lunes, mayo 18, 2015

La leyenda inconclusa del Tesoro de la Catedral de Mérida

Tomado del periódico Granma



 La leyenda inconclusa del Tesoro de Mérida
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Relatos que han transitado de una generación a otra, han enriquecido la leyenda de encontrar el tesoro de la Catedral de Mérida
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Autor: Ronald Suárez Rivas
internet@granma.cu
30 de abril de 2015

Pinar del Río.— En un rincón de su casa, en la ciudad de Pinar del Río, Andrés Díaz tiene una máquina para detectar metales. Hace dos años que logró hacerse de ella con un solo objetivo: encontrar el tesoro de la Catedral de Mérida.

Fascinado por la leyenda de la gigantesca fortuna, ha revisado libros y supuestos derroteros, y escuchado durante días enteros los relatos que al cabo de varios siglos, los habitantes de Guanahacabibes continúan repitiendo con la misma pasión.

Relatos que han transitado de una generación a otra, desde los días lejanos en que los piratas y corsarios más famosos de la historia se refugiaran allí para organizar sus fechorías.

De aquel oscuro pasado, hoy queda un puñado de nombres que identifican muchos de los puntos de la geografía de la península, pero no es el único legado.

“También hay oro —asegura Andrés— que no le quepa duda”. Convencido de ello, más de una vez ha traspasado el umbral de Guanahacabibes tras la pista del tesoro.

Un crucifijo de oro de tamaño natural, según los documentos que han podido rescatarse, es la pieza que distingue la enorme fortuna de cualquier otro posible enterramiento. Junto a él, deben existir además cinco barriles de alhajas, 20 botijas repletas de monedas, más de 200 lingotes de oro, entre muchos otros objetos valiosos.

LA LEYENDA

Cuentan que en agosto de 1642, ante la inminencia de un ataque pirata, las autoridades de la ciudad mexicana de Mérida decidieron enviar las cuantiosas riquezas acumuladas en su catedral hacia La Habana, con la intención de protegerlas.

La expedición, sin embargo, nunca logró llegar a su destino. Apenas entraron en alta mar comenzaron a ser perseguidos, y tras convencerse de que era imposible alcanzar la capital cubana con el tesoro, optaron por enfilar hacia la península de Guanahacabibes para ocultarlo.

Así lo hicieron, sellando su suerte para siempre a la colosal fortuna. En un combate desigual, a manera de venganza, la tripulación fue exterminada por los piratas. Solo uno de los frailes que custodiaban la carga, consiguió abrir­se paso a través de la península.

Con el cuerpo desecho por el diente de perro y las espinas, el hombre logró dar testimonio de lo sucedido en la iglesia del poblado de Guane.
 
(Esta foto que acompaña al artículo del diario Granma ( el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba) quizás sea lo que queda de ¨el barco del café¨ un barco que fue arrojado por la  fuerza del mar y los vientos de un huracán. Estimo que sería alredeor de los finales de los años 70s o en la década de los años 80s. Sólo lo paró el pequeño farallón hacia el este, si mal no recuerdo, de Playa La Barca, aunque cuando lo visité no estaba orientado  estaba  de la manera en que está en esta  foto. Comentario del Bloguista. de Baracutey Cubano.)

Allí quedaría recogido su testamento y también los nombres de las embarcaciones, el inventario de la carga y el derrotero hacia el sitio exacto donde fuera ocultada.

Poco después, consumido por la fiebre y la fatiga, el último testigo del enterramiento, también moriría.

Entre todas las versiones que han ido surgiendo a lo largo de los siglos, esta es la más difundida.

Según la leyenda, las páginas con el mapa y las descripciones realizadas por el fraile moribundo, desaparecieron misteriosamente de la iglesia de Guane. Desde entonces se asegura que han cambiado de dueño varias veces, dando pie a incontables expediciones in­fructuosas.

El historiador Pedro Manuel De Celis ha participado en cuatro de ellas, siempre entre la zona de Cabo Corrientes y María la Gorda.

“Hemos llegado a estar más de una semana, con todo tipo de medios: equipamiento para detectar metales, GPS y no ha aparecido”.

Aun así, De Celis considera que “nadie pue­de afirmar rotundamente que no exista el tesoro. Primero habría que preguntarse si lo hemos estado buscando en el lugar correcto”.

LA HISTORIA

Enrique Giniebra, vicepresidente de la filial de la Unión de Historiadores de Cuba en Pinar del Río, explica que durante siglos, de una forma u otra, todos los grandes corsarios y piratas que operaron en el mar Caribe hicieron contacto con las costas de Vueltabajo.

Debido a la inseguridad de los mares y la poca maniobrabilidad de las embarcaciones, esto generó que parte del despojo de los asaltos, fuera enterrado aquí.

Contrario a lo que se ve en las películas, no eran hombres que anduvieran en un solo barco. Muchos de ellos tenían pequeñas flotas.

Por otra parte, junto a los afamados corsarios y piratas de otras nacionalidades, también proliferaron los que venían de tierra adentro y se asentaron en la región”, añade Giniebra.

“Ellos también realizaban asaltos, con pequeños navíos, muy rápidos y maniobrables, con los que eran implacables.

