viernes, enero 30, 2009

ELOGIO DE LA VAGANCIA

Elogio de la vagancia



Por Osmar Laffita Rojas

LA HABANA, Cuba, enero (www.cubanet.org) - El problema de la situación ocupacional en Cuba se relaciona directamente con la virtualidad de las cifras que brinda el gobierno y lo que día a día ocurre en todos los rincones del país.

De acuerdo a los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, en 2006 los trabajadores alcanzaban la cifra de 4,8 millones. De ellos, 1.08 millones son cooperativistas, campesinos privados y trabajadores por cuenta propia. En relación con los salarios, la media nacional está sobre los 397 pesos, que es igual a 15 CUC (US$18.00) mensuales.

El desempleo, según el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, es de 93 mil ciudadanos. Es decir, no sobrepasa el 2 %. Quiere esto decir que de acuerdo a la Oficina Internacional del Trabajo, una dependencia de la ONU, técnicamente en Cuba no hay individuos sin trabajo. Esto parece un chiste de mal gusto.

Estas cifras se cuestionan, no por la oposición, que desde hace tiempo denunció la farsa, sino por el periódico Granma. En su edición del l2 de enero aparece un largo artículo del periodista Pastor Batista Valdés bajo el título El holgazán: un peligro ideológico. El articulista se va por las ramas y le achaca a factores ideológicos y no estructurales el grave problema de miles de jóvenes que no trabajan para el Estado.

Lo que el periodista omitió es que esa nueva generación no se oculta para decir que no trabaja debido a los miserables salarios que recibirían, con los que sería imposible satisfacer las necesidades básicas: ropa, zapatos, diversión. Es un círculo vicioso. El gobierno no aumenta los salarios porque no hay productividad y con lo que se paga, la productividad no puede incrementarse. El que trabaja, y el joven que no está vinculado laboralmente, saben que ellos y sus familias sólo pueden comer una semana con los salarios que paga el Estado. Los restantes días hay que vivir, como se dice acá, inventando.

El costo real de la canasta básica sobrepasa con creces, siendo conservadores, los mil pesos mensuales. En algunos casos es más, debido a la incontrolable subida de los precios de los productos de primera necesidad, tanto en las tiendas recaudadoras de divisas como en los mercados agropecuarios, donde los empleados adulteran precios y pesos de los productos, para robar. Sin contar los productos que se venden de puerta en puerta por los artífices del mercado negro.

Cientos de miles de jóvenes buscan el dinero que necesitan por diferentes vías, ninguna legal. Se encuentran en pueblos y ciudades, deambulando a todas horas, sentados en las esquinas, jugando dominó, vendiendo cualquier cosa a la salida de las tiendas de divisas. Para ellos, de acuerdo a recientes estudios del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, trabajar para el Estado es la quinta prioridad.

El problema tiene su causa en la descomposición moral que sufre el país y de la que nadie escapa. La mayoría asume que no es un delito sustraer cualquier cosa del centro de trabajo, porque así se distribuyen las ganancias de forma más justa. Sienten que están robando lo que les toca, en forma de salario, y el Estado les niega.

ramsetghandi@yahoo.com