jueves, junio 24, 2010

El reenganche de Carmelo Mesa Lago

Nota del Bloguista

Son muchas las observaciones críticas que se le pueden hacer al artículo Regreso a La Habana: ¿se abre el diálogo? de Carmelo Mesa-Lago publicado en el diario español El País, artículo que fue certeramente caracterizado de cuento por Arnaldo M. Fernández, al cual le agradezco que haya utilizado el enlace o link a Baracutey Cubano donde aparece las pruebas irrefutables del Dr. Antonio de la Cova sobre la gran ¨guayaba¨ ( mentira) de Carmelo al escribir ( repitiendo a Bernardo Benes y otros) que el diálogo de 1978 «resultó en la liberación de 3.600 presos políticos y el inicio de los viajes de exiliados cubanos a la isla, así como de sus familiares a Estados Unidos»

En esta ocasión me voy a ocupar en el planteamiento de Aurelio Alonso quien según Carmelo ¨fue partidario de eliminar los actos de repudio en las dos orillas¨ .

En Miami se hacen protestas espontáneas ( es un derecho ), mientras que en Cuba se hacen Mítines de Repudio incentivados y controlados por la tiranía. En Miami la Policía vigila que se mantenga el orden entre los protestantes; en los Mítines de Repudio que se hacen en Cuba, la Policía Política, que es la que dirige a las Brigadas de Respuestas Rápidas, orienta hasta donde las turbas organizadas por ellos puede llegar con los empujones, golpes, halones de pelo, arrastramiento de personas, etc.. En ocasiones, hasta personal del MININT ( con uniforme o sin uniforme) han participado activamente en esas acciones contra un personal civil pacífico que sólo hacen caminar y llevar un gladiolo ( tipo de flor ) en la mano; un ejemplo de lo anterior es lo ocurrido en la localidad de Párraga, Ciudad de La Habana, el 17 de marzo de este año 2010 contra Las Damas de Blanco y Las damas de Apoyo. En Miami los medios publican y transmiten a la población puntos de vista a favor y en contra de esas protestas; en Cuba los medios masivos de comunicación ( los cuales todos se encuentran en poder del Estado totalitario) demonizan a las personas a las cuales se les hacen esos actos de repudio para que por lo menos el pueblo no sienta simpatía, lástima o piedad por las personas que son objetivos de esos Actos de Repudio; en ocasiones esos medios ensalzan las actitudes de las personas más ¨combativas¨( léase agresivas) que participan en esos actos en contra de personas indefensas.

El cese inmediato en la Isla de ¨las manifestaciones del pueblo enardecido¨ cuando las autoridades políticas así lo desean, son una muestra de la no espontaneidad de los Actos de Repudio. Los que salimos hace poco de Cuba, sabemos que la Policía Política a través de intermediarios, y otras veces ella directamente, dan las ¨orientaciones¨ sobre el lugar donde será el Acto de Repudio, la manera de como se transportarán al lugar del Acto de Repudio, la merienda que recibirán, las consignas que hay que gritar , etc.. En Miami, el gobierno no dirige, organiza ni actúa como protestante en esas protestas.

Aurelio Alonso sabe muy bien como son las cosas en Cuba y fuera de Cuba; su pecado no es de ignorancia.
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Tomado de http://eichikawa.com


El reenganche de Carmelo


Por Arnaldo M. Fernández
Junio 23, 2010

Luego de la gestión del cardenal y «otros apoyos», Carmelo Mesa-Lago viajó de nuevo a Cuba y regresó para hacer el cuento, que se atrevió a empezar con la guayaba de que el «monólogo» de Castro con exiliados en 1978 «resultó en la liberación de 3.600 presos políticos y el inicio de los viajes de exiliados cubanos a la isla, así como de sus familiares a Estados Unidos».

El historiador Antonio de la Cova ha demostrado hasta la saciedad que estos resultados obedecieron a negociaciones cuasi-secretas entre la Casa Blanca y Castro, las cuales principiaron con el viaje de Pat Holt a La Habana, emisario del presidente Nixon, en julio de 1974. Para encubrirlas Castro montó la pantalla del diálogo in situ con la «comunidad cubana en el exterior», que sirvió así mismo para ultimar los detalles de cómo esquilmarla a través de viajes y envíos de remesas y paquetes.