Además, provocaron muchos accidentes, usando mulos que ponían a caminar de noche por la costa con un farol en el cuello. De esa manera, le hacían creer a los barcos que tenían otro delante y que por tanto, ese era el rumbo correcto, y de pronto chocaban con el arrecife”.

En su libro Piratas en el archipiélago cubano, el destacado investigador Antonio Núñez Jiménez relata que por su aislamiento y por estar en medio de una ruta obligada para la navegación entre el continente americano y Europa, la península fue guarida de piratas hasta avanzado el siglo XIX.

Lo anecdótico, las leyendas que han sido contadas de generación en generación, tienen un fundamento real, que es este. Ciertamente todas las costas de Pinar del Río fueron muy asoladas, y sobre todo las de Guanahacabibes”, explica Giniebra.

Durante la misma época en que esta remota porción de Vueltabajo se convertía en uno de los principales refugios de corsarios y piratas, del otro lado del mar, en Yucatán, llegó a ser cada vez más frecuente el saqueo de iglesias y poblados.

El portal web del ayuntamiento de Mérida, en su sección de historia, reconoce que estas incursiones se iniciaron en 1561 y se mantuvieron durante mucho tiempo.

Dice además que en el siglo XVII piratas ingleses trataron de tomar la ciudad y que toda la península se hallaba bajo el asedio constante de estos violentos ladrones de mar.

LA REALIDAD

Tras una primera etapa en la que los principales esfuerzos apuntaron a cuestiones básicas como la carretera de acceso y las comunicaciones, la construcción de un helipuerto y una marina, Guanahacabibes se encamina hoy hacia una nueva etapa de su historia.

Alrededor de estos 1 060 kilómetros cuadrados de tierra virgen, se manejan en la actualidad varios proyectos que aspiran a convertir la región en un importante destino para el turismo. Con la convicción de que en su fauna, sus playas y sus bosques está la principal riqueza de la península, la idea ha venido forjándose durante más de 20 años.

Sin embargo, la idea de “tropezar” con un golpe de fortuna, nunca estuvo ausente.

El propio Comandante del Ejército Rebelde, Julio Camacho Aguilera, director de la Oficina para el Desarrollo Integral de Guanahacabibes (ODIG), ha admitido más de una vez que a su llegada a la península en 1991, se encontraba acompañado por “un grupo de entusiastas buscadores de famosos tesoros escondidos entre las leyendas y la historia” (1).

Famosos tesoros que, ha señalado Camacho, “tendrían una gran importancia económica para el país si se pudieran rescatar”.

Al cabo de casi un cuarto de siglo, Pedro Manuel De Celis afirma que ciertamente, ha habido algunos pequeños hallazgos. Pero el tesoro de Mérida, el más famoso de cuantos legara la historia de la piratería en las costas de Vueltabajo, a pesar de haber sido buscado con insistencia, continúa sin aparecer. “A medida que ha pasado el tiempo, se han ido conformando diferentes lecturas de las pistas existentes. Hay gente que dice que está por La Furnia, otros que más hacia el oeste. La gran mayoría lo ubica en el sur de la península, pero yo he visto documentos que indican que es por el norte, por la ensenada de Cajón”, comenta Enrique Giniebra.

Con un propósito puramente historiográfico, Giniebra ha logrado reunir copias del su­puesto testamento del fraile, del diario de navegación de las embarcaciones que transportaban el tesoro y de varios mapas del sitio de su presunto enterramiento.

(Enrique Giniebra Giniebra)

Cuando uno los analiza, se da cuenta de que tienen notables contradicciones. Tal vez, porque hayan sido redactados en momentos distintos, o porque alguien, de los tantos que lo han estado buscando, haya falseado los planos para despistar”.

Para acentuar aún más el enigma, el vicepresidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Pinar del Río, explica que hay personas que han investigado el tema, incluso estuvieron en Yucatán, y han contado que en la Catedral de Mérida no existe ningún documento que confirme el traslado de bienes eclesiásticos tan grandes.

No obstante, advierte que esto no quiere decir que no haya podido ocurrir, teniendo en cuenta la época.

Aun cuando muchas de las evidencias resulten dudosas, Giniebra considera que tuvo que haber algo concreto que diera pie a la leyenda. “Algún acontecimiento debió dar origen a esto, y es lo que no se ha podido dilucidar”.

Así también lo cree Andrés Díaz, uno de los que continúan buscando una fortuna que hasta hoy ha sido esquiva, pero que pudiera estar allí, en algún punto remoto de Guanahacabibes.

Detrás de las versiones que han llegado hasta nuestros días sobre el traslado de todas esas riquezas hacia La Habana, el choque con los piratas y los derroteros, hay un trasfondo real”, dice Andrés.

Es lo que muchos piensan todavía, y lo que en pleno siglo XXI sigue sustentando las expediciones a la península.

De modo que hoy se asegura que la leyenda del Tesoro de Mérida, aún está inconclusa, porque los hombres y mujeres de esta tierra la han continuado enriqueciendo durante más de 300 años. Y sobre todo porque han sabido mantenerla viva, como si se tratara de la más pura verdad.

