miércoles, enero 09, 2019

Fragmentos de algunas de las mentiras dichas por Fidel Castro Ruz el 8 de enero de 1959 a su llegada a La Habana

Las palabras en letras no cursivas son del Bloguista de Baracutey Cubano.



Un gran timo: La ¨puesta en escena¨ de las palomas encima de Fidel Castro el 8 de enero de 1959 cual si fuera  un bendecido por el Espíritu Santo  o el enviado de la paz,  así como la irresponsabilidad y  adulonería  de gran parte de la prensa cubana en convertirlo  en el Héroe Nacional merecedor del ¨Honor y la Gloria¨ y tratándolo y hasta  dibujándolo como un Cristo Redentor  fue aprovechado por Fidel Castro Ruz para  mentir y decir que con 12 hombres (como si fueran los 12 apóstoles de Cristo) comenzó   convencido que ganaría  la lucha por la libertad de Cuba. Fidel mentía:

 En primer lugar porque sin  la lucha en las ciudades y pueblos y la ayuda en hombres y pertrechos que  provenían de las ciudades y los pueblos,   no hubiera podido sobrevivir él y sus hombres, además del hecho  que hubo otras organizaciones (casi siempre ninguneadas) que también luchaban   tanto en el campo como en las ciudades cubanas en contra del régimen de Batista enfréntándose a la Policía Nacional,  que era el servicio armado más combativo por parte del régimen del Presidente Batista. Algunas de esas organizaciones  fueron: el Directorio Estudiantil,  la Organización Auténtica, la Triple A, el II Frente del Escambray, la Resistencia Cívica, etc. Debo señalar además,  que la vertiente ¨del llano¨ del Movimiento 26 de Julio  fue durante mucho tiempo independiente de la vertiente ¨de la montaña¨ de dicho movimiento comandada por Fidel Castro.

En segundo lugar porque en la guerrilla de Fidel Castro NUNCA HUBO 12 HOMBRES.

Tomado de http://www.granma.cu


Después del desembarco
De Alegría de Pío a Cinco Palmas
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20 DE DICIEMBRE

El día 20 acuden a entrevistarse con Fidel diversos campesinos de la zona comprometidos con el Movimiento, encuentro que Raúl comenta con las siguientes palabras:

Tienen una organización bastante buena y estamos perfeccionándola, sobre todo los enlaces y el espionaje. Cualquier movimiento en todos estos alrededores nos es inmediatamente comunicado.

Todo el día los nueve combatientes se mantienen en espera de la llegada del grupo de Almeida. Por la noche Fidel decide mudar el campamento para el cafetal que está detrás del campo de caña. Raúl concluye sus anotaciones de ese día con las palabras:

Después de hacer todas las comidas, además de caña, cuando lo deseáramos, partimos para un cafetalito cercano que a dos metros no se veía nada. Por la noche nos llevaron una cena de queso, galleticas, leche condensada y maltina.

21 DE DICIEMBRE

En la madrugada del día 21 se produce el tan esperado encuentro de los combatientes del grupo de Almeida con Fidel y los demás expedicionarios. Ya son quince los sobrevivientes del "Granma" que se han reunido para continuar la lucha: Fidel, Raúl, Almeida, Che, Camilo, Ramiro, Ciro Redondo, Faustino Pérez, Efigenio Ameijeiras, René Rodríguez, Universo Sánchez, Calixto Morales, Pancho González, Reynaldo Benítez y Armando Rodríguez. Rafael Chao, del grupo original de Almeida, anda con Guillermo localizando armas, y otros dos —Calixto García y Carlos Bermúdez— están en Manacal esperando la orden de Fidel para incorporarse. Hay más expedicionarios en camino, que se unirán varios días después.

Para leer sobre los integrantes del grupo de Fidel y del grupo de Raúl, pueden leer:
 Al final de este post  Carlos Franqui explica el porqué escribió El Libro de los Doce, y hace la aclaración que sus doce no son los doce de Fidel Castro.
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Tomado de http://www.cuba.cu/gobierno/discursos

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, A SU LLEGADA A LA HABANA, EN CIUDAD LIBERTAD, EL 8 DE ENERO DE 1959.

Fragmentos

1) Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario.  Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.

