martes, diciembre 11, 2018

Waldo Acebo Meirele: Nacionalismo o patriotismo

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

José Martí sólo identificó al patriotismo con el odio cuando era un adolescente de 16 años  al escribir en su obra Abdala: “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas;es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca” (Tomo 18, Página 19) . Después de pasar por el presidio político  rechazó al odio como algo positivo y escribió  palabras como estas: En su obra sobre el presidio político en Cuba escribió: «La venganza y el odio son dos fábulas que en horas malditas se esparcieron por la tierra». Años más tarde y siendo coherente con su doctrina de amor, sentenció:
¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14, Página 496)

No estoy de acuerdo con lo planteado por el autor. No debemos confundir nacionalismo con el chauvinismo  que es una variante exagerada,  distorsionada y negativa del del nacionalismo. Tampoco debemos confundir nacionalismo con los  intereses  personales.  El marxismo cultural o Neomarxismo trata de  eliminar los sentimientos nacionalistas; de la misma manera que el Comunismo tiene especial interés en eliminar a la familia y a las religiones, en especial la judeocristiana..
 Acabar con la institución de la  familia  es un un objetivo fundamental  del conmunismo y de la izquierda radical bajo la supuesta y falsa liberalización de la mujer; un objetivo   para esclavizar tanto a los hombres, mujeres y niños de todas las sociedades..

En el  sitio de la Liga Internacional Comunista (Fourth Internationalis)   se puede leer el artículo  El enfoque marxista de la liberación de la mujer. El comunismo y la familia. Mujer y Revolución.
Al final del artículo de Waldo Acebo  mostraré algunos fragmentos de ese artículo  en el  que de manera explícita  ese objetivo fundamental del comunismo y de la izquierda radical,  pero seguidamente postearé dos videos de Julio Shiling, destacado  Máster en Ciencia Políticas.

Nacionalismo vs Globalismo

Parte 1


Parte 2

 
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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

Nacionalismo o patriotismo

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El nacionalismo se basa en la rivalidad y el resentimiento
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
10/12/2018

“El patriotismo es exactamente lo contrario del
nacionalismo… el nacionalismo es una traición al
patriotismo”.
Emmanuel Macron

Cuando Macron decía esas palabras con el claro propósito de criticar a Trump me motivaba a trasladarme a aquellos años en los cuales se promocionaba en Cuba una corriente nacionalista que sentarían rápidamente las bases de una dictadura totalitaria.

Recordaba aquellos llamados a “consuma productos cubanos”, aquel zafarrancho de clamores de un fervor nacionalista que a muchos nos engatusó. A mi memoria acudía aquel jingle que cantaba el Benny y que decía en su estribillo: “Qué solo las cubanas acaricien tu cara”. Y se refería a unas cuchillas de afeitar hechas en Cuba y cuando desparecieron las Gillette y las GEM de un solo filo, sus obligados usuarios le llamaron “lágrimas de hombre”.

A la pequeña y mediana burguesía que gustaba de vacacionar en Miami, otro anuncio les decía: “A viajar por mi Cuba que te lleva el INIT”, o el jingle: “Conozca a Cuba primero y al extranjero después”; anuncios que, sin profundizar en los por qué, la ESSO, la Shell y otras marcas de gasolina apoyaron con un fervor casi religioso. Pocos meses antes del fatídico enero de 1959 yo había comenzado a trabajar en la oficina de un viejo amigo de mi familia[1], él era un cubanazo rellollo, simpático, mujeriego, que gustaba de fumar unos cigarros fortísimos que no se conseguían en todos los lugares.

Su negocio consistía en una fábrica de sobrecamas que radicaba en Guanabacoa, y entre las cosas que detestaba estaban los yanqui que vendían en Cuba unas sobrecamas de chenille que le hacían una feroz y mortal competencia, y le vendían a él telares obsoletos; y los polacos que eran como llamábamos en Cuba a los judíos, que como clientes eran en extremo perezosos para pagar y cuando eran los suministradores de los hilos de algodón que él requería lo obligaban a comprar los colores que menos se vendían ya que tenía una empresa pequeña, con poca fuerza para exigir un mejor tratamiento.

Todas estas campañas nacionalistas fueron bien recibidas por él y sus tres amigos, también pequeños industriales, que compartían una especie de centrífuga donde se pasaban unos a otros letras de cambio en el que movían un dinero ficticio, que no existía. Veían en esa campaña nacionalista una posibilidad de salir de la continua angustia en la que manejaban sus negocios, siempre al borde de la quiebra.

