domingo, agosto 30, 2026

El ruso Aleksandr Solzhenitsyn Premio Nobel de Literatura no estaba de acuerdo en llamarle DICTADURA al régimen impuesto por Francisco Franco en España

 Tomado de https://www.facebook.com/

PERO NO ERAN LOS SOCIALISTAS Y COMUNISTAS LOS AMANTES DE LAS LIBERTADES???


Aleksandr Solzhenitsyn.  y el Generalísimo Francisco Franco

El 20 de marzo de 1976, cuatro meses después de la muerte de Franco, el periodista José María Íñigo, entrevistó para el programa «Directísimo» en TVE al premio Nobel ruso Aleksandr Solzhenitsyn. 

Según contó el mítico presentador, el escritor ruso no cobró por su intervención, únicamente pidió ir a una corrida de toros. 

En la entrevista se sorprendió de que la izquierda española colocara a la dictadura de Franco en el mismo lugar que el régimen de terror que se vivía en la URSS. He aquí algunas de sus declaraciones.

- "Vuestros círculos progresistas se complacen en llamar al régimen existente de Franco  «dictadura». Yo, en cambio, llevo diez días viajando por España, desplazándome de riguroso incógnito. Observo cómo vive la gente, lo miro con mis propios ojos asombrados y pregunto: ¿saben ustedes lo que quiere decir esta palabra, conocen ustedes lo que se esconde tras este término?

Voy a proponerles algunos ejemplos.

Un español cualquiera no está vinculado a un lugar determinado, a una ciudad o a un pueblo donde tiene forzosamente que residir. Puede desplazarse de un lugar a otro según le plazca. Nuestro ciudadano soviético, en cambio, no lo puede hacer: estamos encadenados a nuestro lugar de residencia por la famosa propiska, el visado de la policía.

Las autoridades locales deciden si puedo cambiar de residencia o no. Estoy totalmente en sus manos, pueden hacer conmigo lo que quieran.

Luego me entero de que los españoles pueden salir libremente de su país. En la Unión Soviética esto no existe. Desde hace poco, bajo la presión de la opinión pública mundial, y especialmente de los Estados Unidos, se está dejando salir a una pequeña parte de los judíos. Pero la otra parte y todos los demás pueblos que habitan la URSS están privados de este derecho.

Nos encontramos en nuestro propio país como en una cárcel.

Paseo por Madrid, o por otras ciudades españolas, de las cuales he visitado doce, y veo que en los quioscos se venden los principales periódicos europeos. En cambio, si en mi país apareciera un periódico extranjero a la venta, se alargarían diez manos para agarrarlo.

Veo, otro ejemplo, que aquí funcionan libremente las fotocopiadoras, cualquiera por cinco pesetas puede sacar libremente una fotocopia. En nuestro país tal cosa no sólo está prohibida, sino que es delito: toda persona que utilice una copiadora para fines particulares y no para el Estado, para la Administración, será condenado por actividades contrarrevolucionarias.

En su país, puede que con algunas limitaciones, están autorizadas y tienen lugar algunas huelgas. En nuestro país, en sesenta años jamás fue autorizada una sola huelga. En los primeros años del régimen, los huelguistas cayeron bajo ráfagas de ametralladora, o fueron encarcelados como contrarrevolucionarios, aunque sólo exigían mejoras de carácter económico.

Hoy día, ya a nadie se le pasa por la cabeza, la idea de organizar una huelga. Más todavía: publiqué un día en la revista Novi Mir una narración, Por el bien de la causa. En ella, un personaje, un estudiante, pronunciaba la frase «Vamos a hacer huelga». Pues bien, antes de que la narración pasara la censura, ya la propia mesa de redacción de la revista eliminó la palabra «huelga». La palabra «huelga» está prohibida en mi país

No, vuestros progresistas pueden usar la palabra que quieran, pero «dictadura» no. ¡Si nosotros tuviéramos las libertades que tienen ustedes, nos quedaríamos boquiabiertos, exclamaríamos que es algo nunca visto!

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El fraude electoral de 1936 que hace que el Consejo Popular se apropie  del Poder y con sus sangrientas acciones provocara la Guerra Civil Española:

  



Especial Tiempos Modernos | El Terror Rojo en la Guerra Civil


Tomado de http://nuevoaccion.com/

¿REALMENTE ERAN LUCHADORES POR LA LIBERTAD LOS FUSILADOS EN LA ESPAÑA DE LA POSGUERRA? ¿O ERAN VULGARES ASESINOS?


