sábado, mayo 30, 2026

El analista cubano Juan Antonio Blanco: sostiene en un nuevo dossier de Cuba Siglo 21 que una intervención de EEUU en Cuba podría ser 'imprescindible'

 


Juan Antonio Blanco: una intervención de EEUU en Cuba podría ser 'imprescindible'

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El analista sostiene en un nuevo dossier de Cuba Siglo 21 que una salida 'puramente cubana' a la crisis dejó de ser viable ante el control del régimen.

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DDC

Madrid

29 Mayo 2026

El analista y exdiplomático cubano Juan Antonio Blanco defendió en un nuevo dossier publicado por Cuba Siglo 21 que una intervención o respaldo decisivo de Estados Unidos podría convertirse en una condición "imprescindible" para lograr un cambio político en Cuba, ante lo que describe como el agotamiento de las vías internas de transformación.

En el texto, titulado "Intervención en Cuba: ¿indeseable, preferible o imprescindible?", Blanco establece paralelos entre la crisis actual de la Isla y la situación vivida a finales del siglo XIX, antes de la intervención estadounidense en la guerra contra España en 1898.

Según el autor, Cuba atraviesa hoy una crisis "existencial" incluso más profunda que la de aquella época, marcada por el colapso económico, el deterioro de los servicios básicos y la incapacidad de la sociedad para desplazar por sí sola al aparato de poder.

Blanco sostiene que el régimen surgido en 1959 evolucionó hacia un "estado mafioso" controlado por una élite "cleptocrática" articulada alrededor del conglomerado militar GAESA.

"La población cubana, desarmada, fragmentada, empobrecida y enfrentando crisis de alimentos, energía, salud y conectividad, carece de capacidad organizativa suficiente para desplazar al poder establecido por sí sola", afirma el ensayo.

El autor argumenta que insistir únicamente en fórmulas opositoras tradicionales, como las protestas cívicas o los llamados al diálogo, difícilmente conduciría a una transición en un plazo compatible con la actual crisis humanitaria.

Como parte de su razonamiento, Blanco reivindica el papel de dirigentes independentistas cubanos que favorecieron la implicación de Estados Unidos en la guerra contra España. Según el texto, figuras como Máximo Gómez, Antonio Maceo y Tomás Estrada Palma promovieron activamente gestiones para involucrar a Washington en el conflicto.

El ensayo plantea que, bajo la narrativa oficial del castrismo, esos líderes serían considerados hoy "traidores" o "anexionistas".

"Maceo transmitió expectativas favorables a sus tropas en caso de intervención norteamericana", recuerda el documento.

Blanco también rechaza que una eventual intervención estadounidense implique necesariamente anexión o pérdida de soberanía. Para ello, compara la Enmienda Teller de 1898 con el Capítulo II de la Ley Helms-Burton, que prevé una fase transitoria seguida de elecciones libres.

Según el autor, la Helms-Burton debe interpretarse como "un mecanismo para la protección de la soberanía cubana" y no como un instrumento anexionista.

El ensayo dedica además un apartado a lo que denomina "la manipulación del temor" por parte del régimen cubano y sus defensores frente a cualquier debate sobre una posible intervención extranjera.

Entre esos temores menciona el riesgo de anexión, bombardeos indiscriminados o pérdida de soberanía. Blanco sostiene que esos argumentos ignoran tanto la evolución tecnológica militar como el desgaste político del régimen.

"No se puede violar lo que no existe", afirma el texto sobre la soberanía cubana, al sostener que esta desapareció cuando el Estado eliminó las elecciones libres tras 1959.

El documento asegura además que la idea de una participación decisiva de EEUU en una transición cubana ha dejado de ser marginal y se ha ido "normalizando" dentro y fuera de la Isla.

"Esto ha ampliado la llamada 'Ventana de Overton', haciendo que el debate sobre la intervención deje de ser un tabú", señala.

Pese a defender la necesidad de apoyo externo, Blanco sostiene que una futura recuperación de Cuba no dependería de subsidios extranjeros, sino de factores como la diáspora cubana, el espíritu emprendedor y la cercanía geográfica con Estados Unidos.

En las conclusiones, el ensayo afirma que lo "preferible" sería una salida "no violenta y puramente cubana", pero considera que esa posibilidad se volvió inviable debido a la "intransigencia" de la elite gobernante.

"El mantenimiento del statu quo es inviable y la crisis humanitaria exige respuestas urgentes", concluye el documento, que plantea como escenario con mayores probabilidades de éxito el de "protestas masivas protegidas por apoyo coercitivo estadounidense".

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Tomado de https://cubasiglo21.com

INTERVENCIÓN EN CUBA: ¿INDESEABLE, PREFERIBLE O IMPRESCINDIBLE?

POR JUAN ANTONIO BLANCO

05/26/26

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: PERSPECTIVA HISTÓRICA DE LA INTERVENCIÓN

El debate sobre la posible intervención de Estados Unidos en un proceso de cambio sistémico en Cuba se sitúa en un marco histórico que vincula la coyuntura actual con la crisis vivida a finales del siglo XIX. El eje central de esta reflexión es la comparación de la crisis existencial que enfrenta Cuba hoy en día, considerada por algunos incluso más aguda que la de 1898. Bajo esta perspectiva, se argumenta que el decisivo apoyo y/o intervención decisiva por parte de Estados Unidos es la única variable con probabilidades reales de conducir a una Cuba libre y próspera.

PARALELISMO HISTÓRICO: EL PRECEDENTE DE 1898

El análisis parte de un paralelismo con la situación cubana de finales del siglo XIX. En aquel entonces, Cuba atravesaba una fase de devastación económica, hambruna, epidemias y un conflicto militar cuyo desenlace era todavía incierto si bien no para todos, para muchos de sus protagonistas. El movimiento independentista, debilitado y falto de apoyo internacional, debía enfrentarse a una potencia colonial mucho más fuerte en términos militares.

En ese contexto, varios líderes independentistas comprendieron que la victoria solo con recursos propios era cuando menos incierta y comenzaron a buscar activamente la implicación estadounidense. La intervención norteamericana no fue un hecho espontáneo ni impuesto, sino el resultado de una estrategia política deliberada, diseñada por el Partido Revolucionario Cubano y figuras mambisas que buscaban salvar la causa independentista y evitar el total colapso nacional.

CUBA CONTEMPORÁNEA: UN RÉGIMEN TRANSFORMADO Y UNA SOCIEDAD EN CRISIS

El documento sostiene que la Cuba actual vive una situación similar a la de entonces. El régimen surgido en 1959 ha evolucionado de un sistema comunista totalitario a lo que se califica como un “estado mafioso”, controlado por una élite cleptocrática que, a través del conglomerado GAESA, domina los recursos económicos y financieros del país, reprimiendo cualquier disidencia u oposición. La población cubana, desarmada, fragmentada, empobrecida y enfrentando crisis de alimentos, energía, salud y conectividad, carece de capacidad organizativa suficiente para desplazar al poder establecido por sí sola. Se concluye que insistir únicamente en fórmulas tradicionales de oposición –como protestas cívicas, denuncias internacionales o llamamientos al diálogo– difícilmente generaría un cambio real en un plazo compatible con la gravedad de la crisis humanitaria actual.

¿INDESEABLE, PREFERIBLE O IMPRESCINDIBLE?

Uno de los argumentos fundamentales del texto es que la intervención o respaldo decisivo de Estados Unidos es la única variable con probabilidades significativas de éxito. El autor distingue entre lo “preferible” y lo “imprescindible”: lo preferible sería una solución interna, pacífica y exclusivamente cubana, pero la historia y las condiciones actuales demuestran que esto no siempre es viable. Así como los mambises hubieran querido derrotar a España solos, terminaron concluyendo que necesitaban ayuda exterior para evitar el fracaso y acortar el sufrimiento de la población. Del mismo modo, se argumenta que la Cuba actual ha llegado al punto en el que la ayuda externa deja de ser una opción para convertirse en una necesidad estratégica.

LÍDERES INDEPENDENTISTAS: ¿HÉROES DE AYER, “TRAIDORES” DE HOY?

El texto presta especial atención a los líderes independentistas, planteando una analogía provocadora: según la lógica del discurso oficial del gobierno cubano actual, figuras históricas como Máximo Gómez y Antonio Maceo serían considerados “traidores” o “anexionistas”. Ambos, especialmente desde finales de 1896, consideraron imprescindible la intervención estadounidense para asegurar el triunfo sobre España. Se recuerda que Maceo transmitió expectativas favorables a sus tropas en caso de intervención norteamericana y que Gómez y Estrada Palma promovieron gestiones diplomáticas encaminadas a involucrar de manera activa a Washington. El discurso oficial contemporáneo suele ocultar o minimizar estos hechos porque contradicen la narrativa que presenta cualquier colaboración con Estados Unidos como antipatriótica.

LA PROTECCIÓN DE LA SOBERANÍA: DE LA ENMIENDA TELLER A LA LEY HELMS-BURTON

Otro argumento clave es que la Ley Helms-Burton no debe interpretarse como una amenaza a la soberanía cubana, sino como un mecanismo para su protección. Se establece un paralelismo entre la Enmienda Teller de 1898 y el Capítulo II de la Ley Helms-Burton: así como la Enmienda Teller condicionó la intervención estadounidense al compromiso de no anexar Cuba y transferir el poder a un gobierno elegido por los cubanos, la Helms-Burton prevé una fase transitoria seguida de elecciones libres y la restauración del control soberano por parte del pueblo cubano. Según esta lectura, la ley actuaría como una hoja de ruta hacia la democratización y no como un instrumento anexionista.