Ahora Carmelo dialogó con el cardenal y cuatro obispos, nueve economistas del Centro de Estudios de la Economía Cubana (Universidad de La Habana) y acaso sus «otros apoyos». Como resultado de este diálogo asoma un think tank de la transición cubiche: Aurelio Alonso (subdirector de la revista Casa de las Américas) y Rafael Hernández (director de la revista Temas), Jorge Domínguez (vicerrector de Harvard) y Arturo López-Levi (profesor adjunto de la Universidad de Denver), monseñor Carlos Manuel de Céspedes, Omar Everleny Pérez Villanueva y Pavel Vidal (Centro de Estudios de la Economía Cubana)…

(Carmelo Mesa-Lago; foto © Casa América)

Carmelo estuvo dialogando con esos intelectuales que, si viven dentro de la Isla, no tienen más influencia sobre el grupo político de Fidel Castro que Ana Bolena sobre Enrique VIII, y si viven fuera sólo pueden ir al reenganche de la vana pretensión de «romper el círculo vicioso con un diálogo que lleve a la reconciliación nacional», esto es: el mismo propósito del frustrante diálogo de 1978. Carmelo no escarmienta. Para romper ese «círculo vicioso» declaró estar dispuesto «a regresar a mi patria de origen, contra la oposición de los grupos intolerantes dentro y fuera de Cuba», como si pudiera hacerlo en contra del grupo intolerante de dentro, que deja entrar y salir a quien le venga en ganas.

Así, Carmelo ofrece una interesante variación del credo nacional musicalizado morir por la patria es vivir. Tal parece que, en los tiempos que corren, habría que volver a la patria para seguir viviendo del cuento.

-Nota: Al relatar su último viaje a Cuba, Carmelo no dejó de ofrecer contra-argumentos al castrismo, por ejemplo: dice haber visitado a los disidentes pacíficos Óscar Espinosa Chepe y su esposa Miriam Leiva, quienes viven «en un apartamento minúsculo y pobre, ciertamente no el lugar de personas acusadas de recibir dinero del extranjero». Este comentario pueril de «pobreza irradiante» desentona con que Espinosa Chepe «recibía remesas de dinero a través de la Agencia Transcard» y otras fuentes del exterior, según el pasaje inobajetable de la sentencia condenatoria. Espinosa Chepe tampoco impugnó el comentario del «canciller de la indignidad», Felipe Pérez Roque, acerca de que «tenía guardado, en el forro de un traje [¿!] 13 660 dólares» y había cobrado 7 154 dólares de enero (2002) a enero (2003).

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Regreso a La Habana: ¿se abre el diálogo?

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Los intolerantes de dentro y de fuera no sirven a Cuba. El país necesita reconciliación nacional, libertad y reformas estructurales. Son decisiones que corresponde tomar a los cubanos sin interferencias externas
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CARMELO MESA-LAGO
23/06/2010


Después de 20 años sin poder ir a Cuba, visité La Habana (14-20 de junio) para participar en la X Semana Social Católica, invitado por el cardenal Jaime Ortega. Me otorgaron la visa de entrada, pero a la semana un funcionario del Consulado cubano en Washington me informó de que la habían revocado. "¿Puede darme las razones?", pregunté. Me contestó: "Vino de arriba". Tras una nueva gestión del cardenal y otros apoyos, me telefoneó el cónsul de Cuba para darme la noticia de que se había revocado la revocación.

En el primer viaje a la isla en 20 años, he encontrado afecto y voluntad de tender puentes

Entre los exiliados de Florida es mayoritario el deseo de acuerdo entre todos los cubanos

Entre 1978 y 1990 viajé cuatro veces a Cuba, para participar en diálogos, seminarios y encuentros con economistas cubanos. Primero fue el "diálogo" entre el Gobierno cubano y la comunidad en el exterior, en gran medida un monólogo pero que resultó en la liberación de 3.600 presos políticos y el inicio de los viajes de exiliados cubanos a la isla, así como de sus familiares a Estados Unidos. En 2003 me invitaron para la primera conferencia internacional de seguridad social en La Habana; envié una ponencia, me incluyeron en el programa, tenía una entrevista concertada con técnicos cubanos para discutir un estudio mío sobre la reforma de las pensiones... y no me dieron la visa.

Este último viaje fue el más grato y con mayor anuencia. Unos 150 representantes de acción social en diócesis de toda la isla, académicos y funcionarios nacionales me trataron con afecto y respeto; charlé dos horas y media con el cardenal y también individualmente con cuatro obispos. Me reuní en el Centro de Estudios de la Economía Cubana (Universidad de La Habana) con nueve economistas; con los cuales había sostenido un intercambio académico por muchos años así como debates en España, EE UU, Canadá e Italia pero no en Cuba. Contrario a los cuatro viajes anteriores en que predominó la confrontación, en este prevaleció el consenso y el diálogo respetuoso a las ideas diversas.

