miércoles, noviembre 04, 2009

Juanita Castro: "El marxismo ha acabado con nuestra familia"

Nota del Bloguista

Según tengo entendido, la finca no era de Ángel Castro ni tampoco de la United Fruit Company, sino de otra compañía norteamericana, que Ángel hizo agrandar por las noches trasladando furtivamente las cercas que servían de lindero. Esa información quizás vaya en contra de otra información que dice que de los tres pleitos que tuvo Fidel como abogado, dos fueron con respecto a las tierras que ocupaba Ángel Castro. El tamaño real de la finca arrendada por Ángel era de 100 caballerías aproximadamente, pero el pago que hacía era el de una finca mucho más pequeña. asi que la diferencia ...
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Comentario dejado por Jorge A. Pomar de El Abicú Liberal

En todo caso habrá acabado con las de casi todos los cubanos de todas las razas y clases sociales. Pero ¿con la de Ángel Castro? Joder, doña Juana de los Mentideros, no tense tanto la cuerda sentimental: el nefasto clan de Birán no ha puesto ni un solo cadáver, ni un solo preso, ni un solo hambriento, ni un sólo tapiado, maltratado o desemparado en toda esta cataclismática crónica nacional.

Y que se sepa, sólo un disidende digno de ese nombre: justamente su sobrina Alina Fernández Revuelta, a quien su hermano Fidel Alejandro jamás reconoció como hija y Usted misma demandara formalmente ante un juez por haber mancillado el cutre apellido. En cambio, sí cualquier cantidad de hijos de papá y mamá dándose la dolce vita dentro y fuera de la Isla a expensas de "siquitrillados" exiliares y los Liborios insiliados...

Saludos,

El Abicú
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Tomado de http://www.elpais.com

Juanita Castro: "El marxismo ha acabado con nuestra familia"


La hermana de Fidel y Raúl Castro ha charlado con los lectores sobre su autobiografía

NATALIA MARCOS - Madrid - 02/11/2009


Vive en el exilio en Miami desde que el 19 de junio de 1963 saliera de Cuba, desertara y se mostrara en contra del gobierno encabezado por su hermano Fidel. Juanita Castro ha roto su silencio con el libro Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta, en la que ha confesado que llegó a ser agente de la CIA. A propósito de la publicación de su autobiografía, Juanita Castro ha charlado con los lectores sobre la infancia y juventud de Fidel y Raúl Castro, además del pasado, presente y futuro de Cuba.

En la entrevista digital, la hermana de Fidel y Raúl ha explicado los motivos de la publicación de este libro: "Fue hecho por mi necesidad de clamar por justicia en relación con el honor de mis padres y de mis abuelitos, que ha sido mancillado de tal manera que se han ensañado con ellos". Juanita Castro ha explicado cómo era su familia cuando ella y sus hermanos eran niños. "Éramos una familia bien llevada. Nuestros padres nos enseñaron a respetar a todo el mundo, a no ofender jamás a nadie, a que estudiáramos y lucháramos para tener un futuro asegurado". Además, ha asegurado que entre los hermanos había una relación muy buena "hasta que llegó al país el sistema que lo ha gobernado durante tantos años. El marxismo ha acabado con nuestra familia en la misma forma en que ha acabado con el resto de la familia cubana".

( Juanita Castro- EFE )

Según su hermana, la familia de Fidel Castro nunca observó una inclinación hacia el comunismo en el joven Fidel. "Siempre pensamos que era un demócrata confeso, un idealista, que estaba muy interesado en la política y en llegar a ocupar posiciones muy importantes en el país para servirlo. Pero por nuestra mente nunca pasó lo que sucedería después del triunfo de la Revolución y que abrazaría las ideas marxistas y el sistema comunista".

Juanita Castro no pierde la esperanza de que la democracia llegue a Cuba en un futuro no muy lejano. Su deseo lo expresa en forma de refrán: "No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista".

Para terminar la entrevista digital, un lector ha preguntado a Juanita si cree que sus padres estarían orgullosos del legado de Fidel, a lo que Juanita ha asegurado escuetamente: "Nadie puede estar orgulloso de lo que ha hecho Fidel, incluidos mis padres si vivieran".
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OTRO COMENTARIO DEJADO

Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Juanita Castro: "El marxismo ha acabado con nuestr...":

El sentimentalismo con el cuento del libro de Juanita ya me tiene hasta el forro. Lo último que leí fue sobre la sala de cine que inauguró en Birán, bautizada con su propio nombre, Cine Juanita. Ha sido incluso comparada con el Cinema Paradiso de la película. Too much.

A través de ese cine, más la bodega y tienda propiedad de la familia, el mísero jornal que Angel Castro pagaba a sus peones mediante vales volvía íntegro a la familia. Un negocio perfecto que su hijo más famoso luego llevaría a escala nacional.

Habría que ver si hubieran permitido en el batey otro cine, u otra tienda, que les hicieran competencia. Seguro que no, porque el viejo era calcañar gallego. Por eso se hizo rico.