Veamos otro ejemplo:   lo que dijo Fidel  tres años después  en un discurso en la finca El Chico el 12 de diciembre de 1961:  
  • Ya en el futuro tendremos leche que va a sobrar, pero ahora hay que lograr la producción máxima.
  • El renglón de la economía nacional —óiganlo bien— donde tiene un porvenir más inmediato el país y una de las posibilidades de desarrollos mayores, es la ganadería; el artículo que más falta en el mundo no es el azúcar, no es el café.  El artículo que más falta en el mundo es la carne.  Y a medida que los pueblos desarrollan su economía y tienen más ingresos, es cada vez mayor la demanda de carne en el mundo.  Ya no se trata solo de satisfacer nuestras necesidades —que tenemos que lograrlo rápidamente—; se trata de desarrollar un renglón de la economía, que tiene posibilidades de exportación fantásticas; más que la caña y más que otros muchos renglones, que cualquier otro renglón de la agricultura.
  • ¡El porvenir está en la ganadería!, y les voy a dar un ejemplo:  el total de la caña que se corta en Cuba, económicamente, su valor no alcanza a los 400 millones de pesos:  unos 350 millones  —fíjense—, ¡sin embargo, vivimos de eso!
  • Bien, para el año 1970, es decir, dentro de unos nueve años, podemos estar en condiciones, si le dedicamos a la ganadería toda la atención, si logramos romper el espíritu rutinario y la ignorancia de mucha gente; si logramos liquidar la “cachaza” de muchos administradores de granjas, de cooperativas y de funcionarios de distintos tipos; si logramos que la gente se meta en el cerebro, sobre todo la gente del campo, estas posibilidades; si trabajamos sistemáticamente y constantemente; si logramos que las ORI de todas las provincias, y de todos los municipios, y los JUCEI de todas las provincias y de todos los municipios, y el INRA, y el consolidado de la carne contribuyan con verdadero interés a este plan, para el año 1970 el valor de la producción de carne y leche para nuestro país puede alcanzar la cifra de 800 millones de pesos (APLAUSOS).
  • Es decir, 100 millones más que el doble del valor actual de toda la caña, y vivimos de la caña.  Piensen lo que va a significar de auge económico, de elevación del estándar de vida del pueblo, que logremos en la ganadería —uno de los tantos renglones, claro que tenemos que desarrollarlos todos—, que un solo renglón de la agricultura alcance en menos de 10 años 100 millones de pesos más que el doble del valor actual de la caña.  Eso creo que lo comprende cualquiera, ¿verdad?, cualquiera comprende que eso significa un verdadero porvenir.
 2) Lo primero que tenemos que preguntarnos los que hemos hecho esta Revolución es con qué intenciones la hicimos; si en alguno de nosotros se ocultaba una ambición, un afán de mando, un propósito innoble; si en cada uno de los combatientes de esta Revolución había un idealista o con el pretexto del idealismo se perseguían otros fines; si hicimos esta Revolución pensando que apenas la tiranía fuese derrocada íbamos a disfrutar de los gajes del poder; si cada uno de nosotros se iba a montar en una “cola de pato”, si cada uno de nosotros iba a vivir como un rey, si cada uno de nosotros iba a tener un palacete, y en lo adelante para nosotros la vida sería un paseo, puesto que para eso habíamos sido revolucionarios y habíamos derrocado la tiranía; si lo que estábamos pensando era quitar a unos ministros para poner otros, si lo que estábamos pensando simplemente era quitar unos hombres para poner otros hombres; o si en cada uno de nosotros había verdadero desinterés, si en cada uno de nosotros había verdadero espíritu de sacrificio, si en cada uno de nosotros había el propósito de darlo todo a cambio de nada, y si de antemano estábamos dispuestos a renunciar a todo lo que no fuese seguir cumpliendo sacrificadamente con el deber de sinceros revolucionarios (APLAUSOS PROLONGADOS).  Esa pregunta hay que hacérsela, porque de nuestro examen de conciencia puede depender mucho el destino futuro de Cuba, de nosotros y del pueblo.


La fortuna y el paraíso secreto de Fidel Castro revelados por su ex guardaespaldas


Algunas  casas de uso exclusivo de Fidel Castro. El invitado,  Roberto Hernández del LLano,   fue Mayor de la  Contrainteligencia dentro de la Inteligencia Castrista y se ocupaba del reclutamiento para el Castrismo  de personas  pertenecientes a los  servicios de Inteligencia y Contrainteligencia de otros países.



 3) Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos.  Nadie quería la paz a otro precio, porque Batista hablaba de paz, hablaba de orden, y esa paz no la quería nadie, porque hubiese sido la paz a costa del sometimiento.

Tiene hoy el pueblo la paz como la quería:  una paz sin dictadura, una paz sin crimen, una paz sin censura, una paz sin persecución (APLAUSOS PROLONGADOS).

