miércoles, agosto 19, 2026

Video dominicano donde el ex embajador Humberto Salazar con revelaciones desde la Cancillería dominicana y una versión no oficial sobre el presunto secuestro de atletas cubanos


 Colombia Alcántara cara a cara con el ex embajador Humberto Salazar destapa revelaciones explosivas desde la Cancillería dominicana y una versión no oficial sobre el presunto secuestro de atletas cubanos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. 

Altanto TV

18 de agosto 2026

EX EMBAJADOR DOMINICANO HUMBERTO SALAZAR  RELATA COMO OPERAN LAS EMBAJADAS DE CUBA


El Tesoro del Presidente

2025

Trujillo–Castro: Odio a Primera Vista | Cuando Fidel Intentó Acabar con Trujillo en 1959 / RD Cuba


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Panorama FM

14 de agosto, 2026

¡Querían secuestrar atletas! Inteligencia Cubana mantuvo en zozobra atletas revela Héctor García

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Diplomáticos cubanos retiran sus pertenencias de la embajada en Santo Domingo tras la orden de salida

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La salida ocurre en medio de tensión bilateral y tras la deserción de cinco deportistas cubanos durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, recuerda la prensa dominicana.

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DDC

Santo Domingo

17 Ago 2026 

El personal diplomático cubano afectado por la orden de salida emitida por República Dominicana ya comenzó a retirar sus pertenencias de la Embajada de Cuba en Santo Domingo, mientras se acerca el vencimiento del plazo concedido por las autoridades dominicanas para abandonar el país.

Durante el fin de semana, equipos del medio local Diario Libre observaron en los alrededores de la sede diplomática la salida de cajas, muebles, electrodomésticos, ropa y otros objetos que eran cargados en camiones. La operación continuó durante la madrugada y la mañana del domingo 16 de agosto, cuando también se registró movimiento de personas dentro y fuera de la legación.

La orden dominicana, comunicada el 13 de agosto, afecta a nueve integrantes de la misión diplomática y a sus familiares, un total de 21 personas, según Diario Libre. El plazo de siete días venció este domingo a las 11:59 de la noche.

Las autoridades de Santo Domingo no han explicado públicamente las razones de la medida. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano se limitó a informar la decisión y adelantó que no ofrecería explicaciones adicionales.

Una salida que ya comenzó

La retirada de las pertenencias ofrece una evidencia concreta de que el personal afectado está ya concretando su salida del territorio dominicano, después de que el Gobierno de Luis Abinader ordenara su retiro.

El domingo, la presencia policial en los alrededores de la Embajada se redujo progresivamente después de que la salida del personal transcurriera sin incidentes. Un episodio aislado se produjo cuando un fotógrafo intentó saltar una cerca para obtener imágenes del interior de la sede, según explicó un agente de la Policía Nacional citado por el medio local.

La víspera, los trabajadores que retiraban los enseres se negaron a ofrecer declaraciones a la prensa.

La operación se produce mientras el Gobierno cubano mantiene su rechazo frontal a la decisión dominicana. La Cancillería de La Habana calificó la expulsión de "injustificada" y aseguró que sus funcionarios actuaron conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y las leyes dominicanas.

El régimen cubano atribuyó la medida a una supuesta presión de Washington y acusó a Santo Domingo de alinearse con la política estadounidense hacia la Isla. También cuestionó decisiones recientes de República Dominicana relacionadas con Cuba, entre ellas su postura sobre la participación de La Habana en foros regionales y su voto en Naciones Unidas sobre el embargo estadounidense.

Santo Domingo guarda silencio sobre las razones

Mientras La Habana ofrece su versión política, el Gobierno dominicano no ha identificado públicamente qué motivó la expulsión.

Medios dominicanos, sin embargo, han publicado versiones según las cuales algunos de los funcionarios afectados estarían vinculados con actividades de inteligencia relacionadas con la Seguridad del Estado cubana. Hasta el momento, esas acusaciones no han sido confirmadas oficialmente por Santo Domingo y el Gobierno cubano tampoco ha respondido específicamente a ellas.

El embajador cubano en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes, evitó referirse a esas versiones durante un acto celebrado en Santo Domingo por el centenario del nacimiento del dictador Fidel Castro.

En lugar de explicar las circunstancias que llevaron a la expulsión, Arzuaga reivindicó la continuidad de la política de "solidaridad internacional" de La Habana y afirmó que el régimen no renunciará a su supuesto "principio internacionalista".

El discurso del embajador contrasta con la situación interna de la Isla, marcada por una profunda crisis económica, escasez de alimentos y medicamentos, deterioro de los servicios públicos y una crisis energética que ha llevado a prolongados apagones.

La crisis diplomática coincide con cinco fugas

La expulsión de los diplomáticos cubanos se produce además en medio de otro episodio que afecta los vínculos entre ambos países: la fuga de cinco integrantes de la delegación deportiva cubana que participa en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

Dos atletas de canotaje, uno de esgrima, uno de béisbol y uno de hockey sobre césped abandonaron la delegación durante la primera semana de las competencias. Su paradero se desconoce.

Lo que el régimen califica como "deserciones" vuelve a poner de manifiesto el desgaste de las delegaciones oficiales cubanas en el exterior, donde en los últimos años se han registrado numerosas fugas de deportistas, artistas y otros profesionales.

El deterioro de la relación con Santo Domingo se suma así a un escenario regional más incómodo para La Habana, que ha visto cómo algunos gobiernos latinoamericanos adoptan posiciones más críticas o restrictivas frente a sus representan


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LA MONSTRUOSA OPERACIÓN PICO CONTRA LA REPÚBLICA DOMINICANA


OPERACIÓN  PICO

Por General Rafael del Pino

1a parte.

. En horas de la mañana del día 8 de septiembre de 1977, recibi la orden de presentarme ante el comandante en Jefe, Fidel Castro, el cual me plantearia directamente una importante misión.

