lunes, agosto 20, 2018

Nicolás Águila: Un hijacker 'tupamaro'


Un hijacker 'tupamaro'

Por Nicolás Águila
Madrid
19 de agosto de 2018

Mientras yo me vestía Óscar y el Rolo me esperaban en la sala. Óscar era nuevo en la pandilla. Un colombiano que había caído de flai en Cumanayagua al casarse con una muchacha del pueblo. Vivía por la libreta como un cubano más y hasta vestía las confecciones cheas del Mincín. Nadie hubiera dicho que era extranjero a no ser por su acento y su estampa de forastero. Más que un Colombian boy parecía un yuma. Era alto y de ojos azules y, para remachar, llevaba un apellido inglés. Se identificaba como Óscar Smith, seguramente el nombre de guerra que le pusieron los esbirros de Barbarroja, pero a esa conclusión no llegaría sino mucho después.

La vieja les llevó café y volvió haciéndose cruces.

--¿Qué van a hacer ustedes?"-- me preguntó nerviosa.

--Vamos a las Cuatro Esquinas a tomar cerveza, Mama.

--¿Tú no sabes que el muchacho más alto, el de los ojos claros, es un tupamaro?

--Pero si Óscar es colombiano y los tupas son uruguayos.

--Tupamaro o guerrillero, me da igual. Es un aventurero, un tipo peligroso vaya. Fíjate que vino a Cuba en un avión que secuestró a punta de pistola. Y por eso le dicen jaiyáker o algo así.

--No me digas. ¿Y cómo es que tú sabes eso?

--Él y otros dos secuestraron el avión, según cuenta Yoya, la del centro telefónico, que está en todas. Eso lo sabe todo el mundo menos tú, que te pasas la vida en La Habana y, como vienes al pueblo solo por unos días, ni te enteras de lo que pasa aquí.

--Y Rolo ¿es también un tupamaro?

--Déjate de cosas. A Rolandito lo conozco de niño. Es el hijo de Angelita y no sería capaz de desviar ni la guarandinga que va para Manicaragua. Ni siquiera el carretón del Mocho. Es un buen muchacho. Muy culto y respetuoso, por cierto.

Me dejó pensando la pura. Verdad que en un pueblo chiquito se sabía todo, pero a veces los rumores eran exagerados. Quería comprobar la información y a la primera perga le pregunté a Óscar de qué parte de Colombia era. "¿Yo? Paisa y a mucha honra... Soy de Antioquia, la región donde se habla el mejor español de América Latina", me respondió entre ingenuo y vanidoso.

No estaba en mi plan herirle el orgullo patrio o lingüístico, pero le dije que a veces no entendía bien su español modélico de la tierra de los paisas. Óscar se rio y me empezó a hablar con nostalgia de la bandeja paisa, un plato suculento que desentonaba en medio de las penurias cubanas cada día mayores.

Yo iba a seguir con el interrogatorio, pero en eso Rolo se sacó del bolsillo el último poema que había escrito y ya sabes cómo son de impertinentes los poetas municipales. Se puso a leerlo con voz impostada de intelectual con faringitis crónica. Comenzaba más o menos así, como un versículo bíblico: "Los que van ya no van y los que vienen no se quedan". Por suerte no era un poema largo y terminó pronto.

Ya íbamos por la tercera perga de cerveza cuando se nos unió Miguelito con su guitarra, Luisito y otro más, y empezaron a cantar canciones del pop español. Óscar se alegró como un niño y en cuanto tuvo un chance nos disparó emocionado su himno nacional: "'Se va el caimán, se va el caimán, se va para Barranquilla". Eso parecía confirmar que efectivamente era colombiano, pero por si acaso le hice luego una pregunta de comprobación. "¿Dónde está la múcura?", le pregunté de sopetón y me respondió en el acto: "La múcura está en el suelo". Ya no me cabía ninguna duda. Era un colombianito, de múcura y caimán para Barranquilla.

Faltaba la pregunta clave, la decisiva, para llegar al fondo de la cuestión. Tuve antes que darle un manotazo al Rolo, que ya iba a sacar otro poema sobre los sobrevivientes de la zafra del 70. Le hice un guiño, claro, como indicándole que se trataba de una cuestión vital.

Prendí un popular superfino sin filtro y recurrí a toda mi escasa diplomacia para abordar el asunto de la manera más discreta e indirecta posible.

--Me enteré de que viajaste a Cuba sin pagar pasaje, ¿no es así?

Óscar desplegó una sonrisa de secuestrador con patente de corso y en un inglés con acento paisa me despejó todas las dudas:

--I'm a hijacker, brother, you know.