domingo, noviembre 03, 2019

Videos de España: Vean cantando el himno comunista La Internacional a Pedro Sánchez , Presidente en funciones del Gobierno Español, y a Pablo Iglesia un ex comunista que sigue, supuestamente, siendo comunista aunque haya fundado el partido político PODEMOS. El balance del genocidio comunista: 100 millones de muertos


Karl Marx y Friederich  Engels  son los creadores del genocidio político moderno y los autores del Manifiesto Comunista publicado en 1848

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Tomado de https://intereconomia.com/noticia/

Pedro Sánchez canta la Internacional con el puño en alto como Iglesias

05 junio, 2017
Pese a que en 2014, el nuevo secretario general, Pedro Sánchez, entonó la Internacional sin levantar el puño porque «se dirigía a todos los españoles. Quiero que el ciudadano encuentre en el PSOE ese partido de izquierdas que atrae el centro», ahora lo levanta orgulloso como los miembros de Podemos.

Pedro Sánchez cantó la internacional alzando el puño y ya define al PSOE como de «centro izquierda», sino directamente de izquierda.

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Oct 21, 2014
hispania007
Arropado por la bandera del régimen comunista y bajo la figura de Lenin, acompañado también por una bandera independentista y una republicana, Pablo Iglesias cantó, en dudoso estado, La Internacional en un local nocturno. Junto a varios amigos suyos, entre los que se divisa al condenado por enaltecimiento de terrorismo, Pablo Hasel; o a Íñigo Errejón, otro de los líderes de PODEMOS.

Pablo Iglesias cantando La Internacional junto a Pablo Hasel e Íñigo Errejón

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Jota Dobbs

Presentación del Libro: Memorias del Comunismo, de Lenin a Podemos, por Federico Gimenez Losantos. Material Original de

Memorias del Comunismo: Cien años y cien millones de muertos después; por el ex comunista español  Federico Jiménez Losantos.-


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La verdadera historia sovietica
Karl Marx y Friederich  Engels  son los creadores del genocidio político moderno. 


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Tomado de https://gaceta.es/

Largo Caballero, el ‘Lenin español’ con monumento en Nuevos Ministerios




Por Juan E. Pflüger 
10 junio, 2016

Junto a los Nuevos Ministerios de Madrid se encuentran dos estatuas de dos dirigentes históricos del socialismo español a los que la izquierda en general, desde la más extrema a la socialdemocracia –esa que reivindica Podemos-, rinde una admiración desmedida. Estas dos moles de bronce están dedicada a Largo Caballero e Indalecio Prieto. Hoy vamos a hacer un repaso del primero de ello, apodado el “Lenin español” por la deriva revolucionaria en la que fue entrando a medida que iba acercándose al poder.


Su vida estuvo ligada a la política desde muy joven y ya desde 1918 ocupaba un puesto en el Congreso de los Diputados en representación del PSOE, por entonces un partido que se definía como marxista-leninista y que pese a su defensa de la socialdemocracia tenía más de socialismo revolucionario que de defensor de la democracia.

Durante el Gobierno del general Primo de Rivera formó parte del Consejo de Estado entre 1924 y 1929 y llegó a estar durante unos meses de 1927 en la Asamblea Nacional Consultiva, pero su verdadero ascenso dentro del PSOE y en la política nacional se produjo una vez proclamada la segunda República. Aprovechando su cargo de secretario general de UGT, cargo que ocupó entre 1918 y 1938, medró dentro del partido siendo nombrado presidente en 1932 en systitución del moderado Julián Besteiro.

Durante la Segunda República fue diputado desde 1931 hasta el final de la Guerra Civil en 1939, ministro de Guerra, ministro de Trabajo y, finalmente, entre 1936 y 1937, presidente del Gobierno.