A las 2:00 pm hora local me presenté en el cuarto piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas. En el salon de reuniones se encontraban varios de los principales jefes del Estado Mayor General y se me informó que debIa preparar cuanto antes un escuadrón de aviones supersónicos Mig-21 para ejecutar Ia “Operación Pico”. Desconocia totalmente de qué se me estaba hablando hasta que llego Fidel Castro. Todos nos pusimos de pie y después de ordenársenos que tomáramos asiento, Castro comenzó a explicar en detalle los objetivos del plan que serla puesto en práctica.

El barco mercante cubano “Capitan Teo”, procedente de Angola, habia incursionado accidentalmente en aguas jurisdiccionales dominicanas durante su travesia hacia La Habana y habia sido apresado por un guardacostas de Santo Domingo, con el fin de investigar los motivos de dicha violación. Fidel Castro estaba frenético. Daba vueltas y más vueltas a medida que iba explicando las razones por las cuales él no podia permitir a los dominicanos apresar un barco cubano. Al mismo tiempo arremetia con improperios contra el capitán del buque.

—1Ese tipo es un mierda! ~Tenia que haberse dejado matar por el guardacostas antes de detener la marcha!... 1Pero los dominicanos me la van a pagar. . . si me la van a pagar...! 1Vamos a demostrarles que llegamos allI con nuestros aviones y que si me joden mucho les bombardeo la ciudad!

Todos escuchamos en silencio. Yo, por mi parte, me habia quedado atónito. No podia creer lo que oia. “Este hombre tiene que haberse vuelto loco”, pensé para mis adentros; “estos incidentes suceden a diario en el mundo y se solucionan sin violencia. ~,Será posible que esté dispuesto a bombardear una ciudad indefensa solo para demostrar su poderIo?”

La “Operación Pico” consistia, inicialmente, en realizar un vuelo rasante supersónico con un escuadrón completo de Mig-21 sobre la ciudad de Puerto Plata con el fin de sembrar el pánico en la población y que el gobierno dominicano supiera que estábamos dispuestos a todo. Después del vuelo esperariamos veinticuatro horas y si no era liberado el buque cubano bombardeariamos todas las unidades militares acantonadas en Puerto Plata y posteriormente en Santiago de los Caballeros. Ya se habian cursado las respectivas órdenes a las unidades de la Fuerza Aérea para concentrar el grueso de las fuerzas en la region oriental de Cuba, basificando diferentes escuadrones de Mig-21 en los aeródromos de Moa, Santiago de Cuba, Baracoa y Guantánamo. Las tropas radiotécnicas debian mover los radares de reserva para la Punta de Maisi y otras elevaciones estratégicas en el extremo oriental de la isla, cubriendo las posibles rutas que pudiera utilizar la aviación dominicana en caso de un eventual golpe de respuesta.

(El General de Ejército Raúl Castro junto al Coronel Rafael del Pino, líder del escuadrón de MiG-21bis de la Operación Pico. )

Yo recibi la orden de seleccionar los pilotos más experimentados para que me acompanaran en la primera misión, los prepararia debidamente y nos rebasificariamos al siguiente dIa en el aeropuerto civil de Guantánamo con el mejor escuadrón de Mig-21 de la base aérea de San Antonio de los Baflos. El jefe de Ia DAAFAR, general Francisco Cabrera, le preguntó al comandante en Jefe cuál podria ser Ia reacción de los Estados Unidos ante esta acción, considerando que se iba

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a despegar desde las mismas narices de la base naval norteamericana de Guantánamo; a lo que Fidel contestó:

—~Bueno, miren, por suerte para nosotros hay un idiota vendedor de maní en la Casa Blanca; recuerden que siempre hemos hecho con los Demócratas lo que nos ha dado Ia gana, asI es que despreocupense!

Al concluir la reunion Fidel Castro nos recordó que la hora “H” estaba prevista para el dIa 10 a las diez de la mañana.

Del Ministerio de las Fuerzas Armadas me dirigi en mi auto hacia la base aérea de San Antonio de los Baños. Todavia me costaba trabajo creer lo que habian escuchado mis oidos. ¡Cuán lejos estaban los dominicanos de pensar sobre la terrible maquinaria de guerra que se preparaba contra su indefenso país!

Llegue a la base aérea a la hora de la comida y en pocos minutos logre localizar a los pilotos que deblan cumplir la misión, Estuvimos reunidos hasta altas horas de la noche en que nos retiramos a descansar. El oficial de guardia del puesto de mando nos informó que a la mañana siguiente, a las 7:00 hora local, deberlamos estar todos en el salon de briefing de la lInea de vuelo, pues vendria alguien a darnos indicacioncs especiales.

Nos levantamos al amanecer, preparamos todos los aviones, los equipos de vuelo y los mapas. A las 6:30 de la mañana estábamos todos en el aula. Comenzamos a repasar nuevamente todas nuestras acciones y faltando cinco minutos para las ocho se apareció Fidel Castro. Al parecer, queria comprobar cómo nos habiamos preparado para cumplir Ia delicada misión. Nos hizo miles de preguntas y por último, antes de marcharse, expresó:

—~Creo que todo está muy bien; la unica observación que les hago es que deben darle indicaciones al personal técnico para que les quiten las marcas de fabricación a los tanques auxiliares de combustible que se verán precisados a lanzar cerca de Puerto Plata una vez que los consuman. Aunque el gobierno dominicano sepa que somos nosotros los que les violamos su espacio aéreo, no debemos dejar ninguna huella que contenga letras rusas, para no comprometer a la Union Soviética. Además, toda esta operación la estamos haciendo a espaldas de ellos.

Nos deseó suerte y se marchó con todos sus guardaespaldas.

A las 8:15 am despegamos en dirección a Guantánamo. Cincuenta

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minutos después, el ultimo de los 12 aviones posaba sus ruedas en el aeródromo de destino. Alli nos esperaban todos los equipos de aseguramiento logistico y apresuradamente comenzaron a servir los aviones para el cumplimiento de la misión. Mientras tanto me dirigi al centro dc comunicaciones para conocer si habia alguna nueva indicación con respecto al vuelo que debIamos realizar. “~Todo de acuerdo a lo planificado!”, fue la ünica respuesta. Y a las 10:00 am despegamos nuevamente para ejecutar Ia orden del Alto Mando.

