miércoles, agosto 19, 2026

Video dominicano donde el ex embajador Humberto Salazar con revelaciones desde la Cancillería dominicana y una versión no oficial sobre el presunto secuestro de atletas cubanos


 Colombia Alcántara cara a cara con el ex embajador Humberto Salazar destapa revelaciones explosivas desde la Cancillería dominicana y una versión no oficial sobre el presunto secuestro de atletas cubanos en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. 

Altanto TV

18 de agosto 2026

EX EMBAJADOR DOMINICANO HUMBERTO SALAZAR  RELATA COMO OPERAN LAS EMBAJADAS DE CUBA


José Peguero

and General Arias Matos

19 de agosto, 2026

Sorprenden espías de Cuba en República Dominicana


Azucar con Libertad

18 de agosto, 2026

Acompañando a deportista cubano a la oficina de refugiados en Rep. Dominicana.


El Tesoro del Presidente

2025

Trujillo–Castro: Odio a Primera Vista | Cuando Fidel Intentó Acabar con Trujillo en 1959 / RD Cuba


*******


Panorama FM

14 de agosto, 2026

¡Querían secuestrar atletas! Inteligencia Cubana mantuvo en zozobra atletas revela Héctor García

**********************

*************

Tomado de https://diariodecuba.com/

Diplomáticos cubanos retiran sus pertenencias de la embajada en Santo Domingo tras la orden de salida

********

La salida ocurre en medio de tensión bilateral y tras la deserción de cinco deportistas cubanos durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe, recuerda la prensa dominicana.

********

DDC

Santo Domingo

17 Ago 2026 

El personal diplomático cubano afectado por la orden de salida emitida por República Dominicana ya comenzó a retirar sus pertenencias de la Embajada de Cuba en Santo Domingo, mientras se acerca el vencimiento del plazo concedido por las autoridades dominicanas para abandonar el país.

Durante el fin de semana, equipos del medio local Diario Libre observaron en los alrededores de la sede diplomática la salida de cajas, muebles, electrodomésticos, ropa y otros objetos que eran cargados en camiones. La operación continuó durante la madrugada y la mañana del domingo 16 de agosto, cuando también se registró movimiento de personas dentro y fuera de la legación.

La orden dominicana, comunicada el 13 de agosto, afecta a nueve integrantes de la misión diplomática y a sus familiares, un total de 21 personas, según Diario Libre. El plazo de siete días venció este domingo a las 11:59 de la noche.

Las autoridades de Santo Domingo no han explicado públicamente las razones de la medida. El Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano se limitó a informar la decisión y adelantó que no ofrecería explicaciones adicionales.

Una salida que ya comenzó

La retirada de las pertenencias ofrece una evidencia concreta de que el personal afectado está ya concretando su salida del territorio dominicano, después de que el Gobierno de Luis Abinader ordenara su retiro.

El domingo, la presencia policial en los alrededores de la Embajada se redujo progresivamente después de que la salida del personal transcurriera sin incidentes. Un episodio aislado se produjo cuando un fotógrafo intentó saltar una cerca para obtener imágenes del interior de la sede, según explicó un agente de la Policía Nacional citado por el medio local.

La víspera, los trabajadores que retiraban los enseres se negaron a ofrecer declaraciones a la prensa.

La operación se produce mientras el Gobierno cubano mantiene su rechazo frontal a la decisión dominicana. La Cancillería de La Habana calificó la expulsión de "injustificada" y aseguró que sus funcionarios actuaron conforme a la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y las leyes dominicanas.

El régimen cubano atribuyó la medida a una supuesta presión de Washington y acusó a Santo Domingo de alinearse con la política estadounidense hacia la Isla. También cuestionó decisiones recientes de República Dominicana relacionadas con Cuba, entre ellas su postura sobre la participación de La Habana en foros regionales y su voto en Naciones Unidas sobre el embargo estadounidense.

Santo Domingo guarda silencio sobre las razones

Mientras La Habana ofrece su versión política, el Gobierno dominicano no ha identificado públicamente qué motivó la expulsión.

Medios dominicanos, sin embargo, han publicado versiones según las cuales algunos de los funcionarios afectados estarían vinculados con actividades de inteligencia relacionadas con la Seguridad del Estado cubana. Hasta el momento, esas acusaciones no han sido confirmadas oficialmente por Santo Domingo y el Gobierno cubano tampoco ha respondido específicamente a ellas.

El embajador cubano en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes, evitó referirse a esas versiones durante un acto celebrado en Santo Domingo por el centenario del nacimiento del dictador Fidel Castro.

En lugar de explicar las circunstancias que llevaron a la expulsión, Arzuaga reivindicó la continuidad de la política de "solidaridad internacional" de La Habana y afirmó que el régimen no renunciará a su supuesto "principio internacionalista".

El discurso del embajador contrasta con la situación interna de la Isla, marcada por una profunda crisis económica, escasez de alimentos y medicamentos, deterioro de los servicios públicos y una crisis energética que ha llevado a prolongados apagones.

La crisis diplomática coincide con cinco fugas

La expulsión de los diplomáticos cubanos se produce además en medio de otro episodio que afecta los vínculos entre ambos países: la fuga de cinco integrantes de la delegación deportiva cubana que participa en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2026.

Dos atletas de canotaje, uno de esgrima, uno de béisbol y uno de hockey sobre césped abandonaron la delegación durante la primera semana de las competencias. Su paradero se desconoce.

Lo que el régimen califica como "deserciones" vuelve a poner de manifiesto el desgaste de las delegaciones oficiales cubanas en el exterior, donde en los últimos años se han registrado numerosas fugas de deportistas, artistas y otros profesionales.

El deterioro de la relación con Santo Domingo se suma así a un escenario regional más incómodo para La Habana, que ha visto cómo algunos gobiernos latinoamericanos adoptan posiciones más críticas o restrictivas frente a sus representan


**********************
Mario J. Pentón
18 agosto, 2026

Dominicana expulsa a nueve diplomáticos cubanos: ¿qué ocurrió realmente?. Invitado el relevante amalista Dr. Juan Antonio Blanco Gil


*********************

LA MONSTRUOSA OPERACIÓN PICO CONTRA LA REPÚBLICA DOMINICANA


OPERACIÓN  PICO

Por General Rafael del Pino

1a parte.

. En horas de la mañana del día 8 de septiembre de 1977, recibi la orden de presentarme ante el comandante en Jefe, Fidel Castro, el cual me plantearia directamente una importante misión.

A las 2:00 pm hora local me presenté en el cuarto piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas. En el salon de reuniones se encontraban varios de los principales jefes del Estado Mayor General y se me informó que debIa preparar cuanto antes un escuadrón de aviones supersónicos Mig-21 para ejecutar Ia “Operación Pico”. Desconocia totalmente de qué se me estaba hablando hasta que llego Fidel Castro. Todos nos pusimos de pie y después de ordenársenos que tomáramos asiento, Castro comenzó a explicar en detalle los objetivos del plan que serla puesto en práctica.

El barco mercante cubano “Capitan Teo”, procedente de Angola, habia incursionado accidentalmente en aguas jurisdiccionales dominicanas durante su travesia hacia La Habana y habia sido apresado por un guardacostas de Santo Domingo, con el fin de investigar los motivos de dicha violación. Fidel Castro estaba frenético. Daba vueltas y más vueltas a medida que iba explicando las razones por las cuales él no podia permitir a los dominicanos apresar un barco cubano. Al mismo tiempo arremetia con improperios contra el capitán del buque.

—1Ese tipo es un mierda! ~Tenia que haberse dejado matar por el guardacostas antes de detener la marcha!... 1Pero los dominicanos me la van a pagar. . . si me la van a pagar...! 1Vamos a demostrarles que llegamos allI con nuestros aviones y que si me joden mucho les bombardeo la ciudad!

Todos escuchamos en silencio. Yo, por mi parte, me habia quedado atónito. No podia creer lo que oia. “Este hombre tiene que haberse vuelto loco”, pensé para mis adentros; “estos incidentes suceden a diario en el mundo y se solucionan sin violencia. ~,Será posible que esté dispuesto a bombardear una ciudad indefensa solo para demostrar su poderIo?”

La “Operación Pico” consistia, inicialmente, en realizar un vuelo rasante supersónico con un escuadrón completo de Mig-21 sobre la ciudad de Puerto Plata con el fin de sembrar el pánico en la población y que el gobierno dominicano supiera que estábamos dispuestos a todo. Después del vuelo esperariamos veinticuatro horas y si no era liberado el buque cubano bombardeariamos todas las unidades militares acantonadas en Puerto Plata y posteriormente en Santiago de los Caballeros. Ya se habian cursado las respectivas órdenes a las unidades de la Fuerza Aérea para concentrar el grueso de las fuerzas en la region oriental de Cuba, basificando diferentes escuadrones de Mig-21 en los aeródromos de Moa, Santiago de Cuba, Baracoa y Guantánamo. Las tropas radiotécnicas debian mover los radares de reserva para la Punta de Maisi y otras elevaciones estratégicas en el extremo oriental de la isla, cubriendo las posibles rutas que pudiera utilizar la aviación dominicana en caso de un eventual golpe de respuesta.

(El General de Ejército Raúl Castro junto al Coronel Rafael del Pino, líder del escuadrón de MiG-21bis de la Operación Pico. )

Yo recibi la orden de seleccionar los pilotos más experimentados para que me acompanaran en la primera misión, los prepararia debidamente y nos rebasificariamos al siguiente dIa en el aeropuerto civil de Guantánamo con el mejor escuadrón de Mig-21 de la base aérea de San Antonio de los Baflos. El jefe de Ia DAAFAR, general Francisco Cabrera, le preguntó al comandante en Jefe cuál podria ser Ia reacción de los Estados Unidos ante esta acción, considerando que se iba

Página 242

a despegar desde las mismas narices de la base naval norteamericana de Guantánamo; a lo que Fidel contestó:

—~Bueno, miren, por suerte para nosotros hay un idiota vendedor de maní en la Casa Blanca; recuerden que siempre hemos hecho con los Demócratas lo que nos ha dado Ia gana, asI es que despreocupense!

Al concluir la reunion Fidel Castro nos recordó que la hora “H” estaba prevista para el dIa 10 a las diez de la mañana.

Del Ministerio de las Fuerzas Armadas me dirigi en mi auto hacia la base aérea de San Antonio de los Baños. Todavia me costaba trabajo creer lo que habian escuchado mis oidos. ¡Cuán lejos estaban los dominicanos de pensar sobre la terrible maquinaria de guerra que se preparaba contra su indefenso país!

Llegue a la base aérea a la hora de la comida y en pocos minutos logre localizar a los pilotos que deblan cumplir la misión, Estuvimos reunidos hasta altas horas de la noche en que nos retiramos a descansar. El oficial de guardia del puesto de mando nos informó que a la mañana siguiente, a las 7:00 hora local, deberlamos estar todos en el salon de briefing de la lInea de vuelo, pues vendria alguien a darnos indicacioncs especiales.

Nos levantamos al amanecer, preparamos todos los aviones, los equipos de vuelo y los mapas. A las 6:30 de la mañana estábamos todos en el aula. Comenzamos a repasar nuevamente todas nuestras acciones y faltando cinco minutos para las ocho se apareció Fidel Castro. Al parecer, queria comprobar cómo nos habiamos preparado para cumplir Ia delicada misión. Nos hizo miles de preguntas y por último, antes de marcharse, expresó:

—~Creo que todo está muy bien; la unica observación que les hago es que deben darle indicaciones al personal técnico para que les quiten las marcas de fabricación a los tanques auxiliares de combustible que se verán precisados a lanzar cerca de Puerto Plata una vez que los consuman. Aunque el gobierno dominicano sepa que somos nosotros los que les violamos su espacio aéreo, no debemos dejar ninguna huella que contenga letras rusas, para no comprometer a la Union Soviética. Además, toda esta operación la estamos haciendo a espaldas de ellos.

Nos deseó suerte y se marchó con todos sus guardaespaldas.

A las 8:15 am despegamos en dirección a Guantánamo. Cincuenta

Página 243

minutos después, el ultimo de los 12 aviones posaba sus ruedas en el aeródromo de destino. Alli nos esperaban todos los equipos de aseguramiento logistico y apresuradamente comenzaron a servir los aviones para el cumplimiento de la misión. Mientras tanto me dirigi al centro dc comunicaciones para conocer si habia alguna nueva indicación con respecto al vuelo que debIamos realizar. “~Todo de acuerdo a lo planificado!”, fue la ünica respuesta. Y a las 10:00 am despegamos nuevamente para ejecutar Ia orden del Alto Mando.

