miércoles, febrero 16, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: 'Se está produciendo en buena parte del Occidente liberal un peligroso proceso de acercamiento al sueño de Antonio Gramsci, quien era más inteligente que Marx y Lenin juntos.'


Tomado de https://diariodecuba.com/cuba/1644685464_37440.html

El giro mundial a la izquierda explica la impunidad del castrismo

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'Se está produciendo en buena parte del Occidente liberal un peligroso proceso de acercamiento al sueño de Antonio Gramsci, quien era más inteligente que Marx y Lenin juntos.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

12 febrero 2022

Por estos días se cumplieron 60 años de dos los tres mayores golpes externos recibidos nunca por el régimen comunista cubano (el otro fue la desaparición de la URSS): la expulsión de Cuba de la OEA el 31 de enero de 1962, y unos días después el establecimiento del embargo comercial y financiero de EEUU.

Hoy, en 2022, eso sería imposible. La dictadura castrista no sería expulsada ni de la OEA, ni de ningún otro organismo internacional. No habría consenso ni votos suficientes para ello. Y si el demócrata presidente John F. Kennedy no lo hubiese hecho sería casi imposible que otro presidente demócrata, Joe Biden, lo pudiera hacer hoy.

Esa diferencia entre una época y otra, que los analistas no examinan a fondo, se debe a que la correlación de fuerzas y la identidad político-ideológica en la mayor parte del planeta ha cambiado sustancialmente en estas seis décadas. Y a mi modo de ver, no para bien. Que le pregunten a los cubanos.

Antes de la caída del Muro de Berlín, el mundo occidental en bloque rechazaba a los países ubicados detrás de lo que llamaba "Cortina de Hierro" comunista. Las democracias se negaban a confraternizar o ser cómplices políticos y diplomáticos de los regímenes estalinistas de Europa y Asia. Y quien lo hacía era muy mal visto.

Con Cuba, en cambio, la cosa era, y sigue siendo, diferente. Favorecida  además por otro factor solo concerniente a la Isla. Con la excepción del Gobierno de EEUU  y alguno que otro muy fugaz y puntualmente, el castrismo contó siempre, antes de la caída del Muro de la Vergüenza y después, con el silencio  sobre los atropellos castristas, o con el beneplácito y hasta la complicidad política y diplomática de muchos gobiernos.

Así ha sido sobre todo por parte de América Latina, y la Unión Europea (UE) cuando en España gobierna el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que arrastra a la UE a no actuar nunca contra la dictadura cubana, sino a apoyarla con acuerdos y dinero. El actual jefe de la diplomacia europea es el socialista catalán Josep Borrell, un aliado de la tiranía castrista.

Con la excepción de Cuba, no hubo elogios y "vista gorda" para los restantes 36 países que también formaron parte del sistema internacional comunista en el siglo XX, contando separadamente a las 15 repúblicas de la URSS, las seis de Yugoslavia, otras nueve del Este de Europa, y seis en Asia.

El izquierdismo gramscista y el mito de la "revolución cubana"

Y no hubo rechazo a la Cuba igualmente estalinista por dos razones: 1) el encantador de serpientes Fidel Castro desde el principio encasquetó a su tiranía el disfraz de una "revolución cubana" autóctona redentora del pueblo cubano y defensora de los oprimidos de la Tierra, que cual David bíblico se enfrenta al ogro gigante del Norte; y 2) el mundo ha girado a la izquierda, que paradójicamente es ahora más numerosa y fuerte que cuando hace 31 años fue sepultado el cadáver del marxismo-leninismo en las murallas del Kremlin.  

Esa izquierda, además, actúa internacionalmente bajo un dogma cuasi religioso: solo hay dictaduras de derecha, nunca de izquierda. Si un gobierno es dictatorial, pero de izquierda, no hay dictadura, y punto.

Se está produciendo en buena parte del Occidente liberal un peligroso proceso de acercamiento al sueño de Antonio Gramsci (fundador del Partido Comunista de Italia), quien era más inteligente que Marx y Lenin juntos.

