viernes, mayo 21, 2021

Julio M. Shiling sobre la República de Cuba (1902-1958)

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 Tomado de https://patriademarti.com/

Fue una gran república

Por Julio M. Shiling

20 de mayo, 2021

Fue una gran república. El comunismo en Cuba, igual que en otros países que han padecido (o padecen) semejante mal, urgió de un régimen totalitario para fundamentar su incrustación. Factores cruciales para concretar exitosamente ese empeño, han sido la mecanización sistemática del terror estatal, un esquema de premiación/castigo para provocar la sumisión y la promulgación y el reforzamiento de la contracultura. Este último elemento estratégico del proyecto comunista cubano consiste de la tergiversación metódica de la realidad y los hechos, por medio de la manipulación de la cultura, que es como las sociedades perciben el mundo material. Esta maquinación busca alinear la percepción de la substantividad cotidiana de los cubanos, con los objetivos ideológicos y dictatoriales, para así facilitar el control social. Como punta de lanza, esta imposición cultural artificial ha conllevado a que, con consistencia invariable, el poder político haya confeccionado la adulteración del pasado, la ocultación del presente y el engaño sobre el futuro.

Nuestros próceres han sido difamados. Los crímenes de lesa humanidad cometidos han sido negados descaradamente. La historia cubana entera, tal como la ha propagado el castrocomunismo y sus papagayos, ha padecido de una campaña de embaucamiento intensivo. La república que surgió aquel 20 de mayo hace 116 años y que según la mistificación castrista, ellos mataron el 1 de enero de 1959, ha soportado el mayor vilipendió en su guerra deconstructiva sucia. Sin embargo, los hechos son maestros en la obstinación. 

Cuba republicana, como todo ensayo político, tuvo sus luces y sus sombras y fue parte de un proceso en evolución constructivo, que el régimen de los Castro frustró. Cuba de 1902 a 1958, dejó grabado fidedignamente para cualquiera que quisiera indagar, analizar y formular un juicio crítico y equilibrado, su record como república liberal. Es cierto que las cifras no revelan en cualquier análisis la complejidad integradora del caso en punto, pero no es menos cierto que las ciencias sociales sin pretender describirlo todo, emplean índices y establecen estándares por alguna razón. Éstos nos permiten examinar datos y figurar parámetros de comparación. El castrismo con los índices ha sido un experto en la prestidigitación calculada, ese arte que busca engañar al espectador, utilizando las manos y otros trucos. Dicho sea de paso, que esos mismos índices o sus equivalentes, son los que nos muestran la información que abajo aparece.

Algunos de los logros en la salud de la República de Cuba eran laudables. En 1957, Cuba gozaba de una tasa de mortalidad infantil más baja que Francia, Bélgica, Austria, Japón e Italia. Hoy todos esos países tienen índices en este campo que superan a Cuba. En cuanto a médicos per cápita, Cuba republicana tenía más galenos por cada mil habitantes en la década de los 1950’s que el Reino Unido, Finlandia, Noruega, Suecia, Irlanda y España y estaba emparejada con los Países Bajos. En cuanto a la expectativa de vida humana en años, en esa misma década, los cubanos vivían más que los costarricenses, los chilenos, los surcoreanos y los portugueses. Hoy todos los ciudadanos de estas naciones viven igual o más que los cubanos. Por un país en “subdesarrollo”, Cuba pre comunista superaba a muchos de los galardonados hoy en la élite del primer mundo. ¿A qué mundo llevaron los castristas a Cuba?

El campo de la educación, brotan semejante resultados y es víctima de la misma gesta timadora. El argumento del castrocomunismo en cuanto a sus alardeados “avances” en la educación, depende de la ignorancia de su receptor. En otras palabras, la dictadura busca limitar el análisis de las cifras, a un fenómeno estático y aislado y no uno comparativo y dinámico. El experimento comunista cubano heredo un país alfabetizado en casi un 80% de su población. Progreso de la proporción que alude la propaganda castrista, lo tuvieron países como El Salvador, Perú, Brasil, Bolivia y República Dominicana (entre muchos otros). En 1950, El Salvador tiene un nivel de alfabetización de menos del 40%. Hoy cerca del 90% de los salvadoreños pueden leer y escribir. Los dominicanos estaban en la misma situación y hoy 92% de sus ciudadanos están alfabetizados. Ambos casos más que duplicaron los porcentajes en los índices de alfabetización. Brasil y Perú, con un 50% de alfabetizados en 1950, han alcanzado respectivamente hoy, el 93% y el 95%. ¿Por qué no se habla de los grandes logros de estos países? ¡Todos ellos lo lograron sin tener que sufrir 58 años de un régimen totalitario!