(1)    Discurso durante la inauguración de la carretera hasta el Cabo de San Antonio, el 24 de enero del 2010.
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 Larga nota del Bloguista de Baracutey Cubano sólo para LEER POR  GAMBUSINOS  :-)




Foto I  satelital cortesía de Google Earth del Cabo de San Antonio. Señalado en rojo el lugar donde está el Faro Roncali. En el borde superior se ve la parte inferior de la Ensenada de Cajón, la cual está situada en la costa norta; el extremo norte de esa parte de la península es Punta Cajón)



Foto II  satelital cortesía de Google Earth del Cabo de San Antonio, la cual es una foto ampliada de la zona debajo de la parte inferior de la Ensenada de Cajón pero con un límite oeste -este al altura de Caleta Larga y Caleta El Piojo o Caleta los Piojos.


 

Foto III  satelital cortesía de Google Earth del Cabo de San Antonio, la misma Foto II, pero bajando más al sur y donde se lee al oeste  en la costa sur, al lado de la carretera,  la sílaba ga del nombre Caleta Larga y en el extremo derecho de la foto  y al oeste en la costa sur y al lado de la carretera el nombre Caleta de los Piojos.

El autor es  Ronald Suárez quien durante muchos años dirigió el periódico provincial de Pinar del Río llamdo Guerrillero y que hasta hace poco tiempo era, o es,  periodista de Telepinar. Buen artículo para llamar a turistas extranjeros a esa zona turística en  desarrollo desde que marginaron al popular y eficiente Comandante  Julio Camacho Aguilera;  para mí, el  único buen  Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba que ha dirigido  la provincia de Pinar del Río.  En este blog he escrito de como reaccionó Raul Castro cuando en el Estadium Capitán San Luis aplaudieron más a Camacho que al visitante Raul Modesto Castro Ruz.  Julio Camacho Aguilera sí hubiera sido, décadas atrás,  un buen individuo para dirigir, por la parte oficialista, la transición hacia la democracia. Para ¨embarajar¨ la salida de Camacho de las altas responsabilidades políticas corrieron la ¨bola¨ en Cuba de que estaba enfermo de la enfermedad de Parkinson; eso fue después de ser Embajador en la URSS, en los tiempos de la Perestroika; parece que los Castro temieron que se hubiera contagiado y lo enviaron bien lejos de la jerarquía del régimen y de las masas populares; Camacho había probado tener valor personal y experiencia en la conspiración durante la lucha contra el régimen de Batista al  ser el vínculo entre el Movimiento 26 de Julio y algunos militares en contra de ese régimen; actividad  que culminó con el levantamiento del del 5 de septiembre de 1957 en Cienfuegos y Cayo Loco.

A Andrés Díaz y a  Pedro Manuel De Celis, les aconsejo que busquen un detector/discriminador de metales. La tiranía Castrista  no los dejaba entrar a Cuba para tener monopolizada la búsqueda de metales preciosos. Las empresas estatales  de Acueducto y Alcantarrillado  y la empresa buscadora de tesoros submarinos   Carisub eran las pocas que en los años 90s del pasado siglo tenían instrumentos detectores de metales (pero no discriminadores), pero los equipos de acueducto no eran fáciles de transportar y de llevar a zonas intrincadas. Los particulares tenían que armar detectores  artesanales con un millón de trabajo usando transistores; esos detectores  tenían muy poca eficiencia y alcance.

Ante de los años 90s, y antes de abrirse el Campismo de las Tumbas,  había que tener permiso de una  autoridad estatal facultada para ello para que la posta de Tropas Guardafronteras,  localizada cerca del caserío de La Bajada, los dejara pasar en ruta hacia el Cabo de Santonio (donde se encuentra el Faro Roncali) transitando por el Primer y Segundo Farallón y la Bajada de la Iguana,  pasando por lugares como con sus historia particulares como Los Ingleses, Playa Antonio, Playa Resguardo,  Perjuicio,  Playa La Barca, El Holandés,  Caleta del Piojo, Caleta Larga, Los Cayuelos, Faro Roncali, Las Tumbas, Los Morros de Piedra, Punta Cajón,, etc. Los ¨mayimbes¨ si podían pasar y cazar venados, pescar, llevarse cotorras, etc.  Antes de construirse la Casa de Fidel  en la Playa de María la Gorda dejaban pasar hasta Uvero Quemado (lugar donde estuvo el campamento de funcionarios castigados por el Che Guevara  a sembrar eucaliptus) en dirección hacia Cabo Corrientes y Punta Leones. Después que  a Fidel le construyeron la casa en María La Gorda y atracó su yate de lujo ¨El Pájaro Azul¨ nadie, ni los dirigentes provinciales,   siquiera podían  acercarse siquiera a Uvero Quemado. Décadas después construyeron un centro de turismo internacional de buceo donde murió, al hacer una inmersión demasiado profunda para la experiencia que tenía,  el joven hijo del francés  que había invertido en  crear ese centro de buceo internacional. Después de abrirse el campismo de Las Tumbas (que comenzó con tiendas de campañas, posteriormente con pequeños habitáculos de madera, finalmente construidos con piezas de hormigón), había que tener la reservación para ese campismo.  presentarla  en el puesto de Tropas de Guardafronteras de La Bajada  donde registraban los equipajes de los campistas.