LA MANIPULACIÓN DEL TEMOR

El documento dedica un apartado a desmontar lo que denomina “la manipulación del temor” ejercida por el gobierno cubano y sus defensores ante la posibilidad de una intervención estadounidense. Según el ensayo, la propaganda oficial ha construido una serie de miedos para desalentar cualquier respaldo popular a esa opción: pérdida de soberanía, anexión, masacres indiscriminadas, saqueo económico o resistencia nacional generalizada. El autor argumenta que estos temores ignoran tanto la evolución tecnológica de los conflictos actuales como el desgaste político y moral del régimen. Además, el uso del calificativo “anexionista” funciona como herramienta propagandística para deslegitimar a quienes reclaman cambios democráticos y alianzas externas.

  • Soberanía: El régimen alega que se violaría la soberanía, pero el documento sostiene que dicha soberanía fue eliminada por el propio Estado en 1959 al suprimir las elecciones libres; no se puede violar lo que no existe.
  • Masacres: Ante el temor a bombardeos indiscriminados, se argumenta que la tecnología actual permite ataques quirúrgicos y precisos contra las fuerzas represivas, evitando así masacres de civiles.
  • Anexión: Se fundamenta que anexar a 11 millones de personas empobrecidas sería una carga fiscal inasumible para Estados Unidos y no contaría con el apoyo de la clase política estadounidense actual.
  • Hipocresía histórica: Se recuerda que quienes hoy denuncian el “anexionismo” yanqui fueron en el pasado “anexionistas prosoviéticos”, cediendo territorio para bases militares de la URSS e incluyendo una cláusula constitucional que ataba la isla al país soviético.

En este contexto, el ensayo plantea que, a pesar de las campañas de miedo, la intervención estadounidense ya no es una idea marginal entre los cubanos, sino una posibilidad cada vez más “normalizada”. Encuestas recientes, tanto dentro como fuera de Cuba, indican que amplios sectores sociales contemplan de forma favorable alguna participación decisiva de Estados Unidos en la resolución de la crisis cubana. Esto ha ampliado la llamada “Ventana de Overton”, haciendo que el debate sobre la intervención deje de ser un tabú.

UNA CUBA PRÓSPERA Y REINVENTADA

El documento ofrece una visión esperanzadora sobre la recuperación de Cuba tras un cambio de régimen. A diferencia de los más de sesenta años de dependencia de la URSS o Venezuela, se sostiene que Cuba no requeriría un “Plan Marshall” ni una economía subsidiada por potencias extranjeras. La prosperidad futura del país descansaría sobre tres pilares:

  • Población transnacional: Una diáspora con capital financiero y humano lista para  nvertir en el país.
  • Cultura emprendedora: Un espíritu empresarial que ha sobrevivido a pesar de décadas de represión.
  • Proximidad geográfica: La cercanía al mayor mercado mundial, permitiendo la integración en cadenas productivas modernas.

CONCLUSIÓN

En conclusión, el documento sostiene que lo que sería preferible –una solución no violenta y puramente cubana– se ha vuelto imposible ante la intransigencia de la élite en el poder, convirtiendo la intervención externa en algo imprescindible para evitar la desaparición física de la nación. Se argumenta que el mantenimiento del statu quo es inviable y que la crisis humanitaria exige respuestas urgentes. Entre los escenarios posibles, el de protestas masivas protegidas por apoyo coercitivo estadounidense aparece como el más legítimo y con mayores probabilidades de éxito. Aunque Estados Unidos tiene intereses propios, se sugiere que estos pueden coincidir con los del pueblo cubano, como ocurrió a finales del siglo XIX. El mensaje final es que la disyuntiva cubana no está entre soberanía y ayuda externa, sino entre prolongar la crisis o asumir riesgos calculados para rescatar la libertad y reconstruir la nación.

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Mario J. Pentón
28 mayo, 2026

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NTM24
30 de mayo, 2016

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ErnestoMiami
30 de mayo, 2026

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DOS CARTAS 

Reproducimos a continuación dos cartas intercambiadas entre el Capitán General español Ramón Blanco y el Mayor General Máximo Gómez. En la primera, fechada el 5 de Marzo 1898 el español le propone al jefe del Ejército Libertador cubano una alianza con sus tropas para enfrentar la inminente invasión norteamericana.

Señor:

Con la sinceridad que siempre ha caracterizado todos mis actos, me dirijo a usted, no dudando por un momento que su clara inteligencia y nobles sentimientos, los que como enemigo honrado reconózcole, harán acoger mi carta favorablemente.

No puede ocultarse a usted que el problema cubano ha cambiado radicalmente. Españoles y cubanos nos encontramos ahora frente a un extranjero de distinta raza, de tendencia naturalmente absorbente, y cuyas intenciones no son solamente privar a España de su bandera sobre el suelo cubano, por razón de su sangre española. El bloqueo de los puertos de la Isla no tiene otro objeto. No sólo es dañoso a los españoles, sino que afecta también a los cubanos, completando la obra de exterminio que comenzó con nuestra guerra civil.

Ha llegado, por tanto, el momento supremo en que olvidemos nuestra pasadas diferencias y en que, unidos cubanos y españoles para nuestra propia defensa, rechacemos al invasor. España no olvidará la noble ayuda de sus hijos de Cuba, y una vez rechazado de la Isla el enemigo extranjero, ella, como madre cariñosa, abrigará en sus brazos a otra nueva hija de las naciones del Nuevo Mundo, que habla en su lengua, profesa su religión y siente correr en sus venas la noble sangre española. Por todas estas razones, General, propongo a usted hacer una alianza ambos ejércitos en la ciudad de Santa Clara. Los cubanos recibirán las armas del Ejército español y, al grito de ¡viva España! Y ¡viva Cuba!, rechazaremos al invasor y liberaremos de un yugo extranjero a los descendientes de un mismo pueblo".
Su afectísimo servidor,

Ramón Blanco Erenas
Capitán General

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Respuesta de Máximo Gomez a Ramon Blanco.

Sr. General Don Ramón Blanco
Señor:

Me asombra su atrevimiento al proponerme otra vez términos de paz, cuando sabe que españoles y cubanos jamás podrán vivir en paz en el suelo de Cuba. Usted representa en esta Cuba una monarquía vieja, desacreditada, y nosotros combatimos por un principio americano, el mismo de Bolívar y de Washington.

Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un extranjero; pero usted se equivoca otra vez, porque no hay diferencias de sangre y raza. Yo solo creo en una raza, la Humanidad, y para mí no hay sino naciones buenas o malas. España ha sido, hasta aquí, mala, cumpliendo en estos momentos los Estados Unidos hacia Cuba un deber de humanidad y civilización. Desde el atezado indio salvaje hasta el refinado inglés un hombre es para mí digno de respeto, según su honradez y sentimientos, cualquiera que sea el país o raza a que pertenezca o la religión que profese.

Así son para mí las naciones, y hasta el presente sólo he tenido motivos de admiración para los Estados Unidos. He escrito al presidente McKinley y al general Miles. No veo el peligro de exterminio por los Estados Unidos a que usted se refiere en su carta. Si así fuere, la Historia los juzgará. Por el presente sólo tengo que repetirle que es muy tarde para inteligencias entre su ejército y el mío.

Su afectísimo servidor, Máximo Gómez Báez

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POSICION DEL MANDO MAMBI Y DEL PUEBLO CUBANO ANTE LA INTERVENCION NORTEAMERICANA

Para conocer cual era la disposición del mando cubano con respecto a la intervención norteamericana en la guerra, es importante conocer que después del hundimiento del acorazado Maine ( el 15 de febrero de 1898) y conociendo el fuerte deseo de sectores del gobierno y del pueblo norteamericano de intervenir en la situación cubana, ocurrieron estos dos hechos:

1) Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, se negó rotundamente, llamándole atrevimiento a la proposición del Gobernador español Ramón Blanco de que se alíe al Ejército español para combatir a Estados Unidos. La carta de Blanco es del 20 de marzo de 1898139 , pero según otros historiadores, ambas cartas son de principios del mes de mayo de ese año. Bernabé Boza en su segundo tomo de Mi diario de la guerra incluye la carta de Gómez, de la cual extraemos el siguiente fragmento:

Usted dice que pertenecemos a la misma raza y me invita a luchar contra un invasor extranjero; pero usted se equivoca otra vez, porque no hay diferencia de sangre ni de razas.Yo sólo creo en una raza: la humanidad, y para mí no hay sino naciones buenas y malas. España habiendo sido hasta aquí mala y cumpliendo en estos momentos los Estados Unidos hacia Cuba un deber de humanidad y civilización. Desde el atezado indio salvaje, hasta el rubio inglés refinado, un hombre para mí es digno de respeto, según su honradez y sentimiento cualquiera que sea el país o raza a que pertenezca o la religión que profese.

(Máximo Gómez Báez)

Así son para mí, las naciones y hasta el presente, sólo he tenido motivos de admiración hacia los Estados Unidos. He escrito al Presidente Mc Kinley y al general Miles dándoles gracias por la intervención americana en Cuba. No veo el peligro de nuestro exterminio por los Estados Unidos a que usted se refiere en su carta. Si así fuese, la historia los juzgará.140

2) Los insurrectos rechazaron la disposición española del 10 de abril de 1898 de suspender las hostilidades en Cuba con objeto de preparar y facilitar la paz .141. En esa disposición

Posteriormente el Consejo de Gobierno, presidido por Bartolomé Masó, aprobó el 10 de mayo de 1898 supeditar las fuerzas cubanas al mando militar norteamericano142. Esta aprobación fue anterior a que tropas norteamericanas desembarcaran en Cuba; aunque, la guerra entre España y Estados Unidos oficialmente había comenzado el sábado 23 de abril, cuando España le declaró la guerra a Estados Unidos ante la publicación de la Resolución Conjunta, el 19 de abril de 1898, y los preparativos bélicos que se estaban haciendo por la parte norteamericana, pero básicamente, para evitar un golpe de estado militar que derribara a la monarquía y con él salir de la crítica situación militar, política y socioeconómica que presentaba la España de ese fin de siglo. Estados Unidos le declaró oficialmente la guerra a España el lunes 25 de abril.143

Debo añadir que la decisión del Consejo de Gobierno del día 10 de mayo de 1898 fue tomada sobre la base que los insurgentes cubanos debían hacer causa común con Estados Unidos, país valorado como ... nación justa, poderosa y fuerte, dispuesta a coadyuvar con nosotros144.

