martes, abril 16, 2013

Esteban Fernández sobre Manuel Ugalde Carrillo: RECORDANDO A “MANOLO”

RECORDANDO A “MANOLO”

 
Por Esteban Fernández



Ahora con el asunto de los disidentes está de moda la teoría de que LOS ENEMIGOS DE MIS ENEMIGOS SON MIS AMIGOS. Ante cada barrabasada, ante cada tontería expresada, debemos hacernos los chivos locos y calladamente aceptar los fallos de los supuestos enemigos de nuestros enemigos.

Desde luego que eso me trae a la memoria mi difunto amigo “Manolo” quien se convirtió en socio fuerte mío  simple y llanamente por su acérrima enemistad con el castrismo.

Resulta que en una bronca que sostuvimos los miembros de "La Juventud Cubana de Los Ángeles" contra los comunistas locales en el parque MacArthur se me acercó un hombre de muy baja estatura, calvo y sonriente. Me preguntó: “¿Es usted Esteban, es Hurtado, o es Franklin Denis?”. Aunque estaba en medio de una vorágine atiné  a decirle: “Sí, soy Estebita, ¿en qué puedo servirlo?”... Respondió: “Me dijeron que usted es uno de los que está dirigiendo esta trifulca contra los ñangaras del patio y yo vengo a PONERME A SUS ORDENES, dígame en donde me pongo y con quien tengo que fajarme”...

Inmediatamente me gustó esa actitud aunque sinceramente no le vi tipo -ni estatura- de boxeador ni de luchador profesional. Además, era un hombre “entrado en años” y nosotros éramos unos muchachones. El más viejo de nosotros  tenía  25 años.

Sin embargo, me simpatizó la actitud de este hombre ya que son muy poquitos los cubanos que vienen a ponerse a la disposición de otros, y le dije: “¿Cómo se llama usted?” Y me contestó: “Yo soy Manolo”... Le di la mano y le dije algo absurdo: “Tienes tipo de gallego ¿Tu puedes reconocer a  simple vista a nuestros compatriotas? Bueno, a todo el que no sea cubano y tenga aspecto de hippie, suénale una trompada”... El hombre se rió y me dijo: “Esta bien, yo simplemente te voy a seguir a ti, y hago lo que tu hagas”...

(Coronel del Ejército Constitucional  Manuel Ugalde Carrillo)

Ese fue el inicio de una gran amistad que me costó muchos problemas y hasta enemistades gratuitas. No pasaban dos semanas sin que “Manolo” me llamara telefónicamente para decirme que “estaba a mis ordenes para lo que fuera”...

Resultó que “Manolo” era el Coronel del Ejército Constitucional  Manuel Ugalde Carrillo quien no solamente me brindó su amistad sino que insistió siempre, hasta el día de su muerte, en que era un simple soldado a mi disposición.

Creo está demás decirles que para muchísima gente  no funcionó jamás eso de que “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” y recibí como 100 regaños por haberle tomado afecto al ex jefe del S.I.M. y medio millón de quejas contra Manuel Antonio Bartolomé Ugalde Carrillo. La cuales no necesito volverlas a escuchar. 

Y hoy en dia, cuando nos quieren meter por la cabeza que debemos abrazar, por ejemplo, al combatiente internacionalista del castrismo Guillermo Fariñas -porque dicen que ahora es enemigo de mis enemigos- entonces yo creo que los que así piensan deben coger el auricular y marcar el número de algún batistiano y pedirle disculpas por haberlo ignorado y hasta vilipendiado.


O ¿no son los batistianos los primeros enemigos que tuvo nuestro enemigo Fidel Castro? Fueron adversarios muchísimo antes que lo fue el 95 por ciento de los demás enemigos. Y que conste que los batistianos que yo conozco son mil veces más anticastristas que él mas anticastrista de los disidentes y de los adoctrinados por el régimen opresor. Y ya les he dicho muchas veces que yo no fui, ni soy, ni seré batistiano.

“Que todos debemos hermanarnos, que somos un solo pueblo, que debemos olvidar agravios, que debemos eliminar el odio”. Bueno, pues que comiencen por pedirle disculpas a los batistianos. A ver si lo hacen. Que todos los miembros de la tiranía, junto a los que piden clemencia para ellos, se arrodillen y le pidan perdón público a los batistianos y ese sería un buen comienzo para la reconciliación nacional.

Nos quieren inculcar el “borrón y cuenta nueva con Ramirito”, que obviemos todos los asesinatos del castrismo, pero ellos no perdonan -ni después de muertos-a Ventura, a Carratalá, a Masferrer, a Martín Pérez, a Salas Cañizares, quienes fueron ENEMIGOS, a rajatabla, del castrismo mucho antes que todos nosotros.

Y le dedico este escrito a SOLEDAD, una gran dama, una patriota, una magnífica anticastrista de toda la vida.  Mis respetos para la viuda de “Manolo”