En la Península  de Guanahacabibes hay varias leyendas de tesoros pero las más conocidas son El Tesoro de la Laguna de los Negros y  la de El Tesoro de la Catedral de Mérida; en ocasiones las personas confunden ambos tesoros. El de la Laguna de los Negros (que según la leyenda está en un punto en tierra  entre Cabo Corriente y Uvero Quemado; zona  en que ha buscado Pedro Manuel De Celis) del cual supuestamente hubo una evidencia de existencia cuando un vecino del poblado de El Cayuco  lo halló,  pero  cuando fue  a recogerlo subido en un camión con tanques de combustibles, el camión tuvo un  accidente y el gambusino se mató; se dice que anteriormente había llevado unas muestras de su hallazgo a un amigo.  Los detalles antes señalados están en una revista Bohemia de los años 50s del pasado siglo XX; también en esa revista (no recuerdo si en el mismo artículo o número)  se habla de la botija hallada por un trabajador de equipo pesado de la construcción cuando se estaba construyendo el cine-teatro Riesgo (hoy Pedro Zaydén) o una construcción aledaña a dicho cine. Me hago la idea que el autor del artículo fue Mario García del Cueto, el mismo periodista de Bohemia que le hizo una de las varias entrevistas  a Fidel Castro Ruz cuando estaba preso en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, después de planear y llevar a cabo con nocturnidad y alevosía el ataque al Cuartel Moncada durante el régimen de Fulgencio Batista después del Golpe del 10 de marzo de 1952; aunque él nunca llegó a entrar al Moncada y Raul Castro estaba a muy buen recaudo en el hospital cercano a dicho cuartel. Por cierto, Hugo Chávez intentó darle un golpe militar al  gobierno constitucional  de Carlos Andrés Pérez en Venezuela y, sin embargo,  después de eso  los Castros se hicieron muy amigos de Chávez antes y después de ser elegido Hugo Chávez como presidente de Venezuela, luego:  ¿donde quedó  el rechazo de Fidel al golpe de Estado de Batista y la ruptura al ritmo constitucional?. Me referí solamente a Fidel , porque Raul Castro festejó dando vivas y bailando en un local de la juventud batistiana el golpe del 10 de marzo de 1952; golpe que fue respaldado en el Campamento Militar de Columbia por Blas Roca, Lázaro Peña y Salvador García Aguero figuras del Partido Socialista Popular, nombre del entonces Partido Comunista de Cuba, y rechazado solamente por otra figura de ese partido político, pues el gobierno de Carlos Prío había ilegalizado a dicho partido. Los comunistas siempre juegan con más de una carta . En el libro El Pueblo cuenta su historia de Antonio Nuñez Jiménez se habla también del  Tesoro de la Laguna de Los Negros..

 Hay una leyenda, poco conocida:  El Tesoro de Noroña, que dicen que está enterrado en ¨las cuchillas de Noroña.¨ cerca de la playa Las Tumbas;  se llamaba  Las Tumbas de Noroña por la tala de árboles. Cerca de la playa Las Tumbas se encuentra la Punta del Muerto, donde había restos de un barco  en la playa, pero eso no tiene nada que ver con el nombre de Las Tumbas. En el desaparecido pueblito de Los Cayuelos sí había, o hay,  un pequeño cementerio, pero después que construyeron el pueblo de El Vallecito, cerca de El Valle de San Juan  y su famosa y profunda laguna (una dolina caida)  y obligaron a sus habitantes a mudarse al Vallecito, los nativos pasaban mucho trabajo para obtener los permisos y entrar a visitar el cementerio y los lugares donde habían vivido toda su vida; esperemos que, con los años, no se tome ese sitio para construir instalaciones turíasticas, aunque todo es posible con una tiranía que ha creado  actividades y lugares  festivos  en la Fortaleza de La Cabaña donde se llevaron a cabo cientos de fusilamientos; algo así como construir discotecas en los campos de exterminio masivo llevado a cabo por los nazis o en los gulags soviéticos. Recuerdo, en uno de los viajes que pude hacer al cabo con fines docentes, que el entonces joven lugareño  ¨El Mocho¨ Borrego no encontraba  ya las veredas por donde se había criado. No se si ¨El Mocho¨ era descendiente de Mamerto Borrego, un personaje legendario de esa península que fue pirata y asesino.

Una observación botánica adicional (y no de rectificación)  a un  comentario del artículo de  Ronald Suárez como síntesis de la leyenda: el marabú o la aroma (planta oriunda de África) fue introducida en Cuba a finales del siglo XIX y si es verdad que el frayle murió por las heridas,  esas heridas  fueron  por el diente de perro y por las cortaduras de las hojas que producen otras plantas que abundan  en esa parte de la Península, pero no por las espinas de la aroma o marabú, la cual fue traida a Cuba como planta ornamental; según leí hace muchas décadas, por una mujer que la encontró bonita.