Entre tanto, fue uno de los más activos organizadores del golpe de Estado camuflado como huelga revolucionaria en octubre de 1934. Se le acusó, y permaneció detenido, de un delito de rebelión en grado de dirigente máximo. Pero nadie podía llamarse a engaño, lo llevaba anunciando desde un año antes durante la campaña electoral: “En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. “Vamos a la Revolución social. ¿Como? (una voz del público: como en Rusia) No nos asusta eso…Habrá que expropiar a la burguesía por la violencia”. “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos. Había que preparar la ofensiva socialista”.

Ya antes, en ese 1931 al que se refería en la anterior cita, ante una posible disolución de las cortes que perjudicaba a los intereses del PSOE, el diario de sesiones del Congreso de los Diputados recoge unas inquietantes palabras suyas: “No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”.

Sus declaraciones tanto en actos políticos, como publicadas en diversos medios no dejan lugar a la duda de su desprecio por la democracia, una circunstancia que la izquierda de hoy, a la que se le llena la boca de esa palabra, no tienen en cuenta a la hora de rendirle tributo. “Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”, afirmaba en enero de 1936 en un mitin en Alicante.

Para quienes lo presentan como un defensor de la democracia y quienes pretenden vincular este sistema político con la izquierda, habría que recordar sus palabras en un acto del partido en Linares dos días después: “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la revolución”.

Y pocos meses antes del alzamiento del 18 de julio se dedicaba a asegurar que la guerra civil era inevitable, así, el 24 de mayo el periódico El Socialista recogía unas declaraciones suyas: “Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión de las clases capitalistas y burguesas”. Ya no hablaba de llegar al poder por medio de la guerra, estaba avisando de los cientos de miles de asesinatos que se cometieron en la zona republicana durante la Guerra Civil.

Y dos citas más, una para aquellos que defienden que la Guerra Civil fue un choque entre militares autoritarios y demócratas representados por el Frente Popular al que pertenecía el PSOE: “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”, palabras pronunciadas durante una conferencia de Largo Caballero en Ginebra durante el verano de 1934.

La segunda una amenaza a sus rivales políticos, a quienes les avisa de que no respetarán el resultado de las urnas tras las elecciones si estas no les dan la victoria: “El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder¨, en este caso    lo decía durante el mitín electoral que dio en el cine Europa en enero de 1933. 


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Lenin: números, datos e imágenes de los crímenes del primer dictador comunista

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Uno de los mitos históricos más aberrantes del siglo XX es presentar a Lenin como el dictador “bueno” de la URSS, y a Stalin como el “malo”, en un intento de salvar el mandato del primero.
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@ElentirVigo
Mar 8·11·2016

AVISO: este artículo contiene imágenes que pueden herir tu sensibilidad

Las cifras de víctimas del leninismo, de noviembre 1917 a enero 1924
  •     Más de un millón de personas asesinadas por motivos políticos o religiosos.
  •     Entre 300.000 y 500.000 cosacos asesinados.
  •     Cientos de miles de trabajadores y campesinos asesinados por hacer huelgas.
  •     240.000 muertos en la represión de la rebelión de Tambov.
  •     Más de 50.000 prisioneros de guerra blancos ejecutados.
  •     Entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos por hambrunas entre rusos, kazajos y tártaros.
Lenin en un mitin el 18 de marzo de 1918.

Una revolución comunista que abortó la democracia en Rusia

Para desmitificar a Lenin hay primero que romper otros mitos. El más básico es que cuando estalló la Revolución bolchevique el 7 de noviembre de 1917, los comunistas no derrocaron al Zar -que ya no reinaba- sino que abortaron la incipiente democracia en Rusia, aprovechando la crisis surgida entre conservadores y socialistas. Tras el asalto violento al poder por parte de los comunistas, estalló una guerra civil que duró cinco años, y en la que -ya desde el poder- se enfrentaron los bolcheviques -que resultaron vencedores- contra todos sus rivales. Era el comienzo de una sanguinaria dictadura que duraría más de 70 años, hasta la desaparición de la URSS en 1991.


Chekistas bolcheviques asesinando a un detenido, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947).