Para Gramsci la vía para construir el socialismo no es la revolución sangrienta propugnada por Marx, Lenin, Trotski, Mao, el "Che" Guevara o Marulanda Véliz "Tiro Fijo", sino dominar o influir decisivamente en los medios de comunicación, las universidades, la cultura y la psicología social, modificar la percepción de la realidad, y neutralizar la influencia religiosa en la población. Y eso está ocurriendo incluso en la cuna de la democracia moderna, EEUU.

Hoy es inconcebible que la ONU haga algo fuerte y realmente efectivo contra la tiranía castrista. La alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet puso por delante su ideología socialista y procastrista en su informe anual sobre la violación de los derechos humanos presentado en septiembre de 2021 y no mencionó a Cuba entre los países en los que se pisotean esos derechos. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, es también socialista. La CEPAL divulga a los cuatro vientos las estadísticas probadamente falsas del castrismo. La FAO felicita al régimen por sus esfuerzos exitosos para alimentar al pueblo.



El castrismo está en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Bachelet guardó silencio, además, porque no se sintió compulsada a denunciar al castrismo. En la alta burocracia de la ONU pululan los funcionarios tan socialistas como ella y los simpatizantes de la "revolución cubana". El silencio de la alta comisionada alienta la represión en Cuba.

El colmo es que Cuba es uno de los actuales 47 miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, como también lo son otros regímenes violadores de los derechos humanos como los de Venezuela, Rusia, China, Pakistán, Somalia, Libia, Sudán y otros. En la ONU ahora los zorros cuidan el gallinero.

Luego de la desaparición del comunismo en Europa, la mayor parte de los marxistas latinoamericanos se niegan a ser llamados comunistas porque la palabra comunista les suena a fracaso, políticamente inconveniente. Y se refugiaron en la izquierda populista socializante. Y la están copando.

Ese masivo aumento del populismo estatista en América Latina junto al avance geopolítico de China, Rusia e Irán, la debilidad de EEUU y de la UE, favorecen a la tiranía castrista cuando es más represiva, hambreadora y cruel.

Líderes marxistas erosionarán la democracia en Latinoamérica

Líderes marxistas, comunistas, enmascarados o descubiertos, están hoy incrustados en la estructura democrática latinoamericana, que va retrocediendo con el antiliberalismo retrógrado que, desde los tiempos de Juan Domingo Perón, Getulio Vargas, Lázaro Cárdenas y otros caudillos, paró en seco la posibilidad de que países latinoamericanos entraran en el Primer Mundo, cosa que sí han logrado muchas naciones de Asia porque no están taradas por las musarañas político-ideológicas nocivas a las que se rinde culto en América Latina.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial las naciones de Asia (con la excepción de Japón) eran más pobres que las de América Latina. Hoy cinco países asiáticos otrora pobres forman parte del Primer Mundo: Corea del Sur, Taiwán, Malasia, Singapur y Brunei. Y de Latinoamérica no hay ni uno solo.

Chile se estaba acercando al Primer Mundo, pero ahora todo indica que se va a frenar ese proceso con Gabriel Boric como presidente (desde el 11 de marzo próximo). Boric es un populista antiliberal, estatista, que obtuvo la presidencia en alianza con el Partido Comunista de Chile, y tendrá como ministros a varios comunistas que liderearon las manifestaciones terroristas que en 2019 destruyeron 23 estaciones del metro urbano y por poco arrasan con Santiago de Chile. Fueron protestas muy violentas que se sabe tuvieron la participación de la Inteligencia castrista y "amigos de Cuba" dentro de Chile, para desestabilizar al Gobierno de derecha de Sebastián Piñera.

Si las encuestas aciertan, el populista castrista Lula da Silva volverá a ser presidente de Brasil. Y en Colombia puede que sea electo el primer presidente de izquierda en la historia colombiana, Gustavo Petro, ex guerrillero guevarista y procastrista.

