domingo, agosto 16, 2015

Cuba. ¿Qué dice la prensa española de la visita del Secretario de Estado John Kerry a La Habana?

 Kerry saluda a los cubanos antes de montarse en un viejo Chevrolet Impala en La Habana.


 ¿Qué dice la prensa española de la visita de Kerry?

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El País, El Mundo y ABC coinciden en que Cuba es la que sale ganando política y económicamente en este proceso de acercamiento y que no habrá cambios a corto plazo.
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Por Enrique Aguado
agosto 15, 2015

Un día después del histórico izado de la bandera estadounidense en su embajada en la Habana, la prensa española analiza la repercusión de este momento desde distintos ángulos, aunque casi todos ellos convergen en un punto: el exilio y la oposición son los grandes perjudicados.

Tanto el principal diario El País, como El Mundo o ABC, defienden a través de sus columnas de opinión o entrevistas a activistas la tesis de que es Cuba la que sale ganado política y económicamente en este proceso, al tiempo que la Casa Blanca ha dado la espalda a opositores que hasta ahora tenía como aliados.

Ninguno de ellos fue invitado a la ceremonia oficial en la embajada, aunque sí mantuvieron un breve encuentro en privado con el secretario de Estado posteriormente. Este es un repaso a lo que han dicho estos medios después de la visita de John Kerry.

En sus páginas, El País hace especial referencia a la evolución del exilio cubano en Miami, mucho menos propenso y numeroso ahora a las manifestaciones, que se ven reducidas -según este diario- a los emigrados en los primeros años de la revolución. La mayoría de los cubanos de la Florida apoya el giro diplomático de Obama, lo que avalaría el desinterés de buena parte de este grupo por la política.

En su columna de opinión “Un proceso lleno de tropiezos” cuenta además todos los esfuerzos y concesiones que ha tenido que hacer Estados Unidos durante el último año y medio hasta que ayer se reabriese por fin su embajada en La Habana. En esa misión cita dos nombres, los senadores Jeff Flake, republicano, y Patrick Leahy, demócrata, que estuvieron presentes durate el acto en el que Kerry vio cómo se izaba la bandera.

Ambos fueron clave en las negociaciones secretas que se mantuvieron entre EEUU y Cuba durante año y medio, y fueron los encargados de traer a Alan Gross desde Cuba, al que conocían muy bien después de visitarle varias veces durante sus cinco años de cautiverio en la isla.

Leahy, por su parte, fue quien gestionó también la contraparte americana, la liberación de los tres espías cubanos que demandaba Raúl Castro como condición para cualquier avance. Suya fue entre otras cosas  la gestión que permitió a Gerardo González, uno de estos espías, dejar embarazada a su esposa por inseminación artificial.

El País recuerda además que al margen de la liberación de Gross y los tres espías cubanos, hubo otros escollos que hubo que solucionar para poder avanzar, como “la imposibilidad de encontrar un banco dispuesto a gestionar las cuentas de la legación diplomática cubana en EE UU o la negativa de La Habana a dar más libertad de movimiento a los diplomáticos estadounidenses”. Si no se hubieran arreglado, posiblemente Kerry nunca hubiera viajado a La Habana”.

Sin estos acontecimientos, o que el cardenal cubano Jaime Ortega fuera invitado a una conferencia en la Universidad de Georgetown como tapadera para entregarle a Obama una carta del papa Francisco, para El País no se habría conseguido llegar a este punto en las conversaciones

Este diario publica además una entrevista con el empresario cubano afincado en Estado Unidos Hugo Cancio, quien también fue invitado a la apertura de la embajada norteamericana en La Habana. Con su revista OnCuba representa casi una excepción en los medios de la isla, ya que dirige e imprime en Estados Unidos con un equipo de redactores que trabaja dentro de Cuba y no encuentra censura para su publicación.

Cancio, que en su trayectoria profesional también fue promotor musical e incluso organizó la primera gira de Silvio Rodríguez en Estados Unidos, siente “optimismo al caminar por las calles de mi país”. Además afirma en El País sobre el exilio que “Miami es una extensión de Cuba, y fuera de la retórica de muchos años del Estado de acusar al exilio de ser la mafia de Miami, retórica que hoy ya no existe, no he conocido a ningún cubano de la isla con una opinión negativa de la diáspora”.

Sin embargo, preguntado acerca de la relación de su medio con el Gobierno cubano para poder sacarlo adelante, declara “soy respetuoso con mi país de origen y con su Gobierno. Los cambios de sistema o de ideología en Cuba corresponderían a los cubanos que viven dentro de la isla. Más allá de eso hemos tenido discrepancias, es lo normal”. Su clave, dice, es que “OnCuba no ha querido caer en el juego de ataque y contraataque. Para nosotros Cuba va más allá de un apellido que empieza por ce”.
"No esperamos milagros con el deshielo”

Por su parte, El Mundo entrevista desde Puerto Rico, donde se está celebrando el Primer Encuentro Nacional Cubano, al fundador de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Elizardo Sánchez, quien afirma que "no esperamos milagros con el deshielo de EEUU y Cuba”.