Para conocer cual era la disposición del pueblo cubano ante la intervención norteamericana en la guerra, me voy a referir a una entrevista realizada el día 16 de diciembre de 1969 por María Poumier al destacado historiador cubano José Luciano Franco, fallecido en Cuba, donde éste planteó:

El ejército americano fue bien recibido, contra todo lo que diga todo el mundo; porque el odio concentrado de Cuba desde años era contra los españoles; se tomó en ese momento por el pueblo la llegada norteamericana como una cosa libertadora. Había, en comparación con España, un idealismo cubano, considerando al norteamericano el mejor del mundo.145

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NTN24
29 de mayo, 2026
Imagen satelital y reveladora muestra expansión de las que serían bases de espionaje en Cuba



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martes, febrero 03, 2026

Julio M. Shiling: La necesidad imperiosa de EEUU de derrocar el régimen comunista de Cuba. Video: Experto revela poder de avión Poseidón y destructor de EEUU cerca de Cuba:

 Tomado de https://patriademarti.com

La necesidad imperiosa de EEUU de derrocar el régimen comunista de Cuba


Por Julio M. Shiling

2 de febrero, 2026

ead in English

Las órdenes ejecutivas, los memorandos de seguridad nacional y los objetivos del Departamento de Estado de la administración Trump representan un giro audaz y necesario hacia el desmantelamiento de la dictadura comunista de Cuba. No se trata de una mera postura, sino de una necesidad estratégica basada en décadas de pruebas que demuestran que políticas de distensión solo prolongan la tiranía. El socialismo, como afirmó enfáticamente el renombrado economista húngaro János Kornai, es irreformable: los intentos de «reformar» el socialismo fracasan inevitablemente debido a sus contradicciones inherentes.

Las crisis crónicas de Cuba —pobreza rampante, escasez y represión— no son accidentes, sino resultados deliberados de un sistema inducido políticamente y plagado de decadencia ética y moral. Las llamadas «reformas» del régimen son parches superficiales, diseñados para atraer la inversión extranjera mientras se mantiene un control férreo. Los proyectos más recientes de MYPIMES (Micro, Pequeñas y Medianas Empresas) son intentos cleptocráticos de transformar Cuba en una dictadura oligárquica al estilo de Putin. Estados Unidos debe rechazar de plano estas escasas concesiones. Solo un cambio de régimen a gran escala puede erradicar las causas fundamentales y restaurar la prosperidad del pueblo cubano.

La verdadera soberanía en un marco democrático significa soberanía popular, que se ha negado a los cubanos desde el golpe ideológico de Fidel Castro en 1959. En esencia, la soberanía genuina en un contexto democrático significa la voluntad del pueblo, expresada libremente. Desde la toma del poder por los comunistas, los cubanos han sido despojados de este derecho y viven bajo un régimen que gobierna mediante el miedo y la coacción, en lugar del consentimiento. Las estridentes acusaciones de la dictadura sobre las «violaciones de la soberanía» por parte de Estados Unidos son inventos cínicos que ignoran que los verdaderos soberanos —la nación cubana— llevan generaciones sin voz. Washington debería ignorar con valentía estas falsas acusaciones y actuar para empoderar al pueblo, en consonancia con los valores fundamentales de libertad y autodeterminación de Estados Unidos. Hacer lo contrario es perpetuar un mito que solo beneficia a los opresores.

Para desmantelar este régimen, el Departamento de Justicia de la era Trump debe ejercer toda la fuerza de la ley. Reactivar la acusación de 1993 contra Raúl Castro por orquestar redes de tráfico de drogas que canalizaban cocaína a través de Cuba, obteniendo millones en ganancias ilícitas. Igualmente importante es perseguir los cargos por el derribo a sangre fría en 1996 de los aviones de Hermanos al Rescate, que asesinó a tres ciudadanos estadounidenses y a un residente en Estados Unidos en espacio aéreo internacional, un acto flagrante de terrorismo patrocinado por el Estado. Ampliar estas acusaciones a otras élites del régimen, respaldadas por testimonios de testigos presenciales de narcotraficantes colombianos como Carlos Lehder, quien detalló reuniones personales con Raúl Castro para coordinar rutas de contrabando. Jhon Jairo Velásquez («Popeye») reveló además la profunda implicación de Cuba en las operaciones del Cartel de Medellín. No se trata de acusaciones, sino de hechos corroborados que exigen rendir cuentas, golpeando el corazón criminal del régimen y disuadiendo a sus facilitadores.

La Ley de Libertad y Solidaridad Democrática Cubana (LIBERTAD) de 1996 (también conocida como Ley Helms-Burton) proporciona una base jurídica sólida para el cambio de régimen, centrándose en el atroz robo de propiedades estadounidenses por parte de la Revolución Cubana, valorado entre 6000 y 8000 millones de dólares, lo que lo convierte en la mayor expropiación de este tipo de la historia. Al activar plenamente el Título III, Estados Unidos puede demandar a las entidades que se benefician de los activos robados, paralizando la complicidad extranjera y aislando a La Habana. Esto no es una agresión, es justicia, rectificar un error histórico que financió la supervivencia del régimen y subrayar que las revoluciones basadas en el saqueo no pueden perdurar.

Durante más de seis décadas, el comunismo cubano ha sido un caldo de cultivo para el terrorismo marxista, albergando, entrenando y armando a insurgentes de un extremo al otro de América Latina. Ningún país del hemisferio occidental ha quedado indemne de la subversión comunista orquestada por el castrismo. Este apoyo perdura hoy en día, con La Habana respaldando a grupos narcoterroristas y elementos subversivos en todo el hemisferio. Es alarmante que muchas organizaciones radicales de izquierda en Estados Unidos sirvan de fachada encubierta para la influencia cubana y china, difundiendo propaganda y promoviendo la subversión. Las pruebas empíricas de documentos desclasificados y testimonios de desertores revelan un patrón de violencia exportada que se ha cobrado miles de vidas, lo que exige una respuesta firme de Estados Unidos para neutralizar esta amenaza.

Cuba funciona como un colosal puesto de espionaje, lo que supone un riesgo existencial para la seguridad estadounidense. Trump acertó al destacar la instalación de inteligencia de señales de Lourdes, la mayor de Rusia en el extranjero, ahora ampliada con bases de espionaje chinas y colaboraciones norcoreanas, que permiten la interceptación de comunicaciones y secretos militares estadounidenses. Agentes cubanos como Ana Belén Montes y Víctor Manuel Rocha, que traicionaron a la inteligencia estadounidense durante décadas y proporcionaron información falsa clave que desvió la política estadounidense (estos son solo dos ejemplos) y causó daños irreparables. Estas infiltraciones en instituciones clave de Estados Unidos ponen de relieve el astuto pragmatismo del régimen, exitoso desde el punto de vista dictatorial, aunque fracase estrepitosamente según los estándares democráticos de soberanía popular, derechos humanos y bienestar material.

Para cortar el sustento del régimen, hay que imponer una cuarentena integral o un bloqueo total, cortando el flujo de recursos y mitigando al mismo tiempo el sufrimiento de la población civil mediante la ayuda humanitaria distribuida a través de canales imparciales como la Iglesia católica. Hay que detener inmediatamente todas las remesas, ya sean en efectivo o en especie, junto con los viajes, las licencias comerciales de la era Obama-Biden, los planes de inversión y cualquier mecanismo que canalice fondos a La Habana. Estas entradas, que suman miles de millones al año, sostienen la dictadura sin beneficiar a los cubanos de a pie. Además, el Departamento de Justicia debería desplegar su arsenal legal contra GAESA, el conglomerado militar que domina la economía cubana, actuando contra sus entidades offshore en Panamá y otros lugares en virtud de leyes similares a la RICO contra el crimen organizado. Procesar a las organizaciones fachada que se hacen pasar por empresas legítimas y exigir responsabilidades a las naciones cómplices, desmantelando la red financiera global del régimen.

En última instancia, la naturaleza totalitaria del castrocomunismo, mucho más omnipresente que el mero autoritarismo, exige nada menos que un cambio de régimen. Su formato estratégico en toda América, incluidas las insidiosas operaciones de influencia en Estados Unidos, amplifica los peligros para la seguridad nacional: el espionaje, el patrocinio del terrorismo y los imperios de la droga han costado vidas estadounidenses y han socavado la estabilidad. Las medias tintas han fracasado. El apaciguamiento invita a la escalada. Al llevar a cabo estas acciones, Estados Unidos salvaguarda sus intereses y defiende la libertad de 11 millones de cubanos y de toda América Latina. El cambio de régimen no es opcional, es el imperativo moral y estratégico de nuestro tiempo, que garantiza un hemisferio libre de sombras comunistas.

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©La necesidad imperiosa de EEUU de derrocar el régimen comunista de Cuba | Patria de Martí

Source:https://patriademarti.com/

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NTN24

7 de febrero, 2026

Experto revela poder de avión Poseidón y destructor de EEUU cerca de Cuba: "No hay manera de entrar"


https://youtu.be/HVGDTPGkiBw

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martes, agosto 26, 2025

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Es proverbial la hipocresía y doblez del castrismo, pero en ningún otro asunto es tan palpable y desfachatada como en su oportunista y marrullera política exterior

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Desde enero de 1959 en la antigua Escuela de Cadetes de Managua en La Habana, Cuba, y en las barracas ocupadas por los miembros del Ejército Rebelde, se recogían los nombres de los que se querían alistar para ir a otros países a combatir. Rafael Tamayo, miembro del Ejército Rebelde, perteneciente a la tropa de Abelardo Colomé Ibarra en el II Frente Oriental, testimonió sobre ese alistamiento: 

Rafael Tamayo perteneció al DIER, Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde, y trabajó posteriormente como Jefe de la Seguridad del Aeropuerto Internacional de Rancho Boyeros donde fue testigo de la colaboración del Departamento de Seguridad del Estado, en ese entonces ubicado en 5ta. y 14, Miramar, en el envio de combatientes y armas a otros países en aviones de vuelos comerciales.

