domingo, julio 16, 2006

CUBA, EL MUERTO Y EL PARAISO // UNA ENTREVISTA: CARLOS ALBERTO MONTANER Y LA TRANSICION CUBANA

CUBA, EL MUERTO Y EL PARAISO



Por Carlos Alberto Montaner





Firmas
España
Infosearch:
José F. Sánchez
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Julio 16, 2006


Es obvio que las campanas en Washington están tocando a muerto. Castro pronto cumplirá 80 años y la experiencia y el sentido común indican que es muy probable que se lleve la dictadura a la tumba. Es lo que suele ocurrir con las tiranías caudillistas. Ante esa perspectiva, la Casa Blanca ha anunciado un aumento en la ayuda a los demócratas de la oposición, mayores presiones contra quienes colaboren con los opresores, y la decisión de contribuir generosamente a un hipotético cambio de régimen en la Isla si se lo piden los propios cubanos. No se trata de imponerles a sangre y fuego el modelo democrático occidental y la economía de mercado, sino, simplemente, de ofrecer ayuda generosa a un hipotético gobierno de transición.

Aquí hay varias preguntas que hacerse. ¿Qué derecho tiene Estados Unidos a inmiscuirse de una manera tan abierta en los asuntos supuestamente internos de un país soberano?

El problema es que Cuba, desde hace muchos años, es también un "asunto interno" norteamericano. Antes de la revolución vivían más norteamericanos en Cuba que cubanos en los Estados Unidos. Hoy el 20% de la población cubana contando a los exiliados y a sus descendientes radica en Estados Unidos, y se supone que ese porcentaje pudiera elevarse al 80 si los cubanos lograran emigrar libremente. Un símbolo de esa cubanización parcial de la vida política norteamericana estuvo en la persona que acompañó a Condoleezza Rice en la presentación del informe firmado por el presidente: Carlos Gutiérrez, Secretario de Comercio, un cubano llegado a Estados Unidos en la pubertad, hoy miembro del gabinete de Bush.

Además, en los casi cincuenta años de dictadura, Castro se ha inmiscuido incesantemente en los asuntos internos de Estados Unidos, auxiliando y dándoles asilo y protección a los grupos terroristas negros y puertorriqueños, sirviendo de puente y refugio a los narcotraficantes, desde Pablo Escobar a Robert Vesco y, en la época de la Guerra fría, prestándole el territorio a los soviéticos para instalar misiles atómicos, estaciones de espionaje y bases navales para aprovisionar a los submarinos. Francamente, si hay un gobierno en el mundo que cree en el derecho a intervenir en los asuntos internos de otras naciones el proclamado "internacionalismo revolucionario" , es el de Cuba, así que Castro no debe quejarse del "internacionalismo democrático".

¿Es sincera la Casa Blanca cuando promete ponerle el hombro a la reconstrucción material de Cuba y a su destrozada infraestructura?

Durante medio siglo de minuciosa incompetencia, Castro, el peor gobernante que ha tenido ese país, ha agravado hasta el martirio los problemas de vivienda, suministro de agua y electricidad, transporte y alimentación: ¿se echará Washington sobre sus hombros la inmensa tarea de aliviar y corregir la herencia de miseria horrenda que dejará el comunismo tras su devastador paso por la Isla?

Yo creo que sí, pero no sólo porque los cubano-americanos, con sus dos senadores, sus hábiles congresistas y sus exitosos empresarios son ya una fuerza considerable dentro del establishment norteamericano, sino porque la clase política estadounidense más alerta y sensible hoy está convencida de que el mejor escenario cubano para Estados Unidos es el de que exista en la Isla una sociedad pacífica y satisfecha, gobernada democráticamente, lo suficientemente próspera como para que los cubanos no piensen en continuar emigrando masivamente a la Florida.

Estados Unidos también aprendió su lección en Cuba. Coquetear con "hombres fuertes" como Batista sólo sirvió para franquearle la puerta a Castro. El cínico pragmatismo de respaldar a " our son of a bitch ", siempre se paga con una desastrosa catástrofe. Los únicos gobiernos que realmente coinciden con los intereses de Estados Unidos son aquellos con los que se comparten valores e ideales: democracias plurales y prósperas en las que se respeten las libertades, incluidas las económicas, que son las que potencian la creación de riquezas.

