sábado, noviembre 28, 2009

RECUERDOS Y OLVIDOS DEL 10 DE MARZO DE 1952



LA HISTORIA EN LA MEMORIA

RECUERDOS Y OLVIDOS DEL 10 DE MARZO DE 1952


Por Luis Conte Agüero

El 10 de marzo de 1952 aparece en mis obras como historia escrita en tercera persona y, también como memoria personal. En este primer trabajo no juzgo los acontecimientos, aunque lo personal está muy presente porque participé en los hechos peligrosamente. Ante la avalancha de deformaciones históricas que mienten y confunden conviene fijar datos que permitan rescatar la verdad como fuente de experiencias para la reconstrucción cubana cuando se elimine la monstruosidad comunista. Sin propósitos polémicos que dividen y enconan, he aquí un relato suscinto:

1952, 10 de marzo. Convocadas las elecciones para el 1ro de junio de este año, dan un golpe de estado el general Fulgencio Batista y Zaldívar y 16 oficiales militares. Detienen en sus casas a los generales Ruperto Cabrera, Quirino Uría y Otilio Soca Llanes, y al coronel Juan Consuegra, Jefe de la Policía Nacional. El capitán Dámaso Sogo, Oficial del Día, lleva al General Batista al puesto de mando del Regimiento 6, que ya controla Jorge García Tuñón. Con Francisco Tabernilla operan los tenientes Manuel Ugalde Carrillo, Pablo Miranda, Jacinto Macías y Rafael Hernández. El capitán Julio Sánchez Gómez encabeza los tanques del Regimiento 7. El ex coronel Manuel Larrubia controla el Cuerpo de Aviación, y José E. Rodríguez Calderón la Jefatura del Estado Mayor de la Marina en el Castillo de la Punta.

El presidente Carlos Prío Socarrás llega a las 5 de la mañana al Palacio Presidencial. Allí lo visitan líderes estudiantiles como Alvaro Barba y Danilo Baeza. La resistencia no se organiza. En un incidente en la entrada de Palacio con una perseguidora de la policía, mueren el teniente Julián Negret y el vigilante Guillermo Escanaverino, y de la guardia palaciega muere el sargento Rosendo Hernández y resulta herido el sargento Sócrates Alvarez.

En el Regimiento Plácido, Matanzas, sustituye al coronel Martín Elena, Leopoldo Pérez Coujil. Al saber esta noticia no llegan a Matanzas, a donde se dirigían, los doctores Carlos Prío Socarrás, Diego Vicente Tejera y Sergio Mejías y se quedan en casa de Armando García Sifredo, en la playa de Guanabo.

El Dr. Prío se asila en la Embajada de México.

El golpe de estado interrumpe las elecciones y evita que llegue al poder el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) a cuya ética intransigente se teme. El progreso evidente del país, no importa gobiernos ni corrupciones, refleja los talentos mayores del pueblo cubano y su capacidad creadora. José Martí sentenció: “Lo malo es no serero cubano”.

El golpe de estado se desarrolla sin tropiezos, salvo en Santiago de Cuba.

En las competencias de esgrima el Dr.Luis Conte Agüero ha conocido al coronel Manuel Alvarez Margolles un 15 de diciembre, Día del Soldado, homenaje a la victoria mambisa en el importante combate de Mal Tiempo durante la guerra de la independencia. Alvarez Margolles le entregó su revólver Colt 45, hermosamente adornado con el escudo de Cuba. Al militar detenido y sentado en un escritorio de aquel segundo piso, Alberto del Río Chaviano, lo habían llevado desde el cuartel de Palma Soriano por ser un conocido seguidor de Batista.

Armado del revólver Conte Agüero habla en Cadena Oriental de Radio y en los actos populares que convoca y tienen lugar en el Parque Céspedes y en la Plaza de Marte:

Yo no quiero morir, ni quiero que ustedes mueran, pero tenemos un deber patriótico que cumplir más allá de nombres y de hombres. No se trata de Carlos Prío Socarrás o de Fulgencio Batista. Apoyamos a la República y al Gobierno Constitucional que la representa. Hoy tomamos las armas para servir a la ley; no a la fuerza. Síganme quienes puedan dominar el miedo lógico de hombres con su orgullo de ser cubanos.

Firman en el Ayuntamiento Municipal una declaración contra el golpe militar todos los partidos, incluyendo los de Batista. El representante Roberto García Ibáñez, por los Ortodoxos; el concejal Felipe Fernández Castillo, Auténticos; Fernando Cuesta Mora, Liberales; Justo Salas Arzuaga y Pío Elizalde, por el PAU, Partido Acción Unitaria.

De regreso al Cuartel Moncada, en el patio:

Soldados. El uniforme de soldado es un traje de la República. En nombre de la República les ordeno servir a la Constitución y a las leyes. Hoy todos tenemos miedo, pero mi miedo mayor es a ser cobarde frente a una golpe contra la democracia y contra Cuba.

Visitan el Cuartel para ver “cómo soplaba el viento” el General Ignacio Galíndez, que había sido ayudante militar de Batista; “Lulú” Camacho Covani, figura del Partido Liberal, Alfredo Zayas, Secretario del Dr. Anselmo Alliegro, y Waldo Pérez Almaguer. Impuestos de la situación, ellos se retiran.

Al romper la tarde dominaban el Cuartel Moncada seguidores de Batista. Alberto del Río Chaviano toma el mando. La Cadena Oriental de Radio se retira del aire.

1952, 11 de marzo. Ofrecen su apoyo a Batista en visita a la Ciudad Militar de Columbia, los dirigentes comunistas Juan Marinello, Blas Roca y Salvador García Agüero. Batista, ya en la presidencia, les comunica que lamenta no poder aceptarlo porque perjudicaría posibles vínculos con Washington.

1952, 22 de marzo. General Francisco Tabernilla: “Aquí los que importan son los partidos del amarillo, el blanco y el azul”. Llevan esos colores los uniformes militares.

1952, 23 de marzo. EEUU reconoce al gobierno de Batista.

27 de marzo. Comunica este reconocimiento el embajador Willard Beaulac.

Apoyan a Batista la ATOM de Ernesto de la Fe y el MSR de Rolando Masferrer. También la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) y Acción Revolucionaria Guiteras (ARG)

Fidel Castro escribe a Luis Conte Agüero: “El único insurrecto del 10 de marzo”.

4 de abril. Se crea un Consejo Consultivo. Los Estatutos Constitucionales sustituyen a la Constitución de 1940.

10 de abril. Ruptura de relaciones con la URSS.

29 de mayo. Estudiantes en La Habana juran fidelidad a la Constitución del 40.

Duele confesar que en lo que pudiera llamarse la Gran Historia cuentan poco los hechos de sangre en un país acostumbrado a ellos. Abundan casos que invitan al análisis. Algún fruto debe extraerse de esta tendencia cruenta, indigna de la civilización. Porque si alguna etnia ama la vida, esa es la cubana. Aunque el cubano se inmola por un ideal, su pasión por la vida es innegable. Que tanto surco se haya inundado de sangre fraterna es algo para estudiar hondamente. Otras historias como la francesa son mucho más brutales. Naciones de la culta Europa caminan en sangre su historia.

Esta verdad no elimina la necesidad de encontrar respuestas psicosociológicas a esta tendencia fratricida, suicidamente imbécil, elevada después por Fidel Castro Ruz en el paredón al rango de fisiología del Estado.