miércoles, julio 24, 2019

Fidel Castro y el Genocidio Camboyano . Pol Pot y Camboya: la búsqueda del "hombre nuevo" que terminó en una de las peores masacres de la historia


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Fragmentos de la Introducción al Capítulo  III Fidel Castro   y  el  Genocidio  Camboyano del  libro La Falsa Imagen de Fidel Castro: Evidencias irrefutables del ex Preso Político y de Conciencia cubano Alfredo Felipe Fuentes, quien tuvo la cortesía y gentileza de hacerme llegar una  parte del  descomunal  testimonio que  denuncia la infame conducta del dictador totalitario comunista Fidel Castro Ruz cuando apoyó moralmente en su prensa, y no denunció, a la sanguinaria tiranía de los Jemeres Rojos mientras cometían el genocidio camboyano. Las múltiples evidencias que respaldan a este capítulo fueron tomadas del diario  Granma (órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba), la revista Bohemia (órgano de prensa  de la Revolución Cubana), un libro publicado en Cuba en 1979 y fragmentos de discursos pronunciados por Castro, mientras duró la  dictadura de Pol Pot en Camboya.

(Para comprar:  el libro los hay en una edición en blanco y negro y una edición en colores)



En su  detallado  y exhaustivo  libro,  el autor en su investigación de cinco largos años encontró ( respecto al tema camboyano) que durante el período en el que los Jemeres perpetraron el genocidio, Fidel Castro pronunció sesenta y cinco discursos y, en seis de ellos, se refirió a Camboya o a los camboyanos; pero en ninguno condenó el crimen, sino que lo silenció. Esos discursos pueden ser leidos en el sitio Discursos e intervenciones del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba.

(Alfredo Felipe Fuentes)

Con posterioridad a la caida de aquella abominable tiranía,  Fidel Castro mintió  descaradamente a través de su prensa alegando que ignoraba lo que acontecía en Camboya bajo el terror comunista. En Cambodia existía la Embajada cubana de los Castro, así como  oficiales de la entonces Dirección General de Inteligencia (DGI) y una oficina de la agencia Prensa Latina, la cual es una agencia de prensa fundada por la dictadura Castrista para hacer cumplir sus objetivos desinformativos en el mundo. Todos  los cubanos sabemos que  en la dictadura totalitaria Castrista todas las fuentes de información  estaban supeditadas  al líder de la Revolución Cubana,  al Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, al Primer Ministro de  los Consejos de Estado y de Ministros  y al Comandante en Jefe, responsabilidades que caían en una sola persona: Fidel Castro Ruz, con las ventajas que proporciona contrastar las informaciones de manera cruzada,  para que no le pasaran ¨gato por liebre¨.

Introducción



Primeramente, resulta necesario precisar que, el país en el que se perpetró el genocidio se denomina aquí, indistintamente: Camboya, Cambodia y Kampuchea Democrática. Esta triplicidad de nombres obedece a que así aparecen, indistintamente también, en las pruebas que extraje de los medios de prensa de Fidel Castro para sustentar este capítulo.

El 17 de abril de 1975, tomaron el poder en Camboya (o Cambodia) los guerrilleros comunistas universalmente conocidos como los Jemeres Rojos, quienes ese mismo día comenzaron a perpetrar uno de los genocidios más bárbaros que registra la Historia. El jefe de ese ejército  guerrillero era Pol Pot, Secretario General del Partido Comunista de Kampuchea (PCK). Y su más conocido colaborador fue, Ieng Sary. Por lo que a la tiranía de los Jemeres Rojos también se le conoce como: el régimen de Pol Pot-Ieng Sary. Horas después de su entrada a Phom Penh, capital del país, los Jemeres ordenaron la evacuación de los habitantes de todas las ciudades hacia el campo; incluidos niños, ancianos y hasta los enfermos de los hospitales, aun recién operados. Estas evacuaciones, convertidas en deportaciones, precipitadas y obligatorias, se produjeron a pie y sin ningún tipo de preparación: con escasez de agua, alimentos y medicinas. A lo anterior, se sumó el rigor del clima y la intemperie, a través de cientos de kilómetros en marcha forzada hacia zonas rurales, lo que causó la muerte de miles de personas en las carreteras. 
A quienes protestaron, les asesinaron durante la travesía. Y los sobrevivientes fueron obligados a trabajar en los campos en aras del socialismo agrario, estaliniano-maoísta, que los comunistas camboyanos proyectaban imponer. Este fue el primer acto de un genocidio que se extendió por tres años, ocho meses y veinte días: desde el 17 de abril de 1975 hasta el 7 de enero de 1979; cuya cifra de víctimas fue tan espantosa, que ha resultado imposible determinar.