(Los pilotos de la Operación Pico. De izquierda a derecha de pie: mayor Benigno Gonzáles Cortés, capitán Arnaldo Torres Biart, capitán Manuel Rojas García, coronel Rafael del Pino, capitán Rigoberto Morales, capitán Evelio Bravo, capitán Armando Castellanos, mayor Henry Pérez Martínez, agachados capitán Raúl Hernández Vidal, mayor Pedro Pérez, teniente coronel Jorge Villardel (Foto de "Proa a la libertad", de Rafael del Pino) )

La misión se cumplió exactamente de acuerdo a lo planificado. Volamos supersónicos por sobre la ciudad y al romper la barrera del sonido cundió el pánico en la población. Después de varios pases rasantes regresamos a Guantánamo. Alli me esperaba un avión de transporte Yak-40 para conducirme ante el Comandante en Jefe, que aguardaba impaciente en el Estado Mayor General, los resultados dcl vuelo.

A las dos de Ia tarde estaba nuevamente en el salon de reuniones del cuarto piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Fidel Castro habia llegado antes y también se encontraban presentes el general Raul Castro y otros altos oficiales. Tuve que esperar algunos minutos antes de rendir mi informe pues los diferentes jefes leian con interés las copias de las conversaciones entre los mandos militares dominicanos y entre los altos funcionarios del gobierno, las cuales le habIan sido enviadas inmediatamente por nuestros servicios de inteligencia y por el regimiento de radioescuchas que se encargan de monitorear las comunicaciones de los paIses vecinos. Yo conocia que los servicios de espionaje de Cuba en los diferentes paises de America Latina y ci Canbc estaban muy bien organizados pero nunca pensé que fueran tan eficientes hasta poder incluso monitorear las conversaciones telefónicas de las dependencias gubernamentales.

Después de presentar mi informe recibi la orden de trasladarme nuevamente a Guantánamo, preparar todos los aviones con bombas de demolición y fragmentacion de 500 kilogramos y estar listos para al siguiente dia continuar con la “Operación Pico” si asi lo ordenaba el Estado Mayor General.

( El Escuadrón de MiG-21MF en el aeropuerto de Guantánamo listos para la Operación Pico contra la República Dominicana, el 9 de setiembre de 1978 (Foto de "Proa a la libertad", de Rafael del Pino) )

Durante el vuelo de regreso a Guantánamo no hablé una palabra con los oficiales que me acompañaban. Por más que le daba vueltas al asunto no podia concebir lo que estaba sucediendo y mucho menos que fuésemos a bombardear una ciudad indefensa.

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Los pilotos conociamos muy bien que aunque los objetivos asignados eran unidades del Ejército, la Marina y la PoiicIa, el hecho de que éstos se encontraran en regiones densamente pobladas haria que necesariamente nuestros ataques produjeran un elevado nümero de vIctimas inocentes. Nosotros no poseiamos armamento inteligente de alta precision, y las bombas de fabricacion soviéticas —especialmente las OFAB de 500 kilogramos— además de ser muy inexactas, su descomunal poder destructivo podia barrer con una manzana completa de casas. Aunque el resto de los pilotos no mencionaba una palabra, por la expresión de sus rostros se podia saber que tenian la misma preocupación que yo. La fuerza de la conciencia resultaba más potente que el poder destructivo de las bombas.

Lo único que se me pudo ocurrir para evitar el genocidio de vIctimas inocentes fue convencer al Alto Mando de que el primer golpe aéreo masivo de nuestra aviación debia ser asestado a la base aérea de San Isidro. Por tratarse de un aeródromo, los ataques se concentrarian sobre los aviones en sus rampas de estacionamiento. De esta forma, las bombas que cayeran fuera de los objetivos encontrarian pistas y calles de rodaje en lugar de hogares inocentes. Logicamente, mis argumentos tuvieron que basarse no en esta razon sino en el hecho de que aniquilando Ia aviación dominicana en tierra, éstos no tendrian la posibilidad de responder a nuestra accion. Sin embargo, siempre hubo pilotos que se percataron de mis verdaderos propósitos. Uno de ellos, el capitán DIaz, que siempre se caracterizó por ser muy suspicaz, al concluir la reunion de “briefing” se me acercó y sentándose a mi lado, me dijo:

—~Gracias coronel! De no ser por San Isidro, creo que no hubiera podido estar más a solas con mi almohada.

Comprendí que tenia pie hablarme de esa forma velada pues Ia Contrainteligencia militar habia redoblado sus oficiales y se encontraban por doquier revisando y escuchando todo.

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Aquella noche no pude pegar los ojos un instante. La primera misión no tendria problemas; sin embargo, me preocupaba grandemente lo que ocurrirIa después, pues sabia que si el conflicto se agravaba después del ataque a la base aérea de San Isidro, se nos ordenaria atacar los otros objetivos militares donde indudablemente perecerian vIctimas inocentes.

El plazo de veinticuatro horas dado por Fidel Castro para continuar con la “Operación Pico” se cumplia a las diez de la mañana del siguiente dia, no obstante desde los primeros claros del alba ya me encontraba en la lInea de vuelo controlando la preparación de los Migs. Dc todas formas no podia dormir con todas aquellas preocupaciones en la cabeza.

Todos los aviones ya se encontraban artillados y servidos con combustibles y lubricantes. El personal técnico cumplia los ultimos chequeos reglamentarios de pre-vuelo. Me dirigi hasta mi maquina, el Mig.21MF pintado con la matrIcula 514 y comencé a revisar la instalación de las bombas y los tanques auxiliares de combustible. Posteriormente apartándome unos cuantos metros tome asiento sobre uno de los huacales vacios en que se transportan las bombas para fumarme un cigarrillo. Minutos más tarde se acercó el técnico del avión. Aunque un poco cohibido, habia decidido dirigirse a mi para plantearme una inquietud personal que hacia tiempo no le dejaba trabajar en paz.