(Los pilotos de la Operación Pico. De izquierda a derecha de pie: mayor Benigno Gonzáles Cortés, capitán Arnaldo Torres Biart, capitán Manuel Rojas García, coronel Rafael del Pino, capitán Rigoberto Morales, capitán Evelio Bravo, capitán Armando Castellanos, mayor Henry Pérez Martínez, agachados capitán Raúl Hernández Vidal, mayor Pedro Pérez, teniente coronel Jorge Villardel (Foto de "Proa a la libertad", de Rafael del Pino) )

La misión se cumplió exactamente de acuerdo a lo planificado. Volamos supersónicos por sobre la ciudad y al romper la barrera del sonido cundió el pánico en la población. Después de varios pases rasantes regresamos a Guantánamo. Alli me esperaba un avión de transporte Yak-40 para conducirme ante el Comandante en Jefe, que aguardaba impaciente en el Estado Mayor General, los resultados dcl vuelo.

A las dos de Ia tarde estaba nuevamente en el salon de reuniones del cuarto piso del Ministerio de las Fuerzas Armadas. Fidel Castro habia llegado antes y también se encontraban presentes el general Raul Castro y otros altos oficiales. Tuve que esperar algunos minutos antes de rendir mi informe pues los diferentes jefes leian con interés las copias de las conversaciones entre los mandos militares dominicanos y entre los altos funcionarios del gobierno, las cuales le habIan sido enviadas inmediatamente por nuestros servicios de inteligencia y por el regimiento de radioescuchas que se encargan de monitorear las comunicaciones de los paIses vecinos. Yo conocia que los servicios de espionaje de Cuba en los diferentes paises de America Latina y ci Canbc estaban muy bien organizados pero nunca pensé que fueran tan eficientes hasta poder incluso monitorear las conversaciones telefónicas de las dependencias gubernamentales.

Después de presentar mi informe recibi la orden de trasladarme nuevamente a Guantánamo, preparar todos los aviones con bombas de demolición y fragmentacion de 500 kilogramos y estar listos para al siguiente dia continuar con la “Operación Pico” si asi lo ordenaba el Estado Mayor General.

( El Escuadrón de MiG-21MF en el aeropuerto de Guantánamo listos para la Operación Pico contra la República Dominicana, el 9 de setiembre de 1978 (Foto de "Proa a la libertad", de Rafael del Pino) )

Durante el vuelo de regreso a Guantánamo no hablé una palabra con los oficiales que me acompañaban. Por más que le daba vueltas al asunto no podia concebir lo que estaba sucediendo y mucho menos que fuésemos a bombardear una ciudad indefensa.

Página 244

Los pilotos conociamos muy bien que aunque los objetivos asignados eran unidades del Ejército, la Marina y la PoiicIa, el hecho de que éstos se encontraran en regiones densamente pobladas haria que necesariamente nuestros ataques produjeran un elevado nümero de vIctimas inocentes. Nosotros no poseiamos armamento inteligente de alta precision, y las bombas de fabricacion soviéticas —especialmente las OFAB de 500 kilogramos— además de ser muy inexactas, su descomunal poder destructivo podia barrer con una manzana completa de casas. Aunque el resto de los pilotos no mencionaba una palabra, por la expresión de sus rostros se podia saber que tenian la misma preocupación que yo. La fuerza de la conciencia resultaba más potente que el poder destructivo de las bombas.

Lo único que se me pudo ocurrir para evitar el genocidio de vIctimas inocentes fue convencer al Alto Mando de que el primer golpe aéreo masivo de nuestra aviación debia ser asestado a la base aérea de San Isidro. Por tratarse de un aeródromo, los ataques se concentrarian sobre los aviones en sus rampas de estacionamiento. De esta forma, las bombas que cayeran fuera de los objetivos encontrarian pistas y calles de rodaje en lugar de hogares inocentes. Logicamente, mis argumentos tuvieron que basarse no en esta razon sino en el hecho de que aniquilando Ia aviación dominicana en tierra, éstos no tendrian la posibilidad de responder a nuestra accion. Sin embargo, siempre hubo pilotos que se percataron de mis verdaderos propósitos. Uno de ellos, el capitán DIaz, que siempre se caracterizó por ser muy suspicaz, al concluir la reunion de “briefing” se me acercó y sentándose a mi lado, me dijo:

—~Gracias coronel! De no ser por San Isidro, creo que no hubiera podido estar más a solas con mi almohada.

Comprendí que tenia pie hablarme de esa forma velada pues Ia Contrainteligencia militar habia redoblado sus oficiales y se encontraban por doquier revisando y escuchando todo.

...............
...............

Aquella noche no pude pegar los ojos un instante. La primera misión no tendria problemas; sin embargo, me preocupaba grandemente lo que ocurrirIa después, pues sabia que si el conflicto se agravaba después del ataque a la base aérea de San Isidro, se nos ordenaria atacar los otros objetivos militares donde indudablemente perecerian vIctimas inocentes.

El plazo de veinticuatro horas dado por Fidel Castro para continuar con la “Operación Pico” se cumplia a las diez de la mañana del siguiente dia, no obstante desde los primeros claros del alba ya me encontraba en la lInea de vuelo controlando la preparación de los Migs. Dc todas formas no podia dormir con todas aquellas preocupaciones en la cabeza.

Todos los aviones ya se encontraban artillados y servidos con combustibles y lubricantes. El personal técnico cumplia los ultimos chequeos reglamentarios de pre-vuelo. Me dirigi hasta mi maquina, el Mig.21MF pintado con la matrIcula 514 y comencé a revisar la instalación de las bombas y los tanques auxiliares de combustible. Posteriormente apartándome unos cuantos metros tome asiento sobre uno de los huacales vacios en que se transportan las bombas para fumarme un cigarrillo. Minutos más tarde se acercó el técnico del avión. Aunque un poco cohibido, habia decidido dirigirse a mi para plantearme una inquietud personal que hacia tiempo no le dejaba trabajar en paz.

.......................
.......................

Habia citado a todos los pilotos para la reunion de “briefing” a las 8:30 horas. Cuando me disponia a tomar todos los mapas y documentos necesarios, un soldado me trae el mensaje de que me comunicara urgentemente con La Habana. “Habia llegado el momento decisivo”, pensé, y me dirigi de inmediato a Ia sala de comunicaciones. La preocupacion era muy grande. Para mayor tension, la linea telefónica se habia interrumpido y no habia forma de poder hablar con el Puesto Central de Mando de Ia .DAAFAR. Por fin alguien tuvo la genial idea de enviarnos el mensaje a través del telex civil que utiliza Cubana de Aviación en el aeropuerto de Guantánamo. A medida que la impresora fue mostrando las palabras, una relajante tranquilidad me fue invadiendo hasta que al final me devolvió totalmente el alma al cuerpo: “BARCO DEVUELTO - PUNTO - REGRESAR CON EL CIRCO A CASA A LAS CATORCE CERO HORAS. FIRMADO SENEN CASAS REGUEIROS JEFE ESTADO MAYOR GENERAL.”

La prudencia y sensatez del gobierno dominicano habian evitado un conflicto de dimensiones impredecibles.
*************************
Nota tomada de Secretos Cuba.com

La suerte de cada piloto participante en la Operación Pico fue diferente, y refleja la rica experiencia combativa de la FAR. El capitán Raúl Hernández Vidal muere 6 meses después, cuando en marzo de 1978 su MiG-21bis es derribado por la AAA somala en la guerra del Ogadén, Etiopía (3). Casi al mismo tiempo en ese conficto fue derribado Benigno Cortés, que logra catapultearse a salvo, y siguió su exitosa carrera en la FAR. Ya en 1976 Cortés había participado con del Pino en varios combates en Angola, destruyendo al Fokker F-27. Arnaldo Torres combate en Etiopía y Angola. Manuel Rojas cumple misiones contra Bahamas en 1970, en Etiopía en 1978, y varias veces en Angola, siendo allí derribado por un Stinger de la UNITA en setiembre de 1987, cayendo prisionero por 7 meses. Rafael del Pino llega a General de Brigada, y deserta a Estados Unidos en 1987. Henry Martínez participa en varias misiones importantes en Angola, dirige los MiG-21bis en la defensa de Canganba en 1983, y llega a ser el piloto más condecorado de la FAR. Jorge Villardel en 1980 hunde el patrullero bahamés "Flamingo", y participa en numerosas misiones en Angola hasta 1988, llegando a altos puestos de la FAR. Pedro Pérez llega a ser jefe de la FAR. Hoy estos hombres ya están retirados del servicio activo.
***************
Nota del Blogguista del blog Baracutey Cubano

Publico dos escritos sobre una muy temprana ingerencia militar Castrista (no fue la primera, ya que la de Panamá en abril de 1959 le precedió, al igual que la de Nicaragua en mayo: le sucedería la de Haití en agosto) en países latinoamericanos: la invasión a la República Dominicana en junio de 1959; ingerencia que ya en 1965 se extendería fuera de nuestro continente y mediante fuerzas militares regulares del ejército Castrista a África, mediante el envio de tropas a Argelia y que alcanzaría su apogeo en las décadas de los años 70s y 80s. En Asia también se hicieron presente militares y paramilitares Castristas interviniendo en conflictos entre naciones y también en conflictos entre facciones de un mismo país.

Para ello publico seguidamente dos artículos, realmente un fragmento de un artículo oficialista y un artículo no oficialista, que abordan dicha ingerencia.

Por último, he decidido a ese suceso llamarle invasión Castrista a República Dominicana para seguir los parámetros y la terminología Castrista aplicados a la mal llamada Invasión de Playa Girón dadas las similitudes en muchos aspectos, no en todos, que tuvieron ambas expediciones. Uno de esos aspectos en que difieren, es que el dictador Trujillo fue inicialmente elegido por el pueblo y la dictadura Castrista, fue impuesta, ya que las primeras elecciones Castristas, no legítimas ninguna de ellas, fueron en 1976.
*********************
http://www.aguadadepasajeros.bravepages.com


Al triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro (1 enero 1959), un grupo de dirigentes dominicanos exiliados vieron la oportunidad de invadir Republica dominicana y liberarla de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, y desde el primer momento por supuesto contaron con la ayuda del aun no declarado régimen comunista cubano, y en menor escala con la del presidente electo democrático de Venezuela Rómulo Betancourt, quien era un acérrimo enemigo de Trujillo, pues le adjudicaban al dictador dominicano un atentado efectuado contra Betancourt cuando se encontraba exiliado en Cuba.

El grupo que iba invadir a Rep. Dominicana comenzó a entrenarse en Pinar del Río, y el reclutamiento lo hacían casi en forma pública en Cuba, Venezuela, Estados Unidos y otros países. El mando militar estaba a cargo del comandante Enrique Jiménez Moya natural de Republica Dominicana, y que había llegado a la Sierra Maestra (Cuba), a principio de diciembre 1958 por avión desde Venezuela uniéndose a las guerrillas que combatían a Batista. En ese avión también venia entre otros, el Dr. Manuel Urrutia (primer presidente de la revolución), que aterrizó en el aeropuerto rebelde de Cienaguilla en la Sierra.

El día 14 de junio parte desde Cuba el primer contingente de unos 50 hombres en un avión pintado como si fuera de la Fuerza Aérea de Trujillo, y aterriza en horas de la tarde en el aeropuerto militar de Constanza. Después de una breve refriega con soldados de la base aérea que confundidos se acercaron a investigar, Jiménez Moya y sus hombres se internaron en las cercanas montañas.

( Enrique Jiménez Moya )

Esta acción de Jiménez Moya estaba programada para que otros grupos desembarcan en lancha por dos puntos de Republica Dominicana, pero por una serie de razones no ocurrió hasta seis días después.

El 20 de junio los expedicionarios que faltaban parten de Cuba en lanchas y desembarca un grupo por Estero Hondo y el otro por Maimón, los cuales fueron sorprendidos por el ejército de Trujillo donde un gran numero de ellos murieron, y el resto pudo alcanzar las montañas. En Cuba quedó otro contingente, el cual no participo en la invasión

Perseguidos por el ejército fueron cayendo los alzados, y para fines del mes de junio prácticamente estaba aniquilada la invasión. El día 4 de julio el dictador Trujillo proclamaba victoria.

De los cientos que participaron en esta invasión a Republica Dominicana solamente quedaron vivo cinco, de los cuales dos fueron cubanos, el casi un niño Pablito Mirabal, y Delio Gómez Ochoa, los cuales mas tarde fueron repatriados a Cuba.
( Parte de los cubanos que participaron ;
2º y 3º desde la izq. Gómez Ochoa y Camilio Cienfuegos, resp )


*********************************
http://lapolillacubana.nireblog.com/

La Revolución Cubana y su inserción en la contradictoria realidad latinoamericana-caribeña en 1959. (II Parte).
( FRAGMENTO )

Por Orlando Cruz Capote*


* La expedición dominicano-cubana a Santo Domingo. ¿Una respuesta o una acción independiente de Cuba revolucionaria y solidaria?.