De ser así, con excepción de los tres países más pequeños —Uruguay, Paraguay y Ecuador—, prácticamente toda Sudamérica estará en manos de la izquierda populista, junto a México y buena parte de Centroamérica. Con Cuba serán 11 los gobiernos izquierdistas, estatistas, dedicados a erosionar la democracia liberal "burguesa", la que luego de la Revolución Francesa construyó el mundo moderno que hoy conocemos.

En fin, es grande la diferencia entre el mundo de 1962 y el de 2022, en el que se abre paso un gramscismo subrepticio. Sin ese cambio muy probablemente el totalitarismo que casi acabó con Cuba no hubiera podido tener tan larga vida con una asombrosa impunidad todo el tiempo. Y hoy, cuando los cubanos gritan en las calles "¡Basta ya!" y son golpeados y encarcelados, muchos por el mundo siguen hablando de una "revolución" que es solo una pandilla de mafiosos atornillados en el poder.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Es importante puntualizar que en Cuba antes del triunfo de la revolución de 1959 había educación gratuita  desde la escuela primaria hasta la universitaria.   En los años 50 del pasado siglo más del 20% de la matrícula de la Universidad de La Habana eran matrícula gratis pese a que la carrera más  costosa era la de Medicina  con un costo de 70 pesos cubanos anuales   (incluyendo 5 pesos por el uso del estadiun universitario)  y el pago se podía hacer en tres cuotas. También existía educación privada. El Estado cubano en esa época era uno de los Estados de América Latina que  dedicaba, de su presupuesto anual, el mayor porciento a la Educación de sus habitantes.

FIDEL CASTRO RUZ EN EL DISCURSO PRONUNCIADO EN CONMEMORACION DEL XX ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL CUARTEL MONCADA  EL 26 DE JULIO DE 1973 EXPRESÓ: En la educación está el instrumento fundamental de la sociedad para desarrollar los individuos integrales capaces de vivir en el comunismo. 
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La influencia de Antonio Gramsci: Educacion y Socialismo

Por Alberto Benegas Lynch (h)

Estimo que nada ha influido más sobre el corazón del mundo moderno que los escritos y la consiguiente estrategia gramsciana. Desafortunadamente muchos son los que se quejan de los sucesos del momento pero muy pocos los que contribuyen a revertir la situación estudiando y difundiendo los principios y valores sobre los que descansa una sociedad abierta.

En la colección de sus escritos bajo el título de La ciudad futura Gramsci apunta que “Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas ¿hubiera ocurrido lo que pasó? […] Odio a los indiferentes porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas de cada uno de ellos por como ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y, sobre todo, por lo que no ha hecho”.

(Antonio Gramsci)

Desde la perspectiva liberal (y desde muchas otras) todo ser humano está interesado en que se lo respete, ergo, todos (cada uno) tenemos la responsabilidad ineludible e indelegable de contribuir a explicarnos y a explicar los fundamentos de una sociedad en la que prevalezca el respeto recíproco. Es irrelevante a que nos dediquemos en la vida, esta faena no es tarea solo de filósofos sino también de quienes se dedican a la danza, la pintura, el derecho, la economía, la mecánica o la literatura. Todos necesitamos para sobrevivir el cuidado y la garantía a nuestras autonomías individuales.

Antonio Gramsci era marxista, por ende, no consideraba el resguardo de la propiedad de cada cual como parte del respeto recíproco (Marx y Engels consignaron que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta expresión: abolición de la propiedad privada”), pero el pensamiento citado más arriba ilustra los esfuerzos realizados en pos de un ideal, el ideal del colectivismo que ha desembocado en los atropellos más brutales a los derechos de las personas. Debido a las enseñanzas gramscianas, estas ideas son las que de un tiempo a esta parte han tenido mayor éxito en el llamado mundo libre. El eje central de Gramsci puede resumirse en su frase: “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”. Es a esto a lo que se refiere el premio Nobel en economía Friedrich Hayek cuando escribe en Intellectuals and Socialism que los liberales deben tomar como ejemplo las permanentes y persistentes tareas educativas de los socialistas. Ese fue el sentido de la insistente proclama de los Padres Fundadores en Estados Unidos en cuanto a que “el precio de la libertad estriba en su eterna vigilancia”.

