miércoles, agosto 29, 2018

Dimas Castellanos desde Cuba: La inviabilidad del partido único en Cuba


 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Varias observaciones: 

  • En una  sociedad bajo un régimen totalitario, como el Castrista,  hay que ESCUDRIÑAR  todas las fuentes  de información posible acceso.
  • El Presidente Gerardo Machado y Morales no impuso el llamado  cooperativismo: fueron los partidos políticos  los que ante la popularidad que tenía  Machado en ese momento, decidieron  unirse a él  ya que  sabían  que no tendrían  buenos resultados en las elecciones como oposición.
  • Yisell Rodríguez escribió: "Bajo el dominio yanqui, el pluripartidismo ganó protagonismo, pero en las elecciones de 1901, sólo podían votar los mayores de 21 años que supieran leer y escribir y poseyeran bienes superiores a los 250 pesos". Sin embargo, no aclara, O NO SABE,  que esos requisitos SÓLO  fueron válidos para las ELECCIONES MUNICIPALES, no así para las ELECCIONES GENERALES  de 1901 para las cuales no hubo restricciones financieras ni de saber leer o escribir.
  • En la etapa republicana de Cuba  y en lo referente a la economía en 1958,  menos del 5% de la economía cubana estaba en manos de ciudadanos de los EE;UU., mientras que aproximadamente el 85%  estaba en manos cubanas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero de 1958 (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro En el último año de aquella República de Ramiro J. Abreu. En la rama azucarera los cubanos eran los dueños de aproximadamente el 60% de la producción de azúcar; el casi 40% que estaba en manos norteamericanas podemos verlo desde diferentes perspectivas; una de ellas, raramente abordada, era la de ser un fuerte baluarte en el mercado consumidor norteamericano a favor de toda el azúcar producida en Cuba, pues garantizaba unos poderosos aliados: los intereses de los productores norteamericanos de Cuba,  frente a los productores de azúcar  de remolacha  producida en los EE.UU.
 La verdad  es difícil  de ocultar en economia salvo que se falseen descaradamento los datos, lo cual no sucedía en la República de Cuba anterior  a la llegada del Castrismo  en enero de 1959 por existir en Cuba  una oposición política a los gobiernos de turno, libertad de prensa, libertad de imprenta, un Estado de Derecho, etc.  Dos fuentes, con perspectivas diferentes,  para  profundizar en la economía cubana  de los años 50 son los libros:
“La aventura cubana.” (Artes Gráficas Edic. SA. Madrid, 1977) del economista boliviano  Julio Alvarado que trabajó en el Banco Nacional.
¨La Economía Cubana en la Década del 50¨ del economista cubano Ismael Zuaznábar (Ciencias Sociales, La Habana, 1990)
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Tomado de http://www.diariodecuba.com

La inviabilidad del partido único en Cuba

Por Dimas Castellanos
La Habana
29 de Agosto de 2018

Llama la atención que el Partido Comunista de Cuba, tras casi seis décadas de ser la única asociación política permitida, haya dedicado un artículo, el pasado sábado 25 agosto en el diario Granma, a explicar "los fundamentos que llevaron a la decisión de un partido único". La tarea estuvo a cargo de Yisell Rodríguez, quien enumeró "cinco razones que demuestran la inviabilidad del puripartidismo en Cuba", de las cuales me referiré a cuatro.

La primera

"Las asociaciones políticas existentes hasta 1899 carecían de programas para solucionar los problemas del país. Los dos grandes partidos políticos surgidos tras el fin de la guerra de los Diez Años rechazaban la independencia. Y en el período neocolonial, el 60% de los fraudes eran realizados durante los escrutinios..."

Nada de lo expuesto demuestra la inviabilidad del pluripartidismo y mucho menos que con el unipartidismo hubiera resultado diferente. Gerardo Machado, aunque no pretendió declarar irrevocable su modelo, sí intentó realizar el sueño totalitario de unificar los partidos en uno solo: en el suyo. Aunque no lo realizó, logró unir tres de ellos: un récord para la época y un antecedente del actual unipartidismo.

