viernes, junio 25, 2010

DESDE CUBA: NADIE HABLÓ DE LOS ECOBIOS, EDITORIAL 123 DEL SEMANARIO PRIMAVERA DIGITAL.ORG

Tomado de http://www.primaveradigital.org




NADIE HABLÓ DE LOS ECOBIOS, EDITORIAL 123



Por Primavera Digital

Los barcos estaban listos para ser cargados con arroz, para que la élite gobernante cubana tuviera la oportunidad de representar otra vez la vieja pantomima del internacionalismo y la ‘ayuda fraternal y solidaria’. Todo estaba listo para embarcar el arroz que falta en las mesas de Cuba para Haití.

Los muelles habaneros no han podido ser trasladados como lo fueron los mataderos de reses. Fue tanta la corrupción y el trapicheo con la carne de res, que la élite decidió sacar los mataderos del alcance y el ojo crítico de los capitalinos. La Habana, levantisca y contestataria preocupa. La ciudad que llenó una embajada en menos de treinta y seis horas y que irritada por el calor y la injusticia, en un Maleconazo de espontanea ira, hizo temblar el orden establecido por el mandarinato verdeolivo, está en observación permanente. Se trata de la ciudad-mujer de humores inciertos. Una hembra hermosa, franca, fuerte y en ocasiones, libertaria.

Los muelles no pueden separarse del mar y ahí están en la bahía habanera, dentro de la ciudad vieja, Casco Histórico de la Ciudad o postal virtual dirigida a la fantasía de los turistas. Ahí están, atendidos por los humildes estibadores de siempre, mayoritariamente negros y algunos de ellos (podría decirse muchos) miembros de la secta abakua.

Dicen que al comenzar la faena, se comentó medio en broma, medio en serio.
-¿Asere, tú tiene arro pa comer en el gao?
-¿Qué volá con esta gente?
-¡Con la necesidad que uno tiene y estos singao, se llevan el arro!

La faena terminó pronto. Primero fueron unos pocos, luego el resto. Los estibadores se negaron a cargar el arroz que faltaba en la mesa de las familias cubanas, a los barcos que lo conducirían a Haití. Como ya ha sucedido, aparecieron esquiroles y los barcos fueron cargados. Los estibadores o los que las autoridades sindicaron como líderes del pronunciamiento, terminaron arrestados, el resto cesanteado. Fin de la historia. (sigue)