Lenin ya había adelantado sus planes: dictadura y represión violenta

Poco antes de esa revolución comunista, en el verano de 1917 Lenin escribió un libro, “El Estado y la Revolución”, trazando cómo sería su dictadura. Entre otras consideraciones, el futuro déspota tiraba de la demagogia más burda y arremetía contra la democracia parlamentaria:

    “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: he aquí la verdadera esencia del parlamentarismo burgués, no sólo en las monarquías constitucionales parlamentarias, sino en las repúblicas más democráticas.”

Lenin abogaba “por la destrucción del parlamentarismo burgués” y “por una República de los Soviets de diputados obreros y soldados, por la dictadura revolucionaria del proletariado“. Esa dictadura implicaría “una serie de restricciones impuestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas” (al final las aplicaría a todo el mundo), y añadía: “es evidente que allí donde hay represión hay violencia, no hay libertad ni democracia”. En el libro, además, ya adelantaba con absoluta franqueza y antes de llegar al poder que la violencia la usaría “tanto para aplastar la resistencia de los explotadores como para dirigir a la enorme masa de la población, a los campesinos, a la pequeña burguesía, a los semiproletarios, en la obra de “poner en marcha” la economía socialista.” Uno de los más estrechos colaboradores del dictador comunista, León Trotsky, escribiría años después las palabras de Lenin a quienes se mostraban reticentes al uso del terrorismo: “¿Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más despiadado?”


Funcionarios de la Cheka de Uman en 1920.

En tres años Lenin multiplicó por 18 el aparato represor del zarismo

Nada más tomar el poder los comunistas, empezaron a organizar su aparato represor. Una de las primeras medidas de la dictadura bolchevique fue instaurar la Chrezvycháinaya Komíssiya (más conocida como Cheka), un cuerpo de policía política fundado el 20 de diciembre de 1917, cuando Lenin llevaba algo más de un mes ejerciendo como dictador en concepto de “Presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo”. La policía secreta zarista, la temible Ojrana, había llegado a tener a unos 15.000 miembros, encargados de detener a enemigos políticos, encarcelarles, torturarles e incluso ejecutarles sin ninguna orden judicial. A finales de 1918 la Cheka ya tenía 40.000 agentes, y dos años más tarde ya eran 280.000 chekistas. En tres años los bolcheviques había multiplicado por 18 el volumen del aparato represivo del zarismo.


Mujeres asesinadas por la Cheka de Járkov, Ucrania. Aún vivas, los chekistas les cortaron los pechos y les quemaron los genitales, introduciéndoles carbones dentro.

Los perversos métodos de tortura y asesinato de la Cheka

Si la Ojrana se había caracterizado por sus métodos brutales, la Cheka comunista superó en todos los sentidos el grado de crueldad de su predecesora zarista. Entre sus métodos de tortura y de asesinato contra disidentes políticos, clérigos ortodoxos y otras personas consideradas enemigas por los bolcheviques hay que citar salvajadas como las siguientes, documentadas por el historiador ruso Alexander Nikolaevich Yakovlev y por los Archivos Estatales de la Federación Rusa, entre otras fuentes:
  •     Lapidaciones, es decir, apedrear al reo hasta quitarle la vida.
  •     Crucifixiones, un método usado contra muchos sacerdotes y religiosos.
  •     Estrangulamientos.
  •     Arrojar a los reos a calderos de brea hirviente.
  •     Ahogamiento de reos en aguas heladas.
  •     Arrancarles el cuero cabelludo a los reos. Una práctica que se hacía, por ejemplo, en la Cheka de Járkov, en Ucrania.
  •     Ahorcamiento.
  •     Obligar a los reos a ingerir plomo fundido.
  •     Empalamiento.
  •     Matar a los reos arrojándolos a altos hornos.
  •     Castraciones.
  •     Enterrar a reos vivos, práctica perpetrada en la Cheka de Kremenchuk.
  •     Desollamientos, es decir, arrancarle la piel a tiras a los reos. La Cheka de Járkov usaba la piel arrancada a los presos para elaborar guantes.

