viernes, julio 01, 2011

Desde Cuba: La muerte sin guadaña y con traje verdeolivo

Nota del Bloguista

La pena de muerte existía en la Constitución de 1940 pero, que yo conozca, sólo se aplicó una vez antes de 1959. La Constitución de 1940, según su artículo 25, había prohibido la pena de muerte, excepto a los miembros de los cuerpos armados por delitos de carácter militar y los culpables de traición o de espionaje en favor del enemigo en tiempo de guerra con una nación extranjera.El único fusilamiento sancionado en los legítimos tribunales de Justicia de la República de Cuba después de instaurada la Constitución de 1940 y hasta el 1 de enero de 1959, fue el del espía alemán Heinz August Luning, ciudadano alemán nacido en Bremen, que fue fusilado en los fosos del Castillo del Príncipe el 10 de noviembre de 1942, durante la II Guerra Mundial. En la república cubana nacida en 1902 y antes de 1940 solamente conozco un sólo caso de fusilamiento sancionado en los legítimos tribunales de Justicia de la República de Cuba que fue el del soldado Luis Cabrera Monterrey por el asesinato del Cabo Crespo, perteneciente a la tenencia del escuadrón número 21, de la Guardia Rural del municipio de Guanajay, con los agravantes de premeditación, alevosía, astucia, nocturnidad, insubordinación, ensañamiento. etc.. Fue fusilado el 6 de julio de 1925 en la ciudad de Pinar del Río en la propia Calle de Retiro, fuera del Cuartel ¨Ravena¨, Cuartel situado en la calle Retiro y la calle Cuarteles.

En Pinar del Río se cuenta como la década de los años 60s Fidel estaba en tierra cerca del rio Cuyaguateje mirando unas obras o proyectos de obras, cuando un vehículo, que posteriormente se conoció que en él viajaban dirigentes, se acercaba a velocidad hacia el lugar; al no detenerse el vehículo, la escolta empezó a disparar matándo a todos. Al vehículo ¨se le habían ido ¨los frenos. Se les enviaron coronas a los fallecidos y ahí quedó todo.

La primera vez que vi los carros donde viajaba Fidel fue en los primerísimos años 60s ; cuando más en el año1963. Si mal no recuerdo, yo era un niño, íbamos un domingo rumbo a la playa de Santa María del Mar en un viaje familiar por la Vía Blanca ( unas de las obras construida por Batista pocos años antes, y en uno de sus tramos, después del triunfo de la Revolución, sembrada de explosivos para evitar el aterrizaje de avionetas procedentes de EE.UU. y aislar el acceso a La Habana en caso de una invasión) cuando los ¨ jeeps¨ militares de la caravana de Fidel Castro vinieron a velocidad por detrás, nos pasaron, haciendo señas bruscas de que disminuyéramos velocidad y al situarse todos los jeeps delante de nuestro carro familiar, la escolta que iba en el último jeep, con la capota de atrás abierta, apuntó sus armas largas contra el auto familiar mientras aceleraban y los escoltas nos hacían señas de que nos alejáramos, pese a que mi padre desde un primer momento había disminuido la velocidad. Ante cualquier gesto sospechoso, la escolta, por las órdenes recibidas, no hubieran vacilado en disparar.

Durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista, en la Sierra Maestra y la Sierra Cristal el Ejército Rebelde comandado por Fidel Castro fusiló a campesinos y presuntos chivatos en parodias de juicios que no tenían las mínimas garantía procesales y en las que las sentencias ya estaban dictadas antes de comenzar. El Che Guevara llegó a decir que ante la duda de la inocencia o la culpabilidad, se tenía que aplicar el fusilamiento. Esas parodias o mascaradas de juicios siguieron al triunfo de la Revolución el 1 de enero de 1959. La Revolución de la que se apropiaron los Castro han fusilado a más de 5 500 personas, sin contar miles de muertos en combate y de manera extrajudicial o en la cárcel por falta de atención médica.

El Castrismo no sólo ha fusilado a personas inocentes sino también ha fusilado a personas que utilizaron los mismos métodos que uso el Castrismo para hacerse del poder por la violencia y por lo que los revolucionarios del M-26-7, y de otras oorganizaciones, recibieron por los Tribunales de Justicia cortas condenas o, después de presentado el recurso de Habeas Corpus, el pago de una fianza para su excarcelación, después de la cual pasaban a la clandestinidad, iban para las montañas o para el Exillio. El caso de los hermanos Castro y los Moncadistas es el ejemplo más elocuente ya que después de usar la premeditación y la nocturnidad para vestidos con uniformes militares de la República (Por cierto: cuando la invasión de Playa Girón, Fidel Castro tuvo la desverguenza de criticar que los aviones de la Brigada 2506 estuvieran pintados como los aviones de la Fuerza Aérea de los Castro :-) ) atacar y matar a soldados. Fidel tuvo la más larga condena: 15 años, pero él y todos los Moncadistas no llegaron a cumplir los 2 años en una cómoda prisión política que hasta el propio Fidel calificó de centro vacacional o algo parecido.