Como vemos, el injerencismo, las invasiones Castristas y el apoyo Castrista a guerrillas en otros países no fue como consecuencia de las acciones del gobierno estadounidense contra la naciente tiranía Castrista como fue la invasión de Bahía de Cochinos conocida en Cuba como la invasión de Playa Girón en abril de 1961.

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Tomado de https://www.cubanet.org

Soberanía selectiva: la política exterior de La Habana

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El régimen cubano invoca soberanía y no injerencia solo cuando le resulta conveniente, mientras justifica o participa en intervenciones extranjeras que contradicen su discurso oficial.

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Por Luis Cino

Agosto 25, 2025

LA HABANA, Cuba.- Por estos días, en que la proximidad de fuerzas navales norteamericanas a las costas de Venezuela ha aumentado significativamente la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro, los mandamases de la continuidad castrista no cesan en su algarabía condenando la posibilidad de que se produzca una intervención militar que derroque a su compinche y principal suministrador de petróleo.

Invocan la paz, la soberanía nacional y la no injerencia extranjera en los asuntos internos de otros países. El problema es que los castristas mantienen un doble estándar al respecto: solo se interesan y preocupan por la soberanía nacional y la no injerencia cuando conviene a sus intereses.

Los castristas son minuciosos en la enumeración y condena de las intervenciones militares norteamericanas en otros países: las ocurridas a principios del siglo XX en Cuba, México, Nicaragua, Haití; el involucramiento de la CIA en los derrocamientos de Mossadegh en Irán (1953), de Jacobo Arbenz en Guatemala, (1954), en la expedición de la Bahía de Cochinos (1961); la guerra de Vietnam, la operación en Panamá (1989) para deponer y capturar a Manuel Noriega; las intervenciones en Kosovo, Afganistán, Iraq, Libia, en Siria para combatir a los terroristas del Daesh y el reciente ataque aéreo contra las instalaciones nucleares iraníes.

Sin embargo, jamás condenaron las invasiones soviéticas a Checoslovaquia y Afganistán. Las justificaron con el argumento de “la necesidad de defender la cohesión de la comunidad socialista”. Como hizo Fidel Castro en 1968, cuando se mostró como un peón del Kremlin al justificar y apoyar el aplastamiento de la Primavera de Praga por la Unión Soviética y sus satélites del Pacto de Varsovia, y solicitar que Moscú asumiera la defensa de Cuba, Vietnam y Corea del Norte.  

Luego de la disolución de la Unión Soviética, el régimen cubano se ha hecho cómplice de las tropelías internacionales de Rusia. No criticó las aventuras militares de Putin en Chechenia y Georgia ni la anexión de Crimea. Y peor aún, ha apoyado la agresión contra Ucrania, una guerra imperialista de manual, al extremo de hacerse hipócritamente de la vista gorda con el envío de mercenarios cubanos al frente de batalla ucraniano.

En Cuba, donde no se habla de la masacre de los terroristas de Hamas del 7 de octubre de 2024, no paran de condenar y calificar como genocidio la muerte de civiles en Gaza a causa de los ataques israelíes, pero jamás se han referido a los criminales bombardeos rusos contra las ciudades ucranianas donde han muerto centenares de civiles, incluidas decenas de niños. Tampoco han criticado el secuestro de miles de niños ucranianos por las tropas rusas, entre otros crímenes de guerra, por los que Vladimir Putin es reclamado por la Corte de Justicia Internacional.

Es muy cínico que el régimen cubano asegure estar contra el intervencionismo y la injerencia en los asuntos de otros países cuando Fidel Castro, desde los primeros meses de su llegada al poder, envió expediciones armadas a Santo Domingo, Panamá y Venezuela; y durante  las décadas de 1960 y 1970 entrenó, armó y financió movimientos guerrilleros en toda América Latina, con desastrosos resultados. Recordemos las fallidas aventuras guerrilleras de Ricardo Masetti en Salta, Argentina, en 1965, y la de Che Guevara en Bolivia, en 1967, donde repitió el fracaso del Congo, y perdió la vida junto a otros militares cubanos.

Se suele insistir en el involucramiento de la CIA en el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 que derrocó al gobierno de Salvador Allende, pero se pasa por alto la cuota de responsabilidad que tuvo Fidel Castro por su constante injerencia en los asuntos internos de Chile, en particular sus consejos a Allende para que armara una milicia proletaria   

En 1979 militares cubanos participaron abiertamente en la ofensiva del Frente Sandinista que derrocó a la dictadura de Somoza, y unos años después, en El Salvador, en el ataque  a  la base de Ilopango y en la ofensiva de las fuerzas del Frente Farabundo Martí que llegó a las puertas de la capital salvadoreña.

En África fue la apoteosis del intervencionismo cubano en el exterior. Fue la oportunidad de Fidel Castro de jugar a la guerra desde su puesto de mando en La Habana. Entre 1975 y 1990, para apoyar al régimen marxista del Movimiento Popular de Liberación (MPLA), 350.000 soldados cubanos pasaron por Angola, un país once veces mayor que Cuba y a 11.000 kilómetros de distancia, Océano Atlántico de por medio. Adicionalmente, a fines de 1977, fueron enviados 17.000 soldados cubanos a Etiopía. Un empeño militar de tal envergadura, como jamás había sido emprendido más allá de sus fronteras por un país del Tercer Mundo, fue posible gracias al equipamiento logístico soviético. Moscú puso las armas y Cuba la carne de cañón. Por los miles de cubanos muertos, mutilados o que regresaron de la guerra con serios desequilibrios psíquicos, Angola fue el equivalente para Cuba de lo que fue Vietnam para los Estados Unidos o Afganistán para la Unión Soviética.

El régimen cubano dice estar contra el terrorismo, pero no disimula su simpatía por Hamás, Hezbolá, los hutíes y demás proxies de sus amigotes, los ayatolás iraníes, en su lucha contra Israel.  

Es proverbial la hipocresía y doblez del castrismo, pero en ningún otro asunto es tan palpable y desfachatada como en su oportunista y marrullera política exterior.

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO 

VENEZUELA, UNO DE LOS SUEÑOS DE FIDEL CASTRO

Por Pedro Corzo
Escritor, Editor y Periodista
2009-07-21.

(www.miscelaneasdecuba.net).- “Comprometámonos a seguir haciendo de la Patria el ejemplo que convierta a Los Andes en la Sierra Maestra del continente americano”. Fidel Castro, Santiango de Cuba. 26-07 1960.

Su sentimiento mesiánico de redentor, su auto convicción de líder de lo que consideró siempre la verdadera independencia de América, se manifestó desde el primer año del triunfo revolucionario por lo que extendió su proyecto desestabilizador por todo el hemisferio, siendo Venezuela su principal objetivo y una especie de perla de la corona en su delirio de transportar el modelo soviético a América Latina.

Aunque fracasó en sus primeros intentos nunca abandonó el sueño, solo que como un hábil oportunista político supo ajustar sus estrategias y espero una circunstancia que le fue dada en la persona de Hugo Chávez.

( De izquierda a derecha, en el barco que los trajo a Machurucuto en mayo de 1967, Héctor Pérez Marcano, comandante Américo Silva, Raúl Tomassevich (Tomás), capitán cubano Silvio García y Moisés Moleiro (Foto cortesía de los autores) )
La subversión que conmocionó a Venezuela durante años y que dejó un alto saldo de pérdidas humanas y económicas tuvo el pleno patrocinio del dictador cubano. Castro apoyó la mayor parte de las fuerzas subversivas con armas y dinero. Entrenó y prestó apoyo político a muchos subversivos y alentó desde la isla a todo lo que en alguna medida pudiera afectar la democracia venezolana. Respaldó moral y políticamente a los enemigos de la democracia.
Repasemos párrafos de discursos de Fidel Castro en los que alentaba y expresaba su apoyo irrestricto a la subversión.
11-02-61: En La Habana.

Cuba se siente con derecho para estimular la Revolución en América Latina.

02-01-62: Plaza de La Revolución. La Habana.
En Venezuela se han reunido dos títeres, los dos farsantes: Rómulo Betancourt y Lleras Camargo… servidores miserables del imperialismo…y los imperialistas no podrán aplastar el movimiento revolucionario venezolano.

( De izquierda a derecha, en el barco que transportó a los guerrilleros para la invasión de Machurucuto en mayo de 1967, el dirigente del MIR Eduardo Ortiz Bucarán y el cubano Antonio Briones Montoto, capturado vivo por los cazadores en el Cocal de los muertos, cerca de Machurucuto, y asesinado en el Teatro de Operaciones de los cazadores de Cúpira (Foto cortesía de los autores) )

26-07-64: Santiago de Cuba.
Que el gobierno de Venezuela convoque al pueblo de Caracas, que convoque a los estudiantes, que convoque a los trabajadores y a los campesinos, que les dé fusiles y pregunte después cuánto dura ese gobierno… las gloriosas Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Venezuela, se hacen cada vez más fuerte, tiene numerosas bases guerrilleras, que no han podido ser aplastadas por el gobierno pro-imperialista y corrompido que sucedió al igualmente corrompido y pro-imperialista de Betancourt.

02=01-67: Conmemoración VIII Aniversario de la Revolución.

Nuestro mensaje de solidaridad a los heroicos combatientes Douglas Bravo, cuyo gesto firme y profundamente revolucionario contribuyó a salvar la revolución venezolana de la crisis; nuestro mensaje a Luben Petkoff, a Prado, a todos los combatientes de Falcón y el Bachiller.

