jueves, junio 26, 2025

Video: Una trabajadora cubana de la FIU a Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, en Miami: «¿Ya comiste? ¿Cuándo vamos a salir de Pedro Sánchez?. Luis Flores: No es Miami vs Madrid: es el PSOE camino a La Habana

 Una trabajadora cubana  de la FIU en Miami a Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid,  en Miami: «¿Ya comiste? ¿Cuándo vamos a salir de Pedro Sánchez?

Tomado de https://www.cibercuba.com/

No es Miami vs Madrid: es el PSOE camino a La Habana

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Lo que el PSOE no quiere ver es que esa mujer no huyó de Madrid a Miami. Huyó de La Habana.

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Por Luis Flores

25 Junio, 2025 

El PSOE madrileño ha decidido escupir para arriba. Su reacción   ante el video de una cubana en Miami saludando emocionada a Isabel Díaz Ayuso  no solo fue arrogante y torpe, sino que reveló, una vez más, la hipocresía y ceguera selectiva de un partido que prefiere ver fantasmas en la derecha antes que dictaduras en la izquierda.

La mujer, identificada como Norma, saludó a la presidenta madrileña con entusiasmo y, entre lágrimas, le lanzó una pregunta directa: "¿Cuándo van a sacar a Pedro Sánchez del poder?". No fue una escena fabricada ni una consigna partidista: fue el grito genuino de una emigrada que conoce, en carne propia, los efectos de un gobierno que avanza hacia el autoritarismo disfrazado de progresismo.

¿Y qué hace el PSOE madrileño? Responde con desprecio, diciendo que en España las mujeres se jubilan con dignidad y no temen enfermarse. Lo que el PSOE no quiere ver es que esa mujer no huyó de Madrid a Miami. Huyó de La Habana. Y no lo hizo porque le gustara el aire acondicionado del Dolphin Mall, sino porque el comunismo cubano, ese que ellos miman y toleran, la expulsó de su propia tierra.

¿Dónde está la dignidad de los ancianos cubanos que no tienen una pensión decente, ni pueden alimentarse adecuadamente, ni acceder a servicios médicos o medicamentos? El problema no es Miami. El problema es Cuba. Y cada vez que un socialista español relativiza esa realidad, blanquea una dictadura y pisotea el testimonio de quienes la han sufrido.

La comparación, por tanto, no es Miami vs Madrid. Es La Habana vs Madrid. Porque lo que Norma vio en Ayuso no fue una estrella de rock, sino un antídoto. Y lo que ve en Pedro Sánchez, muchos lo vemos también: un camino lento, pero constante, hacia la cubanización del poder, donde el disenso se criminaliza y el Estado se convierte en dueño de nuestras vidas: más control, más propaganda, menos libertad.

El PSOE debería dejar de burlarse de quienes escaparon de un infierno. Y empezar a preguntarse por qué tantos cubanos, venezolanos y nicaragüenses ven en su proyecto político un eco de aquello que juraron no volver a vivir.

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Díaz Ayuso hace un llamamiento a la “unidad” y condena frente a la dictadura en Cuba


Ayuso muestra su apoyo al pueblo cubano


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El Eurodiputado Hermann Tertsch sobre las relaciones de complicidad del gobierno de España y del Parlamento Europeo con la dictadura que hay en Cuba

 

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lunes, enero 13, 2025

Alberto Roteta Dorado: EL HUNDIMIENTO DE LA IZQUIERDA, EL MEJOR REGALO DE REYES PARA ESPAÑA.

 
EL HUNDIMIENTO DE LA IZQUIERDA, EL MEJOR REGALO DE REYES PARA ESPAÑA.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

11 de diciembre, 2025

Santa Cruz de Tenerife. España. Han logrado convertir la festividad cristiana de la epifanía en una gran fiesta popular, algo demasiado distante del verdadero propósito y significado de dicha festividad religiosa – en materia de religión una festividad no es sinónimo de fiesta, se trata en sí de una celebración importante de carácter trascendente–. Los regalos, ya no solo a los niños, sino entre adultos, ocupan un inmerecido protagonismo, algo que se asume de la lejana idea de los simbólicos presentes que los magos del oriente ofrecieron al Cristo recién nacido en la ciudad de Belén. 

