lunes, diciembre 15, 2014

Esteban Fernández: MULTANDO MIS ERRORES


MULTANDO MIS ERRORES
(Dedicado a mi abuelo Manuel, Juez de Güines)


Por Esteban Fernández
14 de diciembre de 2014

Les dije que llevo 47 años escribiendo pero todavía no estoy contento, deseo superarme y esmerarme. En estos momentos mis columnas las  hago en el sistema “Cinemascope” pero quiero que a mediados del próximo año salgan en “Tercera Dimensión”.  No se preocupen que con antelación ustedes recibirán los lentes apropiados para poderlas ver. Todo completamente gratis.

Estoy trabajando en un nuevo método para evitar palabras y expresiones, que por ser unas barbaridades no las quiero decir en mis conversaciones diarias ni escribir en mis ensayos. Y la solución para esas barrabasadas es auto multarme cada vez que las cometa. Un dólar por cada fallo. Y como yo no voy a la iglesia utilizaré a una de mis hijas para que eche el dinero en el cepillo los domingos.

Quede claro que hoy no me voy a multar porque les quiero decir unas cuantas que voy a subsanar y que al leerlas ustedes comprenderán mi molestia conmigo mismo. La primera es “Vaya”. Lo cierto es que yo uso demasiadas veces “vaya” en mis charlas. Y lo que es peor aún: en determinados momentos  suelto esa pesada palabreja en mis escritos. 

Lo otro que yo digo y me cae como una patada es “Al final de la jornada”. Algunos que me leen con regularidad habrán notado que yo utilizo esa tontería de “al final de la jornada” en innumerables ocasiones. Y acto seguido -para mis adentros-siempre me digo molesto: “¿De cuál jornada tú hablas?”. Los americanos tienen una frase parecida y es muy difícil escuchar un programa o un noticiero sin que alguien diga el pesado “At the end of the day”. También detesto cuando pongo al final de un escrito “como colofón”.

Hace poco un amigo preguntaba innecesariamente después de decir algo: “¿Tú me entiendes?” Se me pegó, metí la pata repitiendo esa bobería varias veces y pagué un par de multas y ya volveré a mi buena costumbre de preguntar: “¿Me explico?”…

¿Vieron esos tres puntos suspensivos que utilicé anteriormente? Bueno, Aldo Rosado me ayudará a curarme de ese error prometiéndome que la próxima vez que lo haga él va a pagar la multa por mí en la Iglesia Presbiteriana de Martín Añorga.

Por las malas palabras las dádivas son de dos dólares.  Es decir, pagaré doble. Con la excepción de cuando les llame a Fidel y Raúl Castro “hijos de puta” porque no hace falta darle nada a la Iglesia ya que hasta Dios y el Papa saben que estas dos hienas no merecen otro apelativo. Y ya no les diré “hijos de perras” por respeto a todos mis amigos defensores de los animales que no les gusta ese epíteto despreciativo.

Se acabará eso de decirle distraídamente a alguien “Ahora no tengo tiempo de hablar contigo” cuando en realidad lo correcto es decir: “Ahora no tengo el tiempo necesario que tú requieres y mereces”. Y detesto cuando digo “O sea” tratando de explicar lo antes dicho o escrito.

Bueno, ya le conté a mi amigo Hugo J. Byrne lo que pienso hacer y discrepa de mí  por considerar que no necesito mejorar nada porque yo soy un genio debido a lo mucho que él ha aprendido gracias a mis columnas. Según Hugo eso le ha permitido aventurarse a escribir públicamente. Y ni habiendo notado que la semana pasada puse una falta de ortografía deja de pensar que soy infalible. Pero trato de convencerlo de que en “3D” mis mensajes  serán superiores en todos los aspectos y que en “Libre” tendré más lectores que Roberto Luque Escalona.

No me multo (ni cambiaré) eso de cometer el error -a propósito- escribiendo con mayúsculas “Patria”, “Nación” e “Isla”, cuando me refiero a Cuba. Son palabras que deben ir con minúsculas pero me da la gana de ponerlas con mayúsculas. Peores son los que dicen que “La Patria es de todos” cuando lo correcto es decir que la Patria debe ser de las personas decentes.

Odio, y eso será reparado, que todavía a veces pongo “señoría” cuando en realidad es “antigüedad” como me enseñó Luisa Diez. Y detesto cuando me equivoco y pongo palabras en inglés -por costumbre- en lugar de ponerlas  en español como: income tax, garage, tickets, drive-in, cell phone, cheese cake, car wash, blue jeans,  aerobic, crazy, reality show. Y las dos palabras que más yo uso erróneamente son “hobbie” e “Email” . Si fuera a pagar multas por ellas me tenía que declarar en bancarrota, pero le doy mil dólares a su Iglesia favorita si se me escapa decir: “Fulanito está ‘corriendo’ para alcalde” o “¿Qué película están  ‘jugando’ esta semana?” o llamarle “Gobierno” a la tiranía  o “Mi presidente” a Obama. La solución para las palabras en inglés será ponerlas siempre entre comillas.

Y hay dos palabras que estarán prohibidas ponerlas en mis escritos en nuestro idioma y  les recomiendo a ustedes que tengan mucho cuidado con ellas porque existe una profesión que a la hora de escribirlas o colocarlas en un anuncio  DEBEMOS  ESCRIBIRLAS EN INGLÉS y si las ponemos en español estamos cometiendo un fraude y seríamos verdaderamente multados. Y se trata de “Notaría pública” o “Notario público”. Por la sencilla razón que para nosotros ser “notario” tiene una connotación diferente y hay que ser abogado y aquí cualquiera puede ser “notario” sin necesidad de ir a la Universidad y sin derecho a hacer muchas cosas que hacían los  verdaderos Notarios en nuestros países de origen. Y me despido con una expresión por la cual me multaré en el futro: “Bye bye”.

No sin antes dedicarle este escrito a mi difunto abuelo Manuel Fernández Valdés quien siendo Juez Municipal de Güines les ponía multas simbólicas a los comercios que en las fachadas de sus negocios o en sus vidrieras pusieran algunas faltas de ortografía. Y les daba dos semanas para  borrarlas. Nunca pagaban pero quitaban los letreros.

1 Comments:

At 5:38 p. m., Anonymous Anónimo said...

Saludos Esteban, como siempre buen articulo. No he podido escribir ciertos nombres con mayusculas nunca mas, le llamo Maledicto y asi lo evito,asi que tienes una multa pendiente conmigo, si quieres no la pagues pero, tenlo en cuenta. RRB

 

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