La historia de la expedición armada dominicano-cubana a Santo Domingo es un ejemplo relevante de cómo debe analizarse el comportamiento exterior de Cuba desde 1959. Sin conocer sus raíces programáticas se podría llegar a la falsa conclusión que la misma se preparó y realizó sólo como un acto de legítima defensa contra el régimen de Trujillo y nunca como un accionar propio e independiente, latinoamericanista y solidario de la Revolución Cubana. La amistad y deseos de cooperación entre los revolucionarios cubanos y los dominicanos siempre fueron parte de la historia de ambas naciones. Sirva otra muestra de esa hermandad, la del Generalísimo Máximo Gómez, en el siglo XIX, para ilustrar o simbolizar estos empeños internacionalistas. En la última fase de la guerra de liberación cubana, 1953-1958, exactamente en diciembre de 1958, arribó a la Sierra Maestra un avión procedente de Venezuela, en el cual se traían armas y otros pertrechos bélicos para la insurrección armada cubana. En este vuelo arribó el dominicano Enrique Jiménez Moya, quien era portador de un mensaje de la Unión Patriótica Dominicana (UPD), (7) radicada en Caracas, para que se hiciera conocer el apoyo de los emigrados revolucionarios dominicanos a la causa cubana y solicitar que estos combatientes y otros fueran entrenados en la contienda para que, en un futuro, pudieran servir en la lucha contra el dictador Trujillo.

( Delio Gómez Ochoa y Enrique Jiménez Losada )

Aunque los acontecimientos desbrozaron el camino del triunfo revolucionario en el transcurso de ese mes y el resto de los revolucionarios quisqueños no pudieron llegar a Cuba antes, el pacto o alianza entre ambos movimientos revolucionarios estuvo de facto realizado. El combatiente Enrique Jiménez Moya fue ascendido a Capitán del Ejército Rebelde y se convirtió, de esa forma, en el segundo dominicano que participó en la última guerra de liberación cubana. (8) Durante la visita del líder de la Revolución Cubana a Venezuela, del 23 al 27 de enero de 1959, como ya expusimos, ambos gobiernos llegaron a un acuerdo de apoyar e impulsar la lucha de los revolucionarios dominicanos. En febrero de ese propio año, Fidel se reúne con el Capitán Enrique Jiménez y el Comandante del Ejército Rebelde Delio Gómez Ochoa, quien había sido el Jefe del IV Frente Oriental “Simón Bolívar” -creado el 10 de octubre de 1958, para operar en los llanos orientales- con el fin de coordinar los esfuerzos del apoyo cubano a la causa dominicana. De aquel encuentro sale la decisión de que el Comandante Delio Gómez fuera el delegado de la joven Revolución Cubana para facilitar la entrada al país de los futuros expedicionarios, (9) prepararlos en las técnicas del combate guerrillero y darles el entrenamiento y organización necesarios con el fin de que esta misión liberadora tuviera todo el éxito posible.

La tarea fue asumida con prontitud. (10) Luego de varios análisis para ubicar el campamento guerrillero se decidió que fuera en las “Mil Cumbres”, en la Sierra de los Órganos, en la provincia de Pinar del Río. Este lugar, donde había operado el frente occidental insurreccional, era muy adecuado para los preparativos. La experiencia de los Comandantes Dermidio Escalona y José Argibais, primer y segundo jefe del V Frente, aseguraba que esa zona montañosa y agreste podía ser ideal para llevar a cabo las labores de entrenamiento. Además, la cercanía a la ciudad de la Habana y su aeropuerto nacional e internacional fueron también factores que determinaron que esa localidad fuera la escogida. Rápidamente, y dadas las orientaciones emitidas por Fidel, algunos armamentos de los antiguos frentes guerrilleros fueron trasladados a la finca “Mil Cumbres”. Todo se realizó en el más absoluto silencio y discreción posibles. Varios dirigentes de la vanguardia política cubana apoyaron tal empeño y, de tal forma, los Comandantes Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto Che Guevara, Juan Almeida y otros, además de ofrecer armas, dispusieron o prescindieron de algunos de los hombres bajo su mando para cooperar con la expedición. Ello estaba en plena coincidencia con la idea de Fidel de que no debían ir solo hombres del IV Frente Oriental. Igualmente, a la llegada de los emigrados dominicanos se sumaron revolucionarios de otros pueblos entre ellos, puertorriqueños, estadounidenses, venezolanos, guatemaltecos y españoles, aunque siempre se trató que la masa fundamental de beligerantes fueran de tierra quisqueyana. Se enrolaron en un inicio un total de 261 combatientes, pero entre el fragor de los preparativos, el duro entrenamiento, la decisión de los jefes de la operación y la disposición de cada uno de los participantes, al final solo quedaron alistados para la acción unos 198 guerrilleros. De ellos, 155 fueron dominicanos, alrededor de 18 cubanos (de los 21 que estuvieron inicialmente), 13 venezolanos, 7 puertorriqueños, 2 norteamericanos, 2 españoles y un guatemalteco. La estructura militar del grupo quedó definida con la composición inicial de 5 pelotones de 50 miembros y 5 escuadras de 10 combatientes. (11) La participación cubana debe tomarse con cierta cautela, porque no existe documentación desclasificada y tampoco testimonios que corroboren la cifra brindada y los nombres de los participantes, pero no hay dudas de que, posiblemente, el grupo antillano fuera mayor y que, parte de ellos, quedaron en Cuba para incorporarse, luego del establecimiento de los frentes guerrilleros, en el combate emancipador.

Mientras se sucedían los entrenamientos, se iba forjando en La Habana la unidad organizativa de las fuerzas de la nación hermana. Para evitar un comprometimiento cubano, a esas reuniones solo asistieron los oriundos de Santo Domingo con el fin de que dirimieran sus discrepancias ideológicas y políticas que eran múltiples. (12) Al fin, entre los días del 27 al 29 de marzo de 1959, los patriotas de ese país acordaron, en el Palacio de los Trabajadores, sede de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), que la organización se denominara Movimiento de Liberación Dominicano (MLD). (13) Paralelamente, los preparativos fueron en aumento. El Comandante Delio Gómez realizó varios viajes a Venezuela con el fin de conseguir el comprometido apoyo financiero y logístico del Presidente Rómulo Betancourt. En esos intercambios se percibió inmediatamente que las opiniones dentro del gobierno venezolano no eran concordantes. El presidente fue muy renuente a cumplir la promesa y solo envió una mínima parte del dinero -de un compromiso de medio millón de dólares solo envió en efectivo alrededor de 150 mil dólares- para apoyar la expedición. Sin embargo, otros miembros del gabinete, y fuera de él, fueron partidarios de cooperar al máximo y cumplir con lo pactado. El mayor temor del mandatario venezolano era que se afectara la imagen regional e internacional venezolana y provocar la hostilidad de los EE.UU., por lo que expuso que la expedición no debía partir del territorio de su país. Y trató de comprometerse lo menos posible con esta acción, a pesar de lo conversado y acordado con Fidel. Puede decirse que ese fue un momento de inflexión en las ideas del dirigente venezolano y el inicio de su traición posterior al pueblo bolivariano y a Cuba. Incluso, en esos viajes Delio Gómez conjuntamente con el embajador cubano en ese país, Francisco Pividal Padrón, llevaron algunas armas a los demócratas venezolanos ante la inminencia de un golpe de estado contra el gobierno de Rómulo Betancourt.

Luego de las vicisitudes de todo preparativo de esa naturaleza, la parte cubana asumió con seriedad el compromiso con los revolucionarios dominicanos. No se trataba de una acción en respuesta a la agresividad del dictador Trujillo, sino la ejecución de una política de principios que iba a ser aplicada de forma ininterrumpida a lo largo del desarrollo de la Revolución. Incluso, en los momentos en que el Comandante en Jefe Fidel Castro visitaba los EE.UU., del 15 al 26 de abril, una delegación cubana compraba armas y hasta un avión, un viejo C-46, en tierras estadounidenses (Miami) que iba a servir para hacer llegar a tierras dominicanas al primer grupo de combatientes. En los inicios del mes de junio todo estaba listo. El Comandante Camilo Cienfuegos fue el más asiduo colaborador y asegurador de la misión e, incluso, se fotografió junto a los combatientes y despidió a los mismos antes de partir hacia tierras dominicanas. El Comandante Enrique Jiménez Moya fue nombrado el Jefe máximo del grupo guerrillero, y otro dominicano, Rinaldo Sinitiago fue Segundo Jefe y miembro del Estado Mayor, mientras que el Comandante Delio Gómez Ochoa partió como asesor militar y responsable de los cubanos. Estos últimos irían en avión y debían iniciar las acciones guerrilleras y crear el frente en la región de Constanza. Asimismo dos naves, que pertenecieron a familias del antiguo régimen batistiano, se pusieron a disposición de los expedicionarios, un total de 144 hombres, -el yate “Carmen Elsa” que era propiedad de la esposa de Batista, Martha Fernández, y una segunda embarcación, que fue sustituida a última hora por el yate “Tinima”-, con las misiones de abrir dos frentes guerrilleros en la región montañosa de Estero Hondo y otro en la zona de Maimón.

( Manuel Rojo del Río, traidor a la expedición, Gómez Ochoa y Juan de Dios Ventura Simó )

El 14 de junio los primeros guerrilleros, un total de 54 hombres, aterrizaron bajo fuego enemigo, en el aeropuerto de Constanza, en República Dominicana. La odisea, de la cual poco se conoce, comenzaba con muchas dificultades. Hubo dispersión de los combatientes, que llegaron por aire, porque fueron detectados rápidamente en suelo dominicano por las fuerzas del ejército que se lanzaron a su persecución y exterminio. Todo parece indicar que indiscreciones y delaciones internas y externas dieron al traste con los que llegaron días después por vía marítima, -en las primeras acciones luego de la llegada del avión se perdió una mochila que tenía algunos mapas que indicaba los lugares del desembarco marítimo - ya que, prácticamente, fueron esperados y tuvieron que entrar en combate de forma inmediata. La masacre de esos grupos fue absoluta. Ante esta disyuntiva y ante la pérdida del contacto del grupo de Enrique Jiménez (luego se supo que esta tropa fue aniquilada rápidamente y el Comandante Jiménez, muerto el 19 de junio) el Comandante Delio Gómez fue nombrado Jefe del grupo guerrillero actuante.

La probabilidad de que las autoridades del dictador conocieran parte de los planes es sustentada por algunas pruebas presentadas por el régimen trujillista, en que se mostraba unas fotos, en tierras cubanas, del Comandante Camilo Cienfuegos junto a varios expedicionarios. Algunos documentos revelados más tarde dan cuenta que los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de Santo Domingo conocieron muchos aspectos de la expedición. (14) A su vez, las traiciones posteriores de Pedro Luis Díaz Lanz (Jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria), Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan pueden dar fe de la filtración de los detalles de la acción internacionalista. Estos dos últimos conocían de las actividades conspiradoras de Trujillo, y es muy posible que hayan realizado el papel de dobles agentes, al poner al descubierto ante Fidel la conjura del dictador y continuar conspirando e informando a las autoridades norteamericanas y dominicanas. En pago, pudieron muy bien enviar informaciones de la expedición revolucionaria dominicano-cubano. La hipótesis de que el gran traidor fue Pedro Luis Díaz Lanz, la enuncia el propio Comandante Delio Gómez, teniendo presente que en días posteriores al desembarco, un avión de la Fuerza Aérea Rebelde de Cuba -o Fuerza Aérea Revolucionaria- debía lanzar armas y avituallamiento a la incipiente guerrilla y que, por lo tanto, el mando superior de esta arma conocía de los planes y los lugares en que esta guerrilla debía moverse y encontrarse. La segunda hipótesis, la traición de Menoyo y Morgan, la deduce el autor de este trabajo partiendo del análisis de los hechos, del comportamiento de estos dos individuos y conociendo, además, que Morgan ya era desde la lucha guerrillera cubana un agente de la CIA encubierto. La actividad de William Morgan es evidente si se lee un telegrama del Departamento de Estado enviado a su embajada en La Habana donde se da a conocer que éste está vinculado a alguna actividad contrarrevolucionaria al ser líder de un grupo que se proponía asesinar a Fidel Castro.