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Habia citado a todos los pilotos para la reunion de “briefing” a las 8:30 horas. Cuando me disponia a tomar todos los mapas y documentos necesarios, un soldado me trae el mensaje de que me comunicara urgentemente con La Habana. “Habia llegado el momento decisivo”, pensé, y me dirigi de inmediato a Ia sala de comunicaciones. La preocupacion era muy grande. Para mayor tension, la linea telefónica se habia interrumpido y no habia forma de poder hablar con el Puesto Central de Mando de Ia .DAAFAR. Por fin alguien tuvo la genial idea de enviarnos el mensaje a través del telex civil que utiliza Cubana de Aviación en el aeropuerto de Guantánamo. A medida que la impresora fue mostrando las palabras, una relajante tranquilidad me fue invadiendo hasta que al final me devolvió totalmente el alma al cuerpo: “BARCO DEVUELTO - PUNTO - REGRESAR CON EL CIRCO A CASA A LAS CATORCE CERO HORAS. FIRMADO SENEN CASAS REGUEIROS JEFE ESTADO MAYOR GENERAL.”

La prudencia y sensatez del gobierno dominicano habian evitado un conflicto de dimensiones impredecibles.
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Nota tomada de Secretos Cuba.com

La suerte de cada piloto participante en la Operación Pico fue diferente, y refleja la rica experiencia combativa de la FAR. El capitán Raúl Hernández Vidal muere 6 meses después, cuando en marzo de 1978 su MiG-21bis es derribado por la AAA somala en la guerra del Ogadén, Etiopía (3). Casi al mismo tiempo en ese conficto fue derribado Benigno Cortés, que logra catapultearse a salvo, y siguió su exitosa carrera en la FAR. Ya en 1976 Cortés había participado con del Pino en varios combates en Angola, destruyendo al Fokker F-27. Arnaldo Torres combate en Etiopía y Angola. Manuel Rojas cumple misiones contra Bahamas en 1970, en Etiopía en 1978, y varias veces en Angola, siendo allí derribado por un Stinger de la UNITA en setiembre de 1987, cayendo prisionero por 7 meses. Rafael del Pino llega a General de Brigada, y deserta a Estados Unidos en 1987. Henry Martínez participa en varias misiones importantes en Angola, dirige los MiG-21bis en la defensa de Canganba en 1983, y llega a ser el piloto más condecorado de la FAR. Jorge Villardel en 1980 hunde el patrullero bahamés "Flamingo", y participa en numerosas misiones en Angola hasta 1988, llegando a altos puestos de la FAR. Pedro Pérez llega a ser jefe de la FAR. Hoy estos hombres ya están retirados del servicio activo.
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Nota del Blogguista del blog Baracutey Cubano

Publico dos escritos sobre una muy temprana ingerencia militar Castrista (no fue la primera, ya que la de Panamá en abril de 1959 le precedió, al igual que la de Nicaragua en mayo: le sucedería la de Haití en agosto) en países latinoamericanos: la invasión a la República Dominicana en junio de 1959; ingerencia que ya en 1965 se extendería fuera de nuestro continente y mediante fuerzas militares regulares del ejército Castrista a África, mediante el envio de tropas a Argelia y que alcanzaría su apogeo en las décadas de los años 70s y 80s. En Asia también se hicieron presente militares y paramilitares Castristas interviniendo en conflictos entre naciones y también en conflictos entre facciones de un mismo país.

Para ello publico seguidamente dos artículos, realmente un fragmento de un artículo oficialista y un artículo no oficialista, que abordan dicha ingerencia.

Por último, he decidido a ese suceso llamarle invasión Castrista a República Dominicana para seguir los parámetros y la terminología Castrista aplicados a la mal llamada Invasión de Playa Girón dadas las similitudes en muchos aspectos, no en todos, que tuvieron ambas expediciones. Uno de esos aspectos en que difieren, es que el dictador Trujillo fue inicialmente elegido por el pueblo y la dictadura Castrista, fue impuesta, ya que las primeras elecciones Castristas, no legítimas ninguna de ellas, fueron en 1976.
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http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com


Al triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro (1 enero 1959), un grupo de dirigentes dominicanos exiliados vieron la oportunidad de invadir Republica dominicana y liberarla de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, y desde el primer momento por supuesto contaron con la ayuda del aun no declarado régimen comunista cubano, y en menor escala con la del presidente electo democrático de Venezuela Rómulo Betancourt, quien era un acérrimo enemigo de Trujillo, pues le adjudicaban al dictador dominicano un atentado efectuado contra Betancourt cuando se encontraba exiliado en Cuba.

El grupo que iba invadir a Rep. Dominicana comenzó a entrenarse en Pinar del Río, y el reclutamiento lo hacían casi en forma pública en Cuba, Venezuela, Estados Unidos y otros países. El mando militar estaba a cargo del comandante Enrique Jiménez Moya natural de Republica Dominicana, y que había llegado a la Sierra Maestra (Cuba), a principio de diciembre 1958 por avión desde Venezuela uniéndose a las guerrillas que combatían a Batista. En ese avión también venia entre otros, el Dr. Manuel Urrutia (primer presidente de la revolución), que aterrizó en el aeropuerto rebelde de Cienaguilla en la Sierra.

El día 14 de junio parte desde Cuba el primer contingente de unos 50 hombres en un avión pintado como si fuera de la Fuerza Aérea de Trujillo, y aterriza en horas de la tarde en el aeropuerto militar de Constanza. Después de una breve refriega con soldados de la base aérea que confundidos se acercaron a investigar, Jiménez Moya y sus hombres se internaron en las cercanas montañas.

( Enrique Jiménez Moya )

Esta acción de Jiménez Moya estaba programada para que otros grupos desembarcan en lancha por dos puntos de Republica Dominicana, pero por una serie de razones no ocurrió hasta seis días después.