En cuanto a la relación entre la remuneración a la sociedad y la suma de lo que produce el país en bienes y servicios y llamado el producto interno bruto (“PIB”), Cuba estaba, en 1956, en el cuarto lugar del mundo con el 64% del PIB cubano empleándose como remuneración a los trabajadores cubanos. Hoy en Cuba ese por ciento es del 37%. ¡Esto representa un decrecimiento de un 42%! En términos del PIB per cápita (en relación al número de personas), Cuba gozaba del puesto número 15 en la escala mundial en 1957 en ingreso. En el 2010, la dictadura castrista colocó a Cuba en el número 29. Lo que hemos visto es un crecimiento negativo, en prácticamente todas las clasificaciones medibles, cuando se toma en cuenta el tiempo transcurrido y se hace una comparación dinámica y relativa.

En la política, el resumen es aún más claro. En los 56 años de la Cuba republicana, hubo 16 individuos que ocuparon la presidencia, de partidos políticos diferentes y en gran parte, participando en elecciones competitivas. Podemos señalar entre 1902 y 1958, 11 años de gobernanza cubana de corte autoritario. Esto significa que a pesar, incluso, de los 2 años de gobierno extranjero producto de la segunda intervención norteamericana (gran error de los políticos criollos), las libertades civiles y políticas fueron la regla y no la excepción. Esto es un contraste magnánimo con los 62 años de absolutismo totalitario, dinástico, oligárquico y militar, de Cuba comunista.

Por eso cada 20 de Mayo, cada cubano, viviendo en libertad o en despotismo, debe de celebrar el Día de la Independencia de Cuba. ¿Qué Cuba republicana tuvo defectos? Claro que sí. Igual que absolutamente toda república liberal en la historia, sin excepción. El ensayo democrático es un proceso evolutivo de perfeccionamiento continuo. ¡Cuán fatídico resultó el experimento comunista que comenzó aquel 1 de enero de 1959! Ahí paró el avance. Cuba fue, sin duda, una gran república. 

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro




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 ¿Fue la República de Cuba (1902-1958) una neocolonia de los EE.UU.? Dos ejemplos que lo niega.


Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
1 de mayo de 2016


Aunque L. H. Jenks escribiera el libro Nuestra Colonia de Cuba, Cuba republicana no fue nunca colonia de los Estados Unidos, de la misma manera que la tiranía cubana no fue tampoco una colonia o un satelite de la Unión Soviética. Entre la tiranía isleña y el régimen comunista de la URSS lo que existía realmente era una fuerte relación simbiótica desde el punto de vista político, la cual incidía muy significativamente en el aspecto económico de las relaciones. Los múltiples desencuentros entre las partes, en ambas etapas de nuestra Historia, niegan la existencia de una relación Colonia-Metrópoli entre ellas.

En la etapa republicana de Cuba  y en lo referente a la economía en 1958,  menos del 5% de la economía cubana estaba en manos de ciudadanos de los EE;UU., mientras que aproximadamente el 85%  estaba en manos cubanas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero de 1958 (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro En el último año de aquella República de Ramiro J. Abreu. En la rama azucarera los cubanos eran los dueños de aproximadamente el 60% de la producción de azúcar; el casi 40% que estaba en manos norteamericanas podemos verlo desde diferentes perspectivas; una de ellas, raramente abordada, era la de ser un fuerte baluarte en el mercado consumidor norteamericano a favor de toda el azúcar producida en Cuba, pues garantizaba unos poderosos aliados: los intereses de los productores norteamericanos de Cuba,  frente a los productores de azúcar  de remolacha  producida en los EE.UU..

 La renta anual por habitante en los años 50  osciló entre los 330 dólares y los 350 dólares; la de E.U. era aproximadamente de 2 000 dólares (los cubanos no nos comparábamos con los demás países latinoamericanos o europeos; En 1953, el ingreso nacional per cápita de Cuba era de $325, superior al de Italia ($307), Austria ($290), España ($242), Portugal ($220), Turquía ($221), México ($200), Yugoslavia ($200) y Japón ($197) según Charles P. Kindleberger en su libro Economic Development,  publicado en 1958. Nuestro referente desde mediados, y quizás desde antes, del siglo XIX eran los EE.UU.)   según escribe el economista y comunista Oscar Pino Santos  en la página 97 de su libro La Penetración  del Imperialismo Norteamericano en la Economía Cubana, escrito en 1957. En el Atlas de la Economía Mundial de fines de la década de los cincuenta, Cuba estaba situada en el lugar 22 entre más de ciento veinte naciones (Apuleyo, 149). Sobre la base de los valores de la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del Ministerio de Educación de Cuba, los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados tuvieron respectivamente en 1976 un Producto Nacional Bruto per cápita de 450 y 140 dólares y en 1987 de 650 y 210 dólares respectivamente, todos menores que el que tuvo Cuba en 1957 (433,5) cuando se tiene en cuenta la devaluación que ha tenido el dólar desde 1957 hasta esas fechas.