Por otra parte, errores tácticos y estratégicos también fueron fatales. El Comandante y Jefe, Enrique Jiménez Moya, al que acompañaba el Comandante cubano Nene López, no tomó el camino acordado y fue sorprendido y eliminado con su tropa inmediatamente, como hemos planteado. Varias emboscadas, la ubicación de la tropa guerrillera, su bombardeo y el seguimiento permanente desatado sobre ella, más la ausencia del apoyo que debía llegar posteriormente (las expediciones marítimas, por ejemplo) dieron al traste con la acción. Asimismo, existieron algunas indisciplinas e insuficiencias en la preparación física entre los grupos de revolucionarios no cubanos. Algunos relatos, contados en diarios de campaña y los testimonios recogidos denotan estas problemáticas en la tropa guerrillera. Todos los hombres, salvo cinco, fueron muertos en las acciones combativas y la mayoría fueron torturados y asesinados. Otras de las razones, y no de menor peso, fueron que no se produjeron actividades de soporte interno a las acciones combativas de los expedicionarios. Las ilusiones de los revolucionarios dominicanos de que podría producirse un levantamiento popular instantáneo -más bien espontáneo- no se llevaron a vías de efecto. No existían las condiciones subjetivas para que el campesinado, los obreros agrícolas y la población de las zonas por donde desembarcó el grupo guerrillero facilitaran la cooperación o el silencio ante la arremetida y la represión gubernamental contra ellos. De igual forma los grupos revolucionarios internos no estaban lo suficientemente unidos y organizados para dar una respuesta de apoyo lo más rápidamente posible.

El día 11 de julio, Delio Gómez y el pequeño grupo de otros tres compañeros (los últimos de su tropa) -lo que él llamó el “reducto guerrillero”- fueron hechos prisioneros, luego de tratar realizar maniobras para alejarse de la zona de operaciones del ejército profesional. A principios del mes de septiembre, los últimos hombres del desembarco marítimo, el norteamericano Larry Bevins y el español Francisco Álvarez cayeron en combate. La operación militar no fue exitosa y situó a la Revolución Cubana en “el banquillo de los acusados” en el seno de la OEA. Y aunque salió airosa de aquella peligrosa prueba, fue un momento muy difícil para la joven diplomacia cubana.

Sin embargo, en la valoración de este hecho histórico es necesario resaltar que el intento revolucionario de abrir frentes guerrilleros sirvió como un detonante inicial, aprovechado poco tiempo después por las fuerzas democráticas y revolucionarias dominicanas para el surgimiento de una oposición estructurada y genuinamente popular que dieron vida al “Movimiento 14 de junio” que comenzó diversas acciones contra el dictador. El mito de la impunidad e inmunidad de la que estaba revestida la tiranía de Trujillo fue completamente desbaratado. Ni siquiera la represión más sangrienta detuvo al movimiento progresista. Incluso, los EE.UU., bajo la presidencia de John. F. Kennedy, “tomaron cartas en el asunto” y, dando un giro a sus posiciones de apoyo al dictador, comenzaron a criticarlo y aislarlo. No es casual, entonces, que se vincule a la CIA en los planes de asesinar al dictador y abrir una etapa “democrática” en esa nación, a partir de 1961. Trujillo ya no encajaba en los planes del “nuevo rumbo” o las “nuevas fronteras” de Kennedy, y el Imperio que estaba más preocupado porque no surgieran “nuevas Cubas” en el subcontinente, lo desechó totalmente, luego que lo utilizó en su cruzada “anticomunista cubana” con el fin de reprimir a su pueblo y a las democracias latinoamericanas. El viejo apotegma imperial norteamericano que, "los Estados Unidos no tienen amigos sino intereses", volvió a ser puesto en práctica en la década del 60.

El movimiento revolucionario dominicano tomó un auge de tales proporciones, entre 1961 y 1965, que las autoridades de Washington determinaron, en ese último año, desatar una invasión directa de sus marines a ese país. Fue el epílogo de la contienda revolucionaria quisqueyana en aquellos años. (15)

La misión guerrillera de carácter antidictatorial y nacional-liberadora dominicana-cubana de 1959, aunque también con participación de combatientes de otras nacionalidades, fue la primera acción latinoamericanista e internacionalista directa y, relativamente numerosa, de la Revolución Cubana. Ella constituyó el signo vital de que sólo una Revolución es verdadera y auténtica si además de resolver los graves problemas endógenos de su país, es capaz de brindar su internacionalismo resuelto y militante ante las urgencias del movimiento revolucionario regional e internacional. Por ello, el proceso histórico de la conformación y ejecución de la expedición a dominicana, donde se involucraron alrededor de 100 cubanos, directa e indirectamente, y donde murieron 17 compañeros cubanos y cientos de otros países -cifra un poco menor de los combatientes nacionales en la guerrilla del Che en Bolivia, en 1967- es una página gloriosa en la historia de Cuba y Latinoamérica.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Una más copiosa información sobre este hecho se puede obtener de la lectura del diario Revolución, (La Habana, Cuba), en los meses desde junio hasta septiembre de 1959.

(2) William Alexander Morgan era de origen norteamerican

o y agente de la CIA. Logró con la ayuda de Eloy Gutiérrez Menoyo una participación en la lucha insurreccional y también alcanzar los grados de Comandante.

(3) El término “comevacas” se los impuso el propio pueblo y las fuerzas insurreccionales del país, porque parte del II Frente Escambray, se dedicó a desarrollar muy pocos combates contra el ejército batistiano y, por el contrario, se dedicaron a acciones de pillaje en la zona de operaciones, robando y comiéndose, en ocasiones, el ganado vacuno de los campesinos y otros propietarios de ese lugar. De esa manera los denominó también Ernesto Che Guevara.

(4) Este hombre era un asesino y sicario por naturaleza, desde la década de los años 30. En el año final de la lucha contra la tiranía, Batista lo nombró Jefe de la Policía Nacional, con el fin de que reprimiera duramente al movimiento revolucionario.

(5) “La Rosa Blanca” fue una de las primeras organizaciones contrarrevolucionarias organizadas. La integraron ex-batistianos, ex-militares (ex-casquitos) y representantes de la oligarquía burguesa desplazada del poder, como fue el caso del doctor Amando Caiñas Milanés, ex-presidente de la Asociación de Ganaderos de Cuba.

(6) Declaraciones al periódico Revolución, La Habana, 25 de agosto de 1959, p. 1.

(7) Los firmantes fueron el Dr. Francisco Castellanos, Rinaldo Sinitiago Pou, Cecilio Grullón y Miguel Ángel Gómez Rodríguez por la UPD de Venezuela. En, Emilio Cordero Michel Los Expedicionarios de junio de 1959, Ponencia en el Curso “Contra el Olvido”, hacia la recuperación de la Memoria Histórica Nacional, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Museo Nacional de Historia y Geografía, 7 de diciembre de 1990. Archivo del Instituto de Historia de Cuba, Rg. 19/93, Tema: Firmeza.

(8) Enrique Jiménez Moya fue herido en la Batalla de Maffo, en la provincia de Oriente, en 1958.

(9) La emigración o los exiliados políticos revolucionarios y antitrujillistas estaba dispersa por varios países del continente.

(10) Para conocer y abundar sobre esta temática se pueden consultar y ver: Delio Gómez Ochoa Constanza, Maimón y Estero Hondo: La Victoria de los Caídos, Editora ALFA & Omega, Santo Domingo, República Dominicana, 1998; Anselmo Brache Batista Constanza, Maimón y Estero Hondo, Testimonios e Investigación sobre los acontecimientos, Editora Taller, República Dominicana, 1994; Justino José Del Orbe Del Exilio Político Dominicano Antitrujillista en Cuba, Editora Taller, Santo Domingo, D.N., 1983; Juan Enrique (Johnny) Puigsubirá Miniño Diario de Campaña, Editorial Corripio, Santo Domingo, República Dominicana, 1984, entre otros.

(11) Esta es la versión que dejó el hermano de uno de los combatientes caídos. Ver: Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., p. 5

(12) Muchas de esas reuniones se realizaron en la Iglesia de la Caridad, del municipio de Centro Habana, con la autorización del padre Madrigal, quien había sido tesorero del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la capital. El sacerdote Madrigal poco tiempo después se marchó de Cuba, a raíz de las discrepancias de la Jerarquía Católica Cubana con el rumbo radical y socialista de la Revolución.

(13) Gobierno Dominicano. Invasión Report: Constanza, Maimón y Estero Hondo. Communist Aggression Against The Dominican Republic, Santo Domingo. En, Emilio Cordero Michel, Ob. Cit., pp. 7-8.

(14) Telegram 150 to Habana, August 2, 1959. Department of State, Central Files, 737.00/8-259. En, Tomás Diez Acosta Confrontación Cuba- Estados Unidos. (1959-1960), Editora Política, La Habana, 2003, p. 46.

(15) Juan Bosch De Cristóbal Colón a Fidel Castro. El Caribe frontera Imperial, Colección Nuestros Países, Serie Rumbos, Casa de las Américas, La Habana, 1981; Gregorio Ortega Santo Domingo, 1965, ediciones venceremos, La Habana, 1966.



*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

*************************
*************************
Tomado de http://www.geocities.com

He aquí la lista de los participantes en dicha expedición elaborada por la Fundación de Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

Constanza: Antonio Javier Achécar Kalaf, Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Puro), Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Antonio Batista Cernuda (Chepito), Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Carlos Luis Cabral Manzano, Félix de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo, Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Cruz, Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo Fernández Minaya, Rafael Henríquez Rodríguez (Chapú), Francisco Napoleón Hermón Machuca (Papito), Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya, Leopoldo Jiménez Nouel, Héctor Mateo Calcagno (Mateíto), Dr. Rafael Mella, Rafael Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puig Subirá Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto Rojas Pérez, José Andrés Rolán Pérez, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis Conrado Ruiz (Peligro), Reinaldo Santiago Pou, José Antonio Spignolio Mena (Cuco),Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi Méndez, Rafael Parache.

Estero Hondo: Carlos Aponte Willard, Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno (Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón (Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso José Santiago, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz, Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito).

Maimón: Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Alvarez Fadul, Miguel Jacobo Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Ramón José Sebastián Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr. Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz, Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte, Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Capori), Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Dr. José Horacio Rodríguez Vásquez.

Cubanos: Enrique Betancourt Carilli, Froilán Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P. Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez, Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta, Luis Cárdenas Betancourt.

Español: Francisco Alvarez.

Puertorriqueños: Luis Alvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes, Ramón Ruiz.

Venezolanos José Altagracia Arias Quintero, Diego Avila Piller, Juan Cárdenas Soto, José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Pedro José Linares Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Luis Cárdenas Betancourt.

Norteamericanos Larry Beevins, Charles White.



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

martes, octubre 28, 2025

Algunas versiones de la desaparición o muerte del Comandante Camilo Cienfuegos quién podria ser una potencial y peligrosa alternativa a los Castro

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La muerte del Comandante  Camilo Cienfuegos Gorriarán  fue extremadamente  beneficiosa a Fidel y a Raúl Castro,  ya fuera Camilo  comunista o no; cómplice  fiel o infiel a Fidel Castro, conspirador o no  contra la naciente tiranía Castrista, buena persona o mala persona, etc., pues Camilo era una potencial y peligrosa  alternativa a los Castro ya que tenía  gran valor personal, carisma verdadero, arraigo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y una  gran simpatía y popularidad dentro de gran parte del pueblo cubano. 

Tampoco debemos olvidar que detrás de Fidel Castro estaban los experimentados  operativos  de  la Inteligencia del partido comunista de Cuba que respondía a  Fabio Grobart; entre los que se encontraban Osvaldo Sánchez Cabrera, Ramón Nicolau González, Flavio Bravo Pardo,  Víctor Pina Cardoso y otros:

En esta foto, de la mal llamada Caravana de la Libertad,  se encuentra Víctor Pina Cardoso detrás de Camilo Cienfiegos, Fidel Castro y Huber Matos; hay otra foto  donde Pina Cardoso está delante e inclinado  diciéndole algo al que parece ser  Sánchez Cabrera 

**************

Elieser El Bayardo

Mayo, 2025

Camilo Cienfuegos Héroe o Villano

 El Matarrelatos

27 de octubre de 2025

La VERDAD OCULTA del Último Vuelo de Camilo Cienfuegos

El restimoniante Jaime Costa Chávez ¨El Catalancito¨  fue víctima de un derrame cerebral al cual sobrevivió;  había sido  asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma y  y en la guerrilla de Sierra Maestra, en donde alcanzó el grado de Comandantela  El presunto testimonio  está más extenso al final de este post.

Como Mataron a Camilo Cienfuegos.un testigo Directo cuenta...

************

DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Documental: ¿Asesinaron a Camilo?