( Comandante Arnaldo Ochoa y Luben Petkoff durante la travesía para desembarcar en las playas de Falcón en 1966.(Foto cortesía de los autores))

13-03-67: Aniversario del ataque al Palacio Presidencial de Cuba. La Habana.
Proclamamos una vez más nuestra simpatía y solidaridad sin vacilación alguna con los guerrilleros que combaten en El Bachiller, con los combatientes que en las ciudades desafían la represión y la furia de la tiranía……nosotros solo reconocemos como representante de los Pueblos a los revolucionarios nosotros solo restableceremos relaciones diplomáticas con gobiernos revolucionarios de esos países…Sabemos que algún día también Venezuela alcanzará su victoria y que se cumplirá esa heroica consigna de hacer –”la patria libre o morir por Venezuela” que es como nuestra consigna -de Patria o Muerte. Venceremos.

19-04-67. Acto conmemorativo del VI Aniversario de Playa Girón.

Y es lo cierto que el movimiento guerrillero crece en Venezuela y que ya hay algunos destacamentos fuertemente armados que inspiran miedo al régimen…y que en El Bachiller se mantienen firmes las fuerzas guerrilleras, pese a la ofensiva del ejército venezolano.

( Comandantes Arnaldo Ochoa (tercero de izq. a der., última fila) y Luben Petkoff (sexto de izq. a der., última fila) junto a los 15 cubanos que desembarcaron en julio de 1966 en las playas de Falcón para incorporarse al frente guerrillero comandado por Douglas Bravo (Foto cortesía de los autores)


Recordamos con claridad los ataques directos de todo tipo que patrocinó Fidel Castro contra Rómulo Betancourt y Raúl Leóni. Las expresiones contra la dignidad de esos dos mandatarios, la trato de convertir en caricaturas. Sus ataques contra Venezuela fueron muchos y profundos porque nunca perdonó ni entendió que Venezuela se diera una Revolución Democrática como la del 23 de Enero de 1958.

Los fracasos de su régimen, de la Revolución que traicionó han sido muchos. El totalitarismo Castrista ha fracasado en Cuba y en el exterior, y quizás su único logró fue descubrir a Hugo Chávez, que sin dudas ha sido su servidor mas fiel e incondicional.

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Tomado de http://comunismogenocida.blogspot.com


Las guerras secretas de Fidel Castro (I parte)



EL CASO PANAMÁ

Por Juan F. Benemelis

Panamá es un caso especial,el partido comunista de Panamá, estaba subordinado al de Cuba durante la época anterior a Castro.por lo que este país fué una prioridad para Castro a la hora de intervenir en otros países latinoamericanos fuera de Cuba,e implementar un régimen al estilo cubano . El 16 de abril de 1959, el diario La Estrella de Panamá publicó alarmado que se avecinaba una invasión de Panamá por extranjeros mercenarios y con el condominio de algunos panameños que se encontraban en Cuba. La primera agresión del castrismo se lanzaba contra este Istmo anclado en pleno corazón continental.

Se entrenaron 200 hombres en Pinar del Río ,a cargo del jefe guerrillero Dermidio Escalona. La expedición armada, integrada por unos 82 cubanos, dos panameños y un norteamericano, estaba dirigida por el cubano César Vega, un viejo compañero universitario de Castro y expedicionario de cayo Confite, que llamaba la atención con sus pómulos salientes y su mirada de poseso. A bordo de la motonave cubana Mayarí, partió el grupo desde el surgidero de Batabanó, al sur de La Habana, hacia Panamá el 19 de abril, y desembarcó en un lugar conocido como Playa Colorada, para secundar un alzamiento armado que se había originado en el cerro Tute. El día 22, la guardia panameña hizo prisioneros a dos integrantes del contingente, un estudiante panameño de apellido Picans y un cubano de nombre Gilberto Betancourt, que había sido capitán de las células de acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio en La Habana, y que posteriormente fue fusilado en Cuba por oponerse al gobierno de Castro.

Ante el fracaso de la expedición, el gobierno de Castro se vió obligado a cooperar con la Organización de Estados Americanos al remitir a dos miembros del departamento de inteligencia del ejército, el capitán Armando Torres y el teniente Fernando Ruiz, para que instasen la rendición de los expedicionarios ante la comisión de la OEA en la zona del Canal.

La invasión fue un fracaso desde el primer instante, al naufragar las barcazas en las marismas y riscos de Nombre de Dios, donde hubo la única baja de la acción, un cubano que se enamoró y caso con una bella panameña del lugar; los invasores, por otra parte, escogieron una zona demasiado desolada para la guerra de guerrillas, y al final tuvieron que ser rescatados por buques de la marina de los Estados Unidos.

El primero de mayo, Vega capitulaba ante una comisión de la OEA. Esta intrusión para derribar al gobierno del presidente Ernesto de la Guardia, fue el fruto de una compleja intriga latinoamericana, donde se complotaron varios personajes, entre ellos el pro castrista Rubén Miró, el doctor Roberto Arias, y un gigoló panameño casado con la bailarina británica Margot Fonteyn.

A la sazón, Castro se hallaba en un viaje a los Estados Unidos y Canadá, y este fracaso se transformó en un punto de fricción para el cubano en la prensa y los círculos políticos de muchos países. Castro se reunió con Raúl en Tejas, para que éste le notificase los pormenores del fiasco panameño; sería la primera y última vez que ambos hermanos se hallarían simultáneamente fuera del país.

TRUJILLO "CHAPITAS"

Castro siempre había tenido en la mirilla al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo:La sombra del dictador dominicano,se encontraba muy presente en Cuba: El fué uno de los financistas del movimiento 26 de Julio,proporcionando dinero y armas al grupo que se encontraba en Méjico,interesado al igual que éstos en derrocar a Batista. Además Castro en 1948,había formado parte de una fracasada expedición(expedición de Cayo Confite)para derrocar al dictador.

Durante las primeras semanas del triunfo revolucionario ,se había iniciado el entrenamiento en las montañas cubanas a un grupo de dominicanos que en su mayoría fueron reclutados en los Estados Unidos, mientras la emisora oficial habanera, Radio Rebelde, desencadenó un barraje de trasmisiones hacia Haití y Santo Domingo llamando a la rebelión.

El 14 de junio de 1959 todo estaba consumado; varios yates artillados, un guardacostas y tres fragatas, conjuntamente con tres C-46, un B-26 y un P-51, del ejército cubano, secundaron desde la provincia oriental el lanzamiento de la “operación domeñar”, que comprendía un desembarco combinado de 200 cubanos y dominicanos en las playas de Constanza y Puerto Plata bajo el mando de los oficiales de Castro: comandante Delio Gómez Ochoa y capitán Enrique Jiménez Moya. Este último, compañero de Castro en la malograda correría de cayo Confite.

Castro envió a Caracas, a quien en aquel entonces era su ministro de defensa, Augusto Martínez Sánchez, para recabar el apoyo a esta invasión del presidente venezolano Rómulo Betancourt, enemigo histórico de Trujillo; pero el mandatario venezolano no aprobó públicamente la invasión. Los servicios secretos de Trujillo no tuvieron que realizar un gran esfuerzo para conocer los planes de Castro, y Trujillo esperaba con todo su ejército movilizado. Los invasores, abrumados por calamidades naturales, fueron rodeados y aniquilados y el comandante Gómez Ochoa fue capturado en los arrabales costeros.

Trujillo ordenó que no se hicieran prisioneros entre los apresados en Constanza y Maimón; su ejército privado entró en el cerco, armado con machetes, y con ferocidad persiguió a los invasores en medio de mangles y charcas, cortándoles las manos a los prisioneros cubanos y dominicanos, que morían desangrados. El saldo de esta matanza de crueldad sin par sería de 217 muertos, ningún herido y 7 prisioneros; entre los cadáveres se hallaban los jefes cubanos Jiménez Moya y Horacio Rodríguez.

El exiguo apoyo que tuvo en el consternado continente esta invasión dominicana, impidió que Castro lanzará un segundo contingente que esperaba sus órdenes en el poblado oriental de Baracoa. El delegado dominicano ante la OEA, embajador Virgilio Díaz Ordóñez, solicitó a esta organización que pusiera en práctica el procedimiento de consulta previsto en el Tratado de Río de Janeiro, pero el consejo no accedió por encontrarse República Dominicana bajo una dictadura rechazada en el continente. En su lugar, convocó a una reunión de consulta de cancilleres en Santiago de Chile.

OPERACIÓN "TONTON MACOUTES"

El 14 de agosto de 1959, un mes después de la fracasada intentona en la República Dominicana,se iniciaba un nuevo ciclo,la "Operación Haití", el 8 de enero de 1959. El delegado de Castro en Haití durante la insurrección, Antonio Rodríguez Echazabal,vinculado a la oposición duvalierista, sostuvo una larga entrevista con Castro donde se estableció el pacto para lanzar una revolución en las montañas occidentales de la isla La Española.

Se conformaron los cuadros militares,y se inició una campaña de reclutamiento en las colonias haitianas de Nueva York,Méjico,Caracas,Barbados y las Bahamas.El cuartel militar se ubicó en el poblado de Jamaica (a pocos kilómetros de la Habana),y la oficina de alistamiento ,funcionaba a pocos metros del centro de ésta última ciudad.

Por ese lugar pasaron más de 500 voluntarios; la organización Triple-A, dirigida por Aureliano Sánchez Arango, que igualmente luchó con sus guerrillas contra Batista, ofreció las embarcaciones necesarias. La emisora cubana, Radio Progreso, comenzó a trasmitir una programación en francés, dirigida a los conspiradores dentro de Haití. Los cubanos aumentaron la parada y el esbozo original incluyó una escala para nuevamente invadir República Dominicana.

