sábado, abril 17, 2010

INTELECTUALES CUBANOS PARA EL CAMBIO: Artistas, freno o bujía

Tomado de http://www.elnuevoherald.com



Artistas, freno o bujía

Por Miguel Cossio


Si hay bujías disponibles para acelerar el cambio dentro de Cuba, éstas son los intelectuales. Pero lejos de verse a sí misma como agente de combustión, una capa de artistas comprometida hasta las tuercas con el régimen prefiere seguir en el papel de lubricante oficial. ¿Por qué? ¿Empatía ideológica real? No.

Los regímenes totalitarios usan todo tipo de métodos de coerción para arrinconar a los intelectuales en tres salidas políticas: o escogen el camino crítico de la oposición, que les puede llevar a la cárcel, al exilio o a la muerte; o el silencio cómplice, como ocurre con buena parte de los miembros de la UNEAC; o se integran en cuerpo y alma al engranaje del poder.

Al igual que ocurría en el extinto bloque soviético, en Cuba el Estado sigue siendo fuente y gran patrón de las obras artísticas, los viajes y la vida cultural misma. ¿Cuántos intelectuales vinculados al régimen están dispuestos a superar el miedo y el sentimiento de orfandad que les provoca la sola idea de levantarse un día sin el patrocinio y la tutoría de Papá Estado totalitario? ¿Cuántos darían hoy ese paso? ¿Volverían a empezar, esta vez solos, bajo las reglas y condiciones del mercado? ¿Cuántos admitirían en público que la revolución fue y es un fracaso? Una mentira. ¿Que lo que defendieron careció de sentido?

Pablo Milanés, por citar un caso, lleva años amagando con romper las ataduras, cosa que millones deseamos. ¿Qué va a decir? ¿Que para él no valió la pena soñar? ¿Qué le vamos a pedir?

Como un alto porcentaje de la población cubana, muchos artistas sufren de una especie de síndrome de Estocolmo colectivo, originado por el secuestro de que ha sido víctima la sociedad entera a manos no de delincuentes comunes, sino del propio Estado.

Hay miedo, sin duda. Mucha inseguridad. Pánico al pasado. Pavor al futuro. Una mezcla de temor y vacío, reprobación gubernamental y necesidad de certeza existencial. Falta de valentía y pérdida de valores. Cansancio, adocenamiento, acomodamiento, miseria humana.

Ello explica en parte el reculé de Silvio Rodríguez en su tímida polémica con Carlos Alberto Montaner. Aun cuando, por medio de este debate inconcluso, trataba de salvar el pellejo de cara al futuro, terminó reafirmándose en el tenebroso presente del castrismo. La razón es obvia. Comprende que bajo las leyes del régimen todo contacto con el ``enemigo'', aun para decir buenos días, es síntoma de disidencia y conspiración. Sabe al dedillo la letra de que los regímenes totalitarios trituran a los artistas cuando se les antoja. Era mejor llamarse a dócil silencio.

Con tal actitud, Silvio no sólo se traiciona a sí mismo y a quienes lo siguen aplaudiendo, sino a una brillante tradición contestataria y de lucha que se remonta al exilio de Heredia y al sacrificio heroico de Martí, y que llega hasta nuestros días, cuando muchos de los más brillantes artistas han tenido que emigrar o han sido víctimas de persecución y cárcel.

Similar postura mantienen Miguel Barnet, Amaury Pérez (con sus matices), Nancy Morejón, Carlos Ruiz de la Tejera, Abel Prieto, el ministro de Cultura, de ideas cortas y cabellos largos, entre otros tantos. Algunos argumentarían, no sin algo de razón, que los intelectuales no cambian el mundo. Sólo lo catalizan, si pueden, en una ocasión excepcional.

usto por esa razón, porque lleva cincuenta años subordinada al Supremo y Todopoderoso Papá Estado, cumpliendo de forma militante tareas políticas, esa capa de la intelectualidad cubana puede ser un agente del cambio. Justo por su acceso a la mayoría silenciosa, todavía inerte. Todavía indiferente.

Guillermo Fariñas lleva 53 días en huelga de hambre. Está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias en aras de lo que cree. ¡Qué actitud tan opuesta a la de Silvio! Mientras el trovador quiere seguir pegado al jamón, el periodista independiente renuncia a comer. Uno quiere vivir para seguir disfrutando del cobijo castrista; el otro prefiere morir para impulsar el derrumbe del castrismo.


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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Myths and Books ha dejado un nuevo comentario en su entrada "INTELECTUALES CUBANOS PARA EL CAMBIO: Artistas, f...":

LOS DOS SILVIO
Hay dos Silvios, el casi libre y el casi esclavo, pero lo penoso de esto, es que los dos, están cantando a una libertad que nunca vivió; porque simplemente fue un aborto social. Este aborto siempre estuvo intubado y viviendo artificialmente; pero ya se ha dispuesto ser desconectado, por los que se han dado cuenta que no pueden salvarlo porque ya murió junto con Orlando Zapata Tamayo. Esperemos, que los dos Silvios puedan darse cuenta a tiempo y puedan cantar las exequias del difunto.

1 Comments:

At 4:54 a. m., Blogger Myths and Books said...

LOS DOS SILVIO
Hay dos Silvios, el casi libre y el casi esclavo, pero lo penoso de esto, es que los dos, están cantando a una libertad que nunca vivió; porque simplemente fue un aborto social. Este aborto siempre estuvo intubado y viviendo artificialmente; pero ya se ha dispuesto ser desconectado, por los que se han dado cuenta que no pueden salvarlo porque ya murió junto con Orlando Zapata Tamayo. Esperemos, que los dos Silvios puedan darse cuenta a tiempo y puedan cantar las exequias del difunto.

 

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