*************



DESMITIFICANDO UN MITO

Por Aldo Rosado-Tuero
28 de marzo de 2018


En estos días he observado atónito el resurgir en las redes sociales el mito de que Camilo Cienfuegos “el Comandante bueno, carismático y noble”—así lo calificó alguien en Facebook—era anticomunista y por eso Fidel lo mató o lo mandó a matar. En esa discusión se airearon las más increíbles y disparatadas tesis—sin que nadie aportara una sola prueba, sobre el apoyo de Camilo a Hubert Matos, sobre que Camilo y Raúl eran enemigos desde la Sierra, que si a Camilo lo mató Raúl o el “Comandante Pancho” y hasta—ríanse—que fue Vilma Espín quién le descerrajó un tiro.

Como periodista y como combatiente que he dedicado tres cuartas partes de mi vida a combatir la tiranía castrista y que además conocí a Camilo Cienfuegos, no puedo soportar en silencio tanta cháchara intrascendente que trata de dignificar al más fiel perrito faldero que ha tenido Fidel Castro, a un esbirro que veía por el culo de su amo Fidel y quién servilmente en un juego de béisbol entre revolucionarios se negó a integrar el equipo que enfrentaba al equipo en que jugaba Fidel Castro con la más abyecta y “chicharrona” frase que yo he escuchado jamás: “Contra Fidel, ni en la pelota”.


(Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. Fidel fue el pitcher o lanzador y Camilo el cather o receptor del equipo ocasional de béisbol ¨Barbudos¨, Comentario añadido por el bloguista de Baracutey Cubano))

¿Por qué iba Fidel a desaparecer a su más fiel cachanchán?

El mito tiene su génesis en la idea de uno de los “cerebros” de la CIA, que cuando se fue a inaugurar la planta de radio que la agencia le financió a Hubert Matos, se le ocurrió que tal vez se pudieran ganar a algunos militares castristas lanzando el bulo de que Camilo estaba de acuerdo con Hubert Matos y que por eso Fidel lo hizo matar y lo desapareció.

Ese mito, sin ninguna prueba que lo legitime, apoyado por la propaganda de la CIA, ha aumentado entre las nuevas generaciones, a pesar de que los oficiales que acompañaron a Hubert Matos el 21 de octubre de 1959,  han negado rotundamente la versión de que Camilo se entrevistó con Hubert a solas.
 En Nuevo Acción hemos publicado las declaraciones de quién fuera capitán ayudante del regimiento Agramonte y por ende de Huber Matos, Roberto Cruz Zamora (en EE.UU.=Roberto Cruzamora), que también fueron profusamente difundidas por el Miami Herald y por la radio, en que Roberto narra cómo fue la detención de Hubert por Camilo   y la despótica postura de quien en aquel momento era el Jefe del ejército castrista y el más fiel esbirro del tirano Fidel Castro.

(Hubert Matos al frente e inmediatamente detrás se encuentra el también detenido Roberto Cruz Zamora)

Olvidan los que propagan y defienden el mito la postura de Camilo antes y después del 21 de octubre de 1959. Su actitud despótica de ese día, su discurso en la terraza Norte del Palacio Presidencial solamente unos días después de meter a Hubert y sus oficiales en la cárcel (leer debajo el texto de ese discurso) otras pruebas que mostraré hoy que desmienten la falsa propaganda en favor de Camilo Cienfuegos, uno de los más fieles cancerberos del castrato.

Como una foto vale por mil palabras aquí les mostraré unas cuantas fotos que desconstruyen totalmente el mito del “Camilo bueno”.

La foto que encabeza este artículo fue tomada el 21 de octubre, después que Camilo había detenido y enviado para la prisión de La Cabaña a Hubert Matos y sus oficiales y en ella aparece Camilo junto a Fidel—que había mandado a su perro de presa adelante—y ambos denostaron y llamaron a Hubert TRAIDOR.


La foto de arriba de este párrafo es la copia de una nota manuscrita de Camilo Cienfuegos al periódico Castrista “Debate” dando las gracias al pueblo camagüeyano por “haber ayudado a desbaratar la nueva traición a la patria”

(En el mismo año 1959  la avioneta o helicoptero en que viajaban Raúl Castro y otras personas tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la Ciénaga de Zapata  y Raúl Castro estuvo perdido unas horas ; se inició la búsqueda y fue precisamente, si mal ni recuerdo pero  esto que escribo fue un reportaje de esa época en la revista Bohemia, Camilo Cienfuegos el que encontró a Raúl Castro. Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

Y en esta otra foto (arriba) es la que desmiente gráficamente la “histórica enemistad de Raúl y Camilo que viene desde  la Sierra”. En ella están juntos disfrutando de unas vacaciones los dos comandantes más culpables después del tirano mayor por la destrucción de Cuba

Fue precisamente el ya difunto Roberto Cruzamora (ver foto de arriba  en la que aparece Roberto detrás de Huber cuando iban presos para La Habana, y quién compartió celda con Hubert por  7 años, quién hablando del tema me dijo: “Para probar que Fidel es el diablo que es, no hay que inventarle nada. Basta con los horrores que ha hecho. Inventarle  mentiras, solo debilita nuestros argumentos ante los no cubanos, que al descubrir esas mentiras dudarán de las verdades de los crímenes reales del castrismo”

Texto del último discurso de Camilo Cienfuegos después de tomar prisionero a Hubert Matos y demás oficiales del Regimiento Agramonte, los tilda de traición y respalda la revolución:

““Tan altos y firmes como la Sierra Maestra son hoy la vergüenza, la dignidad y el valor del pueblo de Cuba en esta monstruosa concentración frente a este Palacio, hoy revolucionario, del pueblo de Cuba […] Tan alto como el Pico invencible del Turquino, es hoy y será siempre el apoyo de este pueblo cubano a la Revolución que se hizo para este pueblo cubano […] Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución, que no importa que vengan aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por intereses poderosos del gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que no se deja confundir por los traidores; aquí hay un pueblo que no le teme a la aviación mercenaria […]

Porque sabemos que este pueblo cubano no se dejará confundir por las campañas hechas por los enemigos de la Revolución, porque el pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja habrá mil soldados rebeldes que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que conquistó este pueblo […]  Porque para detener esta Revolución cubanísima tiene que morir un pueblo entero, y si esto llegara a pasar serían una realidad los versos de Bonifacio Byrne: Si desecha en menudos pedazos se llega a ver mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía! […] que no piensen los que envían los aviones, que no piensen los que tripulan los aviones que vamos a postrarnos de rodillas y que vamos a inclinar nuestras frentes. De rodillas nos pondremos una vez, y una vez inclinaremos nuestras frentes, y será el día que lleguemos a la tierra cubana, que guarda veinte mil cubanos para decirles: ¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no cayó en balde!” (Fin de la cita)

¿Son estas las palabras de un tipo que estaba de acuerdo con Huber Matos? ¡Por Dios, tengan un poco más de seriedad!

Los hechos demuestran históricamente que Fidel no tenía por qué desaparecer a su más fiel esbirro que lo seguía como un perrito faldero, mientras disfrutaba de sus vicios más conocidos: “ron, mujeres y pelota”, como le dijera en su cara el 21 de octubre de 1959 uno de los oficiales que eligieron ir a la cárcel con Hubert Matos. La hechos históricos deben de prevalecer sobre la propaganda. Que Fidel—al igual que Raúl—era  capaz de asesinar a sus mejores amigos y colaboradores no cabe la menor duda, pero Camilo no le dio en vida nunca una sola muestra para que dudara de su absoluta y perruna lealtad.

************


EL 21 DE OCTUBRE DE 1959 EN CAMAGÜEY

(Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y Húber Matos  en la mal llamada Caravana de La Libertad en enero de 1959)

Por Roberto Cruzamora *

El 21 de octubre de 1959 pudo haberse evitado la tragedia que ha agobido al pueblo de Cuba durante más de 47 años. Aquel día, en Camagüey, estaban dadas todas las condiciones para liquidar el balbuciente castrismo. Huber Matos tenía el apoyo decicido de oficiales y tropa del Regimiento Agramonte y demás escuadrones de la provincia, así como de las federaciones obreras, campesinas y estudiantiles a nivel provincial.

La opinión pública de Camagüey ya estaba recelosa de Castro y algo parecido ocurría en el resto de la isla,  incluyendo a altos dirigentes del Movimiento 26 de Julio, el gobierno y jefe militares de otras provincias, con las que conversábamos abiertamente del rechazo al cáncer del comunismo que hacía metástasis más y más en el cuerpo sano de la revoluciónn
nacionalista.

Liquidado Castro, ¿ qué habría pasado? Cierta confusión en los primeros momentos. pero ¿habría podido el a la sazón impopular sustituto Raúl Castro, resistir con éxito la sublevación del Ejército Rebelde y el estado de conciencia nacional contra la instauración del comunismo? ¡No! Muerto y denunciado el plan “melón” de Fidel, habría muerto al nacer ese monstruo híbrido estratégico de los Castro y la revolución habría vuelto  a los cauces que la originaron.

Esa fue una ocasión digna de mejor suerte protagónica. Hubo, sin embargo, ausencia total de liderazgo por parte de Huber Matos, a quién apoyé entonces sin mirar consecuencias y de lo cual aún 
hoy no me arrepiento, a sabiendas de que Matos fue una bandera que se deshizo entre las manos de los que la sosteníamos, estrujada y raída por el efecto erosivo del tiempo.

(Foto histórica del traslado de los detenidos en Camagüey el 21 de octubre de 1959. En primer plano a la derecha, Huber Matos, inmediatamente detrás  de él Roberto Cruzamora. Ambos ya fallecidos)

No se puede hablar de la coyuntura histórica que analizamos sin hablar de la conducta de su principal fugura, Matos. Las coyunturas históricas marcan a sus protagonistas. Matos lleva sobre sus hombros y su conciencia la terrible carga de su actitud vacilante e irresoluta. Su carta a Fidel y la declaración grabada en su voz el 21 de octubre en horas de la mañana, leídas ambas retrospectivamente, nos hacen exclamar: ¡Ojalá que nunca las hubiera hecho! Son un largo dedo índice que lo inculpa y explica sicológicamente por qué nos ordenó a los oficiales y a la tropa que nos disparáramos “bajo ningún concepto” para evitar “derramamientos de sangre”. Esa actitud era propia de un Ghandi, no de un comandante militar defenestrado en público por Castro, quién entró en el Regimiento Agramonte rodeado de una turba que movilizó en las calles de Camagüey y con sólo unos pocos escoltas que trajo de La Habana.

El trabajo sucio de perfecto sicario lo realizó Camilo Cienfuegos. Arrestó a un Matos inerme-que intentó ser conciliador- con actitud descompuesta y peyorativa. No tuvo en cuenta siquiera que lo hacía  en la casa y delante de la familia de quien se rendía sin oponer la menor resistencia.

(Huber Matos en un acto  conmemorando el nacimiento de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902. Foto de dos o tres años antes de fallecer)

Ahora Matos, dice que Camilo tuvo una conversación privada con él en su dormitorio. Como testigo que permaneció todo el tiempo junto a Matos, puedo jurar que esta conversación no tuvo lugar, pues Camilo nunca estuvo a solas con Matos. Dice Matos que Camilo le envió dos notas a la prisión. Como  único compañero de celda de Matos que nunca se separó de él, puedo jurar que esas notas jamás se recibieron en prisión. Hay que tener en cuenta  que en aquellos años la confianza recíproca entre Matos y y yo era notoria.

La triste realidad es que Camilo-ya en la oficina central de la Jefatura del Regimiento-llegó tan lejos en calificativos de la peor especie contra Huber Matos que no se detuvo en su ensañamiento ni siquiera después  de haberlo quebrado emocionalmente. Como si todo eso no bastara, el ataque de Camilo a Matos desde el balcón del Palacio Presidencial el 26 de octubre de 1959 puede refrescar memorias olvidadizas sobre el mito de Camilo “El Bueno”.

La memoria de José Manuel Hernández, capitán del escuadron de Florida, y el sargento José García, nos exigen moralmente desde sus tumbas que digamos la verdad, por la que ellos se inmolaron de su propia mano el 21 de octubre, en gesto de protesta digna de recordación y encomio.

*  Roberto Cruzamora era el  capitán ayudante del Regimiento Ignacio Agramonte, cuando ocurrieron los hechos narrados el 21 de octubre de 1959. Recibió la condena  más larga después de la impuesta  a Huber Matos por aquellos hechos.

