sábado, julio 11, 2015

Cuba. Opinión del luchador nacionalista Aldo Rosado'Tuero director del blog Nuevo Acción sobre desafortunadas palabras de la otrora destacada líder de la oposición pacífica cubana Martha Beatriz Roque Cabello

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace ya algunos años que Martha Beatriz Roque Cabello no es una destacada líder dentro de la oposición  pacífica cubana; su declive  comenzó  inmediatamente después del Congreso de la  Asamblea para Promover la Sociedad Civil. Un congreso al que le llegaron grandes sumas de dinero para su celebración  y que prácticamente no tuvo posteriormente  ninguna reperusión social nacional o internacional, salvo el robo o decomiso de  parte del terreno donde se celebró dicho evento que pertenecía al ingeniero eléctrico Félix Bonne Carcassés, quien fuera destacado profesor del ISPJAE y coautor, junto a Vladimiro Roca, René Gómez Manzano y la propia Martha Beatriz Roque Cabello, del valiente documento ¨La Patria es de Todos¨. No soy injusto si digo que Martha Beatriz vive de lo que fue y ya no es; no obstante, ahí está su historia, tanto  como trabajadora de  la Junta Central de Planificación, JUCEPLAN, como su actuar como opositora. Algo a destacar: Martha ha sido públicamente  la misma en su carácter tanto cuando estaba ¨al lado del león¨ como cuando se puso ¨en contra del león¨; otros que  han sido ¨comecandelas¨ al lado del Castrismo  han cambiado su comportamiento cuando se han convertido en  ¨opositores¨ mesurados mientras acumulaban méritos o ¨evidencias¨ para irse del país y terminar con su pobre actuar ¨opositor¨ al llegar a otro país.

Martha Beatriz no es una diletante como opositora política. Martha debe saber que hay varios tipos de lucha política  pacífica y varios  tipos de lucha política violenta. Martha Beatriz Roque Cabello debe saber que hay otros presos políticos además de los presos políticos de conciencia.

En la lucha política pacífica tenemos, por ejemplos:
  • La que se lleva a cabo en los congresos, en la prensa, etc. entre la oposición política y el régimen que posee el poder político. Espacio de lucha que cerró  el Castrismo y que obligó a la oposición a tomar el camino de la lucha violenta en su versión armada.
  • La que se lleva a cabo mediante huelgas, manifestaciones pacíficas públicas, etc. Este tipo de lucha  fue prohibida por el Castrismo desde los primeros días de enero de 1959 y catalogadas por la dictadura totalitaria  como contrarevolicionarias, con las consecuencias represivas  que esa valoración  representaba para aquellos que participaran: hostigamiento,  expulsión laboral, cárcel, etc.
Los prisioneros políticos de conciencia surgen de esa lucha.

En la lucha política  violenta tenemos, por ejemplos:
  • La llevada a cabo mediante el enfrentamiento  físico con reyertas entre las partes contendientes en manifestaciones callejeras, locales, etc. Esa lucha la llevaron a cabo, por ejemplo, por  organizaciones estudiantiles en la lucha contra Machado, Batista, etc.
  • La lucha armada es aquella en que se producen enfrentamiento armado solamente  entre las partes contendientes.
  • La lucha terrorista por alcanzar el poder político es aquella en que se acude al terror por una, algunas o todas las partes contendientes con el objetivo de herir, matar o amedrentar a personas ajenas o no a esa lucha política y así inclinar mediante el terror la balanza en  su favor. Ese tipo de lucha fue la que llevó a cabo el Movimiento 26 de Julio, M-26-7, contra el régimen de Batista.
Es un disparate  de Martha Beatriz Roque Cabello  limitar los presos políticos a los presos políticos de conciencia; mi percepción es que ese  dispartae no es producto de la ignorancia. Sería bueno preguntarle a Martha Beatriz si la lucha armada que promovia José Martí era una lucha terrorista o no.

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“De ‘naide’ sigo el ejemplo, ‘naide” a dirigirme viene, yo digo lo que conviene, y el que en tal ‘gueya’ se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene”

José Hernández en “Martín Fierro”

Por Aldo Rosado-Tuero

La definición de Martha Beatriz Roque declarando públicamente que los que hemos combatido con las armas en la mano a la tiranía, a cuya sombra ella se convirtió en economista y sirvió en altos puestos por mucho tiempo, no podremos nunca ser catalogados—si nos capturan—de presos políticos y que además somos terroristas, vienen a darme la razón a lo que afirmé hace dos o tres días en un comentario, en mi columna Punto y aparte, que muchos tapiñados iban a salir y a desnudar sus escondidas intenciones, creyendo que ya el triunfo de la mojiganga (en el caso cubano) y de los conspiradores (en el plano mundial) era cosa de muy poco tiempo.

Habrá pronto otros destapes. De eso estoy seguro.