De modo que estos días previos o siguientes al 6 de enero son días festivos y de muchos regalos, algo que no comparto a pesar de mi definida postura filosófica y religiosa con relación a una firme creencia, por convicción y por también por fe, en una Deidad Superior a todo y expresada en el universo a través de su propia creación. En fin, no creo en regalos, fiestas, cabalgatas, arbolitos, etc. pero si en el nacimiento (Navidad) y manifestación (Epifanía) del Cristo Redentor. 

No obstante, he recibido con gran placer uno de los mejores regalos que se me pudiera hacer en estos días – aún estamos dentro de la octava de la epifanía o día de reyes –. Se trata de la debacle del bloque socialista y comunista que, por desgracia, gobierna, o, mejor dicho, mal gobierna a la nación donde vivo desde hace algunos años. Si hoy se celebraran unas elecciones generales en España, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE, y Sumar, este último movimiento político conformado por la sumatoria de lo más podrido de la política española, con una orientación de tipo comunista–, obtendrían un total de 123 escaños, es decir, 29 menos de los que consiguieron el 23 de julio del 2023. 

En cambio, el Partido Popular, PP, y Vox, organizaciones políticas de derecha, conseguirían unas cifras de récord. Alberto Núñez Feijoo, el líder de los populares se impondría con rotundidad en las urnas y podría obtener la mayoría en el Congreso con Vox, sumando 191 diputados entre las dos formaciones, un verdadero récord, lo que presupone un 68 de diferencia con respecto al PSOE-Sumar. 

Si Pedro Sánchez sumara todos los apoyos con los que contó para su investidura, todavía le faltarían 19 escaños para conseguir la mayoría absoluta que le permitiría seguir en la Moncloa; pero, por desgracia, se trata de una encuesta, algo importante, por cuanto refleja la realidad del presente. No obstante, estamos lejos de que se concrete en el orden práctico esta idea. Sánchez no dimitirá ni convocará a elecciones por ahora. De modo que habrá que soportar al socialismo, el ambientalismo y el feminismo por algún tiempo, tal como lo predijo el presidente a solo unos minutos de haber logrado la conformación de su alianza para poder gobernar. 

Los resultados de esta encuesta, elaborada por Sigma Dos para El Mundo, son el reflejo del sentir de la sociedad española. Por desgracia, a los españoles les gusta demasiado la izquierda, o, mejor dicho, el juego con una izquierda que les promete mejoras salariales, por un lado, mientras que por otro les incrementa el precio a los alimentos básicos y el alquiler de viviendas, entre otras cosas, amén de "amparar" en el llamado paro a una manada de holgazanes que le tienen bien medido el pulso a su funcionamiento. 

No obstante, muchos están despertando y votantes fieles del PSOE cada vez se pasan a las filas de los populares con más frecuencia, algo que queda demostrado en esta, la más reciente encuesta, cuyos resultados han sido publicados en estos primeros días del año, cual verdadero regalo de reyes dentro de la octava de la epifanía. 

Una vez más preciso que los verdaderos ganadores de las más recientes elecciones españolas fueron los populares, como se les suele llamar a los miembros del PP, independientemente de que constitucionalmente no era posible formar un Gobierno, toda vez que no alcanzó el número de escaños necesarios para esto, aun cuando se unieron a Vox, los del líder político español Santiago Abascal. 

De manera que el Pedro Sánchez con sus socialistas hizo pactos con los independentistas, los nacionalistas y los comunistas y logró conformar un débil bloque que ha ido de una crisis a otra durante este último año. El gran Frankenstein empezó mal y terminará peor. Cada una de las pequeñas formaciones tiene sus propósitos e intereses particulares. De modo que jamás se ponen de acuerdo, excepto en una sola cosa: fomentar la división y el odio entre los españoles, amén de acariciar toda idea que se oponga al verdadero sentir de esta gran nación que otrora fuera un extraordinario imperio. 

