miércoles, febrero 01, 2012

José Martí en contra de lo planteado por el General de Ejército, Raúl Castro en la Conferencia del Partido Comunista de Cuba

Nota del Bloguista


El dictador en funciones Raúl Castro expresó en la recién finalizada primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba:

“Si hemos escogido soberanamente, con la participación y respaldo del pueblo, la opción martiana del partido único, lo que nos corresponde es promover la mayor democracia en nuestra sociedad, empezando por dar el ejemplo dentro de las filas del Partido”

Es cierto que Martí fundó un solo partido, nadie funda más de un partido a la vez, pero ese partido por las bases tan amplias que tenía, no era excluyente; se fundó con el único propósito de llevar la independencia a Cuba y Puerto Rico. En el Partido Revolucionario Cubano (PRC) había personas de todas las tendencias políticas: demócratas, anarquistas, socialistas, etc.; bastaba que la persona deseara la independencia de Cuba y de Puerto Rico para pertenecer al mismo. En las bases no se habla de continuar la existencia del PRC después de la independencia cubana y puertorriqueña de España, por eso Don Tomás Estrada Palma, el sucesor de Martí, lo disuelve al lograrse la independencia de España concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana; en las bases del PRC tampoco se habla de excluir o de prohibir la participación de otros partidos políticos en la lucha independentista o en la vida republicana.

Martí no sólo criticó el control de un país por un caudillo; también criticó el control político de la nación por un solo partido político:

¨ Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido¨ (Tomo 20, 25)

A raíz de la ascensión del Partido Republicano estadounidense al poder en 1883, escribió sobre lo conveniente que era para una nación que un partido político no permaneciera mucho tiempo en el poder:

¨ La libertad ha de ser una práctica constante para que no degenere en fórmula banal. El mismo campo que cría la era, cría las ortigas. Todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta, vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas; las castas se entrebuscan y se hombrean unas con otras.¨ (Tomo 9, 340)

La experiencia latinoamericana en lo relativo a las luchas intestinas y fratricidas que siguieron a la liberación del yugo español de ciertas naciones de América del Sur y la desconcertante experiencia de ver que varios de sus libertadores se convirtieron posteriormente en dictadores de sus pueblos, dejaron en Martí una impronta tal, que él prefería que Cuba siguiera siendo colonia española, antes de que cayera en manos de caudillos:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (citado por Pichardo, 286)

Raúl Castro expresó también en la recien finalizada primera Conferencia del Partido Comunista de Cuba

“renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel”.


No se los sueños que habrá tenido Hatuey sobre la independencia y la justicia social, pero ni Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo ni José Julián Martí y Pérez tuvieron esos raros y muy particulares sueños de independencia y de justicia social que tienen Fidel, Raúl Castro y la cúpula que desgobierna a Cuba desde hace más de 53 años; todo lo contrario, sus ideas de independencia y de justicia social son contrarios a los conceptos de independencia y de justicia social del Castrismo. José Martí fue un destacado liberal del siglo XIX, entendiendo como liberalismo a aquella corriente de pensamiento filosófico, económico y de acción política que propugna limitar al máximo el poder coactivo del Estado sobre los seres humanos y la sociedad civil. Martí expresó sobre la independencia:

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨ (citado por Pichardo en 317)

Para Martí la independencia no solamente no existía cuando una Metrópoli no respetaba los derechos de los habitantes de la Colonia; tampoco se era independiente cuando los poderes públicos de una nación, desempeñados por nacionales o por extranjeros, no demostraban respeto hacia cada uno de sus hijos. Observemos que ese respeto, según Martí, debía ser para cada uno de sus hijos y no para una parte. En la Cuba de los Castro no se respeta al que piensa y se expresa contrario al régimen; es más: se les reprimen, intimida. golpea, encierra, fusila y hasta se les deja morir en huelgas de hambre. José Martí escribió:

¨... O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre; - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡ Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y los derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia !...¨ (Tomo 4, 270)

¿ Qué democracia puede haber si solamente se puede votar por individuos que pertenecen solamente a un sólo partido político que tiene una sola plataforma política y proyecto, si es que tienen alguno, que no sea conservar el poder político, económico y social ? ¿ Qué justicia social puede haber si los cubanos, de la isla y del Exterior, tienen menos derechos económicos que los extranjeros ? ¿ Qué justicia social hay si los cubanos que son políticamente confiables pueden acceder a empleos, lugares de residencia, hospitales, centros turísticos, etc. que los cubanos no confiables políticamente no pueden acceder ?

José Martí escribió en contra del Socialismo, ese supuesto sistema que los Castro del Biunvirato de Birán dicen desde hace varias décadas estar construyendo. En una de esas ocasiones escribió:

¨…Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras:-el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas, - y el de la soberbia y rabia disimulada de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros en que alzarse, frenéticos defensores de los desamparados…¨(Tomo 3, 168)

Los Castro han sido ejemplo de como un par de ambiciosos desmesurados fingieron, y fingen, defender a los que siempre han despreciado: al pueblo cubano.

Para profundizar, o complementar, este artículo se puede consultar mi artículo ¨José Martí: un acercamiento puntual ¨ que aparece publicado en el número 53 de la revista Vitral, número perteneciente al año 2003
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Martí vilipendiado


Por Julio M. Shiling


Lo que hay hoy en Cuba, sus instigadores nos dicen, comenzó en el acometimiento de un cuartel en Oriente. La responsabilidad intelectual de la monstruosidad que derivó de aquel ataque al Moncada, nos ha parloteado su máxima figura, es José Martí. ¿Cuánta verdad podrá haber en dicha afirmación?

La revolución cubana está sustentada sobre mentiras. Cuba es el único caso donde el comunismo alcanzó el poder negando, insistentemente, su esencia marxista. La necesidad metodológica de su implantación institucionalizó el embuste, la falsificación de la historia. Era de suponer que la figura insigne de Cuba no escaparía la embestida trolera.

José Martí jamás fue o podía haber sido socialista o, mucho menos, comunista. Claro quedó escrita su crítica directa a las pretensiones socialistas. Más aún, el Maestro estructuralmente rechazó las premisas imperiosas que sustentan la teoría de su contemporáneo, Carlos Marx. Martí creía en la concordia de las clases sociales, no en su lucha. La economía y las relaciones que engendraba eran para el autor del Manifiesto comunista el óptimo factor determinante en la vida del hombre. Concepto, para el Apóstol, absurdo. En el rico léxico de Martí, la palabra economía sólo se encuentra 14 veces. Dramática diferencial con libertad, que aparece 346 instantes.

Lo que más le repelía al Apóstol de los esquemas socialistas se sintetiza en cuatro puntos:

• la enmascarada demagogia de su liderazgo, utilizando hipócritas diatribas para engatusar a los pobres y adquirir poder;

• el precio social y cultural de subordinar lo individual a lo colectivo;

• la fomentación de un Estado cíclope;

• el atropello a la libertad para implantar esas ideas ``confusas''.

La obra de Martí lo defiende grandilocuentemente contra el infame paralelismo que vincula el ideario martiano con el proyecto comunista.

Julio M. Shiling
Dtor. de Patria de Martí
www.patriademarti.com