Tomado de http://www.fhrcuba.org/es/2018/02/prisiones-en-cuba/



 

Cuba, país con mayor población penal en Latinoamérica

En 1959 Cuba tenía 14 prisiones, y hoy pasan de 200, según informó del 13 de diciembre de 2013, Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).  El 25 de abril de 2016 esa entidad estimó una población penal en la isla de entre 60,000 y 70,000 reclusos, incluyendo presos comunes y de conciencia.

Estadísticas del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicadas por Martí Noticias el 2 de junio de 2016,  mostraron que con 510 personas encarceladas por cada 100,000 habitantes, Cuba es el país con mayor proporción de presos en América Latina. Y era el sexto a nivel mundial en 2013, según reveló el Centro Internacional para el Estudio de las Prisiones (CIEP), con sede en Londres, el 16 de diciembre de ese año.

4) Creo que si hicimos un ejército con 12 hombres, y esos 12 hombres hoy estén al frente de los mandos militares, creo que si enseñamos a nuestro ejército que a un prisionero jamás se asesinaba, que a un herido jamás se abandonaba, que a un preso jamás se golpeaba, somos los hombres que podemos enseñar a todos los institutos armados de la República las mismas cosas que enseñamos a ese ejército (APLAUSOS).  Para tener unos institutos armados donde ni uno solo de sus hombres vuelva jamás a golpear a un prisionero, ni a torturarlo, ni a matarlo (APLAUSOS).  Y porque, además, podemos servir de puente entre los revolucionarios y los militares decentes, los que no han robado, ni han asesinado, porque esos militares, los que no han robado y los que no han asesinado, tendrán derecho a seguir perteneciendo a las fuerzas armadas (APLAUSOS); como también les digo que el que haya asesinado, no lo salva nadie del pelotón de fusilamiento (APLAUSOS PROLONGADOS).

 

 
Desde  antes del triunfo de la Revolución ya se fusilaba en la Sierra Maestra y hasta el día de hoy se sigue asesinando, INCLUYENDO MUJERES , en las cárceles, centros de detención, etc. de manera extrajudicial por las fuerzas armadas represivas Castristas.


4) Hoy yo quiero advertir al pueblo, y yo quiero advertir a las madres cubanas, que yo haré siempre cuanto esté a nuestro alcance por resolver todos los problemas sin derramar una gota de sangre (APLAUSOS).  Yo quiero decirles a las madres cubanas que jamás, por culpa nuestra, aquí volverá a dispararse un solo tiro...

Más adelante dice Fidel Castro:

Nadie piense que vamos a caer en provocaciones, porque estamos demasiado serenos para caer en provocaciones, porque tenemos unas responsabilidades muy grandes para precipitarnos nunca en tomar medidas, ni en hacer alardes ni cosa que se parezca, y porque estoy muy consciente de que aquí hay que agotar siempre —y agotaré siempre— todos los medios persuasivos, y todos los medios razonables, y todos los medios humanos para evitar que se derrame una sola gota de sangre más en Cuba..
 

 
 Oficial José Castaño, fusilado en 1959 sin ser vinculado a ningún crimen del régimen de Batista

 
Lázaro Sevilla, Lorenzo Copello y Jorge Martínez 

Abogado de fusilados denuncia al gobierno cubano


Trabajo no conluido de Cuba Archive o Archivo Cuba




5) Lo que yo he dicho en otra parte:  nadie vaya a creer que las cosas se van a resolver de la noche a la mañana.  La guerra no se ganó en un día, ni en dos, ni en tres, y hubo que luchar duro; la Revolución tampoco se ganará en un día, ni se hará todo lo que se va a hacer en un día. 


6) Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión —en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres—, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!


 Festejos en Miami  al conocerse la muerte de Fidel Castro Ruz; cuando llegue la libertad y la democracia a Cuba los festejos serán los más multitudinarios y sinceros que se hayan visto en toda la historia  cubana.