Pese a las filtraciones de información y a las denuncias de Francois Duvalier,ni Trujillo,ni Washington,ni los servicios secretos franceses ,tomaron en cuenta esta amenaza. Un contingente de cubanos secundado por varios haitianos, acaudillados por los oficiales del ejército de Castro, comandante Henry Fuentes y el capitán Ringal Guerrero, desembarcó en Les Irois, el 14 de agosto, para derrocar a Duvalier. Fuentes. El primer grupo estaba formado por 18 cubanos, 10 haitianos y 2 venezolanos, el cual debía sumarse a una columna del ejército haitiano, que supuestamente se amotinaría. Tres días después, el canciller haitiano, Louis Maré, acusaba de agresión a Cuba ante una estupefacta conferencia de cancilleres del continente reunida en Chile, que se desayunaba con la noticia asombrosa de la invasión cubana a Haití.

La reacción militar haitiana, encabezada por el general Mercerón fue de íntegro apoyo a Duvalier, quien concentró toda su soldadesca en las montañas de Caracausse y el día 20 de agosto estalló el conflicto que concluyó desfavorablemente para las armas cubanas. Muy pocos de los invasores lograron escapar a esta breve y monstruosa matanza. Los periodistas eran llevados al teatro de los acontecimientos donde apreciaban aterrados la hilera de cadáveres.

El gobierno haitiano denunció la intromisión cubana en la reunión de consulta de cancilleres, en Santiago de Chile, convocada tras la protesta dominicana en junio, reiterada en la comisión interamericana de paz, ante la cual se definió la acción dirigida desde La Habana como un caso típico de intervención, violatorio de la convención sobre deberes y derechos de los estados en caso de luchas civiles, suscrita en la capital de Cuba en 1928.

La subcomisión del organismo regional visitó Haití y entrevistó a cinco prisioneros cubanos supervivientes de la referida expedición, entre ellos, Manuel Rodríguez, Santiago Torres, Antonio Panseca, Osmani Escalante6. Haití rompió relaciones con Cuba, y el líder rebelde haitiano, Louis Dejoie,que fué uno de los que encabezó la intentona, escapó de La Habana hacia Miami, donde fue arrestado.

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Las Guerras Secretas de Fidel Castro

Por Juan F. Benemelis

LA LUCHA CLANDESTINA

Los cubanos iniciaron un amplio esquema de captación en las universidades y en el ejército. El aparato cubano invadió con propaganda las instituciones oficiales y universitarias, desatando una campaña paralela que fue abrazada por la juventud, donde se exhibía a la llamada izquierda tradicional del continente (Figueres, Bosch, Muñoz Marín, Arévalo, Victor Raúl Haya de la Torre, Cárdenas, etcétera) como un obstáculo que frenaba el inevitable proceso de cambios.

El reciente ejemplo en Perú, donde el joven Luis de la Puente Uceda, con gran explosión de gloria había cortado sus lazos con el partido de Haya de la Torre y se había internado en las selvas bajo el grito de guerra lanzado en La Habana, tuvo resonancia en Venezuela; tanto, que la izquierda optó por retirarse del gobierno suscitando una crisis en el gabinete de Betancourt.

La consolidación del eje Habana-Moscú preocupó sobremanera a Betancourt, que se sabía enemigo público número uno de Castro. Luego de una recepción de Raúl Castro en la URSS, se decide la convocatoria de un congreso de juventudes latinoamericanas en La Habana, para unificar fuerzas radicales continentales y dar al traste con el gobierno caraqueño.

Comenzaron las tensiones Caracas-La Habana y la expulsión de agentes cubanos, detención de conspiradores, incautación de alijos de armas. A mediados de 1960, se trasladó a La Habana un extraño grupo, para ser instruido en acciones clandestinas comando, integrado, entre otros, por Simón Mérida, dirigente del MIR, la actriz Astrid Fisher y el libanés Miguel Tanus.

En julio, es desenmascarado el proyecto cubano que trataba de crear dificultades a la Iglesia venezolana, para precipitarla al ruedo político. Los detenidos por el asalto a la catedral de Caracas, confesaron que el gobierno de Castro era el instigador de los hechos. El 26 de julio de 1960, el diplomático cubano, Guillermo León Antich, encabezó una manifestación en Caracas. La Catedral fue apedreada y las estupefactas autoridades caraqueñas pudieron comprobar quién había sido el autor de estos disturbios. El 24 de agosto, descubren a León Antich, con las manos en la masa, cuando entregaba $400,000 a elementos de la oposición para fomentar una revuelta contra Betancourt.

Ello no fue óbice para que Castro decidiera continuar con sus rocambolescos escándalos contra Betancourt. En noviembre, la policía venezolana, en una ronda de rutina, detiene nada menos que a dos miembros de la inteligencia cubana, Francisco Chacón y Natalio Pernas, en plena faena subversiva dentro del país. En diciembre, cunde la alarma en la administración Betancourt, cuando la vigilante atención de la seguridad venezolana da con un cuantioso cargamento de armas, originario de Cuba, introducido por varios puntos de las llanuras costeras venezolana y por un aeródromo abandonado.

La consolidación de los vínculos de Cuba con los focos comunistas y radicales venezolanos se fortalecían a través de su poderosa embajada en Caracas, nutrida de agentes especiales que manipulaban capillas estudiantiles, sostenían periódicos y servían de enlace con el Partido Comunista, el MIR y con las flamantes guerrillas.

El 11 de enero de 1961, en plena Sierra Maestra, Castro consumó una reunión confidencial con un conglomerado de dirigentes latinoamericanos, para analizar la forma de precipitar una cruzada bélica en todo el continente, partiendo de un foco venezolano. El juicio de Castro consistía en alistar una brigada internacional, al estilo de la que se instituyó en la guerra civil española.

El conjunto era una mezcolanza de guatemaltecos, guadalupeños, sindicalistas paraguayos y demás, despuntando entre ellos los comunistas colombianos Tancredo Errante y Luis Sánchez, el costarricense Carlos Luis Falla, que había conducido la guerra en 1948 contra el ex presidente Figueres, y un nutrido grupo de venezolanos, entre ellos Simón Mérida y Manuel Marcano. Un voluminoso contingente de latinoamericanos formó el famoso Batallón-331 de milicias al mando del guerrillero cubano Dermidio Escalona, que participó en los combates de Bahía de Cochinos y en la batida contra los grupos armados anti-castristas en la Sierra del Escambray.

Castro decide desatar su flamante plan Camilo Cienfuegos en Venezuela. En abril de 1961, el país se estremece ante los pronunciamientos en las unidades militares en Caracas, Maracaibo y Cumaná, los cuales son aplastados sangrientamente. El papel de la embajada cubana en estos disturbios salió rápidamente a la luz. Para colmo, en junio de ese año, las fuerzas de seguridad venezolana incautan un voluminoso cargamento de ametralladoras de manufactura checoslovaca, enviado tranquilamente desde Cuba, por vía aérea, al estado Zulia.

En noviembre, el gobierno de Betancourt, mostrando a la prensa internacional innumerables pruebas de la ingerencia directa de Castro en la desestabilización del país, rompe relaciones diplomáticas con Cuba, con el propósito además de terminar con la labor de espionaje cubana. Ya en 1962, el PC de Venezuela, prácticamente bajo tutela de La Habana, había propuesto la idea de la insurrección armada.

En momentos que se debatía en un asfixiante duelo económico con Estados Unidos, y entraba en una relación peligrosa con la URSS, Castro necesita una Venezuela marxista a ultranza, que le propicie la ayuda petrolera requerida y la posibilidad de negar estas cuencas de hidrocarburos a Washington. Para ello, había llegado a un pacto oculto de no-agresión con el dictador dominicano Trujillo, acuerdo que fue negociado en La Habana por el general trujillista Arturo Espaillat.

Trujillo y Castro recién habían sido expulsados de la OEA, y la prensa oficial dominicana tronaba contra el "imperialismo norteamericano" y comenzaba a coquetear con un ideario socialista a la cubana. Betancourt se hallaba al corriente de esta alianza, que prometía ser problemática para su gobierno.

El socorro de Cuba a la insurrección en Venezuela se guiaba especialmente hacia el llamado Frente Chirinos que dirigían Fabricio Ojeda, Petkoff y el ex oficial Bravo. Existían otros focos guerrilleros, como el liderado por Juan Vicente Cabezas y el llamado Simón Bolívar, encabezado por Tirso Pinto y Germán Lairet. Castro recurre nuevamente al golpe militar, quizás ojeando que una lucha guerrillera en Venezuela no sólo tomaría largo tiempo, sino que era de dudoso resultado. Así fue cómo en mayo de 1962 se originaron los alzamientos castrenses en las bases de Carúpano, y luego en Puerto Cabello, dirigidos por elementos que respondían a Cuba, como Petkoff; pero nuevamente, ambas intentonas fueron aplastadas violentamente.

Si bien La Habana había logrado desatar la insurrección en Venezuela y se sucedían alzamientos, ataques contra cuarteles, sabotajes, asaltos, etc., los insurrectos pro-castristas pensaban en una victoria guerrillera relámpago al estilo de Cuba; pero el ejército no les daba tregua e impedía la extensión del foco en otras latitudes del territorio nacional.

En octubre de ese año, cayó en manos de las autoridades de Betancourt la prueba que Castro en persona había ordenado volar cuatro centrales eléctricas en el lago Maracaibo. A pesar de que la policía y las fuerzas armadas venezolanas estaban alertas, el 3 de noviembre, un comando venezolano preparado en Cuba, logra dinamitar dos oleoductos y un gasoducto en pleno puerto de La Cruz.

En enero de 1963, Betancourt le devuelve el golpe a Fidel con creces, al ser descubierto en Caracas el principal almacén de armas que Cuba disponía para los insurrectos venezolanos, así como una documentación comprometedora no sólo para La Habana, sino para las guerrillas y las redes urbanas clandestinas, lo que desató una recia batida de la tropa a los rebeldes castristas en la zona de Falcón.

Ante los golpes de las fuerzas armadas de Betancourt, Castro determinó unificar los divergentes frentes guerrilleros venezolanos en un mando central y comprometer secretamente al bloque soviético en tal insurrección. A mediados de 1963 se conforma el Frente de Liberación Nacional con sostén de Cuba y logística recibida, en menor escala, de China y la URSS. Era la época en que Ojeda, sumo pontífice de las FALN, Juan Vicente Cabeza, del Partido Comunista, Petkoff y Gregorio Lunar Márquez se destacan como los máximos caciques insurrectos.

