jueves, agosto 05, 2010

ZOÉ VALDÉS. El Maleconazo: 16 años. EL MALECONAZO: DE LA NADA AL TODO COTIDIANO.

Tomado de http://zoevaldes.net



El Maleconazo: 15 años.


Por Zoé Valdés
Agosto 5, 2010


EL MALECONAZO: DE LA NADA AL TODO COTIDIANO.

Todos los acontecimientos que verán ustedes en estas imágenes que tan amablemente me ha enviado Alita, yo los viví en Cuba de la manera en que un escritor vive sucesos como éstos: escribiéndolos. En la mañana del 5 de agosto de 1994 yo ponía punto final a mi novela La nada cotidiana.

Me dirigí al apartamento de mi vecina –lo que era costumbre-, a llevarle café, para que lo colara, y beberlo juntas, mientras conversábamos acerca de lo mismo, de “lo mala que se estaba poniendo la cosa”, lo que yo acababa de describir en las cuartillas de mi novela previendo, incluso, con el final, lo que ocurriría en tan sólo horas y días: El Maleconazo, y la salida masiva hacia Estados Unidos de alrededor de 35 mil cubanos.

Al rato, su marido, un anestesista de Hospital Amejeiras llegó a una hora en la que jamás llegaba a la casa, demasiado temprano. Estaba sudoroso, había pedaleado desde el hospital hasta M y Calzada, trayecto que recorría a diario en bicicleta, sin mucho esfuerzo, pero en aquella ocasión se le notaba bastante acalorado. Nunca olvidaré sus palabras:

-“¡Esto se acabó, se acabó! ¡Tremenda manifestación en contra de Fidel… Al hospital han llegado personas con huecos de balas en las nalgas, en las piernas… En la manifestación iban mujeres con niños al frente… Un tipo llegó sin un ojo… A algunos de nosotros nos mandaron para la casa, nos reemplazaron con médicos militares!”

Ricardo había salido con la niña, que sólo tenía un año, amarrada en el sillín doble, detrás en la bicicleta. Salí para la calle, a buscarlos, a medio camino me encontré con mi mamá, que llegaba a pie desde La Habana Vieja, ella siempre bordeaba el Malecón.

-¡La cosa está que arde, en candela! ¡Por nada voy presa! ¡Regresa, hay que volver para la casa! –Mami apenas podía correr, agitada, pálida.

-¡No, es que Ricardo salió con la niña, tengo que ir a buscarlos!

Por suerte, Ricardo asomó con Luna, por la esquina de la calle 11.

El resto de lo acontecido durante El Maleconazo lo he contado en varios libros: Ira de ángeles, El pie de mi padre.

Hoy tengo demasiado dolor para revolver aquellos días en mi memoria, un día como hoy falleció mi madre, hace 9 años. Aquel pudo haber sido el día de la libertad, abortado por el poco apoyo que desde fuera recibieron las personas que se lanzaron a las calles; pero sobre todo, debido al enorme control de la policía que tiroteó a un pueblo indefenso que clamaba Libertad.

El final todos los conocemos: Fidel Castro llegó cuando ya la policía había controlado todo, y entró por la parte de atrás de la manifestación; como siempre, de pendejo.

Otro intento fracasado de tumbar al régimen, es verdad; pero un día entero de rebeldía y libertad.

Yo ya sabía que había que irse al exilio, pero nunca lo dudé más.

Zoé Valdés.

EL MALECONAZO

Parte 1




Parte 2