El 20 de junio los expedicionarios que faltaban parten de Cuba en lanchas y desembarca un grupo por Estero Hondo y el otro por Maimón, los cuales fueron sorprendidos por el ejército de Trujillo donde un gran numero de ellos murieron, y el resto pudo alcanzar las montañas. En Cuba quedó otro contingente, el cual no participo en la invasión

Perseguidos por el ejército fueron cayendo los alzados, y para fines del mes de junio prácticamente estaba aniquilada la invasión. El día 4 de julio el dictador Trujillo proclamaba victoria.

De los cientos que participaron en esta invasión a Republica Dominicana solamente quedaron vivo cinco, de los cuales dos fueron cubanos, el casi un niño Pablito Mirabal, y Delio Gómez Ochoa, los cuales mas tarde fueron repatriados a Cuba.
( Parte de los cubanos que participaron ;
2º y 3º desde la izq. Gómez Ochoa y Camilio Cienfuegos, resp )


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http://lapolillacubana.nireblog.com/

La Revolución Cubana y su inserción en la contradictoria realidad latinoamericana-caribeña en 1959. (II Parte).
( FRAGMENTO )

Por Orlando Cruz Capote*


* La expedición dominicano-cubana a Santo Domingo. ¿Una respuesta o una acción independiente de Cuba revolucionaria y solidaria?.

La historia de la expedición armada dominicano-cubana a Santo Domingo es un ejemplo relevante de cómo debe analizarse el comportamiento exterior de Cuba desde 1959. Sin conocer sus raíces programáticas se podría llegar a la falsa conclusión que la misma se preparó y realizó sólo como un acto de legítima defensa contra el régimen de Trujillo y nunca como un accionar propio e independiente, latinoamericanista y solidario de la Revolución Cubana. La amistad y deseos de cooperación entre los revolucionarios cubanos y los dominicanos siempre fueron parte de la historia de ambas naciones. Sirva otra muestra de esa hermandad, la del Generalísimo Máximo Gómez, en el siglo XIX, para ilustrar o simbolizar estos empeños internacionalistas. En la última fase de la guerra de liberación cubana, 1953-1958, exactamente en diciembre de 1958, arribó a la Sierra Maestra un avión procedente de Venezuela, en el cual se traían armas y otros pertrechos bélicos para la insurrección armada cubana. En este vuelo arribó el dominicano Enrique Jiménez Moya, quien era portador de un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana (UPD), (7) radicada en Caracas, para que se hiciera conocer el apoyo de los emigrados revolucionarios dominicanos a la causa cubana y solicitar que estos combatientes y otros fueran entrenados en la contienda para que, en un futuro, pudieran servir en la lucha contra el dictador Trujillo.

( Delio Gómez Ochoa y Enrique Jiménez Losada )

Aunque los acontecimientos desbrozaron el camino del triunfo revolucionario en el transcurso de ese mes y el resto de los revolucionarios quisqueños no pudieron llegar a Cuba antes, el pacto o alianza entre ambos movimientos revolucionarios estuvo de facto realizado. El combatiente Enrique Jiménez Moya fue ascendido a Capitán del Ejército Rebelde y se convirtió, de esa forma, en el segundo dominicano que participó en la última guerra de liberación cubana. (8) Durante la visita del líder de la Revolución Cubana a Venezuela, del 23 al 27 de enero de 1959, como ya expusimos, ambos gobiernos llegaron a un acuerdo de apoyar e impulsar la lucha de los revolucionarios dominicanos. En febrero de ese propio año, Fidel se reúne con el Capitán Enrique Jiménez y el Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa, quien había sido el Jefe del IV Frente Oriental “Simón Bolívar” -creado el 10 de octubre de 1958, para operar en los llanos orientales- con el fin de coordinar los esfuerzos del apoyo cubano a la causa dominicana. De aquel encuentro sale la decisión de que el Comandante Delio Gómez fuera el delegado de la joven Revolución Cubana para facilitar la entrada al país de los futuros expedicionarios, (9) prepararlos en las técnicas del combate guerrillero y darles el entrenamiento y organización necesarios con el fin de que esta misión liberadora tuviera todo el éxito posible.

La tarea fue asumida con prontitud. (10) Luego de varios análisis para ubicar el campamento guerrillero se decidió que fuera en las “Mil Cumbres”, en la Sierra de los Órganos, en la provincia de Pinar del Río. Este lugar, donde había operado el frente occidental insurreccional, era muy adecuado para los preparativos. La experiencia de los Comandantes Dermidio Escalona y José Argibais, primer y segundo jefe del V Frente, aseguraba que esa zona montañosa y agreste podía ser ideal para llevar a cabo las labores de entrenamiento. Además, la cercanía a la ciudad de la Habana y su aeropuerto nacional e internacional fueron también factores que determinaron que esa localidad fuera la escogida. Rápidamente, y dadas las orientaciones emitidas por Fidel, algunos armamentos de los antiguos frentes guerrilleros fueron trasladados a la finca “Mil Cumbres”. Todo se realizó en el más absoluto silencio y discreción posibles. Varios dirigentes de la vanguardia política cubana apoyaron tal empeño y, de tal forma, los Comandantes Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Juan Almeida y otros, además de ofrecer armas, dispusieron o prescindieron de algunos de los hombres bajo su mando para cooperar con la expedición. Ello estaba en plena coincidencia con la idea de Fidel de que no debían ir solo hombres del IV Frente Oriental. Igualmente, a la llegada de los emigrados dominicanos se sumaron revolucionarios de otros pueblos entre ellos, puertorriqueños, estadounidenses, venezolanos, guatemaltecos y españoles, aunque siempre se trató que la masa fundamental de beligerantes fueran de tierra quisqueyana. Se enrolaron en un inicio un total de 261 combatientes, pero entre el fragor de los preparativos, el duro entrenamiento, la decisión de los jefes de la operación y la disposición de cada uno de los participantes, al final solo quedaron alistados para la acción unos 198 guerrilleros. De ellos, 155 fueron dominicanos, alrededor de 18 cubanos (de los 21 que estuvieron inicialmente), 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2 españoles y un guatemalteco. La estructura militar del grupo quedó definida con la composición inicial de 5 pelotones de 50 miembros y 5 escuadras de 10 combatientes. (11) La participación cubana debe tomarse con cierta cautela, porque no existe documentación desclasificada y tampoco testimonios que corroboren la cifra brindada y los nombres de los participantes, pero no hay dudas de que, posiblemente, el grupo antillano fuera mayor y que, parte de ellos, quedaron en Cuba para incorporarse, luego del establecimiento de los frentes guerrilleros, en el combate emancipador.

