domingo, mayo 15, 2011

Desde Cuba sobre el Período Especial de los años 90s y el film ¨Boleto al paraiso¨: La realidad fue peor que la película

Tomado de http://www.primaveradigital.org


La realidad fue peor que la película

Por Luis Cino Álvarez
12 de Mayo de 2011


Arroyo Naranjo, La Habana, 12 de mayo de 2011 (PD) Supongo que a muchas personas fuera de Cuba les resulte difícil creer la historia que _reacuenta "Boleto al paraíso": un freakie que a inicios del Período Especial pide a una muchacha infectada con el VIH-SIDA que tenga sexo con él para que lo contagie y lo envíen al sanatorio Los Cocos, a donde luego lo seguirá su novia, una guajirita huérfana acosada sexualmente por su padre.

Suena demasiado tremendo, lo sé. Peor aún si todo está matizado por el hambre, la oscuridad, la mugre y la más completa desesperanza.

Pero la más reciente película de Gerardo Chijona está basada en hechos reales. Chijona se inspiró en testimonios de enfermos tomados del libro "Confesiones a un médico", del doctor Jorge Pérez, que dirigió el sanatorio hasta finales de la década del 90.

Y digo más. La película se queda corta en el espanto, porque fueron varias decenas los jóvenes de ambos sexos que se auto-inocularon el VIH-SIDA en la primera mitad de los años 90. Hay quien afirma que fueron más de cien.

Querían escapar del pan y el agua con azúcar del desayuno, el picadillo de cáscara de plátano, la punzada perenne en la boca del estómago que causa el hambre, las redadas de la policía, los apagones de diez horas y más, las guaguas que no pasaban, el pedaleo en las bicicletas chinas bajo un sol de penitencia y una debilidad que te hacía ver estrellitas de colores, los CDR que repartían tickets para hamburguesas sólo a los revolucionarios, la olla colectiva que anunciaban para cuando llegara la Opción Cero...

Prefirieron estar tras los muros del sanatorio Los Cocos, donde con la manía oficial de encerrar a los diferentes, encerraban a los enfermos del SIDA. Allí al menos tendrían la comida y el techo seguros.

Puedo asegurar que Boleto al paraíso no exagera. En la vida real, hubo casos tan dramáticos o más.

La película me ha hecho recordar a una amiga que contrajo el SIDA a gusto. Se llamaba Dalia. La llamaban La Crazy, porque quedó muy mal de los nervios luego que murió su niña. Era trigueña, delgada, muy linda, con pinta de gitana. Solía caer en profundas depresiones, que no lograban atenuar el alcohol o las anfetaminas. Sólo conseguían animarla sus amigas, La Pirata, La Iguana y La Cobra, asiduas del Patio de María, tan rockeras como ella.

Dalia presumía de no enamorarse, pero se enamoró de un freakie enfermo de SIDA allá por 1995. Se fue a la cama con él dispuesta a contagiarse. No tenía gran cosa que perder.

Por aquellos días, faltó poco para que alguien que conozco demasiado bien se llevara a Dalia a la cama. Arrinconados en una fiesta, se apretaban y besaban con desesperación cuando un amigo con pretensiones de ángel guardián intervino con cualquier pretexto y logró disociar la escena. En un aparte le dijo espantado que la muchacha había cogido el SIDA y se espantó porque su amigo tenía sangre en los labios y todos sabían que se negaba a usar condón. Él, que estaba recién divorciado, otra vez despedido del trabajo y con ganas de que se lo tragara la tierra, no se asustó mucho, más bien lamentó que le pasmaran el sexo vampírico.

La última vez que me encontré a Dalia La Crazy fue hace más de once años en un concierto de Extraño Corazón en la sala Atríl. Bailaba sola al compás del country-rock de la banda. Le asentaba la ropa blanca y su pelo tan negro, sólo que más corto. Se veía muy bien, como siempre. Me pidió que no pusiera esa cara de mierda como si hubiera visto un fantasma, que por lo menos disimulara. ¿Acaso no me alegraba encontrarla? Me explicó que en Los Cocos no se estaba tan mal como yo creía y que le gustaba mucho trabajar con los perros pastores. No me atreví a preguntar si seguía con su novio, si no había muerto. Preferí fingir que todo era como antes.

Eso hago ahora. Quiero creer que vive, sigue linda y "November rain" es todavía su canción preferida. Sólo que "Boleto al paraíso" me ha estropeado el intento.
luicino2004@yahoo.com
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Zoé Valdés ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Desde Cuba sobre el Período Especial de los años 9...":

Boleto al paraíso debe de ser la película respuesta a Azúcar Amarga de León Ichaso, y a mi novela Ira de ángeles, donde narro cómo un grupo de jóvenes se inoculó el Sida para vivir mejor, y como protesta. Todo lo que se hace en Cuba, a nivel artístico, literario, y cinematográfico tiene un por qué y un origen en el exilio.

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Anónimo ha dejado un nuevo comentario en su entrada "Desde Cuba sobre el Período Especial de los años 9...":

no he visto la pelicula pero se pues fui testigo presencial de cosas como esas cuando estaba en Cuba en mi adolecencia;mis amigos hippies y punks se hacian cortar el pelo a la fuerza por la policia y muchos conocidos se inocularon la enfermedad asi mismos para escapar del hambre y la persecusion policiaca,todavia hoy siento los efectos de esa generacion sin esperanza.aunque la politica no me inspira confianza,creo que el mundo tiene mucho que aprender de nuestra experiencia de los anos 90 llamada: "el periodo espacial" si la medimos en anos luz.ha!ha!ha!


2 Comments:

At 3:00 p. m., Blogger Zoé Valdés said...

Boleto al paraíso debe de ser la película respuesta a Azúcar Amarga de León Ichaso, y a mi novela Ira de ángeles, donde narro cómo un grupo de jóvenes se inoculó el Sida para vivir mejor, y como protesta. Todo lo que se hace en Cuba, a nivel artístico, literario, y cinematográfico tiene un por qué y un origen en el exilio.

 
At 12:32 a. m., Anonymous Anónimo said...

no he visto la pelicula pero se pues fui testigo presencial de cosas como esas cuando estaba en Cuba en mi adolecencia;mis amigos hippies y punks se hacian cortar el pelo a la fuerza por la policia y muchos conocidos se inocularon la enfermedad asi mismos para escapar del hambre y la persecusion policiaca,todavia hoy siento los efectos de esa generacion sin esperanza.aunque la politica no me inspira confianza,creo que el mundo tiene mucho que aprender de nuestra experiencia de los anos 90 llamada: "el periodo espacial" si la medimos en anos luz.ha!ha!ha!

 

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