El 25 de mayo de 1963, con un intento de asalto al aeropuerto de La Carlota, se inició un vasto proceso terrorista para festejar la fecha del 26 de Julio en el que fueron volados puentes mientras grupos guerrilleros atacaban poblaciones y se producían disturbios. En agosto fueron dinamitados el gasoducto de Arrecifes y el oleoducto de Ulcamay; se ocuparon armas, propaganda y un detallado plan cubano contra la vida de los presidentes de Venezuela y Colombia. En Falcón, fue sorprendido un agente cubano, José Alfonso, que dirigía un grupo terrorista. Anzoátegui, las fábricas Dupont, los almacenes Sears y otras propiedades norteamericanas fueron los próximos asaltos.


LA DERROTA


Pero la guerrilla comienza a confrontar una amarga realidad al no ver materializado el concurso del pueblo, por lo que a Castro no le queda más remedio que realizar constantes transfusiones de hombres y armas. El 4 de noviembre, el ejército de Venezuela sorprende un desembarco oriundo de Cuba, en la península de Paraguaná, donde se decomisó un alijo bélico de 3 toneladas. Semanas después, en varios encontronazos con los guerrilleros, se ocuparon armas de manufactura belga, con el escudo cubano.


Para fines de ese mes, en un lacónico discurso, el presidente Betancourt anunció que disponía de pruebas tan abrumadoras de la promoción de la violencia urbana y guerrillera por Castro, que sólo restaba a su país solicitar una reunión de emergencia de todos los países del continente americano para analizar las medidas a tomar, colectivamente, ante la constante violación de la soberanía venezolana por parte de La Habana. Las elecciones a finales de ese año, con el voto masivo popular y la victoria de Raúl Leoni, un protegido de Betancourt, demostraron el grado de aislamiento de la lucha armada y la incapacidad de Castro de sabotear el proceso democrático en Venezuela.

La consolidación democrática caraqueña había irritado a Castro y había desconcertado a la guerrilla y al PC venezolano. Por lo tanto, era de esperar la desgarradura que se provocó entre la militancia ortodoxa, encabezada por Pompeyo Márquez, Jesús Farías y Alberto Rangel, y los jefes guerrilleros pro-castristas, que aspiraban en ese momento a dirigir la organización política.

La tensión entre Caracas y La Habana amenazaba con llegar incluso a un choque bélico; Betancourt fortalecía su tropa, pero Castro era armado por el bloque soviético a niveles insospechables. Ante cada protesta venezolana, los cubanos respondían con una acción. El año 1964 se demostró políticamente desfavorable para Castro en todo el Hemisferio y se aguardaba que Cuba, ante la presión de todo el continente, desistiera de sus intentos intervencionistas. En enero de ese año, una pequeña flotilla de ocho pesqueros zarpó del puerto de La Habana, con banderas cubana y soviética, y vació armas no sólo en la Guyana británica y las islas Mujeres (que fueron luego portadas por las guerrillas venezolanas) sino igualmente en las costas de ese país.

En febrero de 1964 la OEA condenó al régimen de Castro en el caso de Venezuela, documentando las masivas remesas de propaganda subversiva, preparativos de guerrilleros y terroristas, costeo de actividades subversivas, introducción de pertrechos bélicos y la infiltración de espías cubanos. En mayo, el PC venezolano comienza a romper su cordón umbilical con la insurrección, mostrando interés por iniciar un diálogo con el gobierno, respaldado por algunos partidos comunistas latinoamericanos que no hacían causa común con el fovismo castrista.

La renuncia del ala ortodoxa comunista a la maquinación guerrillera, ratificada en el año 1965, suscitó una reacción virulenta de aquellos comunistas insurrectos, que como Bravo, estaban patrocinados desde La Habana. Esta ambivalencia del PC venezolano repercutió en las posiciones que Castro y el Che Guevara asumieron poco después en Bolivia, no confiando en el Partido Comunista boliviano de Mario Monje para fomentar el foco guerrillero.

Castro determinó arrogarse una mayor responsabilidad logística en la guerrilla venezolana y a tal efecto amarró los pormenores con Bravo y Ojeda. El primer fruto sería el desembarco combinado de cubanos y venezolanos en julio de 1965, con participación de Petkoff que auxiliado por un asalto terrorista haría estallar valiosos oleoductos de la Gulf Oil, Mobil Oil, Texas Petroleum y la Socony Oil en la región oriental del país.

El gobierno replicó ordenando el arresto de todos los miembros del Partido Comunista y del MIR. En agosto, la seguridad venezolana consiguió desarticular un amplio diseño conspirativo, que los cubanos conducían desde París, al detener a Silvia Agüero y Elsa Braun, sus contactos claves en Venezuela. En marzo de 1967 se produjo el asesinato del doctor Julio Iribarren, hermano del canciller venezolano, por un comando que sostenía relaciones directas con La Habana. Luego de cometido el crimen, el diario habanero Granma publicó las declaraciones del jefe guerrillero de las FALN, Elías Manuitt Camero, cuya organización se arrogaba la acción. El presidente Leoni expuso que la preparación del asesinato y de otros actos de violencia que le antecedieron se realizó con el consentimiento del gobierno de Cuba.

El ministro del interior de Venezuela, y luego presidente, Carlos Andrés Pérez declaró que la responsabilidad de toda esta situación la tenía Castro, con sus métodos en Venezuela; y anunciaba que era hora de que Venezuela y todos los países latinoamericanos se decidieran a hacer algo frente a Cuba9. Héctor Mujica capo del PC Venezolano condenó enérgicamente el crimen del doctor Iribarren y criticó la política cubana10. El punto prominente de la controversia entre Castro y los comunistas venezolanos tradicionales tuvo lugar en los momentos de la gran euforia habanera, resultado de las operaciones guerrilleras que el Che Guevara estaba desencadenando en Bolivia.

El 8 de mayo de 1967, el buque cubano Sierra Maestra zarpó del puerto de Santiago de Cuba descargando un dispositivo guerrillero en las ensenadas de Venezuela, en un lugar entre Machurrucutú y Jinarapo. La fuerza invasora cubana fue descubierta y aniquilada por unidades del ejército. En la pelea fueron hechos prisioneros los militares cubanos Antonio Briones Montoto, Manuel Gil y Pedro Cabrera, quien se suicidó en la prisión. Montoto pereció ahogado a manos de sus interrogadores, cuando era torturado. El gobierno venezolano acabó con lo que restaba de la infraestructura urbana de la guerrilla.

La tensión entre los estalinistas y castristas venezolanos fue un reflejo de las disparidades tácticas entre Moscú y La Habana referente a la toma del poder político. Castro acusó de traición a los comunistas venezolanos al no querer asistir a la reunión de la OLAS en La Habana. El descalabro del foco guerrillero en África y en Bolivia y la invasión de Estados Unidos a República Dominicana, determinó la suerte de los insurrectos venezolanos.

Castro comenzó a asumir una actitud internacional menos estridente y más condicionada por el Kremlin. Su aprobación a la invasión soviética en Checoslovaquia provocó el cisma definitivo con los guerrilleros latinoamericanos; y tanto el proyecto de Caamaño en República Dominicana como el de los rebeldes de Bravo fueron engavetados.

En junio de 1967, prestó declaración ante una comisión especial de la OEA el venezolano Marcano, quien daría pormenores de la subversión cubana en Venezuela. Marcano, entrenado por los servicios secretos cubanos, participó en numerosos actos de sabotaje y terrorismo contra su país. Según Marcano, Castro organizó dentro del ejército cubano, en los años 1960-1962, una unidad venezolana que participó en las operaciones en las lomas del Escambray contra los opositores de Castro. Los venezolanos, junto a otros latinoamericanos tomaron cursos en las escuelas de guerra cubanas.

Marcano atestiguó que Castro en persona les expresó que era decisivo golpear en la zona de Maracaibo donde se hallaban los más grandes oleoductos, para crear dificultades al gobierno; asimismo, que era imprescindible volar los transportes de abastecimientos para dar la sensación de una situación incontrolable en el país. Marcano fue elegido para coordinar en Europa y América los corredores clandestinos insurreccionales.

En marzo de 1964, Marcano salió de Cuba con pasaporte falso a nombre de José Escobar, por la vía de Gander con destino a Praga, donde fue recibido por una checa, (con el seudónimo de María) que había trabajado por muchos años en la embajada de ese país en Uruguay. María sustituyó el pasaporte cubano de Marcano por uno boliviano. Marcano debía crear corredores en la frontera colombo-venezolana, porque los de Pompeyo Márquez estaban vetados. Los cubanos le organizaron un recorrido Praga-Roma, para crearle una leyenda; luego visita Turín, como ex-alumno salesiano, donde se hace de una carta que le posibilita visitar el Vaticano para solicitar unas indulgencias que debían ser consignadas al hotel Torquemada.

Siguiendo el plan cubano, Marcano fue a Madrid donde tomaría un vuelo Nueva York-Perú, ingresando luego como boliviano en La Paz. De Bolivia, Marcano pasó a Colombia, donde hizo contacto con una red de espionaje cubana administrada por el arquitecto Luis Espinosa y por el veterinario español comunista Paulino García, director del diario España Democrática. De regreso, emergió en México y de allí a La Habana.

Meses después, Marcano fue designado para llevar a cabo otra encomienda cubana, coordinada con el secretario general del MIR venezolano, Américo Martín. Marcano volvió a utilizar la misma ruta, acompañado de Stefan Nube Adler y de los secuestradores del Anzoátegui. De Praga pasó a Londres, hizo un corredor entre Ámsterdam y la capital británica, se desplazó luego a Jamaica, donde mediante soborno adquirió una visa colombiana. En Colombia, y siguiendo instrucciones de los cubanos, Marcano se puso en contacto con el contrabandista Luis Pérez Lupe, que tenía en sus manos casi todo el comercio ilícito de mercancías, armas y drogas en la costa atlántica. Luis Pérez aceptó trabajar para La Habana y propuso hacer un puente desde Aruba a las costas venezolanas, con el lanchero de bandera venezolana Nelson Sosa, que debía mover un fardaje de hombres y armas.