Vale destacar el ascenso progresivo de Vox, el partido político de derecha, así solamente, de derecha y no los de ultraderecha como de manera despectiva se les suele identificar por los comunistas españoles; comunistas muy a su manera que viven en mansiones y zonas residenciales, aunque aparentemente adoran la doctrina de Marx, de la que viven como verdaderos parásitos siguiendo el ejemplo de su fundador. 

A pesar de la estigmatización mantenida por parte de la carroña de la izquierda y de los propios medios de prensa – invadidos por los progres y al servicio del temerario gobierno socialista de Sánchez– los de Santiago Abascal siguen en ascenso a pesar de su corta vida. Lograr mantenerse como la tercera fuerza política de España, aún en medio de la adversidad propiciada por los socialistas y apoyada en gran medida por los aquellos que permanecen en la más colosal ignorancia política, es todo un desafío. 

Santiago Abascal mantiene su porcentaje de voto marcado en el 12,4%, y aumentaría su número de diputados, pasando de 33 a 39. Este crecimiento de Vox no está en relación con una pérdida de apoyo al PP, sino que es fruto del desgaste con el bipartidismo, así como la gestión de la reciente DANA de Valencia que han hecho tanto PP como PSOE. 

El Gobierno actual atraviesa una de las peores crisis de su penosa historia. Los grandes y graves escándalos de corrupción, prevaricación y tráfico de influencias en que se han visto inmersos sus principales líderes demuestran el verdadero rostro de los socialistas. En medio de los estragos de la pandemia aprovecharon para hacer de las suyas, algo que se está debatiendo en el actual momento (caso Koldo)*; aunque por ahora no entraré en detalles, toda vez que nos apartaremos un tanto del propósito de este comentario. 

Alrededor de la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha creado una verdadera trama de la que no logrará salir jamás. La Universidad Complutense de Madrid establece una cátedra satélite para que su señora esposa ofrezca un disparatado máster, aún sin tener la calificación científica ni la categoría docente para asumirlo, razón por la que está siendo objeto de investigaciones judiciales, cuyos preliminares apuntan hacia una culpabilidad innegable. 

La Diputación de Badajoz creó una plaza fantasma para su hermano, conocido artísticamente como David Azagra (sus apellidos son Sánchez Pérez-Castejón), un músico que no es mencionado para nada en los sitios prestigiosos de esta nación. No obstante, ha estrenado y dirigido sus producciones musicales operísticas en algunos de los municipios más pequeños de la región de Extremadura. Su comprobado enriquecimiento y la no declaración a Hacienda constituyen la prueba irrefutable de sus delitos. Para sus propósitos ilícitos ha contado con el apoyo del PSOE de la Diputación de Badajoz.  

Aun así, Sánchez no dimite. Prefiere mantenerse, a pesar de que no puede presentarse en público porque es chiflado e insultado por los españoles. Después de los intentos de agresiones durante su única visita a un pequeño pueblo de Valencia, de donde tuvo que ser salvado por las fuerzas de seguridad y policiales, no ha vuelto a aparecer entre el pueblo español.   Recordemos la célebre frase: "Pedro Sánchez hijo de puta", devenida en verdadero mantra en cualquier concentración popular donde aparezca, amén del merecido calificativo de traidor, toda vez que si hay algo que define a este señor es precisamente su traición a los valores y los principios de esta nación. 

Si de traidores y gentuza carente de principios se trata, les corresponde ahora el turno a lo que va quedando de SUMAR y Podemos, las fuerzas tenebrosas de la ultraizquierda en las que se agrupa lo peor de la política española de estos tiempos. Caracterizados por su fuerte odio hacia la iglesia católica y hacia la monarquía, su elevada dosis de comunismo putrefacto, la imposición del aberrante feminismo del presente, sin olvidar el ambientalismo, el ecologismo, el animalismo y la exaltación de las comunidades LGTBQ+++, pretendieron imponerse en su momento, momento que, por suerte para España, ya pasó, toda vez que de esta excéntrica gente no va quedando casi nada. 

