jueves, julio 11, 2013

Cuba. Domingo Gómez Gimeránez, el científico cubano que enfrentó a Adolfo Hitler, Fulgencio Batista y Fidel Castro y que fue nominado tres veces al Premio Nobel.




 El científico cubano que enfrentó a Hitler, Batista y Castro

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Gómez Gimeránez, analfabeto hasta los 14 años, fue un eminente médico y matemático cubano que desarrolló inventos e investigaciones que le ganaron la amistad y admiración de Albert Einstein.
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El ex congresista federal y director del Instituto la Rosa Blanca, Lincoln Díaz Balart, derecha, hace entrega del Premio Juana Gros de Olea a Sita Gómez, centro, hija de Gómez Gimeránez, en presencia de Diana Artega, izquierda, quien fungió como maestra de ceremonias. Foto de Wenceslao Cruz.


Por Armando de Armas
 martinoticias.com
mayo 11, 2013

En carta del 27 de noviembre de 1942, Albert Einstein escribe "a su excelencia", el presidente cubano Fulgencio Batista, que el "doctor Domingo H. Gómez me ha dicho que él ha tenido la suerte de recibir su poderosa ayuda. Yo he tenido la oportunidad de familiarizarme con parte del trabajo científico del doctor Gómez relacionado con Hemodinámica y Angiocinética. En esta área, él ha creado y desarrollado una nueva técnica experimental, con la cual ya ha obtenido nuevos e importantes resultados"...

Y agrega en la misiva: "Sería muy conveniente darle la oportunidad al doctor Gómez de divulgar su trabajo"... "Los caminos nuevos en la ciencia siempre encuentran una resistencia pasiva considerable por parte de otros especialistas, los cuales en este caso, tendrán dificultad para informarse acerca de las teorías y métodos experimentales que el doctor Gómez ha desarrollado eficazmente".

Quién es, pues, esta persona sobre la que se digna escribir Einstein, nada menos que a Batista, bueno, no es otro que Domingo Gómez Gimeránez, nacido un 22 de septiembre de 1903 en Guaracabuya, provincia de Las Villas, y muerto un 10 de diciembre de 1978, en Nueva York, no pudiendo alfabetizarse hasta los 14 años y sólo tras entrar al Ejército, donde a los 15 obtiene el grado de cabo.

(Albert Einstein)

Posteriormente comienza estudios de Medicina y, en 1921, a través de una convocatoria que hace la Embajada de Francia en La Habana, obtiene una beca para estudiar en la Sorbona donde, en 1928, se gradúa con honores de doctor en Medicina y, en 1929, de doctor en Matemáticas.

En 1941, bajo la ocupación alemana, el científico cubano publica el libro, de más de mil páginas, Hemodinámica y Angiocinética, donde explica las bases de la circulación de la sangre y técnicas para la evaluación de las arterias.

Su prestigio se expande entre la comunidad científica europea y Adolfo Hitler le hace llegar una invitación para que viaje a Alemania y se integre con sus investigaciones al Tercer Reich, pero el doctor Gimeránez dando muestras de compromiso cívico opta por escapar de París, en abril de 1941, con la ayuda del presidente Batista quien, por demás, recibe después la citada carta de Einstein.

El Gobierno cubano le ofrece una pequeña pensión y, en 1942, parte hacia EE.UU donde de inmediato obtiene un puesto como investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Durante este periodo el científico isleño mantiene un estrecho contacto con Einstein quien, encontrándose en Princeton desde 1933, le ofrece consejo y orientación.

(Domingo Gómez  Gimeránez de pie;  a su lado y sentado Rafael Diaz-Balart. New York 1960)

En 1952, invitado por el presidente Carlos Prío, Gómez Gimeránez regresa a Cuba para dirigir el nuevo Instituto Nacional Cardiológico en La Habana, nombramiento que se le ratifica luego del golpe de Estado en marzo de ese año.

No obstante, hay también que decir que el científico, fiel a su civismo, tuvo serias confrontaciones con Batista debido a no estar de acuerdo con su régimen de facto y, en el otoño de 1958, rechaza la Orden Nacional de la Legión de Honor que otorga Francia, porque ese mismo año se le había adjudicado también a Batista.

Pero, en 1959, Fidel Castro se apodera del poder en la isla y, en los primeros días, Gómez Gimeránez es arrestado brevemente, por lo que descontento parte enseguida al exilio y se establece en la Universidad de Columbia, en Nueva York, como profesor asistente.

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Cuba, una potencia médica desde siempre… Dr. Domingo Gómez Gimeranez fue nominado tres veces al Premio Nobel.





Gracias a su hija, la pintora Sita Gómez de Kanelba.

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Gómez Gimeránez

Por Lincoln Díaz-Balart
 05-17-2013

Cuando se escriba la historia – que sin duda se escribirá— de estas décadas de sufrimiento y luchas del pueblo cubano bajo la tiranía comunista, uno de los nombres que se destacará con luces más brillantes será el del eminente científico Doctor Domingo Gómez Gimeránez. El 10 de mayo de 2013 el Instituto La Rosa Blanca pudo honrarlo, otorgándole el Premio Juana Gros de Olea póstumamente a través de su hija, Sita Gómez. El amigo Armando de Armas, autor, vice-presidente del Pen Club, y miembro fundador del Instituto La Rosa Blanca, pronunció unas brillantes palabras sobre él esa tarde.