Mientras se sucedían los entrenamientos, se iba forjando en La Habana la unidad organizativa de las fuerzas de la nación hermana. Para evitar un comprometimiento cubano, a esas reuniones solo asistieron los oriundos de Santo Domingo con el fin de que dirimieran sus discrepancias ideológicas y políticas que eran múltiples. (12) Al fin, entre los días del 27 al 29 de marzo de 1959, los patriotas de ese país acordaron, en el Palacio de los Trabajadores, sede de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), que la organización se denominara Movimiento de Liberación Dominicano (MLD). (13) Paralelamente, los preparativos fueron en aumento. El Comandante Delio Gómez realizó varios viajes a Venezuela con el fin de conseguir el comprometido apoyo financiero y logístico del Presidente Rómulo Betancourt. En esos intercambios se percibió inmediatamente que las opiniones dentro del gobierno venezolano no eran concordantes. El presidente fue muy renuente a cumplir la promesa y solo envió una mínima parte del dinero -de un compromiso de medio millón de dólares solo envió en efectivo alrededor de 150 mil dólares- para apoyar la expedición. Sin embargo, otros miembros del gabinete, y fuera de él, fueron partidarios de cooperar al máximo y cumplir con lo pactado. El mayor temor del mandatario venezolano era que se afectara la imagen regional e internacional venezolana y provocar la hostilidad de los EE.UU., por lo que expuso que la expedición no debía partir del territorio de su país. Y trató de comprometerse lo menos posible con esta acción, a pesar de lo conversado y acordado con Fidel. Puede decirse que ese fue un momento de inflexión en las ideas del dirigente venezolano y el inicio de su traición posterior al pueblo bolivariano y a Cuba. Incluso, en esos viajes Delio Gómez conjuntamente con el embajador cubano en ese país, Francisco Pividal Padrón, llevaron algunas armas a los demócratas venezolanos ante la inminencia de un golpe de estado contra el gobierno de Rómulo Betancourt.

Luego de las vicisitudes de todo preparativo de esa naturaleza, la parte cubana asumió con seriedad el compromiso con los revolucionarios dominicanos. No se trataba de una acción en respuesta a la agresividad del dictador Trujillo, sino la ejecución de una política de principios que iba a ser aplicada de forma ininterrumpida a lo largo del desarrollo de la Revolución. Incluso, en los momentos en que el Comandante en Jefe Fidel Castro visitaba los EE.UU., del 15 al 26 de abril, una delegación cubana compraba armas y hasta un avión, un viejo C-46, en tierras estadounidenses (Miami) que iba a servir para hacer llegar a tierras dominicanas al primer grupo de combatientes. En los inicios del mes de junio todo estaba listo. El Comandante Camilo Cienfuegos fue el más asiduo colaborador y asegurador de la misión e, incluso, se fotografió junto a los combatientes y despidió a los mismos antes de partir hacia tierras dominicanas. El Comandante Enrique Jiménez Moya fue nombrado el Jefe máximo del grupo guerrillero, y otro dominicano, Rinaldo Sinitiago fue Segundo Jefe y miembro del Estado Mayor, mientras que el Comandante Delio Gómez Ochoa partió como asesor militar y responsable de los cubanos. Estos últimos irían en avión y debían iniciar las acciones guerrilleras y crear el frente en la región de Constanza. Asimismo dos naves, que pertenecieron a familias del antiguo régimen batistiano, se pusieron a disposición de los expedicionarios, un total de 144 hombres, -el yate “Carmen Elsa” que era propiedad de la esposa de Batista, Martha Fernández, y una segunda embarcación, que fue sustituida a última hora por el yate “Tinima”-, con las misiones de abrir dos frentes guerrilleros en la región montañosa de Estero Hondo y otro en la zona de Maimón.

( Manuel Rojo del Río, traidor a la expedición, Gómez Ochoa y Juan de Dios Ventura Simó )

El 14 de junio los primeros guerrilleros, un total de 54 hombres, aterrizaron bajo fuego enemigo, en el aeropuerto de Constanza, en República Dominicana. La odisea, de la cual poco se conoce, comenzaba con muchas dificultades. Hubo dispersión de los combatientes, que llegaron por aire, porque fueron detectados rápidamente en suelo dominicano por las fuerzas del ejército que se lanzaron a su persecución y exterminio. Todo parece indicar que indiscreciones y delaciones internas y externas dieron al traste con los que llegaron días después por vía marítima, -en las primeras acciones luego de la llegada del avión se perdió una mochila que tenía algunos mapas que indicaba los lugares del desembarco marítimo - ya que, prácticamente, fueron esperados y tuvieron que entrar en combate de forma inmediata. La masacre de esos grupos fue absoluta. Ante esta disyuntiva y ante la pérdida del contacto del grupo de Enrique Jiménez (luego se supo que esta tropa fue aniquilada rápidamente y el Comandante Jiménez, muerto el 19 de junio) el Comandante Delio Gómez fue nombrado Jefe del grupo guerrillero actuante.

