lunes, mayo 31, 2021

Desde Cuba el relevante pintor Pedro Pablo Oliva: me niego a aceptar que alguien se crea dueño de decidir quién es artista. Texto íntegro de las palabras de Defensa de Pedro Pablo Oliva que fue, según él, como quitarse una mordaza

 


Pedro Pablo Oliva y su su escultura en bronce El misterioso equilibrio del Poder

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Pedro Pablo Oliva: me niego a aceptar que alguien se crea dueño de decidir quién es artista


Por Gabriel Rodríguez

29 mayo 2021

El destacado artista cubano Pedro Pablo Oliva, marginado por el oficialismo una década atrás por sus pronunciamientos críticos, aseveró que nadie tiene la potestad de decidir quién es artista y quién no lo es.  

En su perfil de Facebook, el Premio Nacional de Artes Plásticas y ganador de los principales reconocimientos que se otorgan en el país a los creadores lanzó unas “confesiones sueltas” sobre distintos temas, entre los que estuvo la libertad de creación y el derecho que se abrogan algunos de limitarla o determinar quienes pueden reclamarla por su condición o no de artistas.

“Me niego a aceptar, venga de donde venga, el juicio radical y definitivo de quien se crea dueño de decidir quién es artista y quién no”, escribió Oliva.

 Su pronunciamiento arremete contra la retórica oficialista, habituada a desconocer y descalificar la obra de aquellos creadores que no comulguen con el régimen, como el artista visual y activista Luis Manuel Otero Alcántara, coordinador del Movimiento San Isidro (MSI), y Tania Bruguera, fundadora del Instituto de Artivismo Hannah Arendt (Instar).

Para Oliva, “uno no siempre tiene la verdad”, en tanto “ésta se compone de retazos que se van pegando hasta conformar el rompecabezas que es la vida”. Asimismo, las “Palabras a los Intelectuales” de Fidel Castro, evocadas continuamente como brújula de la política cultural del régimen, le parece “un arma de doble filo”.

Liberaron al artista de la angustia del desamparo, pero lo sometieron al control de los funcionarios, sentenció el artista, que en múltiples ocasiones ha defendido la independencia de los creadores y la necesidad de que cuestionen dogmas, imposiciones y pretendidas hegemonías.

"Sigo pensando igual"

El 14 de mayo, Pedro Pablo Oliva recordó su expulsión una década atrás de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Pinar del Río, donde se desempeñaba como delegado. Sobre él se tejió un manto de calumnias y censura en instituciones y medios oficialistas, fundamentalmente por una carta que enviase a la periodista Yoani Sánchez, la cual fue publicada en el blog Generación Y, y una entrevista que concediese a Edmundo García para su programa “La tarde de mueve”, en una emisora de Miami.

“Mis declaraciones no agradaron a los funcionarios del Gobierno, el Partido [Comunista] y mucho menos a la estructura militar. Me convertí, por arte de magia, en la papa podrida del saco, por violar, supuestamente, su código de ética”, narró el artista.

Sin embargo, contrapuso, todas las represalias y acciones en su contra, como cancelación de exposiciones, censura en los medios estatales de mayor alcance y acoso de la Seguridad del Estado, fueron como quitarle “una mordaza”.

En su alegato durante el acto de sanción en su contra criticó todo lo que considera limita la libertad cultural y artística en Cuba, y hoy, 10 años después, sigue pensando igual, según reconoció en sus redes sociales, donde compartió las líneas que pronunció en su defensa.

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Tomado de https://www.facebook.com

Estudio de Arte Pedro Pablo Oliva

Confesiones. Pedro Pablo Oliva 

La mañana del 14 de mayo de 2011 quedó grabada para siempre en mi memoria. Sería uno de los momentos más importantes de mi vida. 

Llovía fuerte, había sido citado días antes por una comisión de ética creada por el gobierno de mi provincia con el objetivo de expulsarme, como delegado, de las filas del Poder Popular. 

La acusación tomó como base dos publicaciones: una carta en el blog “Generación Y” de Yoani Sánchez y una entrevista concedida a Edmundo García para su programa “La tarde de mueve”.  Mis declaraciones no agradaron a los funcionarios del Gobierno, el Partido y mucho menos a la estructura militar. Me convertí, por arte de magia, en la papa podrida del saco, por violar, supuestamente, su código de ética. 

Fue como quitarme una mordaza. 

Nunca había publicado mis palabras de defensa. Me ha parecido justo que lo haga hoy aquí.  Ha pasado el tiempo. Diez años después sigo creyendo en ellas.

