viernes, noviembre 27, 2009

CUBA: EL DEDO EN LA LLAGA

EL DEDO EN LA LLAGA




Por Jorge Olivera Castillo – Sindical Press

25 de noviembre de 2009

La Habana – www.PayoLibre.com – ¿Quién está más cerca de la ciencia ficción, el diario Granma o el reciente informe relacionado con la situación de los derechos en Cuba, emitido por la organización Human Right Watch?

Desde la Isla, el resumen de hechos atentatorios contra la dignidad humana, emitido por la entidad internacional fue incluido en ese género cultivado en la literatura desde tiempos inmemoriales.

Las respuestas del régimen de La Habana, tuvieron como matriz la descalificación a ultranza y el énfasis en sobredimensionar unas conquistas sociales que hoy guardan muy pocas semejanzas entre lo publicitado y una suma de realidades en plena sintonía con el fracaso.

La organización dedicada al monitoreo, a nivel mundial, de la referida temática, estimó que durante el gobierno de Raúl Castro no ha habido progresos en el respeto a los llamados derechos fundamentales.

Incluso alega, entre otras críticas, que se ha acentuado el acoso y los encarcelamientos por el delito de peligrosidad social pre-delictiva, una figura del código penal que les permite a las autoridades encarcelar a las personas ante la presunción de que puedan cometer delitos en el futuro.

En más de 100 páginas se muestra, lo que bien podría definirse como una continuidad en cuanto a la represión, de las actividades que no tengan la bendición oficial.

Por su parte, los medios de difusión (todos en poder del estado), cumplieron al pie de la letra las órdenes “de arriba”.

Acudieron, como es su costumbre, a la rabieta mediática que incluye el descrédito en sus formas más burdas, el uso de vulgares epítetos y un sinnúmero de alusiones para el consumo de ignorantes, tontos útiles y seguidores incondicionales.

Las incidencias que Human Right Watch (HRW) estampó en el informe, sólo revelan una parte de la verdad. Faltaron otros detalles, de no menos relevancia, pero por mucho poder de síntesis que se tenga, no es posible contabilizar en papel y tinta los hechos represivos que a diario tienen lugar en Cuba bajo el amparo de una impunidad sólo comparable a las ocurridas en otras dictaduras que han dejado su huella en varios países de la América hispanohablante, desde Juan Manuel Rosas en la Argentina de 1840 hasta la dinastía de los Castro, aún vigente en el siglo XXI.

Desmentir afirmaciones fácilmente comprobables, si se tiene la intención de abordar un asunto con imparcialidad y responsabilidad, es para los escribanos y voceros oficiales una manera de exponerse al ridículo.

Miles de víctimas están dispuestas a contar sus calvarios. Otras, lo han hecho a largo de los más de 50 años de tiranía, sin embargo parece que todavía no existe una homogénea conciencia internacional para comprender las políticas de fuerza que atenazan los derechos de todos los cubanos, incluidos los que por miedo o confusión militan en las filas del partido comunista.

El periódico Granma y todos los órganos de prensa (escritos, radiales y televisivos) que le acompañaron en el intento de defender lo indefendible, vuelven a manifestar la supeditación profesional al deseo de una élite de poder que controla, hasta el delirio, cuanto se dice y se hace en Cuba.

Ciencia ficción, son esos empalmes de noticias de éxito y esperanzas que vemos cada día en diarios, revistas y noticiarios. Sobre esas plataformas se barniza con falsas expectativas, un socialismo demasiado maltratado por los caprichos y las irresponsabilidades de sus patrocinadores.

En una futura lista de los grandes aportes en el género, debería estar la revolución cubana. El sistema implantado ha causado los mismos estragos que un bombardeo indiscriminado. Batir palmas entre las ruinas, decir que Cuba es el país más culto del mundo, contraponer las supuestas credenciales humanitarias frente al imponente universo carcelario compuesto por más de 200 prisiones y campos de trabajo habitados por cerca de 80 000 prisioneros; enterarse de que miles de médicos viven de la caridad de sus pacientes y miles de graduados universitarios terminan como mercaderes en la economía sumergida, con tal de escapar de la pobreza. Todo eso queda detrás del cortinaje de la propaganda que sobredimensiona lo positivo y borra las insuficiencias.

HRW ha dicho la verdad. Cuba es un desastre, un país lleno de contradicciones. Lo único que falta es preguntarse si todo ese cúmulo de extravagancias y disparates a lo largo de más de medio siglo de ¿revolución? pertenece a la ciencia ficción o al surrealismo.

oliverajorge75@yahoo.com