El canciller del Vaticano Dominique Mamberti planteó que la ley no puede "sofocar la libertad religiosa y limitar o negar otros derechos fundamentales"; la Iglesia tiene "el deber inmediato de actuar a favor de un orden justo en la sociedad". El cardenal dio la bienvenida al "diálogo que acerca, que crea puentes". El jesuita Jorge Cela, destacó pasajes clave para Cuba de la Encíclica Caritas in Veritas: el amor frente a la confrontación para la reconciliación nacional; el derecho a la libre asociación; la importancia de la sociedad civil para el desarrollo de la democracia económica; el pluralismo de empresas para no dejar todo en manos del Estado; el diálogo y la participación de todos en los cambios necesarios.

Aurelio Alonso, subdirector de la revista Casa de las Américas, advirtió que el diálogo implica tolerancia y entendimiento, en vez de proselitismo e imposición. Fue partidario de eliminar los actos de repudio en las dos orillas, rechazó mirar a la comunidad de Miami con inmovilismo, reconoció que Cuba no ha contribuido en medida suficiente a generar un clima de diálogo y concluyó: "Nuestra capacidad para dar respuesta al diálogo dentro de la nación depende de que estemos en condiciones también de afrontar el diálogo con la emigración". Jorge Domínguez, vicerrector de Harvard, notó que la palabra "traición" se utiliza en Cuba y en el exilio contra aquel que discrepa, un recurso del que carece de argumentos y evidencia su temor a que si hay un debate, se demuestre su ignorancia. Con excepción de 1978, las reuniones con la emigración se han limitado a representantes de la última que coinciden de antemano con el Gobierno en una agenda fijada por este. Citó encuestas que muestran que el porcentaje de los exiliados en el sur de Florida que aprueban el diálogo ha crecido de 40% en 1991 a 65% en 2007, aumentando a 79% entre los que emigraron después de 1995.

En la sesión sobre reconciliación entre cubanos, Rafael Hernández, director de Temas, jugando el papel de abogado del diablo, presentó 17 preguntas. Aceptó la reconciliación de las personas y las familias. Consideró imposible la reconciliación entre ideologías diversas, pero afirmó que la reconciliación política es "premisa imprescindible para conseguir la estabilidad y el equilibrio social en Cuba". Arturo López-Levi, profesor adjunto de la Universidad de Denver, se centró en la idea de "Casa Cuba" propuesta por Carlos Manuel de Céspedes, y mantuvo dos principios fundamentales: la soberanía nacional y el acatamiento de todos los derechos humanos, incluyendo un Estado democrático y de bienestar, con gobierno de mayorías y respeto a las minorías. La reconciliación es un proceso basado "en la premisa de que un paso de distensión puede llevar a otro, creando impulsos y cambiando el ambiente social y político".

En el panel sobre economía y sociedad, los académicos cubanos Omar Everleny Pérez Villanueva y Pavel Vidal presentaron análisis francos y detallados de la magnitud de las crisis macroeconómica interna y externa, así como de la banca, con los cuales concordé. Yo analicé el envejecimiento de la población cubana (el más avanzado en la región después de Uruguay) y cómo agrava la insostenibilidad financiera de las pensiones a largo plazo, a pesar de que el poder adquisitivo de las mismas se ha reducido a la mitad desde 1989. Hubo consenso sobre la necesidad de implementar las reformas estructurales económico-sociales, acelerarlas y profundizarlas, para dinamizar un proceso que en los últimos tres años ha sido positivo pero lento y a cuentagotas, sin atacar los problemas fundamentales planteados por Raúl Castro desde 2007: la incapacidad de la agricultura para producir el 80% de los alimentos que se consumen, la dualidad monetaria, la insuficiencia de los salarios para cubrir las necesidades básicas, la necesidad de aumentar la producción y la productividad, así como revertir la caída en las exportaciones y en la producción azucarera.

Mi última visita en 1990 había precedido la terrible crisis que siguió al colapso del campo socialista. Después de 20 años no reconocí a mi amada ciudad. Paradójicamente, no sabía dónde me encontraba: ni en la parte de La Habana Vieja maravillosa y fielmente restaurada por Eusebio Leal, ni en la esquina de Galiano y San Rafael o las calles Reina y Monte, antes los centros comerciales más importantes y ahora en ruinas. Visité a los disidentes pacíficos Óscar Espinosa Chepe, economista independiente y uno de los 75 presos de la Primavera de 2003, y su esposa Miriam Leiva, escritora y una de las principales organizadoras originales de las Damas de Blanco. Viven en un apartamento minúsculo y pobre, ciertamente no el lugar de personas acusadas de recibir dinero del extranjero.