Por Pío Moa
El Correo de Madrid
17 de swptiembre de 2018

A través de los medios basura, el gobiernos de D. Pedro Saunas Tesis, hombre de honor y dignidad, según nos informa él mismo, está montando una gran campaña sobre las “víctimas del franquismo”, en especial los fusilados después de la guerra. Pero ¿por qué fueron fusilados? Según ellos, por ser honrados republicanos que se limitaban a “pensar diferente” de Franco. Así que vamos por partes. ¿Qué pensaban aquellas víctimas? Como seguidores del Frente Popular “pensaban” que en España debía imponerse un régimen totalitario, y que si en el proceso la nación se dividía en varios estados, pues tampoco pasaba nada o era incluso deseable. Pero tampoco es cierto que fueran fusilados por eso. Casi todos lo fueron después de juicios, en los que no se alegaban sus “modos de pensar”, sino crímenes concretos y a menudo espeluznantes, torturas, etc. Todo lo cual sabemos que se produjo con mucha abundancia en la zona del Frente popular. Por eso los actuales totalitarios de la “memoria histórica” quieren invalidar todos los juicios. Así, todos son simplemente “víctimas del franquismo”, con los cuales se identifican y solidarizan  evidentemente los políticos del PSOE . Los políticos de los ERE, las cajas de ahorros, el rescate de la ETA, el apoyo a los separatistas, los másteres, las saunas y demás. Y más en general  los este tercer frente popular que amenaza al país.

El número de fusilados de posguerra va a resultar finalmente que ascendió a unos 12.000, conmutándose otras tantas sentencias a cadena perpetua… que no solía pasar de los seis años. Sin duda cayeron algunos inocentes entre los capturados, dada la emocionalidad de los tiempos, pero lo normal fue lo contrario. Ahora bien, ¿por qué cayeron en manos de los vencedores tantos criminales? Aquí está la clave de todo. Cuando la derrota se hizo inminente, en Cataluña y luego en el centro, los jefes del PSOE, que habían organizado las chekas y una represión realmente sádica,  huyeron al exterior sin preocuparse de los sicarios que dejaban atrás. En Cataluña, obligaron a marchar con ellos a una masa de población que en cuanto pudo se volvió de Francia a España (en el mismo año 1939 habían vuelto más de dos tercios de los 400.000-500.000 que pasaron la frontera), pero muchos complicados en crímenes fueron dejados atrás en la apresurada fuga. Y en el centro ocurrió lo mismo en mayor medida. Cualquier dirigente responsable se preocupar de salvar en primer lugar, o al menos en segundo lugar, a los que han cumplido sus órdenes criminales y que se exponen a lo peor si los captura el enemigo.

Pero los dirigentes del PSOE pensaban de otro modo. No solo se habían preocupado de organizar aquellas terroríficas chekas, sino además de organizar el robo sistemático de todo tipo de bienes, particulares de los bancos, alhajas de los montes de piedad, pertenecientes al patrimonio histórico-artístico, etc. Este gigantesco expolio, acompañado de destrucciones, no lo organizaron en el último momento, sino desde poco después de recomenzada la guerra. Negrín, su principal organizador y uno de los grandes líderes históricos del PSOE, se jactaba abiertamente de aquellas medidas. Todo esto lo he explicado de modo suficiente en Los mitos de la Guerra Civil, con datos procedentes del propio PSOE y nunca rebatidos. Por lo tanto, si hemos de hablar de víctimas, hay que adjudicar la autoría, en primer lugar, a los jefes del PSOE, que se fueron con sus tesoros sin preocuparse de sus sicarios. Y a los jefes del resto  del Frente Popular, pero muy especialmente de este partido y gobierno actual, que no han aprendido nada de la historia y no cesan de instrumentar y subvencionar  campañas de odio y mentiras, al paso que pretenden ultrajar los restos del hombre que libró al país de ellos.

Y digamos, para concluir,  que el PSOE, tan activo durante la guerra y antes en organizar terrorismo, violencias diversas y golpes de estado, no hizo durante el franquismo oposición alguna significativa al régimen. Los comunistas sí la hicieron, arriesgándose seriamente a menudo.  El valor que le faltó entonces  a los socialistas lo “demuestran” cuarenta años después tratando de profanar la tumba de Franco y aplastar las libertades básicas de la democracia. He dicho en tuíter que alguien que hace política en ese partido o es un completo cínico con rasgos de delincuente o es un completo ignorante de su historia. Y la ignorancia a estas alturas no es de recibo.  Y ya está bien. Hay que parar estas canal
ladas que amenazan la convivencia social y la estabilidad de la propia nación.
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La Guerra Civil y sus mitos





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Las «7.000 rosas» asesinadas por los republicanos que el PSOE no recuerda

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La persecución contra la Iglesia en la Segunda República costó la vida a 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas
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El historiador Antonio Montero especifica que 6.832 religiosos fueron asesinados durante la Guerra Civil - ABC

Por Israel Viana *
@Isra_Viana
Madrid
11/08/2019

«Hace 80 años, trece mujeres fueron fusiladas en Madrid por defender la democracia y la libertad. Que los nombres de las 13 Rosas nunca se borren de la Historia»  , escribió el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, el lunes en su perfil de Twitter. Un homenaje al que se sumaron la vicepresidenta Carmen Calvo y Josep Borrell. «Olvidarlas sería su segunda muerte», añadió el ministro de Exteriores.

