viernes, abril 24, 2015

Esteban Fernández: LA PALANCA CUBANA Y TOM LASORDA

LA PALANCA CUBANA Y TOM LASORDA

Por Esteban Fernández
Abril 23, 2015

Según el diccionario cubano “palanca” es: tener un amigo que mediante sus influencias nos pueda resolver algo, o trate de servirnos de intermediario para llegar a lo que queremos.

A la mayoría de los cubanos nos encanta tener una “palanca” (aunque preferimos llamarle a eso “tener conexiones”) e inclusive tratamos con mucha deferencia a quien simplemente tiene la posibilidad de llegar a “ser alguien” y quizás lo podamos utilizar algún día de “palanca” para algo que todavía ni sabemos lo que será.

En Cuba cuando más funcionó la “palanca” fue en la época de Batista. Quizás fue LA PALANCA LA QUE TUMBÓ A BATISTA. Es decir, el muchacho se metía a revolucionario, se buscaba un lío, caía preso, y lo único que tenía que hacer el padre era ir a ver a un Senador, o a un Representante o a cualquier político y que este fuera al cuartel de la Guardia Rural o a la jefatura de la Policía a interceder por el detenido y a las dos horas estaba en la calle… A eso le llamábamos “tirar una toalla”.

Pero ahí no se inició  la “toalla” ni la “palanca”, eso viene desde los tiempos de España, funcionó durante toda la etapa republicana, funciona hoy en Cuba (siempre y cuando no moleste a los dos tiranos ni perjudique a la tiranía) y funciona también en el exilio.

Fíjese hasta qué extremo llegamos nosotros que no nos gusta, a la hora de buscar trabajo, llegar a una empresa (donde no conocemos a nadie) llenar una planilla y esperar a que nos llamen. Preferimos ser amigos AUNQUE SEA DEL “JANITOR” de esa compañía y que este nos sirva de “palanca” para colarnos ahí.

Y los cubanos no solamente buscamos una “palanca” sino que nos encanta también servir de “palanca” a otros. Y solamente tenemos que escuchar que alguien quiere algo y si creemos que tenemos acceso a ese algo enseguida decimos: “No te preocupes, mi hermano, que yo tengo tremendo “punch” (así se dice “palanca” en Inglés) ahí y yo te resuelvo eso”…

Usted escucha a dos compatriotas hablando y uno le dice al otro: “Chico, el mes que viene me voy de mudada para Miami”  Y el otro le responde: “Mi socio, avísame si tienes algún problema por allá, porque yo tengo una sobrina en Miami que es la peluquera de una prima de Marco Rubio”.

Y el que se va de mudada para la Florida le contesta: “Gracias, chico, pero yo tengo todo resuelto allá porque ya hablé con un íntimo amigo mío que su hijo es novio de una ahijada de la prima de la manicurista de Ileana Ros” Y el otro le dice:” ¡Wow, entonces si que te salvaste, campeón!”

Increíblemente descubrí lo que era la “palanca” desde los 13 años. En un examen en el Instituto el profesor de Geometría me suspendió dándome 59 puntos. Le enseñé la calificación a mi padre y este en lugar de regañarme me dijo: “Oh, eso no es nada Estebita, no te preocupes, que yo hablo con un amigo mío que trabaja en la oficina del Instituto, él habla con tu profesor y estoy seguro que te da el punto que te falta”. Y así fue.

La palabra “palanca” a los cubanos no nos gusta mucho utilizarla y entonces “doramos la píldora” y vamos a ver, o llamamos por teléfono, al tipo que creemos nos puede servir de “palanca” y disfrazamos eso diciendo que lo vamos a ver porque “Está muy bien relacionado, tiene muy buenos contactos y está muy bien conectado”.

Yo siempre evitaba decir en un escrito que uno de los primeros cubanos que  llegó a laborar en Radio Martí en Washington, Jorge Alberto Riopedre, era como un hermano para mí, porque sabía que me lloverian las llamadas de compatriotas que me hubieran querido utilizar de “palanca” para colocarse ellos -o sus hijos y nietos- en esa bien remunerada labor en la estación radial.

Observe usted que diez minutos después que Ángel Torres me presentó en el palco de prensa a Tom Lasorda yo intenté utilizarlo para que me sirviera de “palanca” y le hicieran una prueba y le dieran una oportunidad a mi nieto Andre Navarro para jugar pelota profesional con los Dodgers. Me preguntó distraído: “Y ¿qué edad tiene el muchacho?” Y le dije: “Bueno, ahora tiene 13 años”. Se sonrió y me dijo: “Vuelve a hablar conmigo sobre el asunto dentro de cinco años”. Al despedirme, y sabiendo cual sería su respuesta,  insistí en el tema: “Andre es mejor a la defensiva que Willy Miranda”. Y me contestó: “Todavía no ha nacido ni nacerá alguien mejor que Willie en el short stop”.

Por Esteban Fernández   

Según el diccionario cubano “palanca” es: tener un amigo que mediante sus influencias nos pueda resolver algo, o trate de servirnos de intermediario para llegar a lo que queremos.