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¿Dijo Fidel 'Voy bien, Camilo'?
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 De cómo una frase apócrifa pudo contribuir a dar una imagen de humildad del muy megalómano Fidel Castro.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
 Los Ángeles
28 Oct 2013
Al cumplirse 54 años de la misteriosa desaparición de Camilo Cienfuegos es buena la ocasión, no ya para evocar  lo que todo parece indicar fue un asesinato político, sino para contribuir a desmitificar la célebre frase "¿Voy bien, Camilo?", atribuida a Fidel Castro y que en verdad él no pronunció.
La noche del  8 de  enero de 1959 estaba yo junto a mi familia viendo en la TV lo que podría considerarse el "discurso de la victoria rebelde"  desde  el campamento militar de Columbia, madriguera del recién derrocado dictador Fulgencio Batista. Horas antes de ese mismo día Fidel había hecho su entrada en La Habana, luego de recorrer  durante seis días el país en una caravana que se trasladó por la Carretera Central desde Santiago de Cuba hasta la capital de la nación. El flamante líder revolucionario  había comenzado su esperada alocución  después de que otros oradores hicieran uso de la palabra.
Por aquellos  tiempos era usual que en  los receptores de TV la imagen de pronto comenzara a oscilar, lo cual se controlaba con un botón que el aparato tenía para ese inconveniente tecnológico. En un momento en que dicho problema  se presentó en el televisor de mi casa, me levanté  y fui a accionar el botón mencionado.  Cuando estaba en esa misión,  con mi oído pegado a la bocina por la que salía el audio del  telereceptor, escuché claramente:  "¿Se oye bien, Camilo?"
Me pareció lógica la pregunta, pues había dificultades con los altavoces colocados en el lugar, y una parte del público y algunos oficiales del Ejército Rebelde ubicados detrás de donde estaba el orador se quejaban: "No se oye, Fidel". Y Camilo, colocado detrás de Castro hacia un lado, a veces le decía algo, probablemente para comunicarle que no se oía bien lo que decía.  Fidel entonces se acercaba más el micrófono.
Si Camilo fungía como "representante" del público que se quejaba de que no oía bien y él mismo tampoco  escuchaba  con claridad el discurso, bien podía ser también el legendario guerrillero quien le confirmase a Fidel si ya se oía bien cuando él se acercó más el micrófono. Eso explicaba que se dirigiera a Camilo, a lo que el  Héroe de Yaguajay  seguramente respondía si se oía bien, o no.
Al otro día, 9 de enero, en la prensa escrita se  publicó como titular de una nota informativa sobre el discurso de Fidel la frase "¿Voy bien, Camilo?", y también la supuesta respuesta de Camilo, que una mezcla de fantasía con el hecho de que los altoparlantes no dejaban escuchar bien el discurso convirtieron en otra frase mitológica:  "Vas bien, Fidel".
Al ver aquello publicado  me quedé estupefacto. ¿Fue víctima aquel  reportero  de las dificultades técnicas con el audio local y creyó escuchar otra cosa?  ¿Fui yo quien oyó mal? ¿Le preguntó Fidel primero a Camilo si se oía bien,  y después si era correcto lo que estaba diciendo?
Ante mis dudas esa mañana comenté el asunto con varios amigos y familiares. Todos me confirmaron que Fidel le preguntó a Camilo  si se oía bien, pues había problemas con los altoparlantes.
Humildad caída del cielo
Ya publicada en la prensa,  la frase gustó mucho y Fidel convenientemente nunca aclaró que no era eso lo que él  había dicho. El astuto comandante se dio cuenta de que aquella supuesta consulta suya a Camilo expresaba  una humildad que él  por naturaleza no poseía. El hombre más prepotente y seguro de sí mismo en el planeta jamás la habría hecho, pero aquella inesperada "virtud" caída del cielo por error  le venía como anillo al dedo para proyectar  una imagen de hombre modesto, sencillo, de un demócrata que no se consideraba a sí mismo superior a los demás o un sabelotodo, y que estaba dispuesto a consultar decisiones de gobierno.
Pero quienes conocen la personalidad de Castro saben que él jamás preguntaría a nadie si lo que hace o dice es correcto, o no. Nunca lo hizo, ni lo hará.  El  se percibe a sí mismo como un "iluminado". Todo lo que él dice o hace no solo es siempre lo adecuado, sino lo óptimo, lo más sabio que se le puede ocurrir a nadie sobre la Tierra.
Evidentemente los reporteros de prensa y el público asistente no estaban al tanto de que aquel encendido orador padecía —y padece— de un  go tan colosal que luego lo convirtió en el estadista más autosuficiente y soberbio en la historia de las Américas. La megalomanía de Castro —patología que tiene tan pronunciada como la de Napoleón o Hitler—  es tal que el escritor Gabriel García Márquez ha contado que cuando él jugaba a las damas con el Comandante y este perdía la partida no lo dejaba levantarse del asiento e irse hasta que el Gabo perdía.  O sea, Fidel no puede dejar de vencer ni en un simple juego de entretenimiento.
Además, suponiendo que Castro hubiese sido un hombre de gran humildad, tampoco habría consultado tantas veces si estaba diciendo lo correcto, pues habría dado una imagen muy negativa de una persona insegura de sí misma, incapaz de dirigir el país.
Por el contrario, el Comandante pronto se autoerigió en el  mejor experto agrícola y pecuario de Cuba,  el más talentoso genetista (recordemos las vacas híbridas F-1), el estratega infalible en materia económica, militar, geopolítica,  social,  y la voz suprema del Tercer Mundo, etc.
Un titular  impactante
Es muy probable que lo que ocurrió aquel 8 de enero fue que el reportero que redactó la nota sobre el discurso, o escuchó mal de verdad, o  creó  una frase parecida pero muy  simbólica para destacar  en un título impactante, poético y sugerente,  el  inicio de una nueva era de democracia en Cuba.
Cabe la posibilidad, sin embargo, de que unos oyéramos una cosa y otros escucharan otra. Sin embargo, son varias las razones que inclinan la balanza en favor de la pregunta sobre los altoparlantes de Columbia.
Hay una versión del discurso del equipo de taquigrafía del Gobierno que se supone fue tomada de la grabación original —que ha sido publicada más de una vez en los medios cubanos (se puede leer en internet) y en la cual aparece solo una vez la frase "¿Voy bien, Camilo", y el público exclama "¡Viva Camilo!". 
Esto niega que Camilo respondió "Vas bien, Fidel". En cuanto a la frase como tal,  dicha versión taquigráfica no es confiable. Si Castro se aprovechó de un error o confusión para presentarse como modelo de modestia,  así con esa "grandeza" humana debe aparecer su gesto en esa versión gubernamental.
La única forma de saber si la mítica frase se dijo o no sería oír la grabación original. Pero en 54 años jamás se ha podido escuchar esa grabación, al menos que yo recuerde. Ello revela que, o ya no existe dicha grabación, o que fue borrado el momento preciso en que Fidel le hace la pregunta a Camilo,  para no desnudar el fraude.
Yo me remito a lo que escuché nítidamente aquella noche,  junto a la bocina del televisor.
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Tomado de https://www.letraslibres.com/mexico/entrevista-carlos-franqui