Otra aclaración, esta vez de rectificación: en aquella época se hacían lingotes de plata (parecidas a hogazas de pan) pero con el oro se hacían barritas  y discos; no lingotes como los conocemos hoy en día. Si quieren verificar, lean la carga del buque Nuestra Señora de Atocha (hundido en 1622), tesoro cuyo filón principal fue  localizado en 1985 por la compañía de Mel Fischer, aunque ya en 1973 se empezaron a hallar algunas piezas del cargamento. También los cubanos que viven en Cuba, pueden visitar el Museo del Castillo de  La Punta y verán que de oro sólo hay discos y barritas; son algunos de los hallazgos de la empresa estatal Carisub; no se si todavía existe dicha empresa que era la única autorizada en Cuba para ese tipo de trabajo.

En una de las  leyendas del llamado tesoro de la catedral de Mérida se habla de varios barcos  en la  flotilla que sacó  dicho  tesoro propiedad de la Catedral de Mérida  y de los pobladores  de esa población; se dice que en la embarcación llamada Princesa de Toledo  iba el tesoro, el cual fue desembarcado  entre Cabo Corrientes y Las Furnias por un lugar que había un riito; es decir, un pequeño arroyo; algunos los sitúan cerca de Punta Leones y Jaimanitas, pero ya eso está fuera de la leyenda. En la toponímia de esa región hay un accidente geográfico llamado riito. No creo que por esa zona haya sido, pues si bien hay algunos manantiales de agua que corren hacia el mar, unos barcos perseguidos no tienen lugares para ocultarse rápidamente pues no hay bahías, ensenadas ni esteros.; hasta Cabo Francés cualquier embarcación perseguidora podía divisar a la embarcación perseguida con la vista y catalejo; además, de que se cuenta que la zona de La LLana, Cabo Francés y La Furnia  era una zona de presencia de  raqueteros y no habían, que yo sepa,  fuertes destacamentos de soldados españoles en tierra que pudieran acudir rápidamente  en su auxilio; no obstante, en esa zona deben haber algunos pequeños (comparados con los de la Catedral de Mérida y el de la Laguna de los Negros) tesoros enterrados, y hasta en el mar, de las naves atacadas, naufragadas .o hundidas; sólo hace falta pasión, constancia, paciencia,  equipos de submarinismo, equipos de detección y discriminador de metales y, por supuesto: SUERTE !. Asalariados sin pasión por la búsqueda, no son recomendables. Recomiendo, al igual que las grandes compañías japonesas, que los que participen sean accionistas o personas con las cuales se repartirán parte del valor de lo hallado. Hasta que Cuba no sea un país libre y democrático  con un verdadero y fuerte Estado de Derechos  no recomiendo dar a conocer ningún hallazgo, pues a los afortunados le ocurrirá lo que le sucedio a tantas personas que en la primera mitad de los años 90s del pasado siglo  entregaron joyas y monedas de oro y plata por baratijas en las tiendas de ropas del Estado; fueron esquilmados descaradamente.
No hacía falta ir a Mérida, Yucatán, México,  para saber que no tenían documentos sobre ese tesoro, pues yo desde que llegué a  España, y entrando en Internet a los sitios adecuados de consulta, verifiqué que, al menos de manera pública, no existían documentos  sobre  el embarque de ese tesoro. No obstante, como  escusa para salir de Cuba y respirar, aunque sea temporalmente,  un poco de libertad y poder  llevar  algo de ¨pacotilla¨para la familia la  encuentro válida.

De ser cierta la leyenda del Tesoro de la Catedral de Mérida  y que esté escondido en la Península de Guanahacabibes, tengo la opinión que ese tesoro debe de estar en un lugar alto en esa época (tener en cuenta el movimiento bascular existente en gran  parte de la península)  y relativamente cerca del Cabo de San Antonio donde había un campamento de soldados de la Corona Española para ayudar a la navegación y avisar de barcos enemigos. En Caleta Larga también lo había un pequeño fortín español, pues era un lugar donde los ¨raqueteros¨ o ¨delincuentes asaltadores de embarcaciones  que vivían en tierra, encendían fogatas para que los buques se equivocaran creyendo que era la fogata que los soldados encendían en el Cabo de San Antonio (donde está el Faro Roncali)  para guiar a los barcos,  y hacer que naufragaran al chocar contra la costa creyendo que le estaban dando la vuelta al Cabo de San Antonio y entonces atacarlos o esperar para hacer su trabajo de rapiña.  La Ensenada de Cajón es un buen lugar pues permite ocultarse de la vista de los perseguidores mientras que otra embarcación puede, en Punta Cajón, presentar combate y demorar  lo suficiente para dar tiempo a que se internen en los esteros embarcaciones de menor calado o botes  con el tesoro o que la embarcación se oculte en Los Cayos de la Leña (Cayo Triste, Cayo Pancho, etc.).