Muerto Castro e iniciada la transición, existe una oportunidad única para realizar el "milagro cubano": convertir a un pueblo de esclavos sometidos por el dogma comunista y empobrecidos por el colectivismo, en una nación próspera e industriosa de propietarios, instalada entre las más ricas del mundo, como sucede con Irlanda, Taiwán o Singapur, otras pequeñas islas. Esa transformación, asentada en el enorme capital humano que hay en el país, con la ayuda de Estados Unidos, las inversiones europeas y la intensa colaboración de la diáspora cubana, se puede llevar a cabo en el curso de una generación y a un ritmo sostenido de crecimiento anual de dos dígitos, como ya ocurrió en Cuba en la década de los cuarenta y parte de los cincuenta. Pero a ese paraíso, claro, se llega mediante un entierro largamente esperado.

[©FIRMAS PRESS]

* Escritor, político e intelectual cubano exiliado en España.

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UNA ENTREVISTA: CARLOS ALBERTO MONTANER Y LA TRANSICION CUBANA

"CARACAS SE ESTREMECERA CON LA MUERTE DE CASTRO"


El escritor cubano en el exilio dice que el presidente "Chávez quedará en el mayor desamparo político y se convertirá en un factor de división entre los dos países" porque en su país nadie quiere al líder venezolano

Roberto Giusti
El Universal
Venezuela
Infosearch:
José F. Sánchez
Jefe de Buró
Cuba
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Julio 16, 2006


Con más de dos tercios de su vida en el exilio el escritor, periodista y político cubano Carlos Alberto Montaner se atreve a señalar que en Cuba se impondrá, "cuando llegue la hora de la libertad, una democracia sosegada y próspera que en el curso de una generación puede situarse, junto con Chile, a la cabeza de la América Latina con los instrumentos de las libertades política y económica".

Reconoce su deseo de participar activamente en la reconstrucción del país y no cree que bajo la oferta de ayuda para la transición, formulada por el gobierno de George Bush, se oculten designios imperialistas: "La peor pesadilla de un presidente norteamericano es la anexión de Cuba: a los tres días el 90% de la población cubana estaría instalada en Estados Unidos". A su juicio, "estamos ante una generosa promesa de ayuda que los cubanos pueden aceptar o rechazar en caso de que elijan la libertad y el cambio". Sólo que ese cambio depende algo que no ha ocurrido.

_¿No resulta una añagaza más lo de la muerte inminente de Fidel Castro para testear las reacciones que provoque el anuncio en Venezuela, Estados Unidos y Cuba?

_Periódicamente se anuncia la muerte de Fidel Castro porque es una noticia ansiosamente esperada por todo el mundo (incluidos sus partidarios, que son los que más ansiedad padecen) y surgen indicios que apuntan en esa dirección. Como va a cumplir 80 años dentro de unos días, ha sufrido varias isquemias cerebrales y muestra síntomas de decrepitud, es predecible que muera a corto plazo o que quede totalmente incapacitado.

_Tomando en cuenta que quien manda es él, ¿no resulta lo más probable que sea el mismo Castro quien echa a rodar esos rumores?

_Evidentemente el propio Fidel es culpable de los rumores sobre su salud. Es obvio que está intentando organizar el poscastrismo a marcha forzada y actúa así porque presiente su muerte. Aplasta a los reformistas, expulsa empresas extranjeras, persigue con más saña que nunca a los demócratas de la oposición y obliga a su hermano Raúl a decir públicamente, en un discurso leído, que tras la muerte del máximo líder también desaparecerá el liderazgo caudillista y el partido será el que gobierne. En ese discurso, por cierto, ante los altos mandos del Ejército, Raúl utilizó chaleco y gorra blindados.

_¿A qué atribuyes el regreso a las posturas más intolerantes?

_Con el proceso de reestalinización del partido Castro quiere evitar cualquier veleidad reformista dentro de sus filas. Hoy sus peores enemigos no son los disidentes, pues los tiene férreamente controlados, sino los revolucionarios que desean cambios. Sin embargo, cuando muera, tras unos funerales impresionantes en los que no faltarán escenas de histeria como las que vimos cuando murió Kin Il Sung, comenzará un dificilísimo reajuste en la cúpula de poder.

_¿Cómo vislumbras la transición? ¿Se producirá una rebelión popular para dar al traste con el régimen de manera definitiva? ¿Operará la sucesión tal cual la ha previsto Castro, dirección colegiada del Buró Central del PCC, o se impondrá la camarilla militar de su hermano Raúl?