Piel arracada de las manos de detenidos en el sótano de la Cheka de Járkov, Ucrania. Los chekistas utilizaban peines metálicos y tenazas para aplicar esta horrenda tortura.
  •     Escalfar al reo, es decir, arrojarle agua hirviendo hasta matarlo.
  •     Decapitaciones.
  •     Desnudar a reos, atarles y arrojarles agua fría en pleno invierno hasta congelarles, una práctica de la Cheka de Orel, a 360 Km de Moscú.
  •     Matar a los reos tirándolos al mar o a un río maniatados (es lo que hacía periódicamente con sus prisioneros la Cheka de Kholmogory en el río Dvina).
  •     Atar a víctimas desnudas en torno a barriles rodeados de clavos, y hacerlos rodar hasta que los reos morían, una práctica de la Cheka de Voronezh.
  •     Atar jaulas con ratas a los cuerpos de los presos y atizar a los roedores con hierros candentes hasta que se abrían paso entre los intestinos de los reos, una práctica usada por la Cheka de Kiev y que años después incluiría George Orwell en su famosa novela “1984”.
Más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos durante lo que se conoce como el Terror Rojo, entre 1918 y 1922, la época más dura de la dictadura de Lenin. Para que nos hagamos una idea, según el historiador británico Hugh Thomas, las víctimas de la represión franquista suman unas 100.000 personas, entre los asesinados durante la Guerra Civil y la represión de la postguerra. Es decir, que en poco más de seis años de dictadura Lenin asesinó a diez veces más gente de la que se atribuye a la dictadura franquista en casi 40 años. Sin embargo, muchos ultraizquierdistas españoles que llaman “genocida” a Franco no tienen reparos en proclamar su admiración por Lenin, como por ejemplo el diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón.


Monjes ortodoxos asesinados por la Cheka en 1919.

La salvaje persecución contra los cristianos y otras religiones

Con la Revolución bolchevique de 1917 se inició una persecución religiosa sistemática que supondría, a lo largo de la historia de la URSS, el asesinato de entre 12 y 20 millones de cristianos. En 1914 la Iglesia ortodoxa rusa tenía 55.173 iglesias, 29.593 capillas, 550 monasterios y 475 conventos: los comunistas clausuraron y destruyeron la amplia mayoría de ellos. Algo parecido ocurrió con las 5.000 sinagogas judías y las 25.000 mezquitas musulmanas que había en territorio ruso en 1917. Antes de la Revolución también había 112.629 sacerdotes y diáconos y 95.259 monjes y monjas de la Iglesia ortodoxa. Los comunistas desataron contra ellos una brutal persecución. Según Yakovlev, unos 3.000 sacerdotes, religiosos y monjas fueron asesinados ya sólo en 1918 con métodos tan brutales como los antes citados. Muchos laicos fueron acosados, torturados, detenidos y asesinados. El historiador Dimitry V. Pospielovsky dio cuenta de la brutalidad de los rojos contra los sacerdotes con casos como los siguientes:
  •     Un sacerdote de 80 años llamado Amvrosi fue brutalmente golpeado a culatazos antes de ser asesinado.
  •     Otro sacerdote llamado Dimitri fue llevado a un cementerio y desnudado, y cuando trataba de santiguarse antes de ser asesinado, un bolchevique le cortó el brazo derecho.
  •     Otro viejo sacerdote que intentaba detener la ejecución de un campesino fue golpeado, asesinado y desmembrado a sablazos por los bolcheviques. Esta forma de deshacerse de los cadáveres no fue un caso aislado entre los crímenes bolcheviques contra el clero ortodoxo.
  •     En el Monasterio de San Salvador los rojos mataron al abad, de 75 años, escalfándole y decapitándole.
  •     A Hermógenes, Arzobispo de Tobolsk y Siberia, le ataron piedras a la cabeza y le arrojaron al río Tura, donde murió ahogado.
  •     En Voronezh a siete monjas las mataron hirviéndolas en un caldero de alquitrán.
  •     En Pechora, un anciano sacerdote llamado Rasputin fue atado a un poste de telégrafo, tiroteado y su cadáver entregado a los perros para que lo devorasen.
  • En mayo de 1920 Lenin ordenó la ejecución masiva de todos los sacerdotes que fuesen contrarios al comunismo: fueron asesinados entre 14.000 y 20.000.

