no poder contar con él como “conductor”, lo que incita a buscar protección bajo su “manto defensivo“.

* Otro complemento a esta influencia masiva son las Palabras mágicas, concepto de la ciencia de la propaganda. Son clisés verbales, que a fuerza de ser repetidos una y otra vez pierden progresivamente su sentido, con lo que se convierten en dogma, un axioma, por la sociedad. A partir de este cambio se reduce la evaluación crítica de las personas sobre esas ideas, y comienzan a operar en la mente de manera sugestiva. Se incluyen en ello las arengas, consignas, “fabricación” de héroes y mártires artificiales que no lo son más que por la manipuladora propaganda del régimen, y otros recursos.

* Pero para que esta influencia propagandística sea verdaderamente efectiva se requiere bloquear la circulación o las posibilidades de razonamiento por medio de información contrapuesta. Para ello se controlan, suprimen o destruyen fuentes informativas no convenientes, mientras simultáneamente se saturan los canales de comunicación con los mensajes de infalibilidad y certeza del líder. Incluso ponen en la picota pública toda información opuesta, movilizando a las masas a agredir a todo aquel que la emita.

* Además, se reitera una y otra vez su imagen y discursos hasta llegar a la habituación en la mente, consciente o inconsciente, de los individuos.

* De esta manera no queda lugar para nada que se contraponga, la incondicionalidad a este “dios artificial” es absoluta, y todo lo que de él provenga es favorable, sea lo que sea. Y si sucede algo desfavorable se tiende a distorsionar la realidad con frases como “el líder no sabe de estas cosas”, “lo están engañando”, “si se entera…”, “hace falta que venga para que vea lo que está haciendo la gente que le rodea”, “los que le rodean son los culpables…” y otras expresiones similares.

* Con esta actitud en las masas llega un momento que el líder no necesita decir “lo que hay que hacer”, sus designios y voluntad se cumplen automáticamente, y se emiten órdenes despiadadas y criminales orientadas por él pero sin hablar ni una palabra.

Así estos líderes arrastran a las masas a guerras sin sentido, penurias, hambre y otros sufrimientos por satisfacer sus caprichos y megalomanía, sin la población tomar conciencia de la situación en que están; las manejan por sugestión.
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