Yo respeto a quién no piense como yo e inclusive hasta el adversario, si vive acorde con lo que predica, porque esa es la convivencia democrática a la que he aspirado desde siempre, pero desprecio profundamente a los hipócritas que dicen  una cosa y actúan diametralmente opuestos a lo que predican. Y si Martha Beatriz piensa como ha declarado, no puede esperar que yo ni los muchos cubanos como yoque hemos luchado contra la barbarie implantada por el castro comunismo con las armas en la mano, nos sintamos ni aliados  ni solidarios con ella y mucho menos que le brindemos ayuda alguna.

Si esa es su creencia, ¿por qué en el pasado ha aceptado buenos envíos de dinero contante y sonante donados por personas que ella sabía muy bien, tienen un largo historial de participación  destacadísima en la lucha armada?

Ella tiene el derecho de adoptar la postura que quiera, pero debe de respetar y no injuriar a los que sostengan otras posturas, en las que se arriesga mucho más que lo que arriesgan los llamados disidentes u “opositores pacíficos” a ultranza.

¿Cómo nos explicaría Martha Beatriz (foto de la izquierda) que ella haya servido  por bastante tiempo a un gobierno dirigido por—según el criterio con que ella nos juzga a nosotros—terroristas, que sin declarar guerra alguna asaltaron en horas de la noche dos cuarteles de soldados y que llegaron al poder usando la fuerza de las armas, y las bombas, niples, petardos y atentados personales?

O es que ella, como la mayoría de los cubanos “hombres nuevos del castrismo”—usando el doble rasero y lo que llaman “doble moral” que en realidad es la ausencia total de moral—piensan que los patriotas que combatieron en El Escambray, las montañas de Las Villas y Pinar del Río y en las llanos matanceros tratando de evitar la consolidación de la tiranía que se nos venía encima, son violentos terroristas y no patriotas y que sin embargo los fidelistas que desembarcaron armados, se alzaron en las Sierras Maestra y Cristal en el Oriente y en el macizo montañoso del Escambray y las Sierras del Norte villareño en la guerra contra el batistato, a los que ella sirvió una vez en el poder, esos no eran terroristas, sino legítimos patriotas que lucharon contra una dictadura.

Sus palabras y su conducta me llevan a esas conjeturas, en las que ella sale muy mal parada y me llevan a no apoyar  nada en lo que ella participe.

El horno no está para roscas y ha llegado la hora de las definiciones y por lo tanto hay que definirse, hablar claro y alto y de deslindar los campos.

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Tomado de http://www.14ymedio.com/

Martha Beatriz Roque: "En Cuba sí hay presos políticos, pero no son todos los que aparecen en las listas"

14ymedio
 La Habana
Julio 06, 2015

Martha Beatriz Roque Cabello. Foto de 14yMedio

 La líder opositora Martha Beatriz Roque fue testigo del controversial incidente que ocurrió el pasado jueves 2 de julio en la residencia del jefe de la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, durante las celebraciones por el día de la independencia de ese país. Un grupo de opositores increpó al cardenal Jaime Ortega y Alamino por sus declaraciones sobre que en Cuba no había presos políticos, de lo cual se han difundido versiones contadas y filmadas. Sobre esos hechos opina Roque en entrevista con 14ymedio.

Pregunta. El Arzobispado de La Habana acaba de desmentir una versión en la que se le atribuía al cardenal Jaime Ortega expresiones despectivas sobre la prensa independiente. Usted estuvo presente, ¿qué opina sobre lo ocurrido?

Respuesta. Pienso que no fue una forma correcta de dirigirse a una persona que ocupa en la Iglesia la posición que tiene el cardenal Jaime Ortega, como tampoco fue adecuado hacerlo en el lugar y en las circunstancias en que ocurrió el incidente. Hay que remitirse a algunos videos y grabaciones de voz, en una de ellas se escucha a Jaime decir que los opositores "están tocando las trompetas de Miami".

Aunque estuve presente en la casa del Jefe de la SINA en la celebración por el día de la independencia de los Estados Unidos, no fui testigo directo del incidente, pero sí hablé con todos momentos después. Las cosas se pusieron difíciles a medida que iban hablando, hasta el punto que el padre Polcari tuvo que intervenir y pedirles que se alejaran de ahí.

Los que intervinieron en el incidente fueron Egberto Escobedo, que fue la persona que habló; José Díaz Silva, María Cristina Labrada Varona, que es la esposa de Escobedo, y la Dama de Blanco de Matanzas Leticia Herrería. Todo ocurrió en medio del patio de la residencia del jefe de la Oficina de Intereses en el entorno de la celebración por el 4 de julio. Escobedo me dijo personalmente que ellos le habían dicho al cardenal que por esa conducta de negar la existencia de presos políticos el pueblo de Cuba no estaba de acuerdo con él. Lo cual lo veo como parte de esta inyección totalitarista que tenemos la mayoría de los opositores, de hablar igual que el sistema que sistemáticamente habla en nombre del pueblo y allá vamos nosotros también a hablar en nombre del pueblo.

