viernes, diciembre 20, 2019

Desde Cuba. Miguel Ángel Bravo Noroña, exmiembro del Movimiento 26 de julio: “Me siento defraudado por la Revolución” . Después de haberse jugado la vida luchando contra Batista, jamás sospechó que a sus 78 años de edad al castrismo no le importaría que no tuviese donde vivir



Exmiembro del Movimiento 26 de julio: “Me siento defraudado por la Revolución”

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Después de haberse jugado la vida luchando contra Batista, jamás sospechó que a sus 78 años de edad al castrismo no le importaría que no tuviese donde vivir
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Por Enrique Díaz y Vladimir Turró
19 de diciembre de 2019



LA HABANA, Cuba. – Dos lágrimas corren por las mejillas de Miguel Ángel Bravo Noroña mientras lamenta haber luchado por la Revolución que lo ha abandonado a su suerte. Después de haberse jugado la vida luchando contra Batista, jamás sospechó que a sus setenta y ocho años de edad al castrismo no le importaría que no tuviese donde vivir.

“Hoy ya nadie se preocupa por los combatientes, se ha perdido todo. Eso antes no pasaba. Tú tenías un problema, lo planteabas y te lo resolvían, pero ahora no te resuelven nada si no eres hijo de mamá o de papá”, aseguró Bravo Noroña.

El veterano argumenta que hace más de veinte años que está haciendo trámites en instituciones estatales exigiendo respuestas y una solución de para su situación, ya que se quedó sin domicilio luego de que su familia vendiera –según dice, de manera ilegal- la casa en que vivía.

(Miguel Ángel Bravo Noroña )

“Yo vivía con mi esposa, pero nos separamos, entonces regreso para mi casa, pero al regreso me encuentro con que habían vendido mi casa, algo que no se podía hacer en ese entonces y eso es lo que yo estoy denunciando, porque hubo corrupción en esa venta. Desde ese instante, no tengo donde vivir.”

“He ido a todos lados, Fiscalía, Consejo de Estado, a todas las instituciones encargadas de garantizar la legalidad socialista y no me han hecho ni caso. Yo que fui miembro del Movimiento 26 de Julio y me sacrifiqué tanto por esto, por eso decidí denunciar con la prensa independiente, para que me escuche”, recalcó.

Bravo Noroña ahora vive en un pequeño bohío construido  por el mismo en calle B y Caraballo, en el poblado de San Francisco de Paula, municipio de San Miguel del Padrón. Alega que no posee libreta de racionamiento desde hace 20 años, por lo cual no puede adquirir los alimentos que reciben cada cubano a través de la canasta básica.

“Todo el dinero que gano trabajando honradamente, porque no me queda de otra que seguir trabajando para poder vivir a pesar de mi edad, lo tengo que gastar en comida, porque la Revolución no me da nada.”

Bravo Noroña señala que tiene que hacer sus “necesidades” en cubos y jabas de nylon y que, además, no le queda otra que bañarse a la “prácticamente” a la intemperie.

“Nunca pensé que esto podría pasarme a mí, me siento defraudado por la Revolución, esto no fue por lo que se luchó, esta revolución necesita cambios verdaderos”, lamenta.

Producto de su delicada situación de vivienda y de la no acción de las autoridades de Cuba para resolverle su caso, Bravo Noroña ha sufrido tres infartos. Sus padecimientos han sido consecuencia del estrés que todo esto le ha producido a lo largo de los últimos 20 años.

“Tengo un marcapaso insertado porque mi corazón ya no servía producto del  sufrimiento que tengo por causa de esta revolución de mierda,  porque no es fácil verse en la calle a mi edad, después de darlo todo por esto y que me paguen así, no es justo, por eso lo denuncio, para que llegue a donde tenga que llegar.” .

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