lunes, abril 09, 2018

Alberto Roteta Dorado: Grupos disidentes de las FARC protagonizan acciones terroristas en Ecuador. Segunda parte. y Final

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

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Grupos disidentes de las FARC protagonizan acciones terroristas en Ecuador. Segunda parte.

Por  Dr. Alberto Roteta Dorado.
9 abril de 2018

Santa Cruz de Tenerife. España.- En el escrito precedente dedicado al polémico tema de las acciones terroristas que miembros de la guerrilla armada supuestamente desaparecida conocida como Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, precisé de manera resumida los principales hechos ocurridos en la zona fronteriza de Ecuador con el territorio colombiano.

En esta segunda parte voy a referirme a las implicaciones de un grupúsculo disidente de las FARC, que según las autoridades policiales ecuatorianas está responsabilizado con las acciones que desde el pasado 27 de enero han causado ya cuatro muertes, varios heridos y múltiples daños materiales, sin que olvidemos el secuestro a los tres integrantes del diario El Comercio, quienes desaparecieron mientras realizaban su labor periodística; así como al posible móvil que ha desencadenado estos ataques en tierras ecuatorianas. 

Como ya se sabe, Ecuador ha experimentado un giro trascendental en su política. Desde que el nuevo presidente, Lenín Moreno, tomó las riendas del poder el pasado mes de mayo en el Palacio de Carondelet resultaron patentes una serie de cambios que están favoreciendo a un país que el presidente anterior dejó inmerso en la peor situación de las últimas décadas desde el punto de vista económico, amén de la polarización extrema que en el aspecto político reinaba en la nación de Eloy Alfaro. 

Una campaña anticorrupción ha centralizado el accionar del nuevo gobierno, y esto es aplicable no solo a la “limpieza” radical que ha tenido lugar en la cúpula del gobierno  – donde un grupo de ministros y dirigentes de varios sectores han sido procesados y sentenciados por la justicia, entre los que sobresale en propio vicepresidente Jorge Glas Espinel, actualmente prisionero en Quito por sus serias implicaciones en el escándalo Odebrecht, entre otras acusaciones– sino en todas las áreas donde el delito de corrupción y la criminalidad estén presentes. 

Múltiples acciones en pos de eliminar el narcotráfico en el país han sido emprendidas por el nuevo gobierno – según el propio presidente han permitido la incautación de armas, drogas e insumos por el orden de los US$600 millones en los últimos dos años–, y al parecer este ha sido el principal motivo por el cual exmiembros de las FARC que han estado operando en el narcotráfico en la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador se han pronunciado contra las autoridades ecuatorianas, acudiendo a actos de carácter terrorista como la explosión del coche bomba el 27 de enero, hecho que iniciara la serie secuencial de acontecimientos que han estado ocurriendo en varias comunidades de la provincia de Esmeraldas en la costa ecuatoriana.


Varias acciones terroristas por parte de un grupo disidente procedente de las FARC han tenido lugar en la región fronteriza entre Ecuador y Colombia como muestra del desacuerdo de los narcoguerrilleros con el gobierno ecuatoriano que hace amplios operativos para frenar el narcotráfico en la región. 

La proliferación de este tipo de bandas alcanzó mayor relevancia a partir de febrero, al extremo que el general de división Edison Narváez, describiera la situación en la frontera como un punto difícil, y relacionara los hechos con los problemas derivados a partir de las negociaciones para el proceso de paz en Colombia. 

Desde el 2012 Colombia recuperó su protagonismo como el mayor productor de coca en la región y uno de los principales del mundo, puesto que le había quitado Perú. Con la firma del tratado de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, el gobierno de Juan Manuel Santos descuidó el control que ejercía sobre las plantaciones de coca, lo que ha favorecido que grupos criminales armados, bandas de narcotraficantes y de paramilitares tomaran las riendas del control de lo que puede ser considerado como el epicentro mundial del narcotráfico.
Las FARC, hasta cierto punto, ejercían una labor de control en la parte colombiana sin que les interesara una confrontación con el ejército ecuatoriano, algo que ha sido violado por parte de las bandas delictivas armadas en el presente.