(Punta Los Morros de Piedra, en la Ensenada de Cajón, desde donde se divisan los Cayos de la Leña)

Cuando escribí lo de lugar alto no me refiero  a una colina y mucho menos a las inexistentes montañas AHUIMA (o algo así) que situó erroneamente  Don Fernando Ortiz en uno de sus mapas; me refiero a un lugar donde la vegetación, arbustos y árboles no sean de los que viven cerca de los pantanos, aunque siempre hay que tener en  consideración un poco más allá de esa zona y los  caminos si las maleza no los ha cubiertoo  debido al señalado basculamiento; las fotografías gratuitas de Google, que son del año 2013,  se ven aún algunos caminos. En las que se compran en Google se pueden ver mucho mejor todos los detalles. En  fotografías aéreas de décadas atrás esa zona queda a ambos lados (sobre todo en el lado norte) del camino (hoy casi desaparecido)  que  comenzaba cerca del ya inexistente poblado de Los Cayuelos al lado de un frondoso árbol que iba  rumbo a la La Cueva de Los Musulmanes (ya no existe esa cueva pues parece que colapsó hace muchos años o la destruyeron) y dando una amplia curva venía a salír cerca de Caleta El Piojo teniendo a ambos lados pantanos.

 Si de algo le sirve este escrito  y las sugerencias que hago a la persona o al grupo o compañía que lo encuentre,  sólo le pido que me done (a mí o a mis descendientes) como regalo el 1% de lo que les toque de lo hallado; espero que no sea mucho pedir,  aunque  para los avariciosos eso es dar  demasiado :-) 

Ah!, ese tesoro, que  también pertenecía a los habitantes de la localidad de Mérida,  Yucatán, no pertenece a México,  pues Yucatán  fue anexado por la fuerza mucho más de un siglo después de 1642; a los yucatecos que se opusieron a la anexión llevada a cabo por el tirano mexicano General Santa Anna (Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón (1794 – 1876)) fueron muertos o vendidos como esclavos  en la ciudad de La Habana. En Guanabacoa, según las primeras Actas Capitulares  del Cabildo de La Habana,  hubo desde bien temprano un significativo asiento de ¨mejicanos¨.

Relativamente cerca del Cabo de San Antonio se hundió  La Pomona con un valioso cargamento procedente del continente; es decir,  lo que se llamaba en esos tiempos ¨Tierra Firme¨. Un tesoro menos difícil de encontrar está en el fondo de  la profunda  bahía de Matanzas y otra parte  de él en zonas del Valle del Yumurí como consecuencia del hundimiento de parte de ¨la Flota de la Plata¨ hundida en parte por la  flota del holandés Piet Heyn. Tal era el cargamento, que lo que se capturó por los holandeses y se llevó a Flandes fue el mayor botín robado por piratas o corsarios a España en todos esos siglos de piratería. Décadas atrás, cuando estuvo en Cuba el francés  Jean Custeau (coinventor junto a Cagnac del aqualung) con su embarcación Calypso (no la original)  y múltiples equipos de exploración submarina,  se hizo una exploración submarina pero la prensa (lo leí en la revista Mar y Pesca) dijo  que esa inmersión falló  por un problema del cable que sujetaba al dispositivo submarino exploratorio. Hoy la tecnología ha avanzado mucho y es raro que los rusos, que tienen quizás la mejor tecnología para llegar a los naufragios profundos (el descubrimiento del pecio del Titanic se hizo desde un  barco y minisubmarino ruso; no se la nacionalidad del robot)   no hayan buscado conjuntamente con la tiranía. 

  Un gran problema cuando se encuentra un tesoro y se le da publicidad es que muchas partes, incluyendo países, demanda que ese tesoro les pertenece; no sería raro que después de tenerlo localizado se espere por una mejor oportunidad para extraerlo lejos de la publicidad ... y además porque la tiranía Castrista le debe ¨a media humanidad¨ pese a que Vladimir Putin le condonó el 90% de la deuda  de más de 30 mil millones de dólares que tenía Cuba con la  extinta Unión Soviética, aunque Fidel Castro en uno de sus discursos delirantes, dijo  muchos años antes que la Unión Soviética era la que le debía a Cuba por haberse desintegrado sin tener en cuenta que fue él, Fidel Castro, el que quiso casarse con la Unión Soviética para tener el poder político de manera vitalicia o designar a un confiable sucesor  cuando estuviera al borde de la muerte.  Fidel Castro, para algunos fanáticos  la mente más privilegiada del planeta, después de haber leido el libro Tras la era del Petróleo (After the oil Age) de un economista  británico y tener  conocimiento de cómo iban de mal  las cosas, desde un punto de vista económico, en la Unión Soviética no quiso rectificar  y se creyó el mismo de que ¨el futuro pertenece por entero al Socialismo¨ 

