EL MONCADA O DE LA LIBERADORA IRREVERENCIA
Tomado de El Nuevo Herald.com
El Moncada o de la liberadora irreverencia
Por Vicente Echerri

Sin embargo, uno puede oír, no sólo en Cuba, sino también en el exilio cubano, no sólo en la mojigata prensa castrista, sino también entre algunos de los nuestros que opinan en esta orilla, un acercamiento solemne, respetuoso y hasta melancólico de aquel desaguisado que montó Fidel Castro con el solo propósito de conseguirse un escenario que lo encumbrara; y tanto es así, que ayer mismo un colega de esta página lamentaba que una revolución necesaria --en sus aspectos político, social y antinorteamericano, aunque no usara este último término-- se malograra en la desmesurada agenda de Castro, que es otra vez la vieja cantinela de los jovencitos de los años cuarenta y cincuenta que adoraban la violencia revolucionaria y la ejercían como motor inevitable de cambios, aunque muchos de ellos --incluidos algunos socios del Havana Yatch Club y del Vedado Tennis-- fueran de los primeros en espantarse de las consecuencias.
El fracasado asalto al Moncada, no importa la buena fe o el puro patriotismo de algunos de sus participantes, fue una vulgar acción criminal coordinada y planeada por un gángster de

Sin ofensa para cualquiera que participara en ese asalto y que hoy se cuente entre los adversarios y víctimas de Castro, no creo que haya habido nada noble o heroico en esa acción como para enorgullecerse de ella más de medio siglo después: un puro acto de pandillaje, semejante a los que venía practicando la juventud ''revolucionaria'' cubana desde los años treinta y cuarenta --cuando los facinerosos querían meterse a empellones en la historia, y los ''idealistas'' creían cada vez más en el poder persuasivo de las armas de fuego y cada vez menos en los recursos de la democracia-- que el golpe de Estado de 1952 ayudaría a jerarquizar. La interrupción del régimen constitucional serviría para justificar la violencia gangsteril que una vez más se enmascaraba de patriotismo.
Cuando llegue la hora de desmontar este andamiaje de mentira y de crímenes que es la ''revolución cubana'' habrá que empezar por ese día infausto, por los hechos de ese día, correctamente reducidos a simples acciones delictivas. Mientras, es consolador recordar que la ''piedra angular'' y el ''ara inmarcesible'' de ese régimen abominable pudo ser también --y acaso siga siendo-- un simple apostadero de la licencia de la noche.
©Echerri 20007
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