Para este histórico miembro de la oposición, "es mejor que resuelvan las diferencias por esta vía; que no hagan la guerra ni fría ni caliente", dice en relación a la nueva etapa entre los dos países, aunque también defiende que tiene que haber cambio "en el ámbito jurídico, político y económico para desmontar el modelo totalitario de Gobierno, que es la causa primera de la pobreza y de la desesperanza de la mayoría de los cubanos".

Sobre los vulneración de los derechos humanos, Sánchez afirma que "el Gobierno cubano se va a seguir resistiendo y las tensiones van aumentar", al tiempo que cree que Estados Unidos se mantendrá "fiel al compromiso histórico con la democracia y los derechos humanos. Eso no es negociable".

En una columna de opinión en El Mundo, Iván de la Nuez analiza el papel de la disidencia y el exilio en esta nueva etapa, dos frentes que a su juicio han perdido fuerza y han quedado arrinconados por los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Tanto Miami, que habría perdido peso específico como centro emisor de políticas cubanas, como la oposición interna, estarían ahora descolocados según el autor de este artículo al ver cómo “su socio principal hasta hace un año la ha dejado fuera del juego.”

Estados Unidos estaría actuando así con inteligencia en un mundo multipolar, en el que “está obligado a lidiar con el modelo chino, las teocracias árabes, el terrorismo, la Rusia poscomunista o los estados bolivarianos”. Por eso “el restablecimiento de relaciones con Cuba estaba más que cantado” dice en su columna titulada “Un tren al que subirse”.

Ha contribuido además a este acercamiento el hecho de que el Gobierno cubano se ha puesto fecha de caducidad y el “Raúl Castro ha dicho que deja la jefatura del Estado en el 2018” asegura el autor.

Por todo ello, “da la impresión de que a ese tren hay que subirse. Cuba no es la sociedad homogénea que se suele pintar. Y mientras más diversos sean los pasajeros de ese viaje, más posibilidades tendremos de que, en sus próximas estaciones, haya lugar por fin para todo lo que ha dejado pendiente la fiesta de la paz entre los dos enemigos”.
Activistas entre la resignación y la esperanza

En esa misma línea el diario ABC recoge la opinión de varios activistas que se muestran escépticos de que esta reapertura diplomática suponga la llegada de democracia. En el caso del historiador exiliado en México Rafael Rojas, opina que no va a haber cambio importantes ya que “si se hubiera introducido una reforma electoral antes de esta normalización, sí podríamos ver en el 2018 un parlamento ligeramente distinto”.

Para Ernesto Hernández Busto, fundador del blog Penúltimos Días, abrir la embajada no supone ningún deshielo, simplemente una “apuesta de Obama por normalizar la anomalía del régimen cubano, confiando en que la liberalización (económica) y el mayor intercambio (turístico) aflojará lo que parece no tener remedio”, ya que hasta ahora “sólo ha beneficiado al gobierno cubano”.

En su opinión, hasta ahora sólo se han dado dos cambios: el aumento de los que quieren salir de Cuba y las perspectivas económica de la élite militar, que es la que controla las empresas y va a beneficiarse del comercio con Estados Unidos.

La bloguera y directora del diario 14yMedio Yoani Sánchez declara por su parte en ABC que es partidaria de la reapertura porque “la anterior situación heredada de la guerra fría favorecía la política de ¨en una plaza sitiada, disentir es traicionar¨”. Ahora, según Sánchez, “terminada la rivalidad con el vecino del Norte, queda en evidencia el conflicto más importante que vive Cuba: entre su pueblo y su gobierno”.

A su juicio todo está en manos de Raúl Castro que debe ser quien haga avances en la ley electoral, permitir la existencia de otros partidos y aceptar que candidatos opositores se presenten a las votaciones.

Finalmente, el pintor y escritor cubano Juan Abreu cree que “el de Cuba es un caso sin final feliz. La duración del castrismo ha envilecido y emponzoñado no solo el pasado y el presente sino el futuro de la isla”. A su juicio, Cuba sufrirá las mismas consecuencias que se vieron en Rusia, ya que “cuando se consuma la farsa del “cambio”, votarán por los mismos asesinos y se seguirá matando a los opositores en las calles”.

La población –dice- “se contentará con el mismo gobierno de delincuentes, pero disfrazado de reformistas”. La única solución, para Abreu, será “limpiar de la geografía cubana” a toda la dinastía Castro, lo que incluye a su descendencia, para que desaparezca toda su herencia política.