No dudo que Ángel Castro fuera un gaito emprendedor, pero oigan, llegar a tener entre diez y once mil hectáreas, eso es una pasada. ¿Cómo se pudo hacer con tantas tierras un emigrante que llegó a Cuba calzando las consabidas alpargatas, a mo ser mediante métodos inescrupolosos?

Si una caballería es igual a 13,43 hectáreas, la 'finquita' de Birán abarcaba más de 1 300 . Mil trescientas hectáreas , repito. ¿Saben lo que es eso? Casi una provincia. Ese viejo era rinquincalla. Y que no jeringue Juanita, que ella ya se ha vuelto toda una personalidad pública. Y como tal, está expuesta al escrutinio de todos.

Nic

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Jorge A. Pomar ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Juanita Castro: "El marxismo ha acabado con nuestr...":

"Humano, demasiado humano..."

Ni más ni menos, Nic: en última instancia, el hijo culto, quijotesco y megalomaníaco no hizo más que subirle la parada hasta la desmesura al padre inculto y marrullero pero cuerdo a lo Sancho Panza. El asunto tiene su psicología perversa típica del criollo de primera generación.

Algo muy similar les había sucedido en la segunda mitad del XIX al catalán Don Mariano Martí y su consorte canaria Doña Leonor Pérez con su celebérrimo primogénito criollo.

Sin embargo, como sus coterráneos, tampoco es de suponer que en el fondo Ángel Castro se fuera a la tumba mirando con buenos ojos la obra revolucionaria de Fidel Alejandro.

Amén de gachupín monárquico y estafador exitoso con mucho que perder y poco que ganar en cualquier cambio de statu quo, el viejo patriarca debe de haber sido un cascarrabias opuesto con las dos polainas a cualquier género de rebambarámbana social de corte marxista o siquiera socialdemócrata.

Se sabe a ciencia cierta que Fidel llegó a sacarlo a tal extremo de las casillas con sus locuras colegiales y sus descabellados proyectos de reforma en la hacienda natal que, según cuentan su entrañable amigo y primer mentor retórico Pardo Llada y/o su secuaz guerrillero Carlos Franqui, lo expulsó a cajas destempladas de la casona de Birán, castigándolo a vivir fuera del hogar a temprana edad.

Guajiro avaro al fin y al cabo (en Birán se vivía más bien a la usanza rupestre), aunque la mesada de cien pesos que le asignaba en la capital no alcanzaba para financiar campañas electorales, cuadrillas de matones o ataques comando, puede que más adelante se dejara disuadir por la notoriedad del hijo pródigo en La Habana y su meteórico salto al estrellato nacional a raíz del asalto al Cuartel Moncada. A la postre, sin duda acabó de ofuscarse con la apoteosis de enero del 59. "Humano, demasiado humano", diría Nietzsche...

Además del factor genético por lo que hace a la falta de escrúpulos. (Parece que Lina era también hembra de armas tomar.) Pero hasta ahí, pues no es menos cierto que Fidel, seducido desde la adolescencia por el poder cesáreo, debe toda su idiosincrasia a los padres jesuitas del Colegio de Belén, a sus lecturas de biografías de Plutarco --a las que enseguida añadió la de los caudillos omnímodos de los siglos XIX y XX: Robespierre, Napoleón, Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler...-- y sobre todo al currículo patriotero y gringófobo, así como en especial al “bonche” (hampa estudiantil) con que se topó en la Universidad de La Habana.

Tanto como eso es incuestionable. En ese estrecho sentido de la lectura de la saga del clan rural de Birán, la mitómana de Juanita, heredera del morbo paterno por las pesetas y en el fondo también ella misma secreta admiradora de sus queridos varones en el poder, no deja de tener su parte de razón al romper lanzas por sus "padres y abuelitos". Con las justas, claro...

Saludos,

El Abicú



4 Comments:

At 2:36 p. m., Blogger Jorge A. Pomar said...

En todo caso habrá acabado con las de casi todos los cubanos de todas las razas y clases sociales. Pero ¿con la de Ángel Castro? Joder, doña Juana de los Mentideros, no tense tanto la cuerda sentimental: el nefasto clan de Birán no ha puesto ni un solo cadáver, ni un solo preso, ni un solo hambriento, ni un sólo tapiado, maltratado o desemparado en toda esta cataclismática crónica nacional.

Y que se sepa, sólo un disidende digno de ese nombre: justamente su sobrina Alina Fernández Revuelta, a quien su hermano Fidel Alejandro jamás reconoció como hija y Usted misma demandara formalmente ante un juez por haber mancillado el cutre apellido. En cambio, sí cualquier cantidad de hijos de papá y mamá dándose la dolce vita dentro y fuera de la Isla a expensas de "siquitrillados" exiliares y los Liborios insiliados...



Saludos,

El Abicú

 
At 1:48 a. m., Anonymous Anónimo said...