Sumar, el partido de la comunista Yolanda Díaz, y Podemos, la fuerza que dirige Ione Belarra – antes por Pablo Iglesias y con protagonismo marcado de Irene Montero (¡Que par de perlas!)– que en los últimos comicios se presentaron en coalición obtendrían 10 y 3 diputados, respectivamente, ante los 31 que consiguieron hace solo 1 año y medio. Una verdadera vergüenza. 

A pesar de la pérdida evidente de representación, la formación de Yolanda Díaz obtendría el 6,4% de los votos, y Podemos un 4,7%, solo un punto menos del 12,3%, que consiguieron en 2023 uniendo sus fuerzas, según los datos publicados recientemente procedentes de la encuestadora Sigma Dos, lo que demuestra de manera muy evidente lo que sufrirían al presentarse por separado. En fin, estas dos formaciones desaparecerán de la escena política española, ante su falta de representatividad, para quedar como algo simbólico – símbolo del mal y de la decadencia política–, como sucede con el Partido Comunista de España, los que, por suerte, no cuentan para nada por ser solo una exigua minoría.   

No vale la pena detenernos en los partidos independentistas. Esquerra Republicana de Catalunya, ERC, Junts per Catalunya (en español: Juntos por Cataluña) conseguirían sumar solo un diputado cada uno más, que se sumarian en los 7 actuales. Luego del proceso de reestructuración interna de ERC conservan un 1,9% de los votos, ante el 1,8% de los de Puigdemont. De igual forma, el PNV conseguirá un diputado más, situándose con 6, igual que EH Bildu. Así pues, mantendría su ventaja por la mínima en la escena política nacional.

Aun, cuando estas formaciones son una exigua minoría hay que estar alertas por lo que representan para el sentido de unidad de España como nación. Al final entre todos suman unos pocos escaños que gente sin escrúpulos, como es el caso de Sánchez, los utiliza a su manera para lograr mantenerse en el poder. Fue lo que sucedió cuando logró formar un gobierno, a pesar de haber perdido los más recientes comicios. En fin, son el material del estercolero "idóneo" para conformar el gran Frankenstein con el que logra gobernar Sánchez. 

Así las cosas, hemos tenido un gran regalo navideño y por reyes: la derecha avanza a excelente ritmo, los 191 escaños entre el PP y VOX así lo demuestran, suficiente para aplastar a los autoproclamados progresistas del PSOE, SUMAR y los Podemitas comunistas. 

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*Se trata del caso Koldo, una trama que implica directamente al PSOE y por la que se investiga el cobro de presuntas comisiones ilegales, relacionadas con contratos millonarios para la compra de mascarillas en el peor momento de la pandemia, desde el 4 de noviembre de 2023.

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lunes, diciembre 09, 2024

Videos y escritos desmontando falacias sobre la Segunda República Española, la Guerra Civil y la persona de Francisco Franco Bahamonde.

Desmontando  falacias sobre la Segunda Repúbliva Española, la Guerra Civil  y la persona de  Francisco Franco Bahamonde.

Francisco Franco Bahamonde (4 de diciembre de  1892 – 20 de noviembre  1975) saludando 

Por Pedro Pablo Arencibia

9 de diciembre de 1014

En estos últimos años  he visto con mucha preocupación hechos  que están  sucediendo en España  entre los que se encuentran las dos Leyes de la Memoria Histórica; la primera aprobada por la legislatura  durante el gobierno del Presidente  José Luis Rodríguez Zapatero   y  la segunda por el Presidente Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ambos del  izquierdista Partido Socialista Obrero Español (PSOE),   así como    ¨colonización¨de casi todas las instituciones;   por parte del gobierno  que dirige  el Presidente del Gobierno Españoll  Pedro Sánchez.   Esta preocupación  comenzó  en mí cuando Zapatero,  de manera furtiva y sin referendum, retiró la estatua de Francisco Franco  que estaba en Madrid;  hoy Zapatero es cómplice de la dictadura de  Nicolás Maduro  en Venezuela.