Otra leyenda de un gran tesoro es el de Iznaga, el de la Torre Iznaga del Valle de los Ingenios en Trinidad, llamado ¨El Buey de Oro¨.  Recordemos que en aquellos tiempos no habían bancos y  sí habían bandidos tratándose de apropiarse de lo ajeno; sobre todo en las zonas rurales. Una manera  de guardar fortunas era mediante enterramientos en tierra, ocultos en cuevas, paredes, etc., pero recordemos que casi todos sus tesoros de  las pirámides  fueron robados pese a las  grandes medidas que sus constructores  tomaban para evitarlo. Un amigo mio me contó  que  su suegro, que vivía cerca de la casa del ex Presidente Ramón Grau San Martín,  le dijo sobre la cantidad de agujeros que le abrieron en las paredes a la casa donde había vivido Grau después que este murió, pues se pensaba que  había dinero oculto  ya que en otras casas se había encontrado dinero, joyas, vajillas de alto valor,  que ocultaron sus propietarios al irse  del país, pues no podían vender ni llevarse esos objetos valiosos, pues la tiranía Castrista podía  impedirle la salida si se enteraban. Las autoridades que abrieron huecos en la casa de Grau no encontraron nada valioso, pues hasta el suegro de mi amigo dió un par de zapatos para que vistieran al cadaver de Grau. Por cierto,  el suegro de mi amigo era médico y tuvo que pedirle respeto a unos estudiantes de medicina que se mofaban del cadaver de Grau... La tiranía condenó con un año de prisión domiciliaria a la poeta Dulce María Loynaz, porque al morir su padre, el General del Ejército Libertador Enrique Loynaz y del Castillo, autor del Himno Invasor, ella  fue a la casa de su padre y tomó un objeto; la tiranía se enteró y la condenó. Esa tiranía todavía desgobierna a Cuba, luego cualquiera que encuentre un gran tesoro en Cuba  que espere, si acaso, algunas migajas por haberlo encontrado o probablemente  la aplicación  de fuertes medidads por parte del Estado para que guarde el secreto y así no se enteren los países que podrían reclamar la pertenencia de ese tesoro o los acreedores, que son muchos,  de  la dictadura totalitaria Castrista.
 

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Tomado de http://buenavistavcuba.blogspot.com/2015/05/el-tesoro-perdido-de-la-catedral-de-san.html

El tesoro perdido de la Catedral de San Ildefonso de Mérida, Yucatán.

Por: E. A. González.
    
La Catedral de San Ildefonso en la ciudad de Mérida, capital del estado de Yucatán en México es la sede de laArquidiócesis de Yucatán y la primera catedral levantada en la América continental (tierra firme) y también la más antigua de México. La ciudad de Mérida como tal fue  fundada sobre la antigua T’Ho; en tanto que la capilla de San José fue construida  en un lugar donde existía un templo maya. En este mismo lugar en el año de  1561, el Papa Pío IV a petición del rey Felipe II, emite la orden de construcción de esta catedral consagrada a San Ildefonso de Toledo. La construcción demoró 37 años  hasta concluirse en el 1599. El estilo  arquitectónico es morisco en las torres e interior y la fachada es renacentista; muestra retablos de estilo barroco.

El asunto que nos trae a esta catedral, única por su antigüedad y valores, es la información de que de esta catedral, tal vez en sus momentos de mayor riqueza y esplendor, fueron  sacados sus tesoros más preciados para ser enviados a un lugar seguro en la siempre fiel Isla de Cuba. Esto por el año de 1642 cuando, ante la inminencia de un ataque pirata, las autoridades eclesiásticas deciden resguardar las riquezas que allí se atesoraban en La Habana. Desde este punto lo que puede ser verdad histórica se trasforma en leyenda, esta que dice así:

Las autoridades de la ciudad mexicana de Mérida decidieron enviar las cuantiosas riquezas acumuladas en su catedral hacia La Habana, con la intención de protegerlas. La expedición, sin embargo, nunca logró llegar a su destino. Apenas entraron en alta mar comenzaron a ser perseguidos, y tras convencerse de que era imposible alcanzar la capital cubana con el tesoro, optaron por enfilar hacia la península de Guanahacabibes para ocultarlo. Así lo hicieron, sellando su suerte para siempre a la colosal fortuna. En un combate desigual, a manera de venganza, la tripulación fue exterminada por los piratas. Solo uno de los frailes que custodiaban la carga, consiguió abrirse paso a través de la península. Con el cuerpo desecho por el diente de perro y las espinas, el hombre logró dar testimonio de lo sucedido en la iglesia del poblado de Guane. Allí quedaría recogido su testamento y también los nombres de las embarcaciones, el inventario de la carga y el derrotero hacia el sitio exacto donde fuera ocultada. Poco después, consumido por la fiebre y la fatiga, el último testigo del enterramiento, también moriría.[1]
Catedral de San Ildefonso  de Mérida


No hay duda que en la ruta desde México a La Habana, una parte de la flota de Indias pasaban muy cerca de la península de Guanahacabibes  en el extremo occidental de la Isla para poner proa hasta la Habana donde se encontraban la otra parte de la flota que venía de Cartagena de Indias. Por esa zona, por demás preligrosa, pasaban buena parte del comercio del Virreinato de la Nueva  España y también  se movían a sus antojos corsarios y piratas.

Lo cierto es que, sin certidumbre histórica alguna, por la zona de Guanahacabibes en la provincia de Pinar del Rio, esto en Cuba, muchos piensan que está el tesoro de la Catedral de Mérida; el mismo que trataron de poner a buen recaudo en La Habana y no pocos se dedican a  investigar y buscar este tesoro. Es por esto que aparecen en el escenario cubano algunos cazatesoros que pretenden echarle mano a la valiosa carga desaparecida.