Los apurados de siempre pretenden buscar atajos y coartadas que no existen y, para no proceder en consecuencia, se escudan en el lugar común de sostener que “la educación es a largo plazo” sin percatarse que se han dejado vencer infinidad de plazos y que como ha dicho Mao Tsé-Tung “la marcha más larga comienza con el primer paso”. El asunto no es endosar la responsabilidad a otros, se trate de la llamada oposición o de políticos en el Ejecutivo, sino de preguntarse que hace uno todos los días para contribuir con un granito de arena a despejar telarañas mentales.

Gramsci sugiere el establecimiento de una contra-hegemonía cultural que nazca del proletariado (cosa en la que Lenin descreía y que los hechos le dieron una y otra vez la razón) al efecto de arremeter contra la educación burguesa (una intelligentsia “orgánica” para oponerse a la tradicional). En otros términos influir sobre la cultura (“guerra de posición”) para tomar el poder (“guerra de momento”), lo cual no significaba adherir a todo lo dicho por Marx, por ejemplo, en “La Revolución contra Das Kapital”, Gramsci sostenía que la sublevación de octubre demostró que no es necesario esperar la maduración del capitalismo para establecer el socialismo.

En la selección de trabajos de Gramsci publicados bajo el título de Los intelectuales y la organización de la cultura el autor se detiene a considerar en detalle las estrategias de penetración en revistas, periódicos, centros de estudio, bibliotecas populares, escuelas, universidades y academias en el contexto de referencias históricas y del análisis de diferentes tipos de audiencias y lectores para concluir que lo que existe refleja “cementerios de la cultura” y que “el objetivo es obtener una centralización de la cultura y un impulso de la cultura nacional”. Y en los ensayos recopilados en  Antología, Gramsci -la mayor parte escritos desde la cárcel fascista y muchas veces entre vómitos de sangre debido a su precaria salud- alienta a los revolucionarios de todos las épocas al manifestar que “Es en verdad admirable la lucha que lleva la humanidad desde tiempos inmemoriales, lucha incesante con la que se esfuerza por arrancar y desgarrar todas las ataduras”.

La mayor parte de mis amigos que han abandonado el socialismo para abrazar el liberalismo confiesan que uno de sus autores favoritos era precisamente Antonio Gramsci puesto que sin bombas ni metralletas aconsejaba el recorrido cultural y educativo como el arma más potente para implementar el socialismo. Paradójicamente, las recetas de quien sufriera las persecuciones y encierros de Mussolini se han convertido de facto en políticas fascistas por doquier. Esto es, en lugar de seguir el camino más directo de expropiar la propiedad de modo completo se opta por permitir el registro a nombre de particulares pero el aparato estatal usa y dispone del flujo de fondos.

La misma paradoja se presenta en el ahora célebre panfleto de Stéphane Hessel que sirve de base a los “indignados” del mundo: el autor fue apresado por los criminales de la Gestapo y escapó milagrosamente de Buchenwald y, sin embargo, aconseja el programa económico de sus captores nacional-socialistas, léase el férreo control y administración de las empresas más relevantes por parte de los gobiernos. Es a raíz de influencias de este tipo que los “indignados” piden más de lo mismo a pesar de que un Leviatán elefantiásico les succiona el fruto de sus trabajos, el cual  se endeuda de modo astronómico, establece presiones tributarias crecientes, impone regulaciones asfixiantes, revela déficit alarmantes, alienta sistemas bancarios insolventes, promueve legislación que expulsa del mercado a los que más necesitan trabajar y, como si esto fuera poco, financia a manos llenas con recursos de otros a empresarios irresponsables, ineptos o las dos cosas al mismo tiempo.