Mi preocupación aumentó cuando eñ el gobierno del Presidente  Mariano Rajoy Brey  siendo  del Partido Popular (PP) que supuestamente era  un  partido de centro-derecha que tenía mayoría absoluta en el Congreso de Diputados (que es el nombre del Parlamento en España pues, según la constitución, en España la forma de gobierno es una monaequía parlamentaria  y no una monarquía constitucional como  muchas personas creen) no derogó,  teniendo  la mayoría absoluta la Ley de la Memoria Histórica de Zapatero pese a que desde el año  2008  se habían  encontrado  las actas  originales de las elecciones de febrero de 1936 donde se constata que la derecha,  mediante la coalición conocida por  Confederación Española de las Derechas Autónomas  (CEDA) fue ampliamente la ganadora  y no el Frente Popular (coalición de las izquierdas, los separatistas catalanes y los anarquistas )  el cual llegó al poder mediante un ftaude electoral o ¨pucherazo¨  al quitarle al menos 50 escaños  a la derecha. 

 La actitud cobarde  del centro-derechista  Niceto Alcalá Zamora  y la agresividad del ¨Lenin español¨, miembro del PSOE,  Francisco Largo Caballero, y  de los socialistas  Manuel Azaña  e Indalecio Prieto hacen siluetas con la actitud de  algunos líderwa políticos españoles de hoy  Muchos más detalles sobre el gran fraude electoral de febrero de   1936 se encuentran en este video de hace poco más de   7 años.


El fraude electoral de 1936


Pero vayamos  un poco antes de ese descomunal fraude 

Según sl manifiesto fundacional  de la  Agrupación al Servicio de la República (ASR),  el cual fue publicado en el periódico madrileño El Sol el 10 de febrero de 1931, dicha asociación  fue un movimiento político español creado por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala con vistas a «movilizar a todos los españoles de oficio intelectual para que formen un copioso contingente de propagandistas y defensores de la República española»

En el artículo de Francisco Cuaresma, publicado el 9 de mayo de 2023,   titulado La decepción de los padres de la II República: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón se aborda con detalles la decepción que  esos  padres de la II República tuvieron al ver en lo que se había convertido su soñada II República,  A continuación dicho artículo: 


 ANTONIO MACHADO Y RUIZ (1875-1939), GREGORIO MARAÑON  (1887-1960) JOSE ORTEGA Y GASSET (1883-1955) y RAMON PEREZ DE AYALA (1888-1962)

El pasado 14 de abril la izquierda española no perdió la oportunidad para ensalzar las bondades de la Segunda República. Alberto Garzón, por ejemplo, aseguró que el periodo republicano fue un intento de construir un régimen democrático y social, siendo abortado por una oligarquía golpista.

Dejando a un lado el relato tan simplón y pueril, no está de más en insistir en que aquella etapa tuvo poco de democrática, pues habrá mucha gente bienintencionada que todavía lo crea a estas alturas. Prueba inequívoca de ello es que los principales alentadores de los vientos de cambio republicano en 1931 acabaron decepcionados una vez la maquinaria del nuevo régimen comenzó a girar. Este desencanto se cristaliza en tres nombres: Ortega y Gasset, Pérez de Ayala y Gregorio Marañón.

Los tres intelectuales contribuyeron con sus plumas a la llegada del régimen republicano. Probablemente más que Queipo de Llano, los fusilados Galán y García Hernández y todos los firmantes del Pacto de San Sebastián. Años más tarde aquel triunvirato acabaría lamentando con inmensa amargura su nefasta contribución.