Esos resultados económicos se obtuvieron pese a la inestabilidad política que presentó el país y a las medidas económicas norteamericanas que afectaron a la economía cubana: solamente la aprobación norteamericana  en 1956 de reducir del 96% hasta el 29% la participación cubana en el mercado azucarero norteamericano dieron a Cuba pérdidas de 240 millones de dólares  según las páginas 14 y 15 del libro  El último año  de aquella república de Ramiro J.  Abreu al dejar de exportar a Estados Unidos 1 156 902 toneladas métricas de azúcar según  se lee en la página 52  del libro La Economía Cubana en los años 50, del  entonces economista oficialista  Ismael Zuaznábar. Ramiro J.  Abreu, fue  ex oficial del Ministerio del Interior de la tiranía de los Castro y, en el momento de publicarse ese libro en Cuba (con prólogo del entonces  miembro del Buró Político del PCC  Carlos Rafael Rodríguez)  funcionario del Departamento América, un departamento de Inteligencia y Subverción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que recibió inicialmente el nombre de Liberación y que tuvo como jefe a Manuel Piñeiro Losada, conocido como ¨Barba Roja,

Esas medidas norteamericanas  fueron producto del lobbysmo  en los EE.UU.en contra  del gobierno de Fulgencio Batista por este haber tomado medidas a favor del desarrollo de la economía en Cuba que afectaban a intereses norteamericanos como fueron:
  • El desarrollo de planes arroceros en Cuba, pues afectaba a los intereses de los arroceros norteamericanos de la cuenca del Mississippi. Cuba llegó a exportar arroz. El Paln de Alonso de Rojas, Pinar del Río, fue uno de ellos.
  •  La decisión de construir un molino de harina en Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al molino ubicado de La Habana, que era de propiedad norteamericana.
  •  El desarrollo en Cuba de la industria de aceites vegetales, pues afectaba a los exportadores norteamericanos de manteca o grasa de cerdo, la cual no era consumida por los norteamericanos.
  • Ventajas económicas  a una planta de Niquel, de la cual Batista era uno de sus accionistas, que perjudicaba a la otra planta que existía en el país, la cual era norteamericana.
  • Cuando se fue a renovar el parque de ferrocarriles, que estaban nacionalizados, las locomotoras se las compraron a los alemanes en lugar de comprárselas a la norteamericana  General Motors, 
  • El papel de la prensa cubana se compraba a Estados Unidos, lo cual  fue afectado cuando  Cuba  instaló  varias papeleras que usaban bagazo de caña como materia prima.
  • Se iba a llevar a cabo una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudicaría a los Estados Unidos.
  • Planes para producir materias en Cuba que hasta el momento eran compradas fundamentalmente a los Estados Unidos; uno de esos materiales  era  el cemento.   Dos marcas de cemento que recuerdo eran  Santa Teresa y El Morro.
  •  Una compañía norteamericana cuyo presidente era hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos Dwight Einsehower hizo gestiones para que  la obra del túnel de la bahía de  La Habanase la adjudicaran a su compañía, pero Batista se opuso a esas gestiones y la puso en licitación para que el proyecto mejor y más barato  fuera el escogido. Una  compañía francesa se ganó la obra.
 El túnel de La Habana se enmarcaba dentro de un vasto plan de construcciones para desarrollar la infraestructura turística en el país. Muchas eran las construcciones que se habían construido y se estaba construyendo en el país con ese fin. Algunas de ellas fueron la Vía Blanca, incluyendo el puente de Bacunayagua,  y las carreteras del circuito norte de La Habana, Pinar del Río y Matanzas y otra por el sur del país que conectaba a Trinidad, Cienfuegos, etc.,. A estas obras se sumaban la construcción de fábricas de todos tipo para abastecer al país y a la creciente industria turística Estas obras se hicieron durante el régimen de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958. El país estaba pasando de un país monoproductor y monoexportador a un país pluriproductor y pluriexportador donde la industria no azucarera había ya desplazado a la industria azucarera. El turismo había ya desplazado a la industria azucarera como la primera fuente de ingreso del país pese a estar el país en medio de cierta inestabilidad política por la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista. El país estaba en transición a una economía de comercio y servicios.

Pero con las medidas norteamericanas  puramente económicas  contra el régimen de Fulgencio Batista  no se agotaron las medidas en contra de dicho régimen:  un EMBARGO DE ARMAS  al régimen de Fulgencio Batista, el cual estaba enfrascado en reprimir la subversión armada que existía en el país, fue una de las medidas más dañinas para el futuro de Cuba ... y el de  muchos otros países, incluyendo, en cierta medida  al de  los EE.UU., pese a que durante  la lucha contra  el régimen de Batista  el tirano Raúl Castro había secuestrado a civiles y militares norteamericanos (Operación Antiaérea) y dió ordenes de atacar el acueducto de Yateritas   que daba abasto de agua a la Base Naval de Guantánamo de los EE.UU. en Cuba.