Los granjeros I. Afanasyuk y S. Prokopovich, maniatados y desollados vivos en una Cheka en Ucrania.

La represión de los granjeros kulaks


En el verano de 1918 los bolcheviques tuvieron que hacer frente a una rebelión de los kulaks, campesinos de Ucrania y del Cáucaso que eran propietarios de sus propias tierras y que se oponían a las políticas de colectivización comunistas y a la confiscación masiva de sus producciones de grano. Lenin envió una orden escrita a los bolcheviques de Penza para que ahorcasen públicamente a por lo menos 100 renombrados kulaks, a fin de usarlos como escarmiento contra los demás, y para que tomasen rehenes para forzar a los demás a someterse a los comunistas. En otra orden Lenin fue aún más claro: “Hay que formar inmediatamente una troika dictatorial (usted mismo, Markin y otro) implantar el terror de masas, fusilar o deportar a los centenares de prostitutas que hacen beber a los soldados, a todos los antiguos oficiales, etc. No hay un minuto que perder.”

El asesinato de miles de desertores del Ejército Rojo y de sus familias

El Ejército Rojo sufrió 3 millones de deserciones en 1919 y 1920. El primer año fueron arrestados por la Cheka 500.000 desertores, y casi 800.000 el segundo. Miles de ellos fueron asesinados, y sus familias fueron tomadas a menudo como rehenes y asesinadas para chantajear a los desertores. Un reporte típico de la Cheka afirmaba lo siguiente:

    “Provincia de Yaroslavl, el 23 de junio de 1919. La sublevación de desertores en el volost de Petropavlovskaya ha sido sofocada. Las familias de los desertores han sido tomadas como rehenes. Cuando empezamos a disparar a una persona de cada familia, los Verdes comenzaron a salir de los bosques y se rindieron. Treinta y cuatro desertores fueron fusilados como ejemplo.”

Entre agosto de 1920 y junio de 1921 se produjo en Tambov una gran rebelión antibolchevique con apoyo de desertores del Ejército Rojo, provocada por las masivas requisas ordenadas por los comunistas. Los rebeldes reunieron a un ejército de unos 40.000 hombres. Los bolcheviques aplastaron la rebelión. Entre las ejecuciones masivas y los internamientos en el Gulag murieron 240.000 civiles.

La brutal represión de los cosacos

Otro grupo que sufrió la brutal represión comunista fueron los cosacos, una etnia de origen turco. Muchos de sus miembros lucharon en el Ejército blanco, junto a los zaristas, en la Guerra Civil rusa. Entre 1918 y 1919 llegaron a formar una República independiente, de carácter democrático. Los bolcheviques dirigieron contra ellos una durísima represión. El historiador Michael Kort ha estimado que entre 300.000 y 500.000 cosacos fueron asesinados en 1919 y 1920, de una población de 1,5 millones.

En primer plano, el cadáver del telegrafista Ponomarenko en la Cheka de Járkov, Ucrania. Le cortaron la mano derecha y muestra cortes profundos en la cabeza. Al fondo se ven los cadáveres de otras dos víctimas de los chekistas.