Después de aquellas evacuaciones forzadas, criminales, sobrevino el delirio utópico: los Jemeres Rojos decidieron que con su régimen comenzaba de nuevo la historia de Camboya. 

Nombraron al año 1975  “Año Cero” y al día 17 de abril de ese año, “Primer día del Año Cero”. Con esta absurda y radical decisión, perseguían borrar la historia y desaparecer el pasado burgués.

Entre otras barbaridades, eliminaron la moneda, el salario, la propiedad privada, la religión, las escuelas, la Universidad, las artes, el deporte, los libros y otras publicaciones, la cultura, los intelectuales, la ciencia médica, el servicio de correo postal, la institución de la familia y, hasta la libertad de elegir pareja. Todo, con el fin destruir la civilización precedente y “construir” su utopía de un socialismo radical, de extrema colectivización de la vida y la economía; dos de cuyas consignas fueron, “comer juntos y trabajar juntos” y, “vivir y comer juntos”. (Ver fotos 66 y 67 de este capítulo).

Para lograr este propósito, los camboyanos fueron obligados a convivir en los albergues colectivos de las comunas agrícolas impuestas por los Jemeres Rojos, quienes convirtieron a  Kampuchea en un estado agrícola primitivo y a su población en esclavos cultivadores.

Desde luego que, la consumación obligatoria de lo anterior conllevó extrema represión y máxima violencia. Así, dinamitaron el Banco Central, eliminaron el dinero y retornaron a la Era del trueque, desmantelaron la Biblioteca Nacional y la Universidad, asesinaron a miles de miembros de grupos religiosos y minorías étnicas; a científicos, profesores, estudiantes, intelectuales, artistas y a quien se opusiera; como revela esta otra consigna y frase favorita de Pol Pot, “quien protesta es un enemigo y quien se opone un cadáver”. 


Fue algo aberrante y sin precedentes, increíble a fines del siglo XX.
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Cambodia (o Camboya) ─renombrada Kampuchea Democrática por los Jemeres Rojos─, contaba en 1975 con unos siete millones quinientos mil habitantes. Y se estima que a causa de los asesinatos, torturas, enfermedades y epidemias causadas por la insalubridad, la subalimentación y las hambrunas, perecieron más de 1,700,000 personas. Cifra récord mundial, per cápita, de extermino poblacional.
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No obstante, después de las pruebas que siguen sobre la infame conducta de Fidel Castro mientras acontecía el genocidio, inserto un anexo con evidencias de ese crimen según la propia prensa castrista; publicadas después, y SOLO DESPUÉS, de que cayó la tiranía de Pol Pot-Ieng Sary y finalizó el genocidio en enero de 1979. Fecha a partir de la cual, Castro y sus medios comenzaron a denunciar el genocidio y a criticar a sus autores usando palabras graves como: genocidas, asesinos y torturadores; palabras estas que, sin embargo, no usaron mientras los Jemeres Rojos mantuvieron su criminal régimen. 

Antes bien, les respaldaron con elogios, silencio ante el crimen, relaciones diplomáticas y de mutuo apoyo político. (Fotos 5 a 39).




Después de que cayeron los Jemeres, Castro comenzó a justificar su silencio y apoyo a los Jemeres alegando que ignoraba el genocidio que acontecía en Cambodia. Pero esta mentira la refutaremos aquí con pruebas indiscutibles.

Las anteriores imágenes demuestran la antiética conducta de Castro al apoyar a los Jemeres Rojos. Son evidencias que resultan innegables por el castrismo, nacional e internacional, debido a que fueron extraídas de sus propios medios de prensa: periódico Granma, revista Bohemia, el libro Infierno y Amanecer en Kampuchea publicado en Cuba en agosto de 1979 y, fragmentos de discursos pronunciados por Fidel Castro mientras aquellos genocidas detentaron el poder en Camboya.



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Pol Pot y Camboya: la búsqueda del "hombre nuevo" que terminó en una de las peores masacres de la historia


Por Fernando Pedrosa
20 de julio de 2019
Por Cecilia Noce
20 de julio de 2019

Cuando recién empezaba el año 1979, hace poco más de 40 años, las tropas del Vietnam unificado que ya habían derrotado a franceses y norteamericanos, ingresaron en Phnom Penh, la capital camboyana y dispersaron al ejército del líder comunista Pol Pot poniéndolo en fuga hacia la selva. En el mismo acto imponían un nuevo gobierno satélite de los herederos de Ho Chi Minh, que se mantuvo en el poder hasta entrados los años 90.