Hay en los cubanos una inclinación a la fabulación y la imaginería. Desde niño siempre escuchábamos una historia tras otras de personas que encontraron una botija llena de monedas de oro y allí terminaba su infortunada vida. Fuimos testigo de aquel fenómeno único cuando en los años 80’s del siglo pasado el régimen comunista creo las llamadas: “Casas del oro y la plata”, entonces las escasas joyas y pedacería en oro y plata que quedaban en algunos hogares en Cuba fueron comprados a precios irrisorios por el gobierno para aumentar su caudal en divisas. Los incautos, que fueron muchos, llevaron lo poco que les quedaba de valor para  recibir los escasos “chavitos” que les permitía comprar algunas cosas necesarias y otras no tan necesarias; pero que solo estaban en las tiendas en divisas o shoppings que regenteaba el gobierno.  Fue una estafa colectiva sin lugar a dudas; pero aquello dio lugar a una especie de “fiebre del oro” que movió a cientos de cubanos a cavar en terrenos baldíos y al pie de gigantescas ceibas en busca de tesoros inexistentes.

Hoy algunos esperan encontrar el tesoro de la Catedral de Mérida, y si lo encuentran pues se quedaran con el. Hay algunos que se dedican a buscar este u otros tesoros allá por Guanahacabibes, en tanto que los investigadores no se ponen de acuerdo sobre si existió o no este tesoro; propiedad de la Arquidiócesis de Mérida…, si es que existe.

Enrique Giniebra, vicepresidente de la filial de la Unión de Historiadores de Cuba en Pinar del Río, nos dice: “a medida que ha pasado el tiempo, se han ido conformando diferentes lecturas de las pistas existentes. Hay gente que dice que está por la furnia, otros que más hacia el oeste. La gran mayoría lo ubica en el sur de la península, pero yo he visto documentos que indican que es por el norte, por la ensenada de Cajón”,  Giniebra ha logrado reunir copias del supuesto testamento del fraile, del diario de navegación de las embarcaciones que transportaban el tesoro y de varios mapas del sitio de su presunto enterramiento. “Cuando uno los analiza, se da cuenta de que tienen notables contradicciones. Tal vez, porque hayan sido redactados en momentos distintos, o porque alguien, de los tantos que lo han estado buscando, haya falseado los planos para despistar”……, hay personas que han investigado el tema, incluso estuvieron en Yucatán, y han contado que en la Catedral de Mérida no existe ningún documento que confirme el traslado de bienes eclesiásticos tan grandes. [2]

Volviendo a la Catedral de Ildefonso de Mérida; es cierto que en la misma se atesoró valiosos bienes a través del tiempo, pero también es cierto que fue objetos de saqueos en más de un ocasión. No sabemos con exactitud si se produjeron los ataque de corsarios y piratas a esta plaza y cuanto tomaron de la catedral, sobre todo en los años anteriores al 1642 cuando el tesoro fue, supuestamente, enviado a La Habana a donde no llegó. Lo cierto es que en el siglo XIX la Catedral fue objeto de saqueos durante las revueltas agrarias, de donde fueron robados algunos de los tesoros y obras de arte. Pero tal vez el peor saqueo se produjo durante el asalto y franca profanación ocurrido el 24 de septiembre de 1915, en  los días del gobierno del Gral. Salvador Alvarado; un general revolucionario anticlerical. Los asaltantes dejaron la catedral arruinada; perdió parte de su invaluable acervo de arte sacro, incluyendo retablos barrocos y churriguerescos de los siglos XVII y XVIII, y el órgano Walcker, de fabricación alemana construido en 1902.[3]

Esta leyenda del tesoro de la Catedral de Mérida; como la también leyenda, de la herencia perdida de Bartolomé Manso de Contreras[4] me produce no pocas dudas; pero quien sabe…, tal vez un día alguno de estos cazatesoros cubanos se encuentren con los cuantiosos bienes de la importante Catedral de Mérida que sí es, sin lugar a dudas el tesoro más preciado de la arquitectura religiosa en México. Pero si encuentran el tesoro allá en Pinar del Rio, Cuba…,  que lo devuelvan a sus dueños; aunque el régimen tiene un historial nada despreciable de ser un amigo contumaz de lo ajeno.

[1] Ronald Suárez Rivas .La leyenda inconclusa del Tesoro de Mérida.30 de abril de 2015. En línea. Consultado 5/12/2015. Disponible en: http://www.granma.cu/cuba/2015-05-03/la-leyenda-inconclusa-del-tesoro-de-merida
[2] Idem
[3] ÁLBUM DE FAMILIA: EL ASALTO A LA CATEDRAL DE MÉRIDA YUCATÁN. En línea. Consultado 5/12/2015. Disponible en: http://www.meridadeyucatan.com/album-de-familia-el-asalto-la-catedral-de-merida-yucatan/
[4] La Herencia perdida de Bartolomé Manso de Contreras.BuenavistaVCuba Blog. En línea. Consultado 5/12/2015. Disponible en: http://buenavistavcuba.blogspot.com/2009/07/la-herencia-perdida-de-bartolome-manso.html
Publicado  13 hours ago  por EG

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1 Comments:

At 7:15 p. m., Blogger Joaquin Guadalupe Velázquez Uribe said...

Hola amigos de merida yucatan, los invio a visitar el residencial Real Caucel, un residencal que tiene promociones en venta de casas economicas en merida, con precios totalmente bajos, no pierdan más la oportunidad y visiten: por cierto excelente post!!!! y muy buen blog saludos!!!

 

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