La creación por Lenin de una red de campos de concentración: el Gulag

En abril de 1919 Lenin firmó un decreto para crear un sistema de campos de concentración que copiaba la Katorga zarista, que en 1916 contada con casi 20.000 reclusos, según cifras publicadas por Stephen G. Wheatcroft. La nueva red de campos de concentración recibió el nombre de Glávnoie upravlenie ispravítelno-trudovyj lagueréi i koloni (Dirección general de campos de trabajo). Era el nacimiento del Gulag, el mayor sistema de represión soviético. El primero de esos campos se había establecido en 1918 en Solovki, en las islas Solovetsky del Mar Negro. Nuevamente las cifras de la dictadura comunista acabaron superando con creces a las del zarismo en poco tiempo: a finales de 1920 ya había 84 campos con unos 50.000 prisioneros políticos. En octubre de 1923 ya eran 315 campos con 70.000 prisioneros. Los allí detenidos eran utilizados en trabajos forzados como mano de obra esclava. Entre la población reclusa había muy altos índices de mortalidad, debido a las durísimas condiciones de estos brutales centros de reclusión, en los que a menudo los presos morían de hambre o asesinados por sus guardianes.

Lenin animó a ejecutar en masa a huelguistas

Las huelgas también fueron sofocadas de forma sanguinaria. El 16 de marzo de 1919 la Cheka asaltó la factoría de Putilov, en la que sus trabajadores se habían declarado en huelga seis días antes, acusando al gobierno bolchevique de haberse convertido en una dictadura: 900 trabajadores fueron arrestados, y 200 ejecutados sin juicio alguno. La represión violenta, los encarcelamientos, la toma de rehenes y los asesinatos en masa fueron los métodos más usados por los bolcheviques para sofocar estas huelgas, tanto en las fábricas como en el campo. El 29 de enero de 1920, ante las huelgas de los trabajadores de la región de los Urales, Lenin envió un telegrama a Vladimir Smirnov animando a utilizar el asesinato en masa contra los huelguistas: “Me sorprende que usted tome el asunto con tanta ligereza y no ejecute inmediatamente un gran número de huelguistas por el delito de sabotaje.” Incluso se recurrió a estos métodos para sofocar las protestas de trabajadores al ser obligados a trabajar en domingo, como ocurrió en Tula, un malestar que los bolcheviques atribuían, sin más, a una “conspiración contrarrevolucionaria forjada por espías polacos”. Se estima que cientos de miles de trabajadores y campesinos rebeldes fueron ejecutados entre 1918 y 1922.

Asesinados por la Cheka de Kiev, Ucrania, en 1919.

La ejecución en masa de prisioneros de guerra

A finales de 1920 el propio Lenin dio su aprobación para el asesinato en masa de 50.000 prisioneros “blancos” y civiles en Crimea, a tiros o por ahorcamiento, en una de las mayores masacres de la Guerra Civil Rusa. Las víctimas de este crimen se habían entregado, según relata Robert Gellately, tras la promesa bolchevique de que habría una amnistía para ellos si se rendían.

Los cadáveres apilados de víctimas de la hambruna rusa en Buzuluk, en la región del Volga, invierno de 1921 a 1922.

Lenin usó el hambre con fines políticos: de 3,9 millones a 7,75 millones de muertos

Uno de los episodios más dramáticos de la dictadura de Lenin fue la hambruna rusa de 1921 y 1922, que afectó a unos 27 millones de personas y mató a entre 3 y 5 millones y que fue provocada, en gran medida, por las requisas masivas de grano ordenadas por los bolcheviques, la denominada Prodrazvyorstka (copiada y ampliada por los comunistas, como otras cosas, de la Razvyorstka, la requisa de grano zarista en la Primera Guerra Mundial). El grano requisado se usaba a menudo para exportación. Este exterminio mediante el hambre no fue algo accidental o que la dictadura bolchevique tratase de evitar: se hizo de forma intencionada e incluso se buscó con ella un fin antirreligioso, como escribía Lenin en una carta de Lenin al Politburó el 19 de marzo de 1922:

    “Ahora y solo ahora, cuando las personas se consumen en áreas afectadas por la hambruna y cientos, si no miles, de cadáveres yacen en las carreteras, podemos (y por lo tanto debemos) perseguir la eliminación de propiedades de la iglesia con la energía más frenética y despiadada y no dudéis en sofocar la menor oposición. (…) Debemos perseguir la eliminación de los bienes de la iglesia por cualquier medio necesario para asegurarnos un fondo de varios cientos de millones de rublos de oro (no olvidéis la inmensa riqueza de algunos monasterios y lauras). (…) Todas las consideraciones indican que más adelante no lo haremos, porque en ningún otro momento, además del hambre desesperada, nos dará ese estado de ánimo entre la masa general de campesinos que nos garantizaría la simpatía de este grupo, o, al menos, nos aseguraría la neutralización de este grupo en el sentido de que la victoria en la lucha por la eliminación de la propiedad de la iglesia, de manera incuestionable y completa, estará de nuestro lado”.

Este uso de las hambrunas como método para conseguir objetivos políticos ya lo había adelantado Lenin en 1891, cuando se negó a colaborar con una campaña de ayuda a los hambrientos de la ciudad de Samara. Según Lenin el hambre tiene “numerosas consecuencias positivas”, pues “destruye no solamente la fe en el Zar, también en Dios” (citado por Stéphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Panné, Andrzej Paczkowski, Karel Bartosek y Jean-Louis Margolin en “Le livre noir du communisme”, 1997).


Bolcheviques requisando grano a campesinos, en una obra del pintor lituano Ivan Vladimirov (1869-1947). Estas requisas provocaban un gran descontento y fueron, en gran medida, causantes de la letal hambruna de 1921 y 1922.

La hambruna rusa no fue la única en el territorio de la URSS durante la dictadura de Lenin. Hambrunas similares las sufrieron los kazajos (1919–1922, entre 400.000 y 750.000 muertos) y los tártaros (1921-1922, entre 500.000 y 2 millones muertos), todos ellos bajo dominio soviético. Sumando estas cifras a las de la hambruna rusa, tenemos entre 3,9 millones y 7,75 millones de muertos a causa del hambre, una situación provocada -insisto- por el propio régimen comunista.

Las hambrunas y las pésimas condiciones de vida dieron lugar a rebeliones en la URSS, hoy poco recordadas por la mayor parte del mundo. Una de las más significativas, además de la ya citada de Tambov, fue la de Kronstadt en marzo de 1921, cuando civiles, soldados y marinos de la flota soviética de Báltico se alzaron contra los bolcheviques. El Ejército Rojo sofocó la rebelión ejecutando a miles de personas. Y a día de hoy, tipos como el diputado comunista Alberto Garzón aún se atreven a ensalzar a esa dictadura criminal diciendo que representaba “Paz, Pan y Tierra”…
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1 Comments:

At 2:05 p. m., Blogger Angel Riguero said...

Asi cantaban las ratas comunistas en Cuba desde 1959......Tenia vecinos en Cuba que decian
...cuando tenga Hambre cantare la Internacional, esto por los 1959 y '60 cuando todos los
almacenes y tiendas estaban repletas de mercancia gracias al CAPITALISMO....pero esa abundancia se fue acabando y los idiotas-ignorantes al cantar la Internacinal seguian con la
misma hambre.....para no hacer la historia muy larga.....el 80% de aqellos "Fidelistas"
radican hoy en los EU, dandose banquetes de jamon y viviendo la gran 'Dolce Vita".......de manera que los idiotas-ignorantes en Iberia que ahora cantan la Internacional,.....trataran
de seguir el mismo camino que sus ex-camaradas Cubanos, con la diferencia que ahora no les
sera facil venir a comer jamon Americano......quieren ignorar que estos marxistas
de inodoro lo que ha pasado en Cuba.....y que el enano mental Fidel Castro murio siendo
multimillonario......como asi lo son o lo seran sus lideres de alcantarilla.....Pedro
Sanchez y Pablo Iglesia.........y notese que el partidon politico PODEMOS....solo muestra esta palabra.....PODEMOS....pero no muestra las otras tres palbras......JODER AL PUEBLO.
*****************IGNORANCE, THE ROOT AND STEM OF EVERY EVIL***************
(PLATON)

 

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