Ya escribí antes en estas mismas columnas un extenso artículo donde mostraba el íntimo parentesco entre “derechas” e “izquierdas” y su común odio al liberalismo (y no digo “neoliberalismo” puesto que se trata de una etiqueta que ningún intelectual serio de esta época asume). Tal vez el meollo de la cuestión resida en la incomprensión respecto a las causas de las condiciones de vida de la gente. Se trata de contar con marcos institucionales civilizados, es decir respetuosos del derecho de todos, lo cual significa descartar los discursos de pretendidos brujos que compiten desde los más variados flancos para manejar a su antojo las vidas y las haciendas de los demás. Por esto es que Juan Bautista Alberdi al referirse a nuestra Constitución fundadora subrayaba que “no bastaba reconocer la propiedad como derecho inviolable. Ella puede ser respetada en su principio y desconocida y atacada en lo que tiene de más precioso: en el uso y disponibilidad de sus ventajas […] El ladrón privado es el más débil de los enemigos que la propiedad reconozca. Ella puede ser atacada por el Estado en nombre de la utilidad pública”.

Esos marcos institucionales permiten atraer inversiones que hacen de apoyo logístico al trabajador para elevar su productividad. No es lo mismo arar con las uñas que hacerlo con un tractor y no es lo mismo pescar a cascotazos que hacerlo con una red para tal fin. Los salarios no son más altos en Canadá que en Angola debido a la generosidad de los empleadores canadienses sino que están obligados a pagar sumas mayores como consecuencia de las mayores tasas de capitalización.

Por último, y sin pretender que con esta nota periodística se agoten los innumerables temas respecto al debate socialismo-liberalismo, es de interés destacar que, en un mercado abierto, la tendencia al igualitarismo crematístico atenta contra el nivel de vida de los más necesitados puesto que los factores de producción se asignan allí donde se atiende mejor la demanda. En esta línea argumental, el que da en la tecla obtiene ganancias y el que yerra incurre en quebrantos. Este cuadro de situación queda por completo distorsionado cuando los amigos del poder hacen negocios en los despachos oficiales, en cuyo caso los patrimonios resultantes son fruto de una gravísima explotación a los consumidores.

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL COMANDANTE FIDEL CASTRO RUZ, EN LA CONCENTRACIÓN PARA CELEBRAR EL   IV ANIVERSARIO DE LA INTEGRACIÓN DEL MOVIMIENTO JUVENIL CUBANO, EN LA CIUDAD ESCOLAR “ABEL SANTAMARÍA”, SANTA CLARA, EL 21 DE OCTUBRE DE 1964.

Pero no es solo un problema de educación política, no es solo un problema de educación económica, es también un problema de educación moral.  Todos los hombres no se comportan siempre igual.  En un grupo de diez hombres, en cualquier grupo de diez hombres, siempre se encontrarán un hombre que es el primero y siempre se encontrarán un hombre que es el último; en todo grupo de diez hombres siempre se encontrarán uno que es el más generoso de todos, uno que es el mejor compañero de todos, uno que es el más sacrificado de todos, y siempre se encontrarán otro que es el menos generoso de todos, que es el menos sacrificado de todos, que es el más egoísta de todos.  Y eso es lógico, la naturaleza humana no produce a todos los hombres exactamente iguales.  Hay solo una cosa que puede hacer a todos los hombres más o menos iguales, hay solo un medio de hacer que todos los hombres se semejen, y ese medio es la educación.

La educación es el único medio capaz de ir creando en el hombre, desde que empieza a tener uso de razón, una conducta social, una conducta moral; la educación es lo único capaz de hacer que los hombres sean mejores, es lo único capaz de hacer que los hombres puedan variar una inclinación del mal hacia el bien
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Spanish Libertarian
Nov 20, 2017

Yuri Bezmenov, Ex espía desertor  de la KGB soviética, sobre la Subversión Ideológica




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