(Publicado en la edición del sábado 21 de octubre del 2006)
***************
Conversando con Hubert Matos - Sobre Camilo Cienfuegos (part. I)



Conversando con Hubert Matos - Sobre Camilo Cienfuegos (part. II)




***************
Habla un allegado a Camilo Cienfuegos

(Testimonio de Carlos Fariña Vargas,)

       
 (Osvaldo Sánchez Cabrera , uno de los agentes de la KGB o quizás del GRU (Inteligencia Militar de la URSS)  en Cuba y uno de los jefes del brazo armado del Partido Socialista Popular ( uno de los nombres que tuvo el partido comunista de Cuba)   al lado de Camilo Cienfuegos. Una de las versiones de la desaparición de Camilo Cienfuegos  apuntan a Osvaldo Sánchez como ejecutor del asesinato de Camilo. Osvaldo Sánchez  muere acidentalmente por ¨fuego amigo¨ cuando derribaron su avioneta cerca de Varadero. Nota del bloguista de baracutey Cubano)

Carlos Fariña Vargas, fotógrafo argentino, trabajaba en el diario La Prensa, de Lima, desde 1957. Un buen día se encontró con Agustín Tamargo, entonces subdirector de la revista cubana Bohemia, quien viajaba por algunos países de América Latina tratando de publicar trabajos que dieran a conocer la rebelión que tenía lugar en Cuba. Fariña supo así de las acciones contra el dictador Batista, del asalto al cuartel Moncada, y del alegato conocido como “La historia me absolverá”.

    Al igual que otros, simpatizó con aquella joven revolución, y llegó a cooperar en algunas actividades que lo conectaron con el exilio cubano en Lima. Aquí conoció a Hilda Gadea, entonces esposa de Ernesto Guevara, y le tomó fotos a la hija de ambos. Una de esas fotos se la obsequiaría después al Ché.

    A los pocos días de su llegada a La Habana en el año 1959, el jefe de la Revolución envió aviones de las fuerzas armadas a casi todos los países latinoamericanos para repatriar a los exiliados. Algunos presidentes de otros países también prestaron aviones con ese fin, como fue el caso de Honduras, de donde regresaron unos 200 cubanos. Perú fue el último país adonde se envió por exiliados cubanos, debido a presiones del Ché, quien vivía en Cuba con Aleida March y no deseaba un reencuentro con Hilda. Pero antes de terminarse enero llegó el vuelo desde Lima con los exiliados cubanos, y con dos latinoamericanos simpatizantes de la nueva revolución: Carlos Fariña y el periodista chileno Orlando Contreras.

    La acogida en el aeropuerto de la fuerza aérea, en Marianao, al fondo del campamento de Columbia, fue muy efusiva y emocionante. Uno de los repatriados del mismo vuelo, con la espontaneidad característica de los cubanos, se llevó a los dos extranjeros a comer a su casa; allí durmieron y, al día siguiente, Carlos y Orlando se fueron caminando hasta el hotel Hilton, en el Vedado: un foco de ebullición desde donde el Comandante por esos días dirigía el país. Al llegar al hotel fueron directo al baño, para encontrarse nada menos que con Tamargo, que entonces dirigía el noticiero del canal 11. En esa primera visita al todavía hotel Habana Hilton, Orlando y Carlos quedaron muy impresionados al ver que en fecha tan temprana ya se transmitía televisión a colores en Cuba .

    Se dirigieron los tres a buscar un hotel en la calle Prado, donde Agustín los presentó con Riera, un dirigente de la Asociación de Cafetaleros. Fue este señor quien, al saber que eran periodistas, decidió llevarlos con Camilo Cienfuegos, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde. Así que a las pocas horas de estar en Cuba conocieron al legendario guerrillero y le ofrecieron sus servicios. Cuando le presentaron al fotógrafo, Camilo soltó enseguida una de las suyas: ¡Coño, otro argentino más! ¡Si ya tenemos bastante con el Ché Güevara! (así decía, pronunciando la u). Y después de pocas palabras más, les dijo algo que nunca supieron si fue orden o ruego: ¡Encárguense del Negociado de Prensa y Radio!

    Para ocupar esa responsabilidad se requería que fueran oficiales del ejército rebelde, y Camilo los propuso a ambos como Segundos Tenientes ante el presidente Urrutia, quien estaba encargado entonces de tales nombramientos; por supuesto Urrutia los nombró de inmediato. Orlando Contreras se iría después para la Voz del INRA, una estación de radio dedicada a informar sobre los logros de la Reforma Agraria, y con el tiempo llegó a ser un periodista muy conocido en la Isla.

    Por su parte, Fariña en lo adelante estuvo siempre al lado de Camilo; andaba con él todo el día y todos los días, para arriba y para abajo, inspeccionando regimientos o simples puestos de soldados, en misiones y en transgresiones, y pudo conocer muy bien y admirar profundamente al hombre cuya valentía sólo era comparable a su simpatía. Casi se convirtió en su guardaespaldas.

    Realizaron juntos un sinfín de correrías y trabajos por toda la isla. ¡Deja la cámara y agarra el fusil! —solía decirle Camilo. En broma, porque él también valoraba el trabajo del fotógrafo. Una vez, en Las Villas, llegaron a un puesto militar y Camilo, siguiendo lo que ya era su costumbre, entró por el fondo saltando la cerca de alambre de púas. A Carlos no le quedó otro remedio que seguirlo, aunque eso podía significar que las postas les dispararan. El único soldado presente, de guardia en la entrada principal, los reconoció enseguida. El jefe del puesto no estaba cumpliendo sus funciones, se había ido nada menos que para la playa. Camilo pidió el libro de partes, y escribió que aquel soldado que estaba cumpliendo su deber era ascendido a Teniente y por lo tanto quedaba al mando de la unidad, mientras que el Jefe de la Unidad era degradado. El teniente así castigado había peleado en la Sierra, y después, en La Habana, el Comandante le buscó un trabajo bien remunerado fuera del ejército. Camilo tenía unos principios de justicia firmes y transparentes —me decía Carlos, pensativo.

    Fariña conoció a muchos de los hombres más allegados a Camilo. Por ejemplo, al jefe de su escolta, llamado Manolo. Había peleado al mando del héroe, y al parecer era tan arrojado como su jefe. Cuentan que en medio del fragor de la batalla solía pararse y gritarles a los soldados de Batista: ¡Casquitos, me van a coger la cabeza de la pinga!, llevándose la mano al sitio correspondiente. Tanto repitió eso, que le decían “Manolo Cabeza de Pinga”. Supo también Fariña que gran parte de la columna de Camilo fue enviada por Fidel en junio de 1959 a invadir Santo Domingo e iniciar la lucha guerrillera contra Trujillo (con la oposición, entonces todavía posible, de varios de los principales jefes revolucionarios). Buena parte de la columna desapareció, unos hombres muertos en combate y otros asesinados después de caer prisioneros.

    Un día se encontraban en Bayamo, en una cantina, y Camilo le preguntó: Oye, Ché, ¿tú eres comunista? Carlos le respondió que no, y Camilo prosiguió: ¡Yo tampoco, y si esto se jode, agarro mis escopeteros y cojo p´al monte otra vez! No viviría lo suficiente para hacerlo. Ese día estaban en un grupo, y además es de suponer que frases como esa las dijo también Camilo en otros lugares, con otra gente. No estaba en su naturaleza ocultarse para hablar nada, menos ocupando la posición que tenía. Un artículo suyo que había salido en Bohemia era muy claro en cuanto a sus opiniones, radicalmente contrarias al comunismo y a lo que llamaba el imperialismo soviético.

    En una oportunidad, avanzado ya el año 59, se encontraban en Varadero y recibieron la orden de presentarse en Santa Clara para participar en un acto en el Parque Central de esa ciudad. Camilo era de Yagüajay, un pueblo de esa provincia, donde además había alcanzado una de sus victorias más resonantes con el Ejército Rebelde; si era querido y admirado en toda Cuba, más lo era todavía en Santa Clara. Aunque salieron rápidamente, en un DC3 pilotado por quien entonces era conocido como El Casquito Lozano (ex piloto de Cubana de Aviación que en esos días manejaba el helicóptero de Camilo y después sería director de Aeronáutica Civil), llegaron tarde, porque se habían demorado en localizarlos. Eso no hubiese tenido mayor importancia, pero resulta que llegaron al acto en pleno discurso de Fidel, y cuando el pueblo reconoció a Camilo se volvió hacia él y corrió hacia el grupo que llegaba para vitorearlo, mientras Fidel seguía hablando para gente de espaldas que sólo se fue volteando a medida que Camilo se acercaba a la tribuna . El Gran Líder disimuló de momento el enojo. Pero después, reunidos en una casa de la ciudad (también estaba el Ché, que había hablado antes que Fidel), Camilo tuvo que aguantarle no sólo una fuerte reprimenda, sino toda una perorata sobre la importancia de que en una Revolución hubiera un solo líder para mantener la unidad de todo el pueblo, y el gran cuidado que debería tenerse en esos asuntos. Eso, a pesar de que era obvio que no había sido intención de Camilo quitarle público. Aquella situación, con Camilo, guarda cierta similitud con otra de muchos años después: cuando Gorbachov viajó a Cuba, El General Arnaldo Ochoa habló con él en ruso, frente a Fidel, que por unos momentos dejó igualmente de ser el centro de la atención. Fue un lapso breve, pero ese es el tipo de cosas que ciertas personalidades no perdonan.

    Doce días antes de la desaparición de Camilo, Fidel suprimió el Ministerio de Defensa y creó el de las Fuerzas Armadas. El resultado de esta decisión fue que tanto el Ejército Rebelde, como la Marina de Guerra y la Aviación, quedaron supeditados al nuevo ministerio, y por lo tanto Camilo se convirtió en subalterno de Raúl Castro. Ni corto ni perezoso, Raúl comenzó a “depurar” el ejército y ordenó dar de baja a centenares de guerrilleros, entre ellos buena parte de lo que quedaba de los soldados que habían combatido con Camilo, y a todos los miembros de su escolta, a los que mandó de regreso a sus lugares de procedencia.

    Camilo en esos días se movía prácticamente sin protección, aunque, confiado como era, el asunto no le preocupaba. Por eso, cuando partió de Camagüey por última vez, Manolo no iba con él. Los comunistas seguían tomando con rapidez todas las posiciones clave en el país, hasta que Huber Matos protestó por ello y le escribió la conocida carta a Fidel. Camilo estaba ajeno a estos acontecimientos; acompañado por Carlos Fariña, había estado quince días recorriendo la provincia de Oriente. Regresaron a la capital para el fin de semana.

    Carlos se encontraba hablando con Lozano cuando el comandante le dijo que se fuera a descansar, que se verían el lunes. Pero por algún presentimiento el fotógrafo fue al Estado Mayor al día siguiente. Como tenía los uniformes sucios, iba vestido de civil, y en un transporte militar, cosa prohibida desde hacía poco por una orden de Fidel. No obstante, no sólo lo dejaron pasar, sino que le pidieron darse prisa: tenía una citación de Camilo para presentarse lo antes posible en el Regimiento Agramonte (el que estaba bajo el mando de Huber Matos en Camagüey), y un recado de que el Capitán Teruel, ayudante de Raúl Castro, lo estaba buscando. Encontró a Teruel y se dirigieron al aeropuerto militar, al fondo de Columbia, donde había varios aviones preparados en disposición combativa. En uno de ellos partieron para el regimiento camagüeyano.     Carlos fue de inmediato a la oficina de Huber Matos, y allí estaba Camilo, sin camisa, sentado sobre el escritorio en forma de media luna de Huber Matos. A su lado había un arma queCamilo le había regalado a Huber, y que mucha gente conocía: un calibre 38 pequeño. En la cacha externa tenía grabada una bandera cubana, y en la interna una palabra que Camilo solía usar en broma con algunos de sus allegados: “Comevaca”. Era un regalo afectuoso, que aludía a la época guerrillera. Huber había agregado a su cartuchera un aditamento y usaba esta pistolita encima de la suya.

    Carlos le preguntó a Camilo qué sucedía. Eso bastó para que el comandante, siempre alegre y sonriente, manifestando una cólera inexplicable, le gritara: ¡Quién eres tú para preguntarme! Carlos lo miró serio y extrañado sin decir nada. Ante el silencio respetuoso de su ayudante, Camilo se calmó y le dijo que fuera a comer algo. Al lado de la oficina de Matos había un pequeño cuarto con un catre donde echarse a dormir un poco, cuando el natural exceso de trabajo y preocupaciones de un oficial de su rango en esos tiempos lo mantenía demasiadas horas en su oficina. Fariña iba retirándose, pero pudo escuchar cómo Camilo, asomado a la puerta de ese cuarto, decía: No te preocupes, Huber, yo voy a ser testigo de descargo a tu favor.

    Muchos piensan que si Fidel hubiera ido en persona a aprehenderlo, Huber Matos se hubiese defendido. Era un verdadero ídolo en su regimiento y todos sus soldados lo habrían apoyado. Pero el Máximo Líder envió a uno de los dos comandantes más prestigiosos (el otro era
el Ché), que era jefe de Huber por ser Jefe del Estado Mayor, y además su amigo. Ambos confiaban, confiaron, en la justicia revolucionaria que no era otra cosa que el arbitrio de Fidel: Camilo accedió a cumplir la orden de aprehensión y Huber a dejar que lo tomaran preso.