_En un primer momento Raúl Castro heredará la autoridad, pero probablemente de forma dividida, como se ensayó en la URSS tras la muerte de Stalin. Un personaje como el canciller Felipe Pérez Roque, que se presenta como un clon del comandante y jura que no tiene otras ideas que las de su jefe, jugará el papel de cabeza política, Carlos Lage seguirá siendo el atribulado administrador del manicomio y Raúl Castro mantendrá el control de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior por medio del general Colomé Ibarra, un compinche tan íntimo de Raúl que hasta han pactado que los entierren juntos muy cerca de la tumba de Antonio Maceo , un héroe de la guerra de independencia de Cuba muerto en 1896.

_Es decir, seguirá todo igual, pero sin Fidel.

_No, porque esa dirección colegiada durará poco. Ahí existen los elementos clave para que el sistema se disuelva. La cúpula dirigente está desmoralizada y la sociedad se siente abrumadoramente desencantada con el colectivismo y la dictadura . Después de medio siglo de fracasos, miseria y racionamiento, hay que ser un idiota profundo para creer que algún día mejorará la situación.

_¿Estás hablando de una revuelta popular?

_Los cubanos saben que el de Castro es el peor gobierno de la historia de su país. Tras casi cincuenta años se han agravado todos los problemas: la alimentación, el transporte, la vivienda, el agua, la electricidad. Las dictaduras suelen ser una muy condenable desgracia, pero al menos mejoran las condiciones materiales de vida de los pueblos. Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez fueron brutales, pero la Venezuela que dejaron en el orden material era mejor que la que recibieron. Castro, después de una feroz dictadura, les legará a los cubanos una pocilga sembrada de calabozos y una sociedad horrorizada por la pobreza. Es un caso único en la historia universal de la mano dura.

_Partiendo de la influencia decisiva que ha jugado Fidel Castro en la consolidación del proyecto político de Hugo Chávez, ¿de qué manera afectaría su muerte el objetivo de avanzar hacia la consolidación de un régimen totalitario?

_Los coletazos de la muerte de Castro no sólo se sentirán en La Habana. Caracas también se estremecerá. Chávez quedará en el mayor desamparo político y se convertirá en un factor de división entre los dos países. Castro y Chávez sueñan con federar a los dos países, pero tienen miedo a la reacción en ambas naciones.

_¿Federarlas para que Chávez herede el poder y gobierne esa supuesta federación?

_En diciembre pasado el vicepresidente cubano Carlos Lage dijo en Caracas que Cuba tenía dos presidentes, Castro y Chávez. Era un globo sonda, mas el experimento no salió bien. Era una manera de ungir a Chávez como heredero de Castro. Pero los cubanos no quieren a Chávez. Los del poder, porque lo perciben como un tipo nada confiable que irresponsablemente intenta volver a la atmósfera aventurera e intervencionista de los años de la Guerra Fría, que tantos muertos y sacrificios provocaron en la isla. Los cubanos del poder más sensatos sintieron alivio cuando desapareció la URSS porque al menos se acababan las aventuras del "internacionalismo revolucionario" que los llevaron a pelear quince años en sangrientas guerras africanas.

_Pero el pueblo cubano debe sentir agradecimiento porque su nivel de vida ha mejorado gracias a la ayuda de Chávez.

_Los cubanos de a pie tampoco quieren a Chávez porque sienten un gran resentimiento ante el trato que obtienen los venezolanos que van a la isla para recibir atención médica o adiestramiento político y paramilitar. Esos venezolanos, gracias a sus privilegios, colaboran con el humillante apartheid que sufren los cubanos de base, aquellos apartados de la vida muelle que disfruta la clase dirigente.

_Sólo que muchos venezolanos sienten que los cubanos y Fidel Castro son quienes mandan en Venezuela.

_Con toda razón los venezolanos ven al Gobierno cubano como una insaciable sanguijuela, empeñado en mantener un sistema totalmente improductivo, que sólo puede subsistir por medio de la caridad venezolana, que hoy asciende a miles de millones de dólares. Ser una colonia es siempre incómodo, pero ser una colonia de una fracasada dictadura bananera del Tercer Mundo es un insulto. Los venezolanos, incluso los chavistas, no entienden por qué tienen que pagar esa enorme factura cuando el 60% de su sociedad es terriblemente pobre. Castro y Chávez han celebrado un matrimonio a escondidas que mortifica tremendamente a las dos familias. Todos, menos ellos dos, se sienten estafados. Para Venezuela y para Cuba ese matrimonio es una desgracia terrible.