Probablemente de los tres el más entusiasta republicano fue Ortega y Gasset. El filósofo, radicalmente contrario a la dictadura de Primo de Rivera, publicó el 30 de noviembre de 1930 un mítico artículo en el diario El Sol llamado El error Berenguer. En opinión del intelectual, Alfonso XIII había unido su destino al de Miguel Primo de Rivera al aceptar la dictadura del militar. Tras la caída del dictador jerezano, Gasset consideraba que no podía hacerse como si nada hubiese pasado. Sus críticas a Alfonso XIII le convirtieron en generador de corrientes de opinión en favor de la República. Con sus columnas terminó por atraer a su trinchera a otros dos intelectuales de renombre: Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Aquel famoso trío terminaría fundando el 10 de febrero de 1931 la Asociación al Servicio de la República, siendo conocidos como Los padres de la República.

No tardó demasiado tiempo Ortega y Gasset en arrepentirse de haber contribuido a la llegada del nuevo régimen. Conocidísimo es su artículo titulado No es esto, no es esto, publicado en septiembre de 1931, sólo unos meses después del nacimiento. En el mencionado artículo advertía lo siguiente: «La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo». Gasset, representante de una derecha moderada y liberal, no podía permanecer impasible ante los signos revolucionarios y de autoritarismo que desde bien temprano empezaba a mostrar la neonata república.

Con el paso de los meses, el descontento no hizo sino aumentar. Hastiado con la arbitrariedad y sectarismo de las autoridades republicanas, decidió disolver la Asociación al Servicio de la República, en septiembre de 1932.

El inicio de la Guerra Civil le sorprendió en Madrid, donde pasaría los primeros meses del conflicto. Allí tuvo que soportar la continua presión de milicianos frentepopulistas para que firmara manifiestos en favor de la República. En una de aquellas visitas lo amenazaron con la muerte si se negaba a firmar el manifiesto que los milicianos llevaron consigo. Sintiendo el aliento de los milicianos en la nuca, y viendo el clima de represión generalizada que se había desatado en el Madrid republicano contra todo aquel considerado desafecto al régimen, consideró que era mejor hacer las maletas y poner tierra de por medio. Así, emprendió viaje a París en agosto de 1936. Instalado en el país galo, vio como sus dos hijos se alistaron en el ejército nacional.

También Gregorio Marañón experimentó el mismo proceso interno —a nivel político— que Gasset. Tanto se implicó Marañón en conseguir el éxito de la causa republicana que prestó su casa para que los líderes republicanos negociasen la transición con los monárquicos el mediodía del 14 de abril. Una vez estallado el conflicto, también sufrió la presión de los milicianos. Viendo peligrar su vida, se refugió con su familia en la embajada de Polonia, desde donde consiguió escapar hacia París. Volvería a España en 1945. Durante la guerra, su hijo Gregorio dejó la comodidad parisina para alistarse en el ejército de Franco. El vástago del ilustre médico terminaría siendo procurador en las Cortes franquistas. En marzo de 1939 escribiría Marañón en una carta a Pérez de Ayala: «Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos».

El mismo recorrido vital de Ortega y Marañón fue el que realizó Pérez de Ayala. De ser un acendrado republicano pasó a mostrar su apoyo al ejército de Franco una vez estallada la guerra. El que fuese Premio Nacional de Literatura había sido el tercer firmante de del manifiesto de la Agrupación al Servicio de la República. Fue diputado hasta 1933, director del Museo del Prado y embajador en de España en Londres. De su último cargo dimitió en junio de 1936, viendo la deriva revolucionaria en la que España se había imbuido tras la victoria del Frente Popular. En el año 1938 publicó un artículo para el diario The Times en el que mostraba su apoyo a la causa franquista: «Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión».

Desde el exilio francés los tres ilustres españoles intentaron quitar la venda de los ojos a aquellos intelectuales extranjeros que, probablemente bienintencionado pero equivocados, hacían campaña en favor de la causa republicana.