Su esposa quizás más perspicaz, o que algo se olía[2], le advertía, pero él no veía ningún problema. La reforma agraria, perfecto, eso aumentaría el potencial de compradores de sobrecamas, la rebaja de alquileres, no hay problema, así la gente tendrá más dinero, para qué, para comprar mis sobrecamas. Todos sabemos cómo terminó esa historia, en la cual todos los grupos y estamentos sociales quedaron implicados y comprometidos, no solo la mediana y pequeña burguesía.

Él era un nacionalista, antiamericano y antisemita redomado y como todo nacionalista no le importaba lo que hiciese su país, se producía así una arrogancia ciega que no toma en cuenta los valores éticos que forma parte del contexto cultural e idiosincrático de la nación; el nacionalismo se basa en la rivalidad y el resentimiento; tanto el nacionalismo como el patriotismo muestran la relación de un individuo con su nación, mientras uno puede ser extremadamente enfermizo el otro es una relación sana, abierta al resto de la humanidad.

Con la implantación del totalitarismo no terminó el mensaje nacionalista, este continuó a contrapelo de que se fomentó primero una dependencia de la URSS que casi nos llevó a un apocalipsis nuclear y después de la debacle de finales de los 80 entramos en una rara mezcla de dependencia y a la vez injerencia en Venezuela, en algún momento se llegó a hablar de una hipotética Cubazuela por esos grandes adalides del nacionalismo.

En Cuba se implantó un nacionalismo obtuso, enfermizo, incluso en contraposición con el supuesto carácter socialista de la autocracia gobernante. El espíritu teórico del socialismo —ya que la práctica ha sido muy distinta— es totalmente ajeno al nacionalismo, que incluso proclamaba la fraterna unión de todos los pueblos, pero en Cuba se pasa por alto esa y tantas otras aberraciones formales del mundialmente fracasado socialismo, incluyendo el denominado del Siglo XXI.

Durante el llamado “período especial” esos grandes creadores de consignas imposibles generaron la que decía: “¡A salvar la Patria, la Revolución y el Socialismo!”, a lo que yo añadía cuando me era posible y oportuno: en ese orden. Y cuando a alguien le concitaba sospechas mi breve coletilla, le brindaba una explicación lógica de como una dependía de la otra, pero en honor a la verdad no siempre quedaban complacidos, o convencidos.

Al confundir la patria con esos otros apelativos, por no mencionar el nombre del dictador en jefe, que muchas veces se incluía en la ecuación, o simplemente quedaba implícito en la mente y no solo en la mente de muchos, se ignoraba, por los que inclusos se consideraban martianos, lo que dijo aquel patriota por antonomasia:

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas, ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de la patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca.”[3]

Pensamiento al cual Macron se acerca a pesar de la distancia temporal y espacial, y que Martí lo enarbola como un deber pasado por alto por la dictadura cuando señala:

“El patriotismo es un deber santo, cuando se lucha por poner la patria en condición de que vivan en ella más felices los hombres.”[4]

Y ello nos lleva a recordar lo que el iluminado adolescente establecía en “Abdala” como ecuación paradójica: amor = odio. Odio a los que la oprimen y han hecho infelices a los cubanos.

[1] El director del Instituto de la Víbora, Eliodoro Vitier, me había expulsado, y no podía matricularme en otro Instituto por un año, y le había llenado a mi padre la cabeza con mis truculentas actividades, sospecho que él me tenía ojeriza desde que fue mí profesor en la Academia Militar del Caribe donde entre otros estábamos algunos complicados cadetes como el historiador y actual director de la Biblioteca Nacional Eduardo Torres Cuevas, Fernando Carr Parruas, continuador de la serie de “Gazapos” después de la muerte de José Zacarías Tallet, en realidad los cadetes éramos seres difíciles, pero no era para tanto.
[2] Formaba parte de la familia propietaria de la más importante fábrica de toallas en Cuba.
[3] José Martí. Obras Completas ENC 1963, Tomo 5, pág. 468.
[4] Ibidem, Tomo 1, pág. 320.