Cuando llegó al exilio en 1959, Gómez Gimeránez ya tenía un nombre en el mundo de la medicina y de la ciencia en general. Por eso, inmediatamente fue designado profesor e investigador en la Universidad de Columbia, de Nueva York. Era Doctor en Medicina y también Doctor en Matemáticas por la Universidad de la Sorbona de París. Sus libros científicos eran conocidos y sus teorías se estudiaban y siguen estudiándose en los centros de investigación de Europa y América. Albert Einstein prologó una de esas obras de Gómez Gimeránez y escribió de él que “no sabemos si es un biólogo en el mundo de las matemáticas o un matemático en el mundo de la biología”. Sus estudios y descubrimientos pioneros sobre las leyes que rigen la circulación de la sangre son aportes sólidos para la medicina moderna.

Como dijo Armando de Armas durante su presentación del 10 de mayo: “Su prestigio se expande entre la comunidad científica europea y Adolfo Hitler le hace llegar una invitación para que viaje a Alemania y se integre con sus investigaciones al Tercer Reich, pero el doctor Gimeránez dando muestras de compromiso cívico opta por escapar de París, en abril de 1941. El Gobierno cubano le ofrece una pequeña pensión y, en 1942, parte hacia EEUU donde de inmediato obtiene un puesto como investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York. Durante este período el científico isleño mantiene un estrecho contacto con Einstein quien, encontrándose en Princeton desde 1933, le ofrece consejo y orientación.

En 1952, invitado por el presidente Carlos Prío, Gómez Gimeránez regresa a Cuba para dirigir el nuevo Instituto Nacional Cardiológico en La Habana, nombramiento que se le ratifica luego del golpe de Estado en marzo de ese año. No obstante, hay también que decir que el científico, fiel a su civismo, tuvo serias confrontaciones con Batista debido a no estar de acuerdo con su régimen de facto y, en el otoño de 1958, rechaza la Orden Nacional de la Legión de Honor que otorga Francia, porque ese mismo año se le había adjudicado también a Batista.”

Nacido en el mismo corazón de Cuba, en el campo de Las Villas, a los 14 años aún trabajaba en el campo y era analfabeto. Su interés en los estudios lo hizo aprender a leer y escribir y hacer el bachillerato por la libre, ingresando en el ejército como soldado raso y ascendió a cabo hasta lograr ingresar en la facultad de medicina de la Universidad de la Habana. Ganó la “Beca Albarrán” y marchó a París como alumno de los Doctores Langevin y Henry Vázquez y obtuvo los más altos premios de la Academia de Ciencias de Francia.

Pero puso a un lado la tranquilidad de su vida y de sus estudios y arriesgó su cátedra en la Universidad de Columbia para luchar por la libertad y la dignidad de Cuba. Cuando mi padre tocó a su puerta en Nueva York y le dijo hasta qué punto estaban solos los pocos hombres y mujeres que planeaban fundar “La Rosa Blanca”, Gómez Gimeránez dio un paso al frente y aceptó nada menos que la presidencia de la primera organización que se dispuso a combatir la tiranía de Castro.

Como Presidente de “La Rosa Blanca” y como presidente del primer movimiento de un gobierno cubano en el exilio, Gómez Gimeránez vio su propia vida en peligro ante los ataques castristas.

Cuba lo recordará siempre como se merece este hombre bueno y humilde, patriota ejemplar, valiente luchador, tan cubano como científico y tan científico como cubano.

Muchas veces, el dolor de la diáspora y la prolongación de la lucha por la libertad, pueden desanimar a algunos. Pero ejemplos como el del ilustre médico que supo ofrendar a la patria en agonía todos sus triunfos para echar las bases de la lucha sin tregua, servirán de estímulo para las nuevas generaciones que no han de descansar hasta que Cuba sea libre, democrática, independiente y soberana.

Domingo Gómez Gimeránez, como científico, estará siempre en las más altas cumbres del recuerdo en Cuba. Como patriota ya tiene un lugar preferente en el corazón de los cubanos. Su recuerdo será siempre imperecedero y su ejemplo guiará a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, de generación en generación.


1 Comments:

At 6:17 a. m., Blogger PPAC said...

En referencia a su amigo Domingo H. Gómez Gimeránez, el Dr. Severo
Ochoa, Premio Nobel de Medicina, 1959, expresó:
«Si no hubiera sido un exiliado comprometido con la libertad de Cuba, Gómez Gimeránez hubiera recibido el Premio Nobel de Medicina. Él debió haber recibido el Nobel antes que yo.» (Armas de, 2013)
Hoy Domingo H. Gómez Gimeránez y su obra son desconocidos o ignorados en la Ciencia que se estudia y que se hace en Cuba, al igual que la obra de otros muchos cubanos que han partido de Cuba por la situación política de falta de libertades que desde hace más de medio siglo tiene dicho país y no sólo por querer vivir en condiciones materiales más cómodas.

 

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