Entrevista con Carlos Franqui

 Por Ricardo Cayuela Gally
30 Noviembre 2006 

 (En la foto  escriben Antonio Hart cuando realmente es Armando Hart)

¿Por qué posteriormente se crea el mito de “los doce”? Porque Fidel Castro tenía un conflicto con el movimiento clandestino muy grave: después del fracaso de la huelga general de abril de 1958, mandó intervenir el movimiento de las ciudades, y a la victoria prácticamente lo disolvió. Entonces creó el “mito de los doce” como los únicos responsables del triunfo, a pesar de que en Santiago de Cuba había dicho que esa guerra la había ganado el pueblo. Porque es verdad: la nuestra no fue una victoria militar, fue una victoria por rendición del ejército, porque al final el pueblo se puso en contra.

Una de mis grandes discusiones con Guevara siempre fue ésta. Porque él, como todos los comandantes de la Sierra, se creía esta historia de la guerrilla como madre y triunfadora de la Revolución, y yo siempre le decía: “Tú te acordarás de Lenin, que no hay revolución sin movimiento revolucionario.” Fidel Castro crea ese mito para pasar todo el poder al ejército rebelde y, a través de éste, a sí mismo. ¿Por qué hice El libro de los doce? Por varias razones. En primer lugar, porque “los doce” míos no son los de Fidel. Aparecen las luchas de la ciudad y aparece algo fundamental: que la Revolución no es comunista, a través de la boca de todos ellos. Usé la capacidad de hablar de los cubanos para escribir ese libro coral, cuya única herramienta fue un micrófono. El libro se publicó en todo el mundo, en parte por la sensibilidad de la época de los sesenta a este tema. El último sitio donde se publicó fue en Cuba, y prácticamente en un momento de confusión, porque a Fidel nunca le gustó. Y esto porque en el libro hay ya algunos detalles, como que cuando muere Frank País y todos pierden el apetito, menos Fidel Castro, que revelaban ya parte de su carácter de absoluta indiferencia hacia el dolor ajeno y la suerte de los demás. O el detalle de cómo Fidel Castro engañó a Matthews, del New York Times, cosa que éste nunca me perdonó, al hacer desfilar varias veces a los mismos guerrilleros para dar la impresión de ser un ejército rebelde mucho mayor al real