jueves, marzo 22, 2018

Hecho en Cuba. Andrés Reynaldo sobre el escritor leonardo Padura: . En el gran esquema del cambio-fraude, Raúl Castro necesitaba un Frankenstein literario

Tomado de http://www.elnuevoherald.com

Hecho en Cuba

Por Andrés Reynaldo
22 de marzo de 2018

En el gran esquema del cambio-fraude, Raúl Castro necesitaba un Frankenstein literario. Ahí estaba el novelista Leonardo Padura. Da igual si lo cosieron y atornillaron con siniestra paciencia a lo largo de las décadas en un sótano del Cimeq (quizás hasta recibió alguna víscera del finado Hugo Chávez) o si lo dejaron una fría mañana en el umbral de la estación de policía de Mantilla, arropado en una raída batica blanca con la insignia del equipo Industriales.

Lo importante a notar es la construcción fragmentaria y residual de la criatura, sus torpes funciones, las incongruencias de su desarrollo, su díscolo y ladino discurso. Fama, por lo menos, ha logrado. Padura es el rostro de la cultura neocastrista. Primero entre sus pares. Una nueva clase (una subcasta, más bien) de escritores, académicos, pintores, periodistas y músicos que operan bajo un vigilado principio de transgresión retardada. Escriben, pintan, disertan y cantan sobre lo que ayer prohibía la dictadura, justo a partir del momento en que a la dictadura le convenga exhibirlo. Aquí no cabe hablar tanto de estética como de prestidigitación. Se escribe sobre el trotskismo en Cuba sin mencionar a los trostskistas cubanos, perseguidos con saña por Fidel. Llueve azufre sobre un par de difuntos funcionarios que implementaron el Quinquenio Gris en medio de los rigores del Quinquenio Prieto. Kcho le regala al Papa Francisco un Cristo de gastados remos dedicado a los balseros de África. ¡Los balseros de África! La magia, ¿quién lo duda?, también es un arma de la Revolución.

(El novelista cubano Leonardo Padura)

Así, la proposición de que Padura es un escritor contestatario implicaría el escándalo de la calumnia si no tuviera el andamiaje del disimulo. No nos equivoquemos, Padura es un escritor comprometido, no en un sentido sartreano, sino leninista. La suya no es una posición contra el poder sino con el poder. Para su desventaja, la época ha desgastado el aparato teórico de la dictadura. Ya no hay tierra firme, como en tiempos de Silvio y Pablito, para exaltar la opresión en nombre del futuro. La era ya no está pariendo un corazón sino una empresa mixta entre Odebrecht y la familia Castro. Eso deja a Padura y a tantos otros (y otras) con un espurio manual del oportunista zen del raulismo: el chapoteo para atrás y para adelante, la anticuada voltereta postmoderna, la pose de enfant terrible con una jaba de la UNEAC, la hipótesis a media lengua y la crítica pueril del acontecimiento no significativo en un eterno presente de venta de liquidación.

Contradictorias carnes componen a nuestro Frankenstein. Esto hace que en Padura se observen a primera vista los dos radicales misterios del ente aludidos por Parménides de Elea: en un mismo espacio y al mismo tiempo Padura es y no es. Es el escritor oficialista que accede al Premio Nacional de Literatura por una novelística consagrada a humanizar a un miembro del Ministerio del Interior y es el compungido autor que se queja de no ser suficientemente publicado en Cuba. Es el solícito recipiente del homenaje de sus lectores en Miami y es el virulento comentarista que va por medio mundo acusando a los exiliados de corruptos, anacrónicos y energúmenos. El hemingüeñano corresponsal de la guerra en Angola y el cabo encargado de trucar el número de los muertos. El conformista con sandalias de hereje. El diletante con pausas de pensador. El pícaro con una coartada humanista.
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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

Así que Padura se queja de no ser suficientemente publicado en Cuba, como si la cosa allí estuviera para leer novelitas, ni siquiera novelas muchísimo mejores que las suyas, y como si allí hubiera público con moneda fuerte como la que buscan sus promotores extranjeros. Bueno, el tipo no tiene la cara que tiene por gusto. Y pensar que figuras de la talla de Lezama Lima pagaron un precio tan alto por no prostituirse. Claro, el problema es que la prostitución es rentable
Realpolitik

O sea, para resumir, Padura es un escritor popular que se vale de lo que le resulta más conveniente y rentable para vender libros a cierto público, al cual nada le importa el oportunismo siempre y cuando sea “correcto” y esté de moda. Cómo decía cierto muerto, vamos bien
Realpolitik

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2 Comments:

At 4:27 p. m., Anonymous Realpolitik said...

O sea, para resumir, Padura es un escritor popular que se vale de lo que le resulta más conveniente y rentable para vender libros a cierto público, al cual nada le importa el oportunismo siempre y cuando sea “correcto” y esté de moda. Cómo decía cierto muerto, vamos bien.

 
At 4:50 p. m., Anonymous Realpolitik said...

Así que Padura se queja de no ser suficientemente publicado en Cuba, como si la cosa allí estuviera para leer novelitas, ni siquiera novelas muchísimo mejores que las suyas, y como si allí hubiera público con moneda fuerte como la que buscan sus promotores extranjeros. Bueno, el tipo no tiene la cara que tiene por gusto. Y pensar que figuras de la talla de Lezama Lima pagaron un precio tan alto por no prostituirse. Claro, el problema es que la prostitución es rentable.

 

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