viernes, diciembre 12, 2008

LUZ PELIGROSA

LUZ PELIGROSA

Por Amarilis C Rey


Managua, La Habana, diciembre 11 de 2008. (SDP) En la calle 212 de Santiago de las Vegas, en la casa marcada con el número 40937, está programada todos los miércoles en horas de la noche desde hace varios meses la llamada actividad de la vela.

Reunión de corte civilista donde un grupo de personas a la luz de una vela oran por la libertad de los presos políticos, por el entendimiento entre todos los cubanos y para conversar sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Las autoridades políticas no sienten ninguna simpatía por ese tipo de reuniones, así que tratan de impedirla, unas veces lo logran y otras no.

Una de las medidas que adoptan para dar al traste con el encuentro semanal, es detener al anfitrión principal.

De esa manera, Rodolfo Ramírez Cardazo, dueño de la casa ha sido huésped obligado de la estación policial de la localidad en trece ocasiones durante los últimos cinco meses.

“Se presenta algún oficial de la Seguridad del estado en mi domicilio en las primeras horas de la tarde acompañado por dos policías en un auto patrullero y me llevan para la estación.

Unas veces me meten en un calabozo y otras me dejan sentado en uno de los bancos que hay en el área donde está el carpeta hasta tarde en la noche o hasta el día siguiente en que me liberan”,

Otras de las prevenciones que toma la policía política, dijo, es apostar agentes o integrantes de las para policial Brigadas de Respuesta Rápida, en las esquinas más cercanas a su vivienda para impedirle el paso a los invitados a la actividad cívica, y retener en sus respectivos territorios a residentes de la Provincia La Habana (rural) que hayan manifestado su compromiso de participación.

De acuerdo con Ramírez Cardozo, y a pesar de las dificultades, en el encuentro siempre participan más de una decena de integrantes de los grupos Línea Pacífica Democrática, Opositores por la Nueva República y del Partido Pro Derechos Humanos afiliado a la Fundación Andrei Saharov.

Jugar a las candelitas dentro del hogar se ha convertido en un grito de connotación política. Una pequeña luz clara puede ser sinónimo de peligro para el régimen. Encender una vela de manera periódica lleva, como en el caso de Ramírez Cardozo, a encuentros constantes con la Seguridad del Estado.

“Pero vamos a continuar, porque el gobierno que tenemos apoya el deseo de ser libre de cualquier ciudadano del mundo, menos el de sus compatriotas, y ese nuestro derecho pedir por la libertad de los compañeros en prisión”. Concluyo Cardozo
amarilisrey@yahoo.com