A la mayoría de los cubanos nos encanta tener una “palanca” (aunque preferimos llamarle a eso “tener conexiones”) e inclusive tratamos con mucha deferencia a quien simplemente tiene la posibilidad de llegar a “ser alguien” y quizás lo podamos utilizar algún día de “palanca” para algo que todavía ni sabemos lo que será.

En Cuba cuando más funcionó la “palanca” fue en la época de Batista. Quizás fue LA PALANCA LA QUE TUMBÓ A BATISTA. Es decir, el muchacho se metía a revolucionario, se buscaba un lío, caía preso, y lo único que tenía que hacer el padre era ir a ver a un Senador, o a un Representante o a cualquier político y que este fuera al cuartel de la Guardia Rural o a la jefatura de la Policía a interceder por el detenido y a las dos horas estaba en la calle… A eso le llamábamos “tirar una toalla”.

Pero ahí no se inició  la “toalla” ni la “palanca”, eso viene desde los tiempos de España, funcionó durante toda la etapa republicana, funciona hoy en Cuba (siempre y cuando no moleste a los dos tiranos ni perjudique a la tiranía) y funciona también en el exilio.

Fíjese hasta qué extremo llegamos nosotros que no nos gusta, a la hora de buscar trabajo, llegar a una empresa (donde no conocemos a nadie) llenar una planilla y esperar a que nos llamen. Preferimos ser amigos AUNQUE SEA DEL “JANITOR” de esa compañía y que este nos sirva de “palanca” para colarnos ahí.

Y los cubanos no solamente buscamos una “palanca” sino que nos encanta también servir de “palanca” a otros. Y solamente tenemos que escuchar que alguien quiere algo y si creemos que tenemos acceso a ese algo enseguida decimos: “No te preocupes, mi hermano, que yo tengo tremendo “punch” (así se dice “palanca” en Inglés) ahí y yo te resuelvo eso”…

Usted escucha a dos compatriotas hablando y uno le dice al otro: “Chico, el mes que viene me voy de mudada para Miami”  Y el otro le responde: “Mi socio, avísame si tienes algún problema por allá, porque yo tengo una sobrina en Miami que es la peluquera de una prima de Marco Rubio”.

Y el que se va de mudada para la Florida le contesta: “Gracias, chico, pero yo tengo todo resuelto allá porque ya hablé con un íntimo amigo mío que su hijo es novio de una ahijada de la prima de la manicurista de Ileana Ros” Y el otro le dice:” ¡Wow, entonces si que te salvaste, campeón!”

Increíblemente descubrí lo que era la “palanca” desde los 13 años. En un examen en el Instituto el profesor de Geometría me suspendió dándome 59 puntos. Le enseñé la calificación a mi padre y este en lugar de regañarme me dijo: “Oh, eso no es nada Estebita, no te preocupes, que yo hablo con un amigo mío que trabaja en la oficina del Instituto, él habla con tu profesor y estoy seguro que te da el punto que te falta”. Y así fue.

La palabra “palanca” a los cubanos no nos gusta mucho utilizarla y entonces “doramos la píldora” y vamos a ver, o llamamos por teléfono, al tipo que creemos nos puede servir de “palanca” y disfrazamos eso diciendo que lo vamos a ver porque “Está muy bien relacionado, tiene muy buenos contactos y está muy bien conectado”.

Yo siempre evitaba decir en un escrito que uno de los primeros cubanos que  llegó a laborar en Radio Martí en Washington, Jorge Alberto Riopedre, era como un hermano para mí, porque sabía que me lloverian las llamadas de compatriotas que me hubieran querido utilizar de “palanca” para colocarse ellos -o sus hijos y nietos- en esa bien remunerada labor en la estación radial.

Observe usted que diez minutos después que Ángel Torres me presentó en el palco de prensa a Tom Lasorda yo intenté utilizarlo para que me sirviera de “palanca” y le hicieran una prueba y le dieran una oportunidad a mi nieto Andre Navarro para jugar pelota profesional con los Dodgers. Me preguntó distraído: “Y ¿qué edad tiene el muchacho?” Y le dije: “Bueno, ahora tiene 13 años”. Se sonrió y me dijo: “Vuelve a hablar conmigo sobre el asunto dentro de cinco años”. Al despedirme, y sabiendo cual sería su respuesta,  insistí en el tema: “Andre es mejor a la defensiva que Willy Miranda”. Y me contestó: “Todavía no ha nacido ni nacerá alguien mejor que Willie en el short stop”.

1 Comments:

At 12:22 a. m., Blogger NA said...

Un saludo para ti, amigo Pedro Pablo. Y una felicitación sincera para Esteban Fdez., maestro del costumbrismo, a quien siempre leo aquí o en otros sitios. Aprecio el humor y la brevedad de sus estampas amenas e instructivas. Y conste que no le voy a pedir ningún palancazo. jajaja Buen finde. Nicolás Águila

 

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