La segunda

"Bajo el dominio yanqui, el pluripartidismo ganó protagonismo, pero en las elecciones de 1901, sólo podían votar los mayores de 21 años que supieran leer y escribir y poseyeran bienes superiores a los 250 pesos".

Los derechos se van adquiriendo mediante las luchas. Las elecciones de 1901, en la que se excluyeron del voto a los analfabetos y a los más pobres, se promulgaron en condiciones difíciles y bajo la ocupación extranjera. Sin embargo, la Constitución de 1940, en otras condiciones refrendó con el artículo 20 la "igualdad de todos los cubanos ante la ley", y con el artículo 97 estableció "el sufragio universal, igualitario y secreto". La forma en que Yisell Rodríguez plantea en Granma el problema parece indicar que si en 1901 hubiera existido el unipartidismo, los menores, analfabetos y más pobres habrían tenido derecho al voto.

La tercera

"En las 'elecciones libres a las que tenían derecho los cubanos, se priorizaba el fraude y el pluripartidismo no era garantía de democracia' y los extranjeros ostentaban en sus manos el 75% de las capacidades productivas del país".

El pluripartidismo no es garantía sino requisito y resultado de la democracia, algo inexistente en los regímenes de partido único. Acerca del 75% de las capacidades productivas del país en manos extranjeras, se omite que la Constitución de 1940 propició a los cubanos ocupar la dirección de empresas, recuperar dos tercios de la industria azucarera, fomentar la industrialización y ubicar a Cuba entre los tres países de la región con mayor estándar de vida.

La cuarta

"Se alimentó la corrupción política y administrativa".

La existencia de la corrupción política y administrativa no prueba la inutilidad del multipartidismo. Hubo políticos corruptos, como también hubo hombres que podían o no estar equivocados, pero eran honestos: Tomás Estrada Palma, el primer presidente republicano; Supervielles, alcalde de La Habana en los años 50 que se suicidó por no poder cumplir el compromiso de dotar de agua a la ciudad, y Eduardo Chibás, que según sus propias palabras, entróa la política tildado de millonario y salió  más pobre de lo que entró.

Más difícil es combatir la corrupción con un solo partido, como lo demuestra la lucha en la Cuba de hoy, donde la corrupción se salió del cauce político y administrativo para devenir corrupción generalizada con el unipartidismo.

A manera de cierre

Los partidos políticos son asociaciones de una parte, no de toda la sociedad. En la historia, cada persona o grupo ha creado un partido para representar sus intereses. En 1878 en Cuba se crearon el Partido Unión Constitucional y el Partido Liberal; el primero representaba el sentimiento de los españoles, el segundo el de los cubanos. A finales del siglo XIX, junto a otros, existían el Partido Autonomista y el Partido Revolucionario Cubano; uno era exponente de las ideas autonomistas, el otro del independentismo. En 1899 se creó el Partido Socialista Cubano porque los intereses de los obreros no estaban representados en los partidos existentes. En 1947 Eduardo Chibás fundó el Partido Ortodoxo porque el Partido Auténtico no satisfacía a parte de sus miembros. Fidel Castro, después del asalto al Cuartel Moncada, fundó el Movimiento 26 de Julio, ya que sus ideas insurreccionales no tenían cabida en las asociaciones cívicas.

¿Cómo era posible representar en un solo partido las ideas de los peninsulares y los cubanos, de los autonomistas y los independentistas, de los obreros y de los burgueses, de los ortodoxos y los auténticos, de los que estaban por la lucha armada o por la lucha cívica? La conversión de una parte en representante del todo constituye una negación de la libertad política. Para que ocurra, antes hay que emplear la fuerza para destruir los demás partidos políticos o subordinarlos.

Como todos los fenómenos y procesos sociales están relacionados, cuando eso ocurre, generalmente se acompaña con el monopolio de la economía, de lo cual surge el modelo totalitario "perfecto", con el inconveniente de que la sociedad comienza a retroceder, porque la libertad es el combustible del progreso.