La probabilidad de que las autoridades del dictador conocieran parte de los planes es sustentada por algunas pruebas presentadas por el régimen trujillista, en que se mostraba unas fotos, en tierras cubanas, del Comandante Camilo Cienfuegos junto a varios expedicionarios. Algunos documentos revelados más tarde dan cuenta que los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Santo Domingo conocieron muchos aspectos de la expedición. (14) A su vez, las traiciones posteriores de Pedro Luis Díaz Lanz (Jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria), Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan pueden dar fe de la filtración de los detalles de la acción internacionalista. Estos dos últimos conocían de las actividades conspiradoras de Trujillo, y es muy posible que hayan realizado el papel de dobles agentes, al poner al descubierto ante Fidel la conjura del dictador y continuar conspirando e informando a las autoridades norteamericanas y dominicanas. En pago, pudieron muy bien enviar informaciones de la expedición revolucionaria dominicano-cubano. La hipótesis de que el gran traidor fue Pedro Luis Díaz Lanz, la enuncia el propio Comandante Delio Gómez, teniendo presente que en días posteriores al desembarco, un avión de la Fuerza Aérea Rebelde de Cuba -o Fuerza Aérea Revolucionaria- debía lanzar armas y avituallamiento a la incipiente guerrilla y que, por lo tanto, el mando superior de esta arma conocía de los planes y los lugares en que esta guerrilla debía moverse y encontrarse. La segunda hipótesis, la traición de Menoyo y Morgan, la deduce el autor de este trabajo partiendo del análisis de los hechos, del comportamiento de estos dos individuos y conociendo, además, que Morgan ya era desde la lucha guerrillera cubana un agente de la CIA encubierto. La actividad de William Morgan es evidente si se lee un telegrama del Departamento de Estado enviado a su embajada en La Habana donde se da a conocer que éste está vinculado a alguna actividad contrarrevolucionaria al ser líder de un grupo que se proponía asesinar a Fidel Castro.

Por otra parte, errores tácticos y estratégicos también fueron fatales. El Comandante y Jefe, Enrique Jiménez Moya, al que acompañaba el Comandante cubano Nene López, no tomó el camino acordado y fue sorprendido y eliminado con su tropa inmediatamente, como hemos planteado. Varias emboscadas, la ubicación de la tropa guerrillera, su bombardeo y el seguimiento permanente desatado sobre ella, más la ausencia del apoyo que debía llegar posteriormente (las expediciones marítimas, por ejemplo) dieron al traste con la acción. Asimismo, existieron algunas indisciplinas e insuficiencias en la preparación física entre los grupos de revolucionarios no cubanos. Algunos relatos, contados en diarios de campaña y los testimonios recogidos denotan estas problemáticas en la tropa guerrillera. Todos los hombres, salvo cinco, fueron muertos en las acciones combativas y la mayoría fueron torturados y asesinados. Otras de las razones, y no de menor peso, fueron que no se produjeron actividades de soporte interno a las acciones combativas de los expedicionarios. Las ilusiones de los revolucionarios dominicanos de que podría producirse un levantamiento popular instantáneo -más bien espontáneo- no se llevaron a vías de efecto. No existían las condiciones subjetivas para que el campesinado, los obreros agrícolas y la población de las zonas por donde desembarcó el grupo guerrillero facilitaran la cooperación o el silencio ante la arremetida y la represión gubernamental contra ellos. De igual forma los grupos revolucionarios internos no estaban lo suficientemente unidos y organizados para dar una respuesta de apoyo lo más rápidamente posible.

El día 11 de julio, Delio Gómez y el pequeño grupo de otros tres compañeros (los últimos de su tropa) -lo que él llamó el “reducto guerrillero”- fueron hechos prisioneros, luego de tratar realizar maniobras para alejarse de la zona de operaciones del ejército profesional. A principios del mes de septiembre, los últimos hombres del desembarco marítimo, el norteamericano Larry Bevins y el español Francisco Álvarez cayeron en combate. La operación militar no fue exitosa y situó a la Revolución Cubana en “el banquillo de los acusados” en el seno de la OEA. Y aunque salió airosa de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil para la joven diplomacia cubana.

Sin embargo, en la valoración de este hecho histórico es necesario resaltar que el intento revolucionario de abrir frentes guerrilleros sirvió como un detonante inicial, aprovechado poco tiempo después por las fuerzas democráticas y revolucionarias dominicanas para el surgimiento de una oposición estructurada y genuinamente popular que dieron vida al “Movimiento 14 de junio” que comenzó diversas acciones contra el dictador. El mito de la impunidad e inmunidad de la que estaba revestida la tiranía de Trujillo fue completamente desbaratado. Ni siquiera la represión más sangrienta detuvo al movimiento progresista. Incluso, los EE.UU., bajo la presidencia de John. F. Kennedy, “tomaron cartas en el asunto” y, dando un giro a sus posiciones de apoyo al dictador, comenzaron a criticarlo y aislarlo. No es casual, entonces, que se vincule a la CIA en los planes de asesinar al dictador y abrir una etapa “democrática” en esa nación, a partir de 1961. Trujillo ya no encajaba en los planes del “nuevo rumbo” o las “nuevas fronteras” de Kennedy, y el Imperio que estaba más preocupado porque no surgieran “nuevas Cubas” en el subcontinente, lo desechó totalmente, luego que lo utilizó en su cruzada “anticomunista cubana” con el fin de reprimir a su pueblo y a las democracias latinoamericanas. El viejo apotegma imperial norteamericano que, "los Estados Unidos no tienen amigos sino intereses", volvió a ser puesto en práctica en la década del 60.

El movimiento revolucionario dominicano tomó un auge de tales proporciones, entre 1961 y 1965, que las autoridades de Washington determinaron, en ese último año, desatar una invasión directa de sus marines a ese país. Fue el epílogo de la contienda revolucionaria quisqueyana en aquellos años. (15)

La misión guerrillera de carácter antidictatorial y nacional-liberadora dominicana-cubana de 1959, aunque también con participación de combatientes de otras nacionalidades, fue la primera acción latinoamericanista e internacionalista directa y, relativamente numerosa, de la Revolución Cubana. Ella constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y auténtica si además de resolver los graves problemas endógenos de su país, es capaz de brindar su internacionalismo resuelto y militante ante las urgencias del movimiento revolucionario regional e internacional. Por ello, el proceso histórico de la conformación y ejecución de la expedición a dominicana, donde se involucraron alrededor de 100 cubanos, directa e indirectamente, y donde murieron 17 compañeros cubanos y cientos de otros países -cifra un poco menor de los combatientes nacionales en la guerrilla del Che en Bolivia, en 1967- es una página gloriosa en la historia de Cuba y Latinoamérica.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Una más copiosa información sobre este hecho se puede obtener de la lectura del diario Revolución, (La Habana, Cuba), en los meses desde junio hasta septiembre de 1959.