El sentimentalismo con el cuento del libro de Juanita ya me tiene hasta el forro. Lo último que leí fue sobre la sala de cine que inauguró en Birán, bautizada con su propio nombre, Cine Juanita. Ha sido incluso comparada con el Cinema Paradiso de la película. Too much.

A través de ese cine, más la bodega y tienda propiedad de la familia, el mísero jornal que Angel Castro pagaba a sus peones mediante vales volvía íntegro a la familia. Un negocio perfecto que su hijo más famoso luego llevaría a escala nacional.

Habría que ver si hubieran permitido en el batey otro cine, u otra tienda, que les hicieran competencia. Seguro que no, porque el viejo era calcañar gallego. Por eso se hizo rico.

No dudo que Ángel Castro fuera un gaito emprendedor, pero oigan, llegar a tener entre diez y once mil hectáreas, eso es una pasada. ¿Cómo se pudo hacer con tantas tierras un emigrante que llegó a Cuba calzando las consabidas alpargatas, a mo ser mediante métodos inescrupolosos?

Si una hectárea es igual a 13,43 caballerías, la 'finquita' de Birán abarcaba más de 1 300 caballerías. Mil trescientas caballerías, repito. ¿Saben lo que es eso? Casi una provincia. Ese viejo era rinquincalla. Y que no jeringue Juanita, que ella ya se ha vuelto toda una personalidad pública. Y como tal, está expuesta al escrutinio de todos.

Nic

 
At 7:46 p. m., Anonymous Anónimo said...

En el comment anterior metí la delicada cuando dije que una hectárea es igual a 13,43 caballerías. Evidentemente es al revés. Una caballería tiene 13,43 ha. Si la 'finquita' de Birán abarcaba más de 10 000 héctáreas, mi cuenta final no andaba muy lejos. En realidad, son más de 800 caballerías dividiendo 10 000 entre 13,43. De todos modos, un enorme latifundio. NIC

 
At 10:40 p. m., Anonymous Jorge A. Pomar said...

"Humano, demasiado humano..."

Ni más ni menos, Nic: en última instancia, el hijo culto, quijotesco y megalomaníaco no hizo más que subirle la parada hasta la desmesura al padre inculto y marrullero pero cuerdo a lo Sancho Panza. El asunto tiene su psicología perversa típica del criollo de primera generación.

Algo muy similar les había sucedido en la segunda mitad del XIX al catalán Don Mariano Martí y su consorte canaria Doña Leonor Pérez con su celebérrimo primogénito criollo.

Sin embargo, como sus coterráneos, tampoco es de suponer que en el fondo Ángel Castro se fuera a la tumba mirando con buenos ojos la obra revolucionaria de Fidel Alejandro.

Amén de gachupín monárquico y estafador exitoso con mucho que perder y poco que ganar en cualquier cambio de statu quo, el viejo patriarca debe de haber sido un cascarrabias opuesto con las dos polainas a cualquier género de rebambarámbana social de corte marxista o siquiera socialdemócrata.

Se sabe a ciencia cierta que Fidel llegó a sacarlo a tal extremo de las casillas con sus locuras colegiales y sus descabellados proyectos de reforma en la hacienda natal que, según cuentan su entrañable amigo y primer mentor retórico Pardo Llada y/o su secuaz guerrillero Carlos Franqui, lo expulsó a cajas destempladas de la casona de Birán, castigándolo a vivir fuera del hogar a temprana edad.

Guajiro avaro al fin y al cabo (en Birán se vivía más bien a la usanza rupestre), aunque la mesada de cien pesos que le asignaba en la capital no alcanzaba para financiar campañas electorales, cuadrillas de matones o ataques comando, puede que más adelante se dejara disuadir por la notoriedad del hijo pródigo en La Habana y su meteórico salto al estrellato nacional a raíz del asalto al Cuartel Moncada. A la postre, sin duda acabó de ofuscarse con la apoteosis de enero del 59. "Humano, demasiado humano", diría Nietzsche...

Además del factor genético por lo que hace a la falta de escrúpulos. (Parece que Lina era también hembra de armas tomar.) Pero hasta ahí, pues no es menos cierto que Fidel, seducido desde la adolescencia por el poder cesáreo, debe toda su idiosincrasia a los padres jesuitas del Colegio de Belén, a sus lecturas de biografías de Plutarco --a las que enseguida añadió la de los caudillos omnímodos de los siglos XIX y XX: Robespierre, Napoleón, Lenin, Stalin, Mussolini, Hitler...-- y sobre todo al currículo patriotero y gringófobo, así como en especial al “bonche” (hampa estudiantil) con que se topó en la Universidad de La Habana.

Tanto como eso es incuestionable. En ese estrecho sentido de la lectura de la saga del clan rural de Birán, la mitómana de Juanita, heredera del morbo paterno por las pesetas y en el fondo también ella misma secreta admiradora de sus queridos varones en el poder, no deja de tener su parte de razón al romper lanzas por sus "padres y abuelitos". Con las justas, claro...

Saludos,

El Abicú

 

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