 P. El eje de la discusión se relaciona con unas declaraciones del monseñor Jaime Ortega donde niega la existencia de presos políticos en Cuba. ¿Comparte usted esa opinión?

R. En dos ocasiones el cardenal ha expresado que en Cuba no hay presos políticos. En una tercera ocasión precisó que las listas que a él le han presentado no son de presos políticos. Nosotros hicimos un trabajo para analizar las diferentes listas que se hacen y hemos confeccionado un documento al respecto que próximamente se publicará. No me parece necesario precisar los autores de dichas listas, porque no quiero que nadie se sienta agredido con esto. Lo cierto es que en algunas de ellas hay una cantidad de personas allí que no solo no son presos políticos, sino que en algunos casos ni siquiera están presos en estos momentos.

P. ¿Se refiere a quienes han realizado actos violentos?

R. En lo personal no estoy de acuerdo con que aquellas personas que han venido a Cuba a realizar hechos violentos, actos terroristas o asesinatos, sean considerados presos políticos. Pienso que hay que tener misericordia con ellos, sobre todo los que somos católicos, porque el régimen en muchos casos ha impuesto penas excesivas y esto tampoco es permisible desde el punto de vista humano. Estoy hablando de quienes han cometido delitos graves, pero no como para merecer la condena de pasarse el resto de su vida en una cárcel.

Todos sabemos cómo ha tomado decisiones en este sentido el señor Fidel Castro. Nunca olvidaremos el fusilamiento de aquellos tres cubanos que hurtaron la lancha Baraguá para salir de Cuba en el año 2003. Aquello fue una atrocidad, pero nadie que cometa este tipo de delito puede estar en una lista de presos políticos, porque no lo es.

P. ¿Pero usted coincide con el cardenal en que en Cuba no hay presos políticos?

R. En Cuba sí hay presos políticos, pero no son todos los que aparecen en esas listas. Esas listas hay que depurarlas. Para eso habría que hablar con los jefes de las organizaciones y que sean ellos los que digan quién es quién y si sigue preso o no, porque también ocurre que si no se actualizan, las personas salen de prisión pero permanecen en las listas. Hay que consensuar las listas y solicitar la opinión de abogados especialistas en el tema para explicar algunos casos.

 P. ¿A cuáles casos se refiere?

R. Por ejemplo, es usual que en Cuba una persona sea golpeada por la policía y luego lo acusen de atentado. Conozco una familia completa a la que la policía política le rompió la puerta de la casa, les dio golpes y fueron a prisión hasta por nueve años, cumpliendo bajo el delito de atentado. Estoy hablando de Osvaldo Rodríguez Acosta y su hijo Osvaldo Rodríguez Castillo, junto a Juana Castillo, la esposa de Osvaldo, que fue sancionada a cinco años de privación correccional sin internamiento. Sin embargo, en uno de los dictados aparece como "asesinato de la policía en tentativa" y leer eso es muy duro.

P. Alguien que se limitara a leer los documentos oficiales de un caso como ese que usted pone de ejemplo pudiera afirmar que esas personas no están presas por motivos políticos.

R. Exactamente. Se está diciendo lo que no es y que yo pienso que ellos son presos políticos, como pienso que otros que aparecen en algunas listas no lo son.

P. Entonces, quizás el cardenal pudo haber "caído en la tentación" de hacer una cándida lectura de los documentos oficiales.

R. No sé cómo puede haberlo leído, pero sostengo que fue irrespetuoso increparlo y además una falta de cortesía con los anfitriones. Lo único que pude hacer fue saludarlo y tratar de borrar la impresión que pudo haberse llevado de que todos los opositores tenemos conductas similares.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Realpolitik said...

    La contaminación castrista es muy extensa y cala muy hondo, pues la enfermedad ha durado mucho tiempo. Todos los casos son diferentes e individuales, pero cualquiera que se forme bajo un sistema anormal, patológico y francamente maligno como el castrismo tiene que ser afectado por eso adversamente, de una forma o de otra, aunque el grado sea variable de una persona a otra. No es cuestión de culpar a nadie por algo inevitable, sino de ser realista y ver las cosas como son.

1 Comments:

At 5:49 p. m., Anonymous Realpolitik said...

La contaminación castrista es muy extensa y cala muy hondo, pues la enfermedad ha durado mucho tiempo. Todos los casos son diferentes e individuales, pero cualquiera que se forme bajo un sistema anormal, patológico y francamente maligno como el castrismo tiene que ser afectado por eso adversamente, de una forma o de otra, aunque el grado sea variable de una persona a otra. No es cuestión de culpar a nadie por algo inevitable, sino de ser realista y ver las cosas como son.

 

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