(2) William Alexander Morgan era de origen norteamerican

o y agente de la CIA. Logró con la ayuda de Eloy Gutiérrez Menoyo una participación en la lucha insurreccional y también alcanzar los grados de Comandante.

(3) El término “comevacas” se los impuso el propio pueblo y las fuerzas insurreccionales del país, porque parte del II Frente Escambray, se dedicó a desarrollar muy pocos combates contra el ejército batistiano y, por el contrario, se dedicaron a acciones de pillaje en la zona de operaciones, robando y comiéndose, en ocasiones, el ganado vacuno de los campesinos y otros propietarios de ese lugar. De esa manera los denominó también Ernesto Che Guevara.

(4) Este hombre era un asesino y sicario por naturaleza, desde la década de los años 30. En el año final de la lucha contra la tiranía, Batista lo nombró Jefe de la Policía Nacional, con el fin de que reprimiera duramente al movimiento revolucionario.

(5) “La Rosa Blanca” fue una de las primeras organizaciones contrarrevolucionarias organizadas. La integraron ex-batistianos, ex-militares (ex-casquitos) y representantes de la oligarquía burguesa desplazada del poder, como fue el caso del doctor Amando Caiñas Milanés, ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba.

(6) Declaraciones al periódico Revolución, La Habana, 25 de agosto de 1959, p. 1.

(7) Los firmantes fueron el Dr. Francisco Castellanos, Rinaldo Sinitiago Pou, Cecilio Grullón y Miguel Ángel Gómez Rodríguez por la UPD de Venezuela. En, Emilio Cordero Michel Los Expedicionarios de junio de 1959, Ponencia en el Curso “Contra el Olvido”, hacia la recuperación de la Memoria Histórica Nacional, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Museo Nacional de Historia y Geografía, 7 de diciembre de 1990. Archivo del Instituto de Historia de Cuba, Rg. 19/93, Tema: Firmeza.

(8) Enrique Jiménez Moya fue herido en la Batalla de Maffo, en la provincia de Oriente, en 1958.

(9) La emigración o los exiliados políticos revolucionarios y antitrujillistas estaba dispersa por varios países del continente.

(10) Para conocer y abundar sobre esta temática se pueden consultar y ver: Delio Gómez Ochoa Constanza, Maimón y Estero Hondo: La Victoria de los Caídos, Editora ALFA & Omega, Santo Domingo, República Dominicana, 1998; Anselmo Brache Batista Constanza, Maimón y Estero Hondo, Testimonios e Investigación sobre los acontecimientos, Editora Taller, República Dominicana, 1994; Justino José Del Orbe Del Exilio Político Dominicano Antitrujillista en Cuba, Editora Taller, Santo Domingo, D.N., 1983; Juan Enrique (Johnny) Puigsubirá Miniño Diario de Campaña, Editorial Corripio, Santo Domingo, República Dominicana, 1984, entre otros.

(11) Esta es la versión que dejó el hermano de uno de los combatientes caídos. Ver: Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., p. 5

(12) Muchas de esas reuniones se realizaron en la Iglesia de la Caridad, del municipio de Centro Habana, con la autorización del padre Madrigal, quien había sido tesorero del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la capital. El sacerdote Madrigal poco tiempo después se marchó de Cuba, a raíz de las discrepancias de la Jerarquía Católica Cubana con el rumbo radical y socialista de la Revolución.

(13) Gobierno Dominicano. Invasión Report: Constanza, Maimón y Estero Hondo. Communist Aggression Against The Dominican Republic, Santo Domingo. En, Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., pp. 7-8.

(14) Telegram 150 to Habana, August 2, 1959. Department of State, Central Files, 737.00/8-259. En, Tomás Diez Acosta Confrontación Cuba- Estados Unidos. (1959-1960), Editora Política, La Habana, 2003, p. 46.

(15) Juan Bosch De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, Colección Nuestros Países, Serie Rumbos, Casa de las Américas, La Habana, 1981; Gregorio Ortega Santo Domingo, 1965, ediciones venceremos, La Habana, 1966.



*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

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Tomado de http://www.geocities.com

He aquí la lista de los participantes en dicha expedición elaborada por la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Constanza: Antonio Javier Achécar Kalaf, Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Puro), Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Antonio Batista Cernuda (Chepito), Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Carlos Luis Cabral Manzano, Félix de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo, Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Cruz, Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo Fernández Minaya, Rafael Henríquez Rodríguez (Chapú), Francisco Napoleón Hermón Machuca (Papito), Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya, Leopoldo Jiménez Nouel, Héctor Mateo Calcagno (Mateíto), Dr. Rafael Mella, Rafael Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puig Subirá Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto Rojas Pérez, José Andrés Rolán Pérez, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis Conrado Ruiz (Peligro), Reinaldo Santiago Pou, José Antonio Spignolio Mena (Cuco),Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi Méndez, Rafael Parache.

Estero Hondo: Carlos Aponte Willard, Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno (Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón (Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso José Santiago, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz, Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito).

Maimón: Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Alvarez Fadul, Miguel Jacobo Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Ramón José Sebastián Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr. Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz, Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte, Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Capori), Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Dr. José Horacio Rodríguez Vásquez.

Cubanos: Enrique Betancourt Carilli, Froilán Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P. Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez, Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta, Luis Cárdenas Betancourt.

Español: Francisco Alvarez.

Puertorriqueños: Luis Alvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes, Ramón Ruiz.

Venezolanos José Altagracia Arias Quintero, Diego Avila Piller, Juan Cárdenas Soto, José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Pedro José Linares Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Luis Cárdenas Betancourt.

Norteamericanos Larry Beevins, Charles White.



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