14/5/2021

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“Pinar del Río, 7 de mayo de 2011

Compañero Presidente

Compañeros Delegados e invitados

Compañeros de la Comisión de Ética

Cuando hace unos cuantos años se me preguntó si deseaba formar parte de las filas del gobierno como Delegado Provincial del Poder Popular y dije que sí, lo hice porque me pareció oportuno participar en el contexto de la provincia ayudando no solo con mi proyecto de la Casa Taller y con mi trabajo como creador, sino también con mi modesto criterio para contribuir al mejoramiento en la esfera de la cultura. Nacieron en aquellos tiempos los proyectos de embellecimiento de la ciudad, un espíritu por transformar y enriquecer pueblos y municipios, que me pareció maravilloso.

Por otro parte, pensé que era extraordinario conocer más de cerca el funcionamiento de un órgano que tenía vínculos más estrechos con el hombre cotidiano. La realidad siempre será mucho más que lo que puede decir la prensa o la televisión. La verdad palpable a veces puede resultar otra verdad.

Vengo del mundo de la creación artística, del mundo de la filosofía y el pensamiento. No acostumbramos los artistas a quedarnos anclados en el terreno de lo que nos dicen, indagamos y vamos en busca de otra explicación del mundo con más libertades. No aceptamos dogmas y nos parece mucho más convincente un árbol repleto de flores que la demagogia de un funcionario. No dejamos nunca de explicarnos la realidad y de intentar transformarla, aún cuando nos digan ingenuos y desinformados.

Cuando el Presidente Ernesto Barreto me citó para informarme sobre la denuncia que un delegado había presentado en mi contra con el criterio de que ya no poseía los atributos y condiciones necesarios por los cuales fui escogido para seguir permaneciendo como Delegado del Poder Popular y que solicitaba que se me evaluara para la separación de la responsabilidad, confieso que nada me cogió por sorpresa. No quise ni preguntar el nombre del delegado, sino hubiera sido ese, otro hubiera encomendado el Partido para hacerlo.

Ya me había alejado con plena conciencia de las labores que me correspondían como delegado. Una por causa de mi prematuro Parkinson y lo que significaba para mi profesión; y la otra, por una serie de acontecimientos que giraban en torno a la Casa Taller, en los cuales inevitablemente me vi involucrado, y que desencadenaron con el tiempo las declaraciones que publiqué en el blog de Yoani Sánchez y la entrevista radial a una estación de Miami.

Algunos o casi todos los criterios vertidos molestaron sobremanera a la dirección del Partido, al Poder Popular, al MININT y al Ministerio de Cultura y específicamente a su Ministro Abel Prieto.

Es posible que algunos delegados no conozcan ni esa declaración, ni la entrevista mencionada anteriormente para el programa “La tarde se mueve” dirigida por Edmundo García y realizada en La Habana, autorizada, por supuesto, por todos los funcionarios pertinentes porque en nuestro país como en otros para hacer periodismo se pasa por una serie de confirmaciones y autorizaciones. Voy para esos pocos delegados que no conocen lo expresado a dar lectura a algunas de esas declaraciones:

Cito:

“Estoy, estuve y estaré en contra de cualquier uso de la violencia manipulada o no para acallar un pensamiento o una idea, resulta realmente bochornoso intentar con agresividad imponer un pensamiento o intentar hacerlo desde la intimidación. Todo acto de este tipo genera rechazo y repulsión y en nada ayuda en la tan necesaria unidad de este país marcado por conflictos políticos y familiares.”

“Soy de los que cree que los contrarios necesitan expresarse como lo hacen el día y la noche, lo húmedo y lo seco, creo sin miedo en la necesidad de más de un partido porque las personas tienen derecho a agruparse por afinidad de pensamientos o filosofías o por la preciosa coincidencia de soñar.”

“Si me preguntaran un día, (cosa que dudo) a qué partido me gustaría pertenecer respondería que a uno que no encierre a sus hijos por pensar diferente, a ese que permita el fluir de las ideas como el río corre entre las dos orillas, a ese que me enseñe que sus hijos estén donde estén recibirán el dulce abrazo de la patria, ese que respete que una mujer ame a otra mujer y un hombre a otro hombre. Aquel que cultive paso a paso el encantador embrujo del amor. Ese que te enseñe el horizonte no como fin sino como comienzo, ese partido que no te diga: esto es, sino que sea abierto como las alas de una mariposa, el que cuide a sus hijos del fantasma odioso del hambre y el terrible flagelo de los dogmas. Un partido que como fin entienda que las nuevas generaciones necesitan dirigir el país y expresarse como se expresa el viento y la lluvia, y muchas cosas más que sería interminable nombrar y que forman parte de ese sueño al que aspira este hombre”

“Si algo he aprendido en todos estos años es que una persona no puede permanecer tanto tiempo dirigiendo un país, puedo entender la presencia de un partido 20 ó 30 años, tal vez 50, pero no dirigido siempre por la misma imagen. Los rostros, la manera y el pensamiento es necesarios cambiarlos cada cierto tiempo, cada hombre puede tener un método diferente.”