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Tomado de http://www.infiernodepalo.com




La muerte sin guadaña y con traje verdeolivo

Por Juan González Febles

En Cuba no existía la pena de muerte en el código penal. La muerte o el asesinato político era cosa de gánsteres y en ocasiones excepcionales, algún gobierno urgido de matar, lo hacía de forma muy secreta y clandestina. Dicen los conocedores de aquellos tiempos que el Partido Socialista Popular, mató en su momento de mayor respeto a la ley o a la legalidad burguesa, pero cuando lo hicieron siempre fue a nivel doméstico. Mataban a uno de los suyos y esto era visto como ‘cosas de comunistas’. Para algunos, era como una especie de retribución. Eran tiempos de comunista muerto-comunista bueno, en fin, así era entonces.

El Comandante siempre sintió una especial fascinación por la muerte. Se sentía ligado con esta, siempre que se tratara de la muerte ajena. Dicen los testimonios de sus más allegados en otros tiempos, que tenía un miedo atroz de que lo mataran. Inmediatamente que pudo, se hizo de una escolta y aún no pierde el hábito de sentirse seguro, rodeado de gente armada y regularmente desalmada.

Uno de los más reputados exponentes de la llamada prensa oficial, ha escrito un libro consagrado a convencer al mundo de que efectivamente a Fidel Castro los norteamericanos quisieron matarlo varios centenares de veces. Según el señor Luís Báez, el principal mérito del Comandante sería simplemente estar vivo. ¡Qué cosas tiene Báez y su Comandante!

(Fidel Castro y Raúl Castro en 1964. Raúl es el que está al timón, pero él que dice adonde ir y como ir es Fidel aunque no se conozca el camino :-) .... Nota y foto añadida por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por lo pronto, yo al igual que muchos habaneros hemos visto en alguna ocasión su caravana de Mercedes Benz en sus desplazamientos veloces por la Quinta Avenida de Miramar y por otros espacios citadinos. Cuando por tener que doblar o por alguna razón se enciman a la acera y en ella hay transeúntes, les apuntan con sus armas y ¡Ay! del que estornude o haga cualquier movimiento que les resulte sospechoso. Lo que más me llama la atención es que alguien con un interés tan grande en vivir, prive de la vida en la forma cruel y en ocasiones irresponsable que el Comandante solía hacer.

En 1989, pocos esperaban que el general Ochoa, el Héroe de la República, fuera fusilado. Cuando sucedió, quedó roto el encanto, de los ya pocos encantados con la figura del Comandante. Para el cubano de a pie, las cosas quedaron claras. “Si fusiló a sus cúmbilas, ¿qué queda pa mí?”


Los fusilamientos de la Causa 1 y la muerte de Abrantes que estaba encartado como #1 en la Causa 2, sellaron el destino del juicio público sobre el Comandante. Su suerte quedó echada en el juicio categórico que rodó y aún rueda en las esquinas habaneras: “El tipo no sirve ni en este ni en el otro velorio”.

Quizás el coloquio con la muerte ajena más escalofriante de la carrera del Comandante, haya sido el que culminó con la muerte de los hombres, mujeres, niños y ancianos ahogados por la orden, la irresponsabilidad y la no orden en el caso del remolcador 13 de marzo y el fusilamiento de los tres jóvenes negros que intentaron el secuestro incruento de la lanchita de Regla.

Estos dos eventos retratan de cuerpo entero al Comandante, a su desprecio por la vida y a su apego a la muerte ajena. ¿Dormirá a pierna suelta? ¿Conseguirá sepultar fuera de su conciencia el último llanto de los niños ahogados en bahía de La Habana? Luego de ordenar y organizar el fusilamiento de tres muchachos negros, de los que podía ser abuelo y que no dañaron a nadie, ¿las tendrá todas consigo?

Como está supuestamente de retiro, quizás estemos a salvo. He escuchado que no anda bien de salud y que hasta piensa en el mausoleo donde se quedará. Lejos de La Habana por suerte.

Como soy optimista, espero que las oraciones del cardenal Ortega y de los pastores de carneros del Consejo de Iglesias le ayuden cuando esté a las puertas del infierno, si es que el Diablo le permite entrar.

juanchogonzal@gmail.com
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Desde Cuba: La muerte sin guadaña y con traje verd...":

es magistral el escrito...una verdad solida y rotunda..felicitaciones...

1 Comments:

At 5:44 a. m., Anonymous Anónimo said...

es magistral el escrito...una verdad solida y rotunda..felicitaciones...

 

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