Antes de mi visita habían ocurrido eventos cruciales: la muerte de Orlando Zapata, el acoso a las Damas de Blanco, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, y el encuentro del cardenal con el presidente. De esta reunión surgió la autorización del Gobierno a que desfilen las Damas de Blanco sin actos de repudio, la liberación de un preso político que está parapléjico, y el traslado de otros 12 presos enfermos a cárceles menos severas y más cercanas a sus familiares. Estas acciones deberían ser apoyadas, dentro y fuera de Cuba, con la esperanza de que conduzcan a la liberación de todos los presos de conciencia. Pero un sector minoritario extremista del exilio en Miami se opone a ello y acusa de colaboracionistas a los cubano-norteamericanos que participamos en la Semana Social Católica. También dentro de Cuba hay un sector (tildado por una alta autoridad cubana de dinosaurios y jacobinos) que obstaculiza la apertura y las reformas económicas. Ambos grupos intolerantes antagónicos se unen en la defensa de sus intereses respectivos y en la confrontación, retroalimentándose entre sí.

¿Cuál es la alternativa que después de 51 años ofrecen estos dos sectores extremos? Es inhumano que exiliados que tienen una vida acomodada, sin sufrir las enormes carencias que afronta el pueblo cubano, fomenten el hambre para provocar un estallido o la guerra civil. Es igualmente reprobable que funcionarios y burócratas cubanos, a los que tampoco les faltan bienes y servicios negados a su pueblo, se opongan a las reformas urgentes y necesarias para sacar la nación de la crisis.

Hay que romper el círculo vicioso con un diálogo que lleve a la reconciliación nacional, la libertad de los presos de conciencia y las reformas estructurales esenciales, decisiones que corresponden a los cubanos sin interferencia externa. Esta alternativa humana no solo ayudaría a Cuba, sino también a la eliminación del embargo de Estados Unidos y a un cambio de actitud de la Unión Europea. Para ello, estoy dispuesto a regresar a mi patria de origen, contra la oposición de los grupos intolerantes dentro y fuera de Cuba.

Carmelo Mesa-Lago es catedrático de Economía y Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Pittsburgh (EE UU).
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Jose Gonzalez ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El reenganche de Carmelo Mesa Lago":

Hay una frase en todo este post que dice "Los intolerantes de dentro y de fuera no sirven a Cuba"...Quien es el autor..??..
Hago la pregunta porque soy de la opinion que los unicos intolerantes,entre otros adjetivos que pudieramos añadir,son los hermanos Castro y su camarilla y familia.
Fuera de Cuba, los unicos intolerantes que conozco son los que no toleran la dictadura castrista y su genocidio por mas de medio siglo,por lo tanto,creo que estos ultimos "intolerantes" si deben,con todo derecho,ser parte de la construccion de una nueva Cuba.

saludos
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Zoé Valdés ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El reenganche de Carmelo Mesa Lago":

¿Y por fin las joyas qué? Yo es que me muero de la risa con estos negociadores, a lo que van es a lo suyo, ahora resulta que ya desde el título este señor es el que promovió la vuelta al diálogo. Alá y el Opus Dei son grandes, monumentales.

2 Comments:

At 11:45 p. m., Anonymous Jose Gonzalez said...

Hay una frase en todo este post que dice "Los intolerantes de dentro y de fuera no sirven a Cuba"...Quien es el autor..??..
Hago la pregunta porque soy de la opinion que los unicos intolerantes,entre otros adjetivos que pudieramos añadir,son los hermanos Castro y su camarilla y familia.
Fuera de Cuba, los unicos intolerantes que conozco son los que no toleran la dictadura castrista y su genocidio por mas de medio siglo,por lo tanto,creo que estos ultimos "intolerantes" si deben,con todo derecho,ser parte de la construccion de una nueva Cuba.

saludos

 
At 3:02 a. m., Blogger Zoé Valdés said...

¿Y por fin las joyas qué? Yo es que me muero de la risa con estos negociadores, a lo que van es a lo suyo, ahora resulta que ya desde el título este señor es el que promovió la vuelta al diálogo. Alá y el Opus Dei son grandes, monumentales.

 

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