Por supuesto ninguno de mis criterios vertidos podían ser del agrado de los organismos políticos. Infringen o contradicen el patrón establecido desde los cuales se rigen las estructuras de gobierno, incluso sus estatutos ideológicos y el código de ética firmado por mí al asumir mi responsabilidad en el Poder Popular.

Es por eso que estoy de acuerdo con el delegado que hace la denuncia. En efecto, no me siento en condiciones ideológicas y políticas, desde los patrones establecidos, para cumplir la función para la cual fui elegido. Busco como todo ser humano que ama su país, una sociedad mejor, que no siempre tiene que coincidir con las ideas de los funcionarios o los ideólogos del Partido. No idealizo ninguna sociedad, todas están ahí para mejorarlas con la crítica o el cuestionamiento.

La nuestra no ha cesado de tener remiendos cada cierto tiempo. Detesto las sociedades clasistas porque las he vivido y las he palpado en cada viaje. No soy ciego. Pero no tengo que coincidir necesariamente con las soluciones y los métodos que aplicó o aplica la dirección del país.

Mi madre, sabia y merecedora también del Premio Nobel, me decía con razón que no debía vivir tanto porque desgraciadamente la vida por naturaleza es contradictoria. Expresar las cosas así libremente es lo más sano y sincero que puede hacer alguien que ama su contexto, lo demás sería vivir con una máscara y doble moral.

Se me cuestiona, entre otras cosas, haber hecho públicas mis declaraciones en el terreno de la disidencia. No temo a ningún espacio. Y estoy convencido de que ni el Periódico Granma, ni Juventud Rebelde, ni el Guerrillero, las hubiesen publicado, aún cuando dijera que era de mi total responsabilidad. Tampoco la entrevista radial hubiese salido al aire. Ni mis palabras, ni mis escritos los hubiese aceptado ningún espacio de Gobierno o Partido.

Compartir espacios no implica en modo alguno pensamientos semejantes. Se me cuestiona también mantener relaciones de amistad con ciertos elementos contrarrevolucionarios. Los amigos los escojo yo, y la gente que me conoce sabe que lo mismo converso con un convencido comunista que con una vendedora de dulces. No tengo selección en las relaciones con los demás. Oigo y comparto criterios lo mismo con un jubilado que con un maestro, un buquenque o el llamado agente Robin.

A mí el espíritu de grandeza no se me fue para la cabeza. La economía y los privilegios no me han hecho dejar de tratar a los demás como somos: iguales.

Soy un hombre que ama la diversidad de pensamiento, que no soporta las imposiciones, mucho menos cambiar la lengua por economía. Quiero dejar algunas cosas claras porque también sé lidiar con la estrechez de pensamiento y las manipulaciones. No me paga la CIA, ni me sostiene la Fundación Cubano Americana, ni la Embajada Polaca y Checa con las que tengo las mejores relaciones culturales y de respeto. Lo que poseo lo he logrado a fuerza de trabajo.

Siempre agradeciéndole a un proceso social llamado Revolución y al cual, lo digo en la entrevista radial, le debo haber podido formarme como creador, pero que nunca me pidió por ello cercenarme la lengua, sino todo lo contrario. Solo los funcionarios mediocres exigen el absurdo.

Las sociedades donde todo el mundo piensa igual, en aspectos tan polémicos como la política o la ideología no existe y qué bueno. La inmovilidad de pensamiento es el cáncer de los procesos sociales, y su lentitud, el peor de los defectos.

Agradezco de nuevo al delegado que me cuestiona y a esta Comisión de Ética haberme dado la oportunidad de haber expresado estas ideas hoy aquí, y también a los amigos intelectuales que se han acercado para apoyarme. No puedo terminar mi intervención sin despedirme con cariño de mis compañeros de trabajo. Pasé momentos maravillosos junto a ellos, momentos de alegría y momentos angustiosos.

Muchas gracias

Pedro Pablo Oliva”

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(Esta declaración tiene fecha de 7 de mayo de 2011 pues hubo de ser entregada con una semana de antelación  para ser revisada por la Asamblea Provincial del Poder Popular. La reunión de expulsión transcurrió en la mañana del 14 de mayo de 2011)

Imagen: Y ahora, qué, serie El Gran Abuelo, 2015, escultura en bronce

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Pedro Pablo Oliva y Pedro Luis Ferrer 

 Pedro Luis Ferrer - El Abuelo Paco


Cuatro canciones de Pedro Luis Ferrer de  principios de los años 90 o anteriores



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