Ya  durante   el gobierno del Presidente Gerardo Machado y Morales  se llevaron a cabo  sanciones norteamericanas  contra el gobierno de  Machado por este llevar a cabo  una política para desarrollar la industria nacional en Cuba. La Ley Arancelaria de 1927 emitida por el gobierno de Machado afectaba a muchos  intereses norteamericanos, los cuales usando a sus lobbystas  promovieron sanciones del gobierno de los EE.UU. contra el gobierno de Gerardo Machado en el marco de la Gran Depresión de 1929 que tuvo un alcance mundial y de la cual solamente se salió por el desarrollo de la industria  de armamentos  durante la II Guerra Mundial.

En Cuba se  falsea la historia.  Un ejemplo es presentar  a la República de Cuba como una neocolonia norteamericana y al Presidente  Don Tomás Estrada Palma, primer Presidente de la república cubana,  como un perrito faldero de EE.UU., pese a que ha sido, aún hasta hoy, el único presidente cubano que ha expulsado de Cuba a un embajador norteamericano, pues expulsó al  Ministro Plenipotenciario de Estados Unidos en La Habana, Mr. Hebert G. Squiers, por hacer declaraciones a favor de los norteamericanos residentes en Isla de Pinos que en 1903 iniciaron un movimiento con el objetivo que la mencionada isla fuera anexada a los Estados Unidos (leer página 257 de la obra  Documentos para la Historia de Cuba, Tomo II de la historiadora Hortensia  Pichardo), lo cual nos habla claramente en contra de la adjudicación a Estrada Palma de un papel de hombre fácilmente manipulable, el cual nunca tuvo; también debemos hablar sobre sus discusiones con respecto al número de bases carboneras norteamericanas en Cuba y con respecto a las gestiones que realizó, a inicios de 1904, para concertar un Tratado de Reciprocidad con Inglaterra. Hortensia Pichardo opina lo siguiente sobre las negociaciones que se llevaron a cabo con los E.U. con relación a las carboneras o estaciones navales:

"Un triunfo diplomático se anotó Cuba al conseguir que las bases fueran arrendadas, no vendidas o concedidas y que La Habana de ningún modo figurara entre ellas.
Otro triunfo se anotó Cuba con respecto al número de las bases, pues los Estados Unidos pretendían cuatro, incluidas en ellas algunas de las mejores bahías de Cuba, Guantánamo, Nipe, Bahía Honda y Cienfuegos, pero al fin quedaron reducidas a dos: Guantánamo y Bahía Honda, y más tarde a Guantánamo solamente.
De acuerdo con el Tratado, los Estados Unidos ejercerían jurisdicción sobre las tierras arrendadas mientras las ocuparan, pero reconocían la soberanía de Cuba sobre dichas tierras."

Es importante señalar que esas negociaciones con relación a las carboneras así como las gestiones que se llevaron a cabo para concertar el Tratado de Reciprocidad con Inglaterra hicieron posible el Tratado Hay-Quesada del 2 de marzo de 1904 por el cual los Estados Unidos renunciaban a favor de la República de Cuba toda reclamación del derecho a Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.

Los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt de intervenir militarmente en Cuba. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán
." (Obra citada de Pichardo, p. 283)

En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Obra citada de Pichardo, p. 285)

Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En un librito (por su extensión, no  valorado en forma peyorativa) de Rubén Martínez Villena, Jefe del Partido Comunista de Cuba hasta que murió en 1934, utilizando cifras de Carlos M. Trelles mostraba que en 1929 sólo el 17 % del capital invertido en Cuba era norteamericano; 1929 fue el año de mayor capital norteamericano en Cuba. 

Centrales azucareros en Cuba a finales de los años 50:

121 cubanos

36 norteamericanos

2 españoles

Es importante señalar que los centrales azucareros de propiedad norteamericana en Cuba eran muy importantes  para  garantizar  en  Estados Unidos de América  un lobby  a favor del azícar producida en Cuba  ante la competencia del azúcar de remolacha producida en  ese país y la del azúcar de caña producida en otros países del Mar Caribe.

Para ampliar,  aclarar y rectificar sobre el impacto de la industria azucarera (incluyendo  la parte agrícola) en la economía de la República de Cuba  en la década de los años 50s del pasado siglo XX.  Los cuadros fueron tomados del libro La economía cubana en la década del 50 del autor Ismael Zuaznábar. Editorial de Ciencias Sociales, 1986 - Cuba - 163 pages.







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