¿Qué motivo pudo llevar a los vietnamitas a iniciar un nuevo conflicto bélico poco tiempo después de haber terminado exhaustos la guerra que los enfrentó con los Estados Unidos? El depuesto régimen camboyano traspasaba constantemente todas las líneas que dividen el territorio de ambos países y cometían todo tipo de saqueos. Más aún, habían llevado adelante una sistemática matanza de la población vietnamita que vivía a ambos lados de la frontera.

A priori algo parecía estar mal en este capítulo de la guerra fría, ya que ambos contendientes eran comunistas. Sin embargo, en la real politik los discursos ideológicos y polarizados para la opinión pública no siempre se corresponden con alineamientos políticos similares en la práctica concreta. De hecho, años antes, el también comunista y presidente chino Mao Zedong había roto relaciones con la Unión Soviética y comenzado un periodo de recomposición con los norteamericanos de la mano del entonces presidente Richard Nixon.

Entonces, detrás del conflicto entre Camboya y Vietnam también se escondían peleas mayores, como era un clásico de la guerra fría. En este caso, se trató de un ajuste de cuentas entre los ex aliados comunistas China y la Unión Soviética, el primero apoyando a los camboyanos y el segundo a  vietnamitas. El enfrentamiento llegó al punto de que las fuerzas chinas decidieron intervenir directamente con sus tropas invadiendo Vietnam que, una vez más, logró rechazar la pretensión de una potencia extranjera de tomar parte de su territorio.

(El delirante líder comunista camboyano Pol Pot)

El régimen camboyano y su líder fueron tristemente célebres por ser responsables de la matanza de entre un millón y tres millones de personas sobre una población que no llegaba a los 8 millones. Y es una cifra estimativa, ya que entonces no existían bases de datos, censos ni documentación para mensurar con exactitud la dimensión de la tragedia y, mucho menos, para realizar análisis de ADN sobre los restos hallados posteriormente y establecer así sus identidades.

Generalmente, las víctimas siguen enterradas en fosas comunes donde las dejaron sus victimarios. Por ejemplo el memorial Choeung Ek, ubicado en la capital, que fue el sitio de "descarte" de cadáveres del centro de detención Toul Sleng (conocido como S-21). Aún hoy, varios carteles advierten a los visitantes que los días de lluvia pueden aparecer restos humanos en la superficie del enorme parque, donde a la vez se pide que los depositen en urnas colocadas a tal efecto.

La utopía de la sociedad agraria que terminó en la muerte de millones

Los sucesos fueron tomando su forma definitiva en los tempranos años cincuenta cuando Pol Pot, estudiando en Francia, tomó contacto con las férreas ideas stalinistas del comunismo francés a las que fue incorporando sus propias lecturas del maoísmo que entonces estaba imponiéndose en China.

A su vuelta a Camboya, conformó el Partido Comunista de Kampuchea y su brazo armado, más conocido como Khmer Rouge (en castellano, Jemer Rojo), cuyo nombre hacía referencia a la etnia dominante en Camboya y que había conformado un extenso imperio en la región entre los siglos IX y XV después de Cristo. Luego de una cruenta guerra civil y de los bombardeos norteamericanos contra Vietnam -que cayeron también en Camboya- se abrió un periodo de inestabilidad que permitió a Pol Pot concretar un golpe de mando y convertirse así en el Primer Ministro de la rebautizada Kampuchea Democrática.

Uno de los aspectos destacados de esta etapa de la historia de Camboya es que el khmer rouge fue un intento de llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica anti occidental y la utopía agraria comunista. Pol Pot y los suyos no se quedaron en reformismos ni medias tintas. Apenas tomaron   decidieron actuar y trasladaron forzadamente a los habitantes de las ciudades al campo y  a las familias en diversas partes del país para dedicarse solo a la producción de arroz.
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(Cráneos de víctimas de las masacres de los jemeres rojos de Pol Pot, expuestos en un museo en Camboya (Shutterstock))

El hombre nuevo requería comenzar de cero y para ello había que eliminar todas las influencias de la etapa que se dejaba atrás. Así mataron sistemáticamente a los médicos, abogados, maestros, músicos, traductores y luego siguieron con los opositores y más tarde con las purgas internas de los disidentes y todo aquel que fuera acusado de conspirar contra el régimen. También, cambiaron el calendario, dispusieron políticas de matrimonios forzados y apelaron a formas no científicas de practicar la medicina y planificar las cosechas que debían sostener la nueva sociedad comunista. El resultado fue desastroso. Los que no fueron asesinados cuando escapaban por los soldados khmer, muchísimos de ellos niños, murieron por la hambruna, trabajos forzados o enfermedades.