Luego de esto, Marcano entró en Venezuela por Maicao, empleando el famoso camino verde sugerido por la inteligencia cubana, y que era transitado por gente de toda calaña: contrabandistas, ladrones, traficantes de drogas y tratantes de blancas. Allí, Marcano alcanzó a instalar el primer equipo de comunicación con Cuba, en la zona del estado Miranda, con la artista Astrid Fisher. Sin embargo la operación fue paralizada porque los soviéticos, que auxiliaban estas comunicaciones, notificaron que la CIA las había detectado. Marcano señaló que para la fecha los cubanos habían constituido a lo largo de todo el Pacífico el coro marxista Espártaco, compuesto de chilenos y peruanos. Asimismo, detalló cómo La Habana había establecido grupos en Ecuador, Brasil y Bolivia.

A principios de 1965, los cubanos citaron en París a su agente venezolano. Piñeiro, jefe del espionaje castrista, le enviaba dinero e instrucciones para ampliar un aparato embrión de servicios secretos, ajeno al Partido Comunista, que pudiese controlar toda la frontera venezolana tras la toma del poder. Marcano destacó que los cubanos feriaban armas en el mercado negro que fluye del Amazonas hacia Manaos y que en esa región existía una fábrica clandestina de armamentos, donde incluso ensamblaban ametralladoras. Señaló que en la faja venezolana de Garabato, los cubanos colocaron una mini-fábrica de armamentos que luego fue descubierta por el gobierno venezolano.

El corredor de Aruba, utilizado a fondo por la Habana y controlado por Marcano, funcionó a la perfección. Por allí se evadió en un barco bananero el dirigente del MIR, Américo Martín, con rumbo al Point Charlie inglés en Berlín. Otro importante corredor clandestino creado por La Habana fue el de la costa atlántica colombiana, empleando patanas francesas que trabajaban en los bananares de Santa Marta, las cuales podían trasladar hasta diez personas y hacer un recorrido directo hasta Hamburgo; de allí, los infiltrados viajaban a Frankfurt, con una cobertura turística, para luego trasladarse a Berlín.

Los cubanos aprovecharon que el Point Charlie inglés en el Berlín Occidental era escasamente inspeccionado; el único requisito resultaba presentar el pasaporte y realizar el cambio de marcos federales por los de Alemania Oriental. Una vez en el Este, se utilizaba a la embajada Checoslovaca para obtener una visa a Praga y de allí volar a La Habana.

En 1966, Marcano fue designado oficial de información de la inteligencia cubana para ejercer su labor en el dispositivo internacional de espionaje cubano hacia América Latina. Se le instruyó que reclutara diplomáticos venezolanos en el exterior y fue puesto a cargo de una red que no sólo cubrió Venezuela, sino también a Chile y otros países del sur. En octubre de ese año, viajó a Méjico donde recibió de manos del agente cubano Reginaldo Cepeda, claves de comunicación secreta creadas por los soviéticos; documentación falsa para entrar en Venezuela e infiltrarse en los medios oficiales, para conseguir cartas tácticas de las costas venezolanas, como lugares estratégicos, bases del ejército y puntos militarmente vulnerables.

En su deposición, Marcano manifestó que en Méjico suministró dinero al periodista Menéndez, de la revista Sucesos, por varios reportajes favorables a La Habana y reveló cómo los cubanos costeaban la revista Política, así como un conjunto de publicaciones en Francia.

El último viaje de contacto de Marcano, para consultar con sus patrones, resultó una odisea y tuvo que trasladarse con rapidez de Madrid a París y de allí precipitadamente hacia Berlín, debido al acoso que los servicios occidentales mantenían sobre los agentes cubanos. En Praga, finalmente pudo entrevistarse con sus superiores de la DGI que le entregaron $250,000, dinero que Martín, del MIR, había solicitado a Castro. Este dinero había sido adjudicado a otra organización armada, el FLN, perteneciente al Partido Comunista; Castro, además, se comprometió con regularizar al MIR una ayuda de $25,000 mensuales.

Marcano aceptó una encomienda directa de Castro de trasmitir a los insurrectos en Venezuela de no recabar fondos en ningún país socialista europeo, puesto que Cuba resolvería cualquier necesidad financiera. Los servicios cubanos le exigieron que secuestrara al cabecilla de la contrarrevolución cubana exilada, Manuel Artime, que iba a menudo a Venezuela, y que lo trasladara a la guerrilla de El Bachiller para “ablandarlo” y luego transportarlo a la isla Margarita, y de ahí a Cuba bajo la acción de sedantes. Castro le solicitó igualmente que su dispositivo de inteligencia penetrase a los militares venezolanos que participaban en la Junta Latinoamericana de Defensa.

No obstante sus intentos, la subversión guerrillera castrista en Venezuela, si bien fue la de mayor envergadura en el Continente, no logró sus fines y el país, a partir de Betancourt, prosiguió por una vía electoralista.

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Serie Especial en audio: Angola, la guerra olvidada






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Serie Especial: Angola,  la guerra olvidada

Capítulo # 1. Los inicios del conflicto bélico


Los periodistas Tomás Regalado y Álvaro Alba hablan sobre el inicio de la aventura de Fidel Castro en Angola, el envío de los primeros barcos con soldados y armas. También entrevistas con Ángel Moya y Guillermo Fariñas, Premio Sájarov de Derechos Humanos, sobre su participación en el conflicto bélico.


Capitulo # 2

En este segundo capítulo se presentan documentos secretos desclasificados de Departamento de Estado, la Agencia Central de Inteligencia y el Consejo de Seguridad Nacional. Entrevista de Tomas Regalado a Jonas Savimbi, Presidente y Comandante Supremo de la Unión Nacional para la Liberación Total de Angola (UNITA) en Java, capital del territorio rebelde angolano. Testimonio de Alcibíades Hidalgo, ex vicecanciller de Cuba y segundo jefe de la misión negociadora de la salida de las fuerzas cubanas de Angola.


 Capitulo # 3


La historia de los militares cubanos presos en Angola y la visión desde la isla de la Operación Carlota, por el periodista independiente Iván García. Guillermo Fariñas relata las condiciones en que viven los veteranos cubanos de Angola. Documentos de archivos con mensajes de Castro a los generales cubanos organizando ataques a Namibia y las quejas por la situación del armamento. El general Arnaldo Ochoa, su participación en Angola y el destino final. Testimonio de Ramón Fernandez Larrea, escritor y director de radio, quien estuvo destacado en Angola.


Capitulo # 4


Entrevista con el Doctor Manuel Alzugaray, cirujano ortopédico, fundador del Miami Medical Team, quien por años ofreció ayuda humanitaria a la población de los territorios controlados por la UNITA y a sus combatientes. Y también el testimonio del periodista independiente cubano Luis Cino sobre la realidad de los veteranos cubanos internacionalistas.

Capitulo # 5


En esta capítulo final de la serie se ofrece una entrevista con el coronel (retirado) del ejército estadounidense Octavio Pérez, ex oficial de inteligencia, quien analiza la intromisión cubana, el armamento y la salida de Cuba de África. Desde La Habana, el testimonio del escritor y periodista Jorge Olivera Castillo, Prisionero de la Primavera Negra del 2003 y combatiente en Angola de 1981 a 1983.


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Entrevista al General Rafael del Pino - Parte 2 (23 de diciembre de 2014)



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Los años de la guerra: el testimonio de Rafael del Pino

Abril 22, 2014

Pronto se cumplirán 40 años del inicio de la intervención cubana en Angola. Nótese que hablamos específicamente de Angola y no de Africa, porque Fidel Castro comenzó a intervenir en el continente a pocos meses de su ascenso al poder. Durante este tiempo varias obras se han publicado sobre el tema dentro de Cuba -es decir, por el Gobierno- desde las más ligeras (Angola: fin del mito de los mercenarios, Un abril como Girón) hasta las más anodinas (Prisioneros de la UNITA) y pretenciosas (Cangamba). Mientras que en Sudáfrica abundan los testimonios, estudios y tesis sobre la guerra, los profesionales cubanos de la historia, el periodismo, etc, han debido conformarse con lo que para ellos constituye la referencia obligada cuando de la aventura angolana se trata: Misiones en conflicto, de Gleijesses. Ni hablar de los lectores comunes y corrientes que no tienen acceso a publicaciones de ese tipo. De ahí la importancia del más reciente libro de Rafael del Pino.

Dos grandes méritos tiene el libro del ex-general: el valor del testimonio de primera mano de un alto oficial y la honradez que se aprecia en lo escrito. También encontramos defectos y carencias en sus páginas: hay aspectos que el escritor no toca y en algunos enfoques se ha quedado corto. Es evidente que Del Pino ha tratado de ser consecuente y ha preferido concentrarse en lo que para él es esencial, evitando temas que resultan siempre controversiales. En definitiva es el testimonio de un militar profesional con una difícil y larga trayectoria que puede haberse equivocado o no, puede admitirlo o no, pero que no cae en mezquindades.

Los años de la guerra es un intento profundo y serio de recoger para las generaciones que nos sucederán, la verdadera historia de las guerras africanas del Napoleón del Caribe de 1975 hasta la retirada de Angola. Su autor nos pone en la mano documentos, informes oficiales y diversos materiales, incluyendo fotografías, que ha ido obteniendo no sólo durante su participación en los acontecimientos, sino también en sus investigaciones posteriores que lo llevaron incluso a visitar Sudáfrica y entrevistar a sus antiguos enemigos.

Estamos ante una obra de referencia y un libro de obligada lectura cuando de la intervención cubana en Angola se trata.

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