    Al fin Fariña supo por qué Camilo lo había mandado llamar: le solicitó que fuera a todas las emisoras provinciales de radio y grabara los programas transmitidos en los últimos diez días que habían contado con la participación de Matos. Era una orden de Fidel, quien pretendía rebuscar en las palabras del acusado cualquier cosa que le sirviera como prueba de la “traición” por la que ya había decidido condenarlo. Después de darle esta orden a Fariña, Camilo regresó a La Habana. Ramiro Valdés partía con el Comandante Matos y más de 40 de sus oficiales, en calidad de presos, al campamento de Columbia.

    Pero ocurrió un problema técnico: todavía las emisoras camagüeyanas transmitían en 50 ciclos y todos los aparatos con que contaba Fariña funcionaban en 60; de modo que no se podía grabar; tuvo que regresar a La Habana a buscar grabadoras apropiadas, en un automóvil de los que tenían decomisados en el regimiento de Huber.

    Obtenidos los equipos, Carlos se reportó en el Estado Mayor antes de volver a Camagüey, y se encontró con que Camilo se dirigía de nuevo a esa ciudad. El comandante le pidió que fuese en el avión con él, pero Carlos le explicó que tenía que devolver el automóvil, pues había dejado su firma por él en Camagüey, de modo que viajaron separados. Ese detalle quizás le salvó la vida al fotógrafo, pues de haber viajado con Camilo en el avión, probablemente hubieran regresado también juntos, en el vuelo del desenlace trágico.

    Jorge Enrique Mendoza, con algunos ayudantes, fue el encargado por Fidel de fabricar la supuesta conspiración de Huber. Camilo fue a Camagüey con la intención de interrogar a los hombres de Mendoza, de lo cual Raúl Castro tuvo conocimiento. ¿Qué información llevaba Camilo Cienfuegos para La Habana como resultado de su investigación? Nunca se sabrá; lo que sí se sabe bien es que Camilo no creía en la supuesta conspiración de Huber.

    En el último viaje Habana-Camagüey Camilo iba a volar con uno de sus ayudantes, el capitán Lázaro Soltura, pero Raúl Castro dispuso que Camilo viajara con Senén Casas Regueiro, que seguiría hasta Santiago después. ¿Por qué impidió Raúl que viajara el ayudante de Camilo, si sobraban plazas en el avión? Es uno de los detalles que se han convertido en incógnita. El avión en que regresaba Camilo para La Habana era un Cessna 310, bimotor. Salió con un soldado de escolta y el piloto, llamado Luciano Fariñas (el mismo apellido de Carlos pero con ese al final).

    Hay distintas versiones sobre el aparato de radio del avión; algunos afirman que no tenía o estaba defectuoso, y otros que funcionaba bien. El hecho es que, como dice Carlos, Camilo se montaba en cualquier cosa. El piloto Fariñas, entonces teniente, tenía alguna experiencia; en una ocasión Carlos y Camilo cayeron con él en las inmediaciones de Cayo Largo, accidente sin consecuencias debido a fallas del avión, en que Fariñas demostró habilidad y sangre fría. El vuelo, aquel 28 de Octubre, iba a durar unas dos horas. Nunca más fue visto el héroe popular, el Señor de la Vanguardia, el comandante rebelde más querido y más representativo de la idiosincrasia del cubano.

    A los 20 minutos de salir el avioncito de Camilo, despegó del mismo aeropuerto un Sea Fure, avión de fabricación inglesa que era el caza de hélice más rápido en la época. Salió con las armas descubiertas, y al regresar, se vio que el piloto había disparado los cañones y las ametralladoras; informó que lo había hecho para probar las armas. La posibilidad, el sentimiento de que le hubiera disparado a Camilo era tan fuerte, que Manolo “Cabeza de Pinga” lo obligó a ir con él en una lancha hasta donde decía haber disparado, y le exigía, encabronado y encañonándolo, que encontrara los cartuchos vacíos, cosa desde luego imposible en el mar. Al regreso Manolo estuvo a punto de matarlo, y al parecer lo hubiera hecho si no le quitan al piloto de enfrente y lo apaciguan. El nombre de este piloto no se recuerda, pero se comentó entonces que Raúl Castro le había dado de alta en la fuerza aérea. Nunca se tuvo otra noticia de él. Fidel mencionó en su explicación posterior lo del despegue del Sea fure, sin decir el nombre del piloto y sin que nunca se le llamara a hacer declaración alguna. Es más, el capitán Fortuño, miembro de la Fuerza Aérea de Camagüey, dijo a la prensa el 31 de octubre que había notado en el avión de Camilo que “un motor estaba fallando”. Fortuño tampoco fue llamado a declarar. En realidad no podía ser llamado a declarar, porque no se realizó investigación alguna sobre el supuesto accidente.

    El gobierno, por su parte, demoró solamente treinta horas en dar por perdido al comandante. El parte oficial fue publicado en Revolución la mañana del 30 de octubre, a 36 horas del despegue del Cessna.

    Después de la desaparición del héroe, el jefe de la torre de control de Camagüey fue encontrado muerto de un disparo en la sien. La sangre y la masa encefálica mezcladas en un amasijo pegajoso le dejaron la cabeza pegada a la pared. Quedó de pie, extrañamente recostado al muro; Carlos estaba presente cuando algunos compañeros lo despegaron de la pared y lo acostaron. Oficialmente, el controlador fue declarado suicida.

    Fariña participó en la búsqueda de su jefe y amigo, volando 10 horas diarias durante 6 días, hasta que se perdió toda esperanza de encontrarlo. Un total de 130 aviones, según se informó, se dedicaron a buscar a Camilo. El gobierno de Cuba hasta le pidió ayuda al de los Estados Unidos para localizarlo, pero le marcó unos límites tan al norte, que no había la menor posibilidad de que fuera encontrado por los americanos. Otro detalle interesante que Fariña recuerda es que Fidel compareció por televisión junto al padre de Camilo y le dijo que tenía que resignarse, pero se lo dijo ¡antes de que se diera por concluida la búsqueda!

    Como suele suceder en estos casos, surgieron varias versiones de aparición: en Pinar del Río, en Yagüajay, incluso que andaba con una enfermera. El 4 de Noviembre una noticia aseguraba que había aparecido vivo. Todo el pueblo se entusiasmó; lo ubicaban en una embarcación pequeña llamada “Recuje” u “Ocuje”, que tocaría costa de un momento a otro. Pronto se supo que era falso.

    Almeida ya había sido nombrado sustituto de Camilo como Jefe del Estado Mayor cuando Carlos Fariña regresó de la búsqueda. Entonces se enteró de que estaban desarmando a todos los ayudantes de Camilo. Él llegó con Almeida a entregarle también su arma, pero el nuevo jefe le dijo que la conservara. A los pocos días uno de los militares allegados a Camilo, el comandante Cristino Naranjo, ayudante del héroe hasta su desaparición, fue muerto por el capitán Manuel Beatón en una de las entradas al campamento de Columbia, a la que Naranjo llegaba en automóvil con dos de sus hombres. Según la versión oficial, se le pidió identificación y, al buscarla, la posta creyó que se trataba de un arma y los balearon, matando a los tres. No es algo imposible pero sí difícil de creer, ya que Beatón conocía perfectamente a Naranjo . Otro de los allegados a Camilo fue encontrado muerto en un automóvil, y varios más fueron encarcelados por diversos motivos. Gran parte de los ayudantes del Estado Mayor de Camilo murieron o desaparecieron en poco tiempo. Lo que quedaba de la columna de Camilo fue dispersada, enviados algunos hombres a Isla de Pinos y otros a Pinar del Río, para la base de San Julián. Entre estos estaba un grupo que después fue llamado a participar en la guerrilla del Ché en Bolivia.

    Fariña presenció también la farsa del juicio contra Huber Matos. Fue una excepción, pues sólo permitieron la presencia de altos oficiales. El fiscal fue Papito Serguera, quien tenía sobre su mesa una pila de documentos como de un pie de alto, las supuestas pruebas no se sabe de qué. Fariña me contó que cuando llegó Fidel a la sala del juicio, Huber le gritó un par de verdades, al punto de que los escoltas de Fidel rastrillaron las armas y lo apuntaron. Después no pudo decir nada más. Fidel como siempre habló todo lo que quiso, desviando el problema principal, que era la renuncia de Matos a su cargo porque los comunistas se estaban infiltrando en el ejército, a otros asuntos de poca importancia, además tergiversándolos. Terminó con una frase dirigida a los jueces, parafraseando el final de su defensa cuando el ataque al Moncada. Alguna vez tuve en mis manos un folleto con este discurso, cito de memoria: Si ustedes quieren absolverlo, ¡absolvedlo, no importa, la historia lo condenará!

    Para aquellos jueces, en cuya designación desde luego Fidel mismo había intervenido, era muy difícil llevarle la contraria a un acusador que era también su jefe. El Comandante Huber Matos fue condenado a 20 años de cárcel por haber escrito aquella carta, sin dudas la renuncia más duramente castigada de la historia. Es obvio que los oficiales fueron invitados a presenciar aquellos hechos con una intención disuasiva.

    A Carlos Fariña los sucesos relacionados con la muerte de Camilo, el juicio de Huber Matos, algunos fusilamientos que presenció, muchos otros de los cuales supo, presumiendo que no eran justos, le significaron lo que en Cuba se llama una cura de caballo de ese virus que es la simpatía hacia la revolución cubana. Hizo que un amigo le enviara del extranjero una carta diciéndole que su padre estaba enfermo, y aunque Almeida se negó a autorizarlo a salir del país, después Raúl accedió a ello. Ojos que te vieron ir, nunca más regresó a la Isla; vivió y trabajó hasta su muerte en mi misma ciudad, donde el azar nos hizo encontrarnos y me contó sus experiencias.
************
Tomado del libro  El Clarín toca al amanecer, del Ex Comandante Jaime Costa


“Todos hablaban de la aparición de Camilo, y los centros de información se sentían presionados por la gente, que querían noticias en detalle. Yo seguía sin saber la verdad de aquel raro juego.

Volvimos a entrar en el rústico caserón campesino, y nos acercamos nuevamente a Fidel, que escuchaba a Dorticós:

-¿No ves? te lo dije -le repetía, exhibiendo su triunfal alegría-, no queda más remedio que hacer lo que se hizo con Frank País, ya que cogerá demasiada fuerza y tendrás que responderle de todo esto y finalmente compartir el poder con él… ‘no se puede dar marcha atrás’, para todos Raúl está perdido y nadie pregunta por él, les da lo mismo que aparezca o no, y tal vez prefieren que no lo encuentren. Voy a dar orden de que digan que Raúl apareció y verás que se pierde la noticia sin que a nadie le interese.

-¿Tú crees que será así? -preguntó Fidel, mostrando cara de absoluta ingenuidad y casi me pareció que no había pensado la pregunta, sino que la hizo mecánicamente, sin procesarla, teniendo su cerebro ocupado por otra idea.

Alejándose, Dorticós fue a conversar con el mismo grupo de la ocasión anterior y se mantuvo con ellos no menos de media hora, regresando a donde estaba Fidel, que caminaba lentamente, pero afirmando con fuerza cada pisada, como si los pies estuvieran expresando conclusiones a las que iba arribando su cerebro.

-Nadie le hizo caso a la noticia, -repetía ahora Dorticós, añadiendo:- acuérdate de Frank País.

Fidel se detuivo un ratico en silencio y sin decir algo, como quien de hecho acepta la idea que le han filtrado en su mente, dijo:

-Bueno, vamos.

La expresión de Dorticós parecía triunfal, como que había ganado la partida y se sentía seguro de que ya Fidel estaba en el plan de acción para ejecutar lo que le tenían programado como principal actor, máximo jerarca y figura decisiva. Todos fuimos para los autos, no sé cómo yo me senté en el timón de uno, y a mi lado Almeida, atrás otra persona que no recuerdo y Fidel Castro, quien esta ocasión tampoco hizo la menor referencia personal a mí. Salimos rumbo a la Ciénaga de Zapata, que está en el lado opuesto, al sur de la Isla. Yo no conocía el camino y Almeida me orientaba, constituyendo una caravana de vehículos, que eludíamos toda complicación para llegar al lugar propuesto. Por el radio del auto oímos que un parte de Palacio había desmentido la información previa que afirmaba la aparición de Camilo Cienfuegos, informando además, que ya se había localizado a Raúl Castro. Movimos para otras estaciones y repetían lo mismo, finalmente volvían a sus informaciones rutinarias y apagamos el receptor. Todos estábamos en silencio cuando llegamos al batey de un centro agrícola, con casas dispersas que no parecían ocupadas por gentes del lugar, sino como almacenes de aperos de labranza, maquinarias, abonos, y más allá una casa de vivienda cuyo amplio portal avanzaba un tanto haci ala explanada.