© cubaencuentro.com
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En ese artículo del sitio de la  Liga Internacional Comunista (Fourth Internationalis) se leen las  siguientes palabras las cuales enumeraré para  más comodidad del lector:

1) Así, se desarrollará una sociedad en la que el estado (aparato coercitivo especial que defiende el orden de la clase dominante a través de destacamentos de hombres armados) se habrá extinguido, la filiación nacional habrá desaparecido y la institución de la familia —principal fuente de la opresión de la mujer— habrá sido remplazada por medios colectivos para cuidar y socializar a los niños y por la más amplia libertad en las relaciones sexuales.
2) Freud entendía correctamente que en la visión comunista de la sociedad futura la familia se habrá extinguido y habrá una “completa libertad de la vida sexual”. La visión de Freud era incorrecta en tanto que los marxistas reconocen que la familia no puede simplemente abolirse; sus funciones necesarias, especialmente la crianza de la siguiente generación, deben ser remplazadas por medios socializados de cuidado infantil y trabajo doméstico.
3) Cuando la familia se haya extinguido junto con las clases y el estado, la crianza comunal que la remplace llevará a una nueva sicología y cultura entre la gente que crezca en esas condiciones. Los valores sociales patriarcales —“mi” mujer, “mis” hijos— se desvanecerán junto con el sistema opresivo que los genera. La relación de los niños entre sí y con las personas que les enseñan y guían serán multilaterales, complejas y dinámicas. Es la institución de la familia lo que ata al sexo y al amor a la propiedad, con todo lo que salga de la camisa de fuerza de la monogamia heterosexual considerado “pecado”.
4) La familia bajo el capitalismo es el principal mecanismo de la opresión de la mujer y de la juventud, atada por innumerables lazos interrelacionados con las operaciones básicas de la economía de “libre mercado”. La familia, el estado y la religión organizada conforman un tripié de opresión en el que se sostiene el orden capitalista. En los países del Tercer Mundo, el atraso y la pobreza arraigados, promovidos por la dominación imperialista, conducen a prácticas horriblemente opresivas como el velo, el precio de la novia y la mutilación genital femenina.
5) Remplazar la familia por instituciones colectivas es el aspecto más radical del programa comunista, y el que traerá los cambios más profundos y drásticos en la vida cotidiana, incluida la de los niños.
6) En la actualidad, la visión de una sociedad sin la institución opresiva de la familia ya no puede hallarse en la gran mayoría de los que dicen estar por el marxismo, el socialismo o la liberación de la mujer.
7) Hoy, otros supuestos marxistas, entre ellos algunos que afirman ser trotskistas, simplemente siguen la doctrina feminista liberal (burguesa) prevaleciente en cuanto a la liberación de la mujer, apoyando implícitamente a las instituciones de la familia y el estado burgués.
8)  Llamamos por estipendios plenos para todos los estudiantes como parte de nuestro programa por una educación gratuita y de calidad para todos, para que los jóvenes puedan ser genuinamente independientes de sus familias.
9) La reciente adopción teórica explícita por parte de la ISO del “feminismo socialista” no es más que otra cubierta para el mismo contenido liberal. Sin embargo, nos ofrece la oportunidad de reafirmar la vieja posición marxista respecto a la familia y enfatizar que la emancipación de la mujer es fundamental para la revolución socialista e inseparable de ella. Contra lo que dice la ideología feminista, la plena igualdad legal no basta para superar la opresión de la mujer, que está profundamente enraizada en la familia y la propiedad privada.
10) Vogel pasa por alto las cuestiones más amplias del papel de la familia en la opresión de la mujer y los niños y su importancia como sostén clave del orden capitalista. La familia sirve para atomizar a la clase obrera y propagar el individualismo burgués como barrera a la solidaridad de clase.
11) La familia, específicamente la monogamia de la mujer, fue necesaria para asegurar la transmisión ordenada de la propiedad y el poder a los herederos del patriarca, la siguiente generación de la clase dominante.
12) Vogel no analiza la función social de la familia para la clase obrera bajo el capitalismo, donde sirve para criar a la siguiente generación de esclavos asalariados.
13) El feminismo a veces critica algunos aspectos de la familia, pero en general sólo para quejarse de los “roles de género”, como si el problema fuera una discusión sobre el estilo de vida respecto a quién debe lavar los platos o darle al bebé su mamila. El problema es la institución de la familia, que integra a la gente a la sociedad desde la infancia de manera que acate ciertas normas, respete a la autoridad y desarrolle los hábitos de obediencia y deferencia que son tan útiles a la obtención de ganancias por parte de los capitalistas. La familia le es invaluable a la burguesía como reserva de pequeña propiedad privada y en algunos casos de pequeña producción, operando como freno ideológico a la conciencia social. Vogel pasa por alto estas cuestiones y se enfoca estrictamente en el “trabajo doméstico” no pagado de la mujer.
14) En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes.
15) La familia como portadora de la ideología burguesa
16) La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
17) La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan.