jueves, julio 17, 2008

DESPUES DE VEINTE AÑOS

Después de veinte años


Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba, julio (www.cubanet.org) - Hace años, tantos que no recuerdo cuántos, escuché a Fidel Castro decir que los jóvenes habaneros no querían ser policías. Mucho menos trabajar en la construcción, o en la agricultura.

Fue entonces que comenzamos a ver a muchachos orientales vestidos de uniforme, armados y cuidando el orden público. Los habaneros preferían sobre todo irse del país. También vender pescado de calidad a domicilio, clandestinamente, proporcionado por pescadores también furtivos. O trabajar, por ejemplo, en una paladar -restaurante familiar que sólo puede tener cuatro mesas con cuatro sillas cada una-, o vendiendo chulerías por los portales de zonas comerciales, o realizando trabajos particulares a domicilio, o manejar un bici taxi, aunque el trabajo es bien duro. Pero sobre todo irse del país a cualquier lugar del mundo.

Un amigo del exilio, que me llama por teléfono cuando, a menudo, se acuerda de mí, me dijo que se había quedado paralizado cuando escuchó a Raúl Castro repitiendo lo mismo sobre los jóvenes habaneros que no quieren ser policías. Como mi amigo tiene memoria selectiva y milenaria, apuntó que la primera vez que esto se dijo en público fue allá por el año 1990, justamente cuando se desplomaba el campo socialista. ¡Hace casi veinte años!

Para el socialismo veinte años es poca cosa. O mejor dicho, nada. Como en el viejo tango de Gardel, Volver: Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada.

Lo curioso de esta historia es que aquellos jóvenes que en 1990 no querían ser policías, no son los mismos jóvenes que hoy tampoco quieren. O sea, que tanto aquellos como éstos están firmes en sus deseos de ser lo que les venga en ganas, como si se sintieran protagonistas de una prolongada rebelión en la granja.

Si alguien lo duda, que visite La Habana y hable con cualquiera de ellos en la calle. Podrá descubrir, sin mucho esfuerzo, lo que dice la canción Veinte años, de María Teresa Vera: Fui la ilusión de tu vida, un día lejano ya, hoy represento el pasado. Es lo que significa el régimen castrista para los jóvenes rebeldes de hoy: el pasado. El presente y el futuro les pertenece, aclarando que la canción de aquella mujer sublime es un tratado sobre el amor.

1 Comments:

At 10:31 p. m., Anonymous Anónimo said...

Magnífico artículo.

 

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