lunes, febrero 02, 2026

Dimas Castellanos desde Cuba: Entre el totalitarismo y la mafia: la corrupción en Cuba


 Tomado de https://diariodecuba.com

Entre el totalitarismo y la mafia: la corrupción en Cuba

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Ante el poco valor que el régimen revolucionario otorga al trabajo, el pueblo responde con actividades alternativas.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

01 febrero 2026

En la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) celebrada en diciembre de 2023, varios funcionarios se refirieron al problema de la corrupción. El ministro de Salud Pública dijo: "Nos enfrentamos al robo de medicamentos y la venta ilícita de fármacos importados". El ministro de Finanzas y Precios planteó: "Las ventas de productos con precios abusivos son asumidas de forma pasiva por la población". El vicepresidente del país añadió que en esas conductas "influyen la tolerancia por parte de la población que no siempre la repudia ni informa a las autoridades responsables de enfrentar estos hechos". El presidente de la ANPP mencionó la "falta de coherencia en la asimilación del concepto de precios abusivos o especulativos". Y en la clausura, el presidente y secretario del Partido Comunista, resumió: "El Estado y el Gobierno no pueden vivir de espaldas al incremento de actividades ilícitas que penetran como un cáncer el tejido social". Resumiendo: la culpa no es del Estado, es del pueblo y por tanto hay que reprimir a los corruptos.                                            

La corrupción estuvo presente antes en nuestra historia. En la Cuba colonial se manifestó en hechos como el desvío de los fondos para la construcción de La Cabaña, que hizo de esa fortaleza la más costosa del mundo. En el garito y la valla de gallos que el gobernador Francisco Dionisio Vives tenía en el Castillo de la Fuerza para su esparcimiento. En el bandolerismo que proliferó en nuestros campos. En la Cuba republicana tomó fuerza en una elite emergida de las guerras de independencia, que utilizó las posiciones públicas para fines individuales. Y después de 1959 ese mal rebasó la esfera político-administrativa para generalizarse en la sociedad. Contrario a esa tendencia, gracias a figuras que van desde el obispo Espada hasta José Martí, pasando por José Agustín Caballero, el padre Félix Varela y otras personalidades ilustres, la moral cívica estuvo presente desde las gestas independentistas en el siglo XIX hasta la Generación del Centenario en el siglo XX. Sin embargo, un sector de los que tomaron el poder en 1959, puso la brújula en dirección al totalitarismo, donde la corrupción encontró un terreno fértil.

La concentración de todos los poderes en un líder, el desmontaje de la institucionalidad, la pérdida de las libertades, el monopolio sobre la prensa, la estatización de la propiedad sobre los medios de producción y la incapacidad del régimen para garantizar salarios en correspondencia con el costo de la vida, condujo a la sobrevivencia.

Al poco valor del trabajo el pueblo respondió con las actividades alternativas. A la imposibilidad de tener empresas, con la vía "estaticular" (con este término califico a un sistema con gastos del Estado y utilidades del particular). A la ausencia de sociedad civil, con la vida sumergida. Al desabastecimiento, con el robo al Estado (único dueño). Al cierre de todas las posibilidades, con el éxodo. Mientras los gritos de "Libertad o Muerte", "Patria o Muerte" y "Socialismo o Muerte", evolucionaron hasta la degradante consigna de "Robo o Muerte".

La involución sufrida se reflejó en la disminución de la producción. En los años 50 del pasado siglo Cuba se ubicaba entre los países de mayor crecimiento económico de América Latina. Las empresas en manos de cubanos, además de azúcar, café, tabaco y ganado, producían calzado, textiles, pinturas, frutas, viandas, dulces, pescado, carne de cerdo, de aves, derivados de la leche y otras. El 72% de lo que se consumía se producía en el país. Hoy, apenas produce y se carece de divisas para adquirir los bienes imprescindibles en el mercado exterior.

Las medidas represivas

La relación de causa y efecto entre totalitarismo, improductividad y corrupción explica la ineficiencia de las medidas represivas, inspectores, amenazas a los particulares y llamados ideológicos sin atender sus raíces. Algunos ejemplos de esa inutilidad son:

  • Entre los años 80 y 90 del pasado siglo el Gobierno desplegó las operaciones "Adoquín", "Pitirre en el Alambre" y "Maceta", dirigidas contra artesanos, comerciantes y mercados campesinos que comenzaban a formar un embrión de clase media.
  • En 1987, el presidente del Instituto de Aeronáutica Civil, Luis Orlando Domínguez Muñiz, fue condenado a 20 años de prisión por malversación. Sus sucesores, Vicente Gómez López y el general Rogelio Acevedo González, resultaron  sancionados por razones similares.
  • El 8 de noviembre de 2003, Granma publicó una entrevista a una funcionaria de la Dirección de Supervisión de Precios del Ministerio de Finanzas, quien declaró que en los primeros ocho meses de ese año, en el 36% de los establecimientos inspeccionados se encontraron irregularidades; mientras en los mercados, ferias, placitas y puntos de venta agropecuarios, el índice estuvo por encima del 47%.
  • En 2005, debido al robo de combustible en las gasolineras, los trabajadores fueron sustituidos por jóvenes egresados de las escuelas de trabajadores sociales, creada por Fidel Castro. Sin embargo el robo continuó con los flamantes trabajadores sociales.
  • En 2010, el Granma del 26 de octubre informó que en Corralillo, Villa Clara, habían sido edificadas más de 300 viviendas con materiales sustraídos para lo cual se desarticularon 25 kilómetros de líneas férreas y se emplearon 59 angulares de las torres de alta tensión.
  • En 2019, el sitio oficial Cubadebate, difundía que "cada hora se robaban en Cuba 626 litros de combustible".
  • Más recientemente, en 2025 fue defenestrado el vice primer ministro y ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández. Según la prensa oficial, por "graves errores cometidos en el desempeño de sus funciones".

De la oligarquía totalitaria a la  oligarquía mafiosa, a través de la corrupción

La oligarquía es un gobierno donde el poder político lo ejerce una elite privilegiada, mientras la mafia denota un grupo estructurado verticalmente que controla una actividad determinada mediante acciones ilícitas y criminales. Según Juan Antonio Blanco, cuando oligarquía y mafia se fusionan como grupo de poder, conforman un Estado mafioso y se relacionan con actores vinculados al crimen organizado y al terrorismo. Lo anterior ha conducido a la nación cubana a la peor crisis social, política, económica y moral de toda su historia, y ha reducido a la mayor parte de los cubanos a la pobreza extrema.


Detrás de esos resultados negativos se oculta una realidad: el Ministerio de Auditoría y Control creado en mayo de 2001 carece de potestad para inspeccionar a GAESA, un holding de las Fuerzas Armadas, que controla, según Emilio Morales, copresidente de Cuba Siglo XXI, el 70% de la economía y el 95% de las finanzas de Cuba.


La crisis en Cuba, agudizada por los acontecimientos que están teniendo lugar en Venezuela —su principal aliado—, tocó fondo. Su única salida es reconocer al Estado totalitario como su causa principal, restablecer las libertades ciudadanas, descentralizar la economía, permitir la formación de una clase media nacional y restituir al ciudadano con sus deberes y derechos. 

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