La mayoría de los cultivos de coca se encuentran justo en la frontera con Ecuador, exactamente en los departamentos colombianos de Nariño y Putumayo, desde los cuales se pasa a territorio ecuatoriano en la provincia de Esmeraldas, donde han tenido lugar los actos delictivos y terroristas de los últimos meses.

Actualmente hay 12.000 efectivos desplegados en los poblados fronterizos con Colombia y se incrementarán las acciones para garantizar el control de la situación y el combate contra el narcotráfico, mientras que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pidió convocar inmediatamente a la Comisión Nacional Bifronteriza para garantizar una mejor coordinación de las acciones emprendidas por ambos países.

¿Qué es el Grupo Armado Organizado Residual, GAOR, y quién es el “Guacho”?

El nombre de Walter Arisala Vernaza, mejor conocido como "Guacho" se reitera en cualquier publicación consultada que trate el asunto de los ataques en Ecuador. El "Guacho", es un exguerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, de origen ecuatoriano. Es buscado también del otro lado de la frontera, donde se ofrece una recompensa de 300 millones de pesos colombianos (poco más de US$100.000) por su captura.

Su separación de las FARC tuvo lugar a raíz del proceso de paz para formar un grupo criminal integrado por unos 50 hombres  –aunque algunos estiman su fuerza actual en unos 250 efectivos–, al que ha llamado Frente Oliver Sinisterra en honor a un fallecido cabecilla de las FARC; aunque en el Ecuador se les conoce de manera general a todo grupo disidente de las FARC como Grupo Armado Organizado Residual, GAOR, entre los que además se destacan las Guerrillas Unidas del Pacífico que actúan en la zona más cercana a la costa de la frontera, según se estima con fines más de narcotraficantes que políticos. 

De acuerdo con las declaraciones del ministro de defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, Guacho no puede ser considerado como un gigante dentro de los narcoguerrilleros, sino como un bandido criminal con algunos recursos del narcotráfico que será neutralizado en breve, ya sea por parte de las autoridades colombianas o por el bando ecuatoriano. 

Así andan pues las cosas en la zona fronteriza entre Colombia y Ecuador, aunque al parecer, si de fronteras se trata todos se han concentrado en el conflicto generado en la de México y Estados Unidos en los últimos días con la invasión de ilegales procedentes de Centroamérica y la resistencia que pretende hacerles Donald Trump, con lo que se ha olvidado un conflicto de carácter trascendental en nuestra región, conflicto que demuestra una vez más que las FARC, independientemente de cualquier acto, tratado, acuerdo, o firmas, siguen haciendo de las suyas, y que lucharán por tal de mantener el protagonismo en el narcotráfico mundial. 

Dos advertencias necesarias a modo de recordatorio.

Primera. Un porciento considerable de la población colombiana ha estado apoyando a Gustavo Petro durante su campaña electoral para la presidencia de Colombia. Recordemos que este señor fue miembro activo de las FARC, y aunque es cierto que fue en el pasado, también es cierta la idea de que “árbol que nace torcido jamás su tronco endereza”. Hechos como estos que están teniendo lugar en Ecuador – independientemente de los miles de desaparecidos, asesinados, violados, obligados a desplazarse, entre otras acciones– demuestran el grado de criminalidad de esta organización de postura izquierdista a la que Gustavo Petro perteneció, la cual, lamentablemente, luego del acuerdo de paz está participando en la vida política de Colombia. 

Segunda. El dictador Raúl Castro en marzo de 2017 ofreció 500 becas para estudiar medicina a los ex guerrilleros de las FARC, cifra que se duplicó toda vez que el gobierno colombiano cedió las otras 500 plazas otorgadas por el gobierno cubano al estado de Colombia. En agosto de 2017 ya habían llegado a La Habana 200 ex guerrilleros criminales narcotraficantes para comenzar sus estudios en el curso regular que se inició en septiembre. Dicho gesto, más que una acción solidaria deberá considerarse como una muestra de complicidad del régimen cubano con la criminalidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC.   
Final.