Al terminar con el régimen en 1979, los vietnamitas hicieron un gran aporte a la sociedad humana del siglo XX. Sin embargo Pol Pot y los suyos siguieron organizando su actividad guerrillera desde la selva. Curiosamente, hasta los años 90, el khmer rouge mantuvo la representación formal de Camboya ante la ONU, ya que la lógica de la guerra fría llevó a países europeos, Estados Unidos y China, a sostener ese voto para que no cayera en manos de sus adversarios soviéticos.

Los hechos que rodean a Camboya entre 1975 y 1979 están merecidamente incluidos en las grandes locuras del siglo XX, y como muchas de ellas, también tuvieron su impacto en la literatura, la música y el cine. En este último caso, especialmente, con la célebre "Los gritos del silencio" que obtuvo tres premios Oscar en 1987. En 2013 la película camboyana "La imagen perdida" del director Rithy Panh y que aborda la dura vida bajo el régimen comunista,  nominada a mejor película extranjera. En la actualidad, el tema ha vuelto a trascender, esta  en la plataforma Netflix y por la actividad de Angelina Jolie como directora del film "Se la llevaron: recuerdos de una niña de Camboya".

(El memorial de Choeung Ek, en uno de los campos de las matanzas de los jemeres rojos)

Ni en el cine ni en la vida real el final fue feliz. Pol Pot murió libre en la selva en 1998. Al menos unos meses atrás, un tribunal internacional condenó por delitos de lesa humanidad contra la población camboyana y genocidio contra la población vietnamita a dos altos (y ancianos) dirigentes por los crímenes perpetrados entre 1975 y 1979, en el marco de un juicio contra seis jerarcas del khmer rouge. El juicio ha permitido dar un cierre formal al ciclo khmer, reparar en parte a las víctimas, y repensar la memoria camboyana sobre lo sucedido.

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3 Comments:

At 5:43 a. m., Blogger Pablo said...

Hola. Soy pablo desde argentina y te felicito por la investigacion.
Llegue a tu blog porque estoy leyendo el libro El pensamiento economico de Ernesto che guevara y me sorprendio cuando el libro cita un discurso de fidel del año 1987 que en celebracion del vigesimo aniversario de la muerte del Che, fidel dice que envian medicos a distintas partes del mundo entre las cuales menciona "Kampuchea". Claro que el regimen asesino ya habia caido hacia años pero me generó curiosidad la postura de Cuba respecto a los años de terror rojo.
Antes de llegar aqui en Wikipedia lei un comentario de Fidel condenando a Pol Pot y resaltando el entonces vinculo de ellos con los Eatados Unidos por lo que este sitio resultó muy esclarecedor.
Lamentablemente, y lejos a todo idealismo, esto demuestra como tambien Cuba no ha estado excenta del juego macabro de la politica tradicional.

En su discurso varias veces fidel repite: El Che se hubiera horrorizado.

 
At 7:27 a. m., Blogger PPAC said...

Hola Pablo

Gracias por su felicitación.

Por otra parte, le señalo que no debe confundir a Cuba con la dictadura totalitaria que la oprime, la cual estuvo y está encabezada por los Castro ideológicamente con el Castro-comunismo.

El Che Guevara, que no es de ninguna manera ¨santo de mi devoción¨, fue traicionado por Fidel Castro; puede leer algo en el siguiente enlace: http://baracuteycubano.blogspot.com/2018/10/alberto-muller-el-che-murio-muy.html

En el video que hay en ese post habla ¨Benigno¨ (Dariel Aarcón) que estuvo con el Che en Bolivia ¨Benigno¨estaba convencido que Fidel Castro había traicionado y sacrificado al Che Guevara y a la guerrilla

Gracias por leer a Baracutey Cubano

 
At 7:39 a. m., Blogger PPAC said...

Dariel Alarcón ¨Benigno¨ dice que Castro los abandonó en las selvas bolivianas: https://youtu.be/iqKotiw6K38

 

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