La casa había sido seguramente, la residencia de los señores expropiados y ahora era usada, según me pareció, como lugar de descanso y trabajo discreto. Frente a la misma, la explanada se prolongaba formando una pequeña pista de aterrizaje, en la cual había un avión Cesna, que era el que habitualmente utilizaba Camilo Cienfuegos.

Fidel entró en la casa, sentándose en un sofá y estirándose a lo largo, como si necesitara descanso. Oía todo cuanto se decía y pasaba la vista, sin detenerse en alguien, o se quedaba con la mirada perdida, como si estuviera estudiando los secretos de la pared, simulaba prestar atención a cuanto le decían unos yotros, sin dar respuesta alguna a nadie, más bien como si estuviera catalogando las opiniones que iba escuchando de quienes, por su jerarquía, se sentían autorizados a opinar, o decir algo.

Entró Agustín Martínez, quien dando por situado el tema a que se refería, le dijo:

-¿Qué te parece, igual que Frank País, que era tan líder como tú, porque los del 26 de Julio le obedecían más que a tí y no quedó más remedio que entregarlo? Fue el Partido -añadió vivamente- el primero que se dio cuenta, ya que él tenía muchas simpatías por los americanos y estos lo valoraban mucho, en la medida en que se iba convirtiendo en líder del Ejército Rebelde, pues tú dabas una orden y la gente iba a consultarle para ver si la aprobaba o no, antes de cumplirla, y ahora se repite la historia con éste, que tiene la simpatía de los americanos y del Ejército Rebelde. ¿Tú viste la alegría del pueblo cuando se dijo que había aparecido?

Fidel permanecía en silencio, no denotaba ni aprobación, ni rechazo, sencillamente oía y seguía en abstracción.

Entró Aragonés y también, sin introducción alguna, como apoyándose por lo expuesto por Augusto Martínez, le decía:

-¿Tú pensaste que el pueblo se lanzara a la calle, como lo hizo con la noticia de la aparición de Camilo? ¿No fue igual que cuando dijo que había aparecido Raúl, verdad?

Fidel tampoco articuló palabra alguna. Eran las mismas ideas que se repetían, bajando de categoría los exponenetes y de elegancia en la expresión, pero las mismas ideas machacadas, repetidas, elaboradas por alguien tras bambalinas, que se las iban haciendo entrar en el cerebro poco a poco, a través de tres personas distintas a las cuales había oido las mismas expresiones, o era un teatro por el cual se hacía aparecer que Fidel estaba siendo empujado a una decisión que ya estaba tomada, porque había nacido en él, y los demás eran únicamente supuestos gestores que servían para darle la sensación de voluntad colegiada a lo que era irrefrenable propósito en la mente del máximo dirigente.

Fidel seguía en silencio. Tenía un tabaco apagado en la mano izquierda y permanecía tirado en el sofá, con la espalda apoyada sobre el brazo derecho. Luego de permanecer en la misma posición un largo rato se puso de pie y pidiendo que nadie lo acompañara, que quería estar solo, salió y comenzó a pasearse lentamente frente a la casa…”

…”Yo me acerqué a la ventana, revisando el paisaje que me ofrecían los pequeños grupos que conversaban aquí y allá, y a cierta distancia en la minúscula pista de aterrizaje, el pequeño avión de Camilo cienfuegos. No se me ocurrió entonces pararme y decirle a todos:

-Miren, este es el avión que estamos buscando, este es el avión de Camilo.

Quedé mudo. Nadie se me acercaba, nadie me hablaba. Fidel iba y venía como si contara los pasos. A la izquierda, otras casas rústicas que me lucieron desocupadas. Pensé que la única regularmente habitada era en la que estábamos nosotros.

Llegaron dos máquinas que habían salido un rato antes,  trayendo algunas cosas de comer, que supuse habían adquirido en algún pueblo próximo y penetrando en la casa, fueron a una habitación interior, supuestamente el comedor. Muchos se movieron en igual dirección para participar de los alimentos. Yo me quedé en el mismo lugar, me sentía aislado y confundido y tods, como obedeciendo a una orden que se mantenía en silencio, no pasando de frases a palabras entrecortadas y mínimos comentarios. Sólo los de más rango conversaban en pequeños grupos separados.

Bastante más tarde llegó Raúl Castro con ramiro valdés y alguien más. No hubo saludos, nadie dijo nada. Raúl preguntó por Fidel y, seguido de Ramiro, fue en su busca pues había desaparecido del escenario visible. La presencia e inmediata ausencia de Raúl provocó la atención de todos, el murmullo de cuyos bajos comentarios cobró el tono más alto, pero todo siguió igual, excepto que sólo quedaban al alcance de mi vista los de rango superior y personal auxiliar, todos los “notables” fueron desapareciendo.

Al poco rato, el silencio imperante hasta entonces fue roto abruptamente, comenzando a oirse voces altas, gritos a veces, exclamaciones e imprecaciones, de un tono más alto… oí la voz tiplada de Raúl, como es habitual cuando él quiere imponerse y hacerse oir, puse atención y no oi más a Raúl. El vocerío venía de una de las casas próximas a la residencia en que nosotros estábamos. Hubo unos minutos de silencio, y luego la voz de Fidel, comoexpresando una conclusión que decía: “El pueblo es el que  te condena, nosotros no, y te condena porque quieres ser más que yo, y eso lo destruiría todo y se hundiría la revolución”.

Después, la voz de Camilo que decía:

-¡Qué carajo la revolución!, si tú sabes que esto se ha jodido por la cantidad de parásitos comunistas que tú has traído al gobierno, y que todas las acusaciones no son más que intrigas de los comunistas con los cuales yo he estado en conflicto desde hace tiempo, y no me soportan, porque no pueden manejarme.

Sonaron golpes como si fueran manotazos dados sobre una mesa, y después un golpe seco, como si un cuerpo hubiera sido lanzado contra la pared de madera. Y un balbuceo de Dorticós, que decía:

-Ya ves, ya ves -y se extendía en expresiones que sólo capté a retazos. Otra vez Camilo, que decía:

-Ahí tienes a Dorticós, intrigante número uno, por entregar la revolución a los comunistas, que cuando nosotros luchábamos, era un miserable botellero de Batista, aspirante a aristócrata, que se ha convertido en el abrepuertas del Partido Comunista.”

…”Ahora Dorticós, irritado, que le decía:

-Te opones a todo, te disgusta todo, te atraviesas en todo. No quieres la nueva estructura del Ministerio del Interior, no quieres que se reorganicen las fuerzas armadas, te opones a todos y no cooperas en ninguno de los nuevos planes, y es más, hay un acto, tú esperas llegar exactamente cuando Fidel está hablando, para que se interrumpa el discurso y Fidel tenga que callarse hasta que la gente termine de aplaudirte, para después continuar. Eso lo has hecho veinte veces en el último tiempo, y tú sabes, y todo el mundo sabe, que el Ejército es un semillero de conspiraciones, y que lo de Hubert no fue por gusto y que tú fallaste y que si te dejamos seguir, lo que estabas haciendo, hubiera sido un desastre.

Camilo, sin darle respuesta a lo dicho por Dorticós, decía:

-¿Tú crees, Fidel, que con tipos como éste, que no es más que un oportunista y un aprovechado, se puede salvar la revolución, cuando se pasa la vida intrigando contra los valores serios del proceso, para alejarlos del poder y forzar la entrada de los comunistas? Ese es un cretino vestido de presidente, que desde que lo trajeron trabaja día y noche para destruír la revolución y ese es tu consejero. ‘No jodas, revolución con el cabezón de presidente’.

Volvía a oírse la voz de Fidel más irritado aún, que atropellando las malas palabras y los insultos, terminaba diciéndole:

-Yo no te hice Jefe del Ejército para que me pagaras de esa manera, lo que eres, es un mal agradecido, un sinvergüenza y un traidor, que siempre estás buscando la forma de atravesarte en mis planes y criticando cuanto yo hago.

La respuesta era firme en la voz de Camilo:

-Carajo, son calumnias que estos intrigantes te han metido en la cabeza, quienes me han hecho tremendo paquete y tú, imbécil, te dejas manejar. Quédate con los comunistas, si crees más en ellos que en mí, quédate con ellos y a tí te traicionarán y te hundirán también. Tú sabes que son unos cobardes y que no pueden ver a ningún revolucionario y que son un factor negativo y extraño que se ha metido dentro de la revolución, incapaces de hacer nada por ellos mismos, sólo saben actuar mediante la traición y nunca de frente. Cobardes, como a mí que me mandaron a buscar, haciéndome creer que eras tú quien me llamaba y por eso vine a este lugar, y entonces el Ché y todos me recibieron y me hicieron entrar aquí engañado, diciéndome que tú estabas aquí esperándome. ¿Por qué no fueron ellos a buscarme para traerme preso? No tienen el valor para eso y sólo se atreven a hacerlo mediante el engaño, Tú sabes bien, Fidel, de lo que son capaces estos descarados, por conseguir sus propósitos.No hubo más diálogo. Apareció Fidel caminando con la cabeza baja y en silencio, tras él, Dorticós, Raúl, Ramiro y otros, se sentaron en el portal de la casa ddonde y como pudieron. Otra vez el silencio dominaba el ambiente, sólo interrumpido por breves comentarios, persona a persona.

De pronto, como por arte de magia, aparecieron unos camareros vestidos de blanco portando bandejas de abundante comida y bebida, que servían sin taza, con diligente eficiencia, como gentes que, sin duda, eran del oficio gastronómico, y que cumplían a la perfección su función, y de pronto, desaparecieron.”…

…”Yo comí poco y me acosté en un sofá que había quedado despejado en el ajetreo de la comida, y pensando que aquella situación permanecería sin definirse por muchas horas, me dejé vencer por el sueño y dormí, sin tener una idea del tiempo que había transcurrido, como fui abruptamente despertado por unas ráfagas de  de ametralladora que sonaban muy cerca. De un salto ya estaba en la ventana, tratando de determinar el lugar de donde había partido el sonido de los tiros. En la puerta estaban Raúl, Abrantes, y Almeida, y allá en la distancia, cerca del avión, Fidel, Dorticós y otros en medio de la oscuridad.

Ahora sacaban de la pequeña casa inmediata a la nuestra en una parihuela el cuerpo de un hombre eivdentemente muerto, cuyos brazos colgaban en abandono, que llevaron hasta el avión, produciéndose unos movimientos de violencia y acto seguidos varios tiros de pistola espaciados. Junto al avión se movían varios hombres en acción e instantes después aparecieron lenguas de fuego que iluminaban todo el distante escenario y envolvían totalmente el pequeño aparato, que lucía caído de frente, como si su nariz casi tocara la pista, no demorándose en oirse explosiones y crecer las llamas que parecía súbitamente alimentadas. Pensé que los depósitos de gasolina habían entrado en combustión después de las explosiones.

Ya se había retirado todos los hombres de las proximidades del pequeño avión en llamas y Fidel, Dorticís y sus inmediatos llegaban a la casa, donde tramaron algo. Fidel, dirigiéndose a todos y a nadie en particular, como pasando la vista para no pasarla en persona alguna, dijo:

-Bueno, ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie ha visto nada, nadie vio nada, ya que fue el pueblo quien lo condenó, yo no, -y como si lo creyera necesario repitió otra vez- aquí no ha pasado nada, nadie vio nada.

Lucía muy agitado y hablaba con intervalos de silencio que no parecían adecuados a su habitual manera de expresarse. Entonces, poniéndose de pie, a la vez que caminaba dijo:

-Bueno, vamos -cuando ya estaban trasponiendo la puerta, hacia la esplanada frente a la casa.

Ya las llamas habían crecido y el fuego parecía irse extinguiendo, todos habíamos salido tras Fidel que luego de andar un trecho se detuvo y volviéndose, repitió:

-Ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie vio nada, fue el pueblo quien lo condenó, yo  no -y cuando parecía que iba a salir caminando, deteniendo su impulso, se volvió nuevamente para decir- para la historia es un héroe, que todo el mundo lo sepa bien, y que sus cenizas se repartirán por toda Cuba, ya que él es un mártir del pueblo, es un héroe.

Montó en la máquina partiendo de inmediato.

Ya era de madrugada y hacía frío. Todos iban a coger sus vehículos y Raúl, que reparó en mí al pasar, me preguntó:

-¿Y tú con quién viniste?

-Con Almeida.

-Bueno, vete con él, -me sugirió y siguió caminando, agregando- ya sabes que no ha pasado nada.”…




Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...