lunes, octubre 30, 2006

LOS DUDOSOS CAMINOS DE LA HISTORIA

Los dudosos caminos de la Historia


Por Eloy A González.
( eloy_gnzlz@yahoo.com )




Fue en el momento en que comenzaron las celebraciones en Miami al conocerse la noticia de que el sátrapa cubano estaba enfermo o tal vez muerto, que recibo un mensaje de una conocida periodista venezolana. En sus palabras no escondía su alegría, después de preguntarme si sabía algo que no dijeran las noticias, me aseguró que tenía en su refrigerador una botella de Vino, el mejor agregó, para festejar tan pronto se diera la noticia del deceso del Coma- andante.

No le presto mucha atención a la muerte de un dictador, lo contrario seria si fuese derrocado; pero esto de la enfermedad del dictador cubano me sigue como una sombra de la cual no puedo desprenderme. Cuando éste enfermó, dos conocidas cadenas de televisión me contactaron para que diera mi opinión. Entonces preferí escribir un breve artículo que logró una atención desmedida. Semanas después una conocida firma de consultoría me habló por una hora a través de las dulces palabras de una empleada que, con voz aterciopelada, me llevó de los intestinos del dictador a la economía paupérrima de nuestra Isla.

Entonces me pregunté: ¿qué extraños lances me han alcanzado, para que en medio de tal frágil soledad, me vea sumergido en un entramado de opiniones en torno a acontecimientos que no están pronto a aparecer y que para mi nada significan?. Hoy cuando escribo, en medio de llamadas y mensajes, me encuentro de nuevo abordado por un periodista de un canal de televisión que insiste en que le llame de inmediato, números telefónicos incluidos; la razón la reduce a dos palabras: Fidel Health.

Para la periodista venezolana con el Vino a la espera, la solución del problema de su Patria pasa por La Habana, esto es, con la muerte del dictador cubano. Siendo así, su muerte traería un desenlace que permitirá a los venezolanos deshacerse de su presidente-payaso. Los venezolanos ya no quieren al presidente que votaron en elecciones democráticas, porque éste no resultó lo que esperaban y ya anda por más de cinco años desbarrando y regalando los recursos de su país. De manera que, el futuro político de Venezuela pasa por La Habana según argumentan algunos.

Muchas veces los cubanos pensaron que también seria así para Cuba, viendo como los caminos de la política y la historia se cruzaban en uno u otro sentido. Los cubanos pensaron y aún piensan, que el destino de su país, nuestro país, se decide en otras latitudes mediante otros acontecimientos donde participan otros protagonistas. Tal vez piensan, que la historia es patrimonio de muchos lo cual es cierto, y la política es ejercicios de otros que por lo regular son pocos y están muy ajenos a nuestra fatalidad.

Cuando el gobierno de Cuba metió sus manos y sus narices hasta lo último en el ensayo revolucionario chileno, aquel interpretado por Salvador Allende en compañía de la amplia y variada comparsa que era la izquierda en ese país, muchos pensaron en Cuba que de producirse un cambio brusco en Chile, también la dictadura castrista se hundiría. Por aquel entonces la libertad pasaba por Chile.

En esa misma década de los 70’s un día los cubanos nos levantamos para enterarnos que contábamos con un ejército de ocupación capaz de trasladarse hasta las inhóspitas regiones de África a fin de apuntalar algún que otro gobierno de factura pro-soviética. Cuando el grado de mangoneo fue tal que permanecían allí más de 80 000 soldados sin contar con los cooperantes civiles; muchos en Cuba pensaron que de ocurrir un descalabro militar en África, la dictadura en Cuba terminaría sus días de forma abrupta y calamitosa. En aquellos tiempos la libertad para Cuba pasaba por Luanda o Addis Ababa.

Entonces vimos venir el triunfo de los sandino-comunistas apoyados por Cuba en Nicaragua. Allí el gobierno de la Isla y todo su aparato de penetración se puso en juego para garantizar que no ocurriera lo de Chile, bueno no precisamente un golpe militar, me refiero al derrocamiento del régimen pro-cubano y por lo tanto pro-soviético de los nueve comandantes. Porque eso si en Nicaragua no se quedaron corto en eso de tener un sólo comandante en Jefe, allí mandaban nueve comandantes.

Dije Chile, pero la consigna o la “orientación’ en Nicaragua con relación a los cubanos era que “no podía pasar lo de Granada”. Aquella aberrante experiencia de Granada no significó mucho para los cubanos por su sorprendente resolución. Nunca se pensó que la Libertad de Cuba pasaba por la pequeña isla caribeña.

Volviendo a Nicaragua, ya contábamos con una colonia pro-soviética en Centroamérica, muy difícil de colonizar por cierto. En aquella mesa se pusieron todas las apuestas, las del gobierno de La Habana, y el Bloque soviético en su conjunto. A Nicaragua fue convocada toda la izquierda desempleada e inutilizada que venia de los tiempos de Allende, los palestinos, etarras, intelectuales inútiles y delincuentes útiles. Se instalaban en las casas de visitas y entre guaro, fetecum y orgasmos agitados, completaban sus días de ritual entre las calles polvorientas de Managua y los actos de protestas los jueves delante de la Embajada Norteamericana en Managua. Producían tanta repugnancia que la Embajada cubana tenía prohibido a los cooperantes cubanos relacionarse con aquella morralla.

Metidos en Centroamérica estaban los cubanos y “aquello estaba en candela”. Con unas guerrillas anticomunistas (los Contras) que no perdían tiempo en golpear al Ejército Popular Sandinista. Los Contras desarrollaban una estrategia de “muerde y huye”, que ni los Batallones de Lucha Irregular (BLI) ni los Batallones Ligeros Cazadores (BLC) lograban controlar en el orden militar. La posibilidad de que la Contra ganara o se produjera una invasión militar norteamericana, de nueva cuenta llevó a muchos cubanos a pensar que la Libertad de Cuba pasaba por ésta otra latitud: Nicaragua.

Aquello como todos saben terminó con una descomunal “piñata” donde los aguerridos comandantes se apropiaron de todo lo que les convino y pasaron a la oposición. La izquierda al igual que los colaboradores cubanos hicieron sus maletas y se fueron.

Hoy en un escenario cerril y sombrío, los venezolanos esperan que el Comandante cubano desaparezca de la escena para ver a su Presidente inhabilitado en el orden político para gobernar. Los cubanos esperan que los venezolanos den cuenta de su Presidente en próximas elecciones para que el Comandante-dictador se vea sin apoyo económico alguno. Lo único cierto es que el dictador cubano se ha convertido en un paciente muy escurridizo en tanto que el presidente-payaso se ha convertido en un viajero incansable. Ambos pretenden dejar una huella fétida y viscosa en las páginas todavía no escritas de la Historia.

Mientras, sumido en el asombro, borro el mensaje que me invita a opinar en extravío de la enfermedad del dictador; me olvido en que sitios puede andar la libertad y me avecino al viento seco y frío de esta mañana. Voy a caminar al parque cercano donde con frecuencia veo el vuelo de una paloma y asisto al silencio de su canto. La escena es de completo desamparo.



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