En junio, sin embargo, ningún miembro del actual Gobierno en funciones homenajeó a las 14 monjas de la Orden de la Inmaculada Concepción que acababan de ser beatificadas por el Papa Francisco. Catorce mártires que fueron violadas y asesinadas por los republicanos en noviembre de 1936, pero que, según el Twitter de TVE, simplemente «desaparecieron cuando se las llevaron de su refugio un grupo de milicianos». Sánchez no dijo una palabra, a pesar de que la cadena recibió críticas.

Es un ejemplo más de cómo el PSOE ha eludido siempre referirse a la represión sufrida por la Iglesia durante la Segunda República y la Guerra Civil, que acabó con la vida de 6.832 religiosos según el estudio realizado por el historiador y ex arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero Moreno. De ellos, 4.184 eran sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. En el «Catálogo de los mártires cristianos del siglo XX», de Vicente Cárcel Ortí, se amplía la cifra hasta los 3.000 seglares y 10.000 miembros de organizaciones eclesiásticas. Entre ellos, 13 obispos: los de Jaén, Almería, Barcelona, Tarragona, Ciudad Real, Lérida, Teruel, Guadix, Cuenca, Sigüenza, Orihuela, Segorbe y Barbastro.

Una prueba del odio y la impunidad con los que nació esta persecución son las declaraciones realizadas por el mismo Valle-Inclán en el diario «La Luz», en 1934: «Se ha dicho mucho sobre la quema de conventos, pero la verdad es que en Madrid no se quemaron más que cuatro birrias  que no tenían ningún valor». La postura del escritor gallego no fue una excepción en los años 30. Los datos, además, no le dan la razón. La violencia anticlerical desatada en 1931, al comenzar la Segunda República, acabó con más de un centenar de edificios religiosos en toda España, a lo que hay que añadir un número enorme de objetos del patrimonio artístico y litúrgico destruidos, muchos cementerios profanados y varios miembros del clero asesinados antes de estallar la guerra.

El ministro de la Gobernación, Miguel Maura, intentó sacar a la Guardia Civil para impedirlo, pero se encontró con la oposición del resto del gabinete. Como él mismo comentó en sus Memorias, durante aquella reunión, Manuel Azaña defendió que «todos los conventos del país no valen la vida de un republicano».

«Objeto de animadversión»

Una pasividad la del Ejecutivo republicano a la que también se refirieron intelectuales y testigos de la época como Julio Caro Baroja, sin olvidar la legislación que se puso en marcha para someter a la Iglesia y eliminar las órdenes religiosas. Como explicó en ABC el historiador y ex presidente del Parlamento de Navarra, Víctor Manuel Arbeloa, «desde los primeros momentos del régimen republicano la Compañía de Jesús fue objeto de animadversión y persecución». En 1932, el Papa Pío XI llegó a proclamar que los jesuitas españoles debían ser considerados «mártires». Lo peor estaba por venir.

Durante la Guerra Civil, la represión alcanzó límites terroríficos. Se asesinó a miles de curas por el simple hecho de serlo. Gaspar Viana lo recordaba en este diario hace unos años. En 1936 vivía en un pequeño pueblo de agricultores de Guadalajara, Peralveche, y vio cómo «detenían y paseaban desnudo al párroco de Salmerón, un municipio cercano, con una cuerda atada a sus partes, mientras la banda municipal tocaba. Después le pegaron cuatro tiros y le cortaron las orejas para mostrárselas a los vecinos». O el famoso caso de Ceferino Giménez Malla, «El Pelé», un comerciante gitano arrestado al comienzo de la guerra por un grupo de milicianos en Barbastro (Huesca). La razón: salir en defensa de un joven sacerdote que estaba siendo golpeado y arrastrado por las calles del pueblo. El Pelé fue condenado a muerte, pero le ofrecieron el indulto si entregaba su rosario y renegaba de su fe. Se negó y fue fusilado mientras gritaba «¡viva Cristo Rey!». «Su vida muestra cómo Cristo está presente en los diversos pueblos y razas», dijo el Papa Juan Pablo II, en 1997, cuando lo convirtió en el primer gitano beatificado.

(La motorizada de Indalecio Prieto. Uno de los cuerpos represivos que sembraban el terror. Fotos y comentarios añadidos por el  Bloguista de Baracutey Cubano)

Como defiende el historiador José Luis Ledesma en «De la violencia anticlerical y la Guerra Civil de 1936» (Universidad de Zaragoza, 2009): «España se convirtió en lo más cercano a un infierno sobre la tierra para los miembros de la Iglesia que estaban en esa mitad del país donde no triunfó la sublevación». Y según el «Martirologio matritense del siglo XX» publicado recientemente por el arzobispado de Madrid, en la capital se asesinó a 427 seminaristas y sacerdotes. Entre estos estaban las 14 Mártires Concepcionistas. En el rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro el 23 de junio, el Papa Francisco subrayó: «Fueron asesinadas por odio durante la persecución religiosa que tuvo lugar de 1936 a 1939 [...]. Su martirio nos invita a ser fuertes y perseverantes, sobre todo en la hora de la prueba».

* Licenciado en Historia por la UCM y Máster en Periodismo. Tras varios años trabajando como arqueólogo, llegué a ABC en 2009. Redactor de Cultura, especializado en música y cine.
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