Aquellos tres intelectuales soñaron con una República civilizada que significara un soplo de aire fresco. Aire que trajera consigo las reformas que la España de 1931 pedía por los cuatro costados. No pudo ser. Y por ello repitieron en numerosas ocasiones su arrepentimiento por haber colaborado en el advenimiento de la República. Cierto es que después de la guerra no fueron fervorosos franquistas, pues el régimen nacido en Burgos en el año 1936 los miraba con cierta distancia. Pero es innegable que el testimonio de aquellos tres hombres libres sirve para dar buena cuenta de que la Segunda República no fue un paraíso terrenal.

Una vez más la realidad histórica, gélida e inalterable, escapa de las garras de los políticos manipuladores que únicamente pretenden sembrar discordia. La Segunda República no fue aquel oasis de paz, prosperidad y libertad que nos intenta vender la izquierda política con la colaboración de sus distintos satélites. Y no hay mayor prueba de ello que la enorme decepción y sentimiento de amargura que invadió a aquellos intelectuales que hicieron posible el nacimiento de aquel régimen.

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¿POR QUÉ ESTALLÓ LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA? - Fernando  Paz LO EXPLICA


En el año 2014 en el canal Periodista Digital, de YouTube, se publicó  una entrevista al  relevante  historiador y divulgador Pío Moa, autor  de varios libros  sobre los orígenes de  la Guerra Civil,  la Guerra Civil, Franco y el Franquismo que han tenido una gran venta.  Sobre Pío Moa  tomo un fragmento de lo que aparece  en  Wikipedia  sobre él: 

¨... Comunista en su juventud, durante sus primeros años participó en la oposición antifranquista como uno de los miembros fundadores de la organización terrorista marxista-leninista GRAPO. Expulsado del mismo en 1977 y condenado a un año de prisión en 1983, su pensamiento fue evolucionando hasta pasar a sostener posiciones políticas conservadoras y defensoras de muchos aspectos de la dictadura de Franco.

Defensor de la figura de Franco y de muchos aspectos de la dictadura franquista, ha señalado que «Franco debe […] recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles».3​ Moa culpa al Partido Socialista Obrero Español de causar la Guerra Civil, principalmente por su apoyo a la Revolución de 1934, abortada por el general Franco, que se mantuvo leal a la República. De igual manera, considera que la actual democracia es heredera del régimen franquista, que según Moa experimentó una «evolución democratizante»,4​ y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas, y que dejaron un legado de «devastación intelectual, moral y política».¨

A continuación la entrevista de marras  que se le hizo a Pío Moa a raíz de  la edición  44 de su libro Los Mitos de la Guerra Civil:



El Toro TV
noviembre, 2024

Francisco Franco, el dictador que no dictaba


Mucho más sobre Franco  en el siguiente video entre los instantes 57:00  y 1:20:36

El Gato al Agua
22/11/24


Un profesor de Matemáticas  y  excomunista le explica de manera  clara y amena  a Pedro Sánchez,  actual Presidente  del Gobierno Español, la obra de gobierno de Francisco Franco.




Francisco Franco conversando con el actual Rey Felipe VI 


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A continuación   uno de los mejores artículos que he leido sobre  las causas y orígenes del levantamiento  militar del 18 de julio de 1936 y de la Guerra Civil Española ; su autor es  Stanley G. Payne,  Profesor Emérito de la Universidad de  Wisconsin-Madison, que trabaja en el Departamento de Historia de dicha universidad.


El camino al 18 de Julio

Por Stanley G. Payne
Nº 67-68

Conferencia pronunciada por el autor en el Centro Superior de Estudios de la Defensa (Ceseden), Madrid, el pasado 8 de marzo, con motivo de la presentación de su libro del mismo título.

La guerra civil de 1936 marcó el punto de inflexión en la historia contemporánea de España y, durante su curso, José Ortega y Gasset subrayó la importancia de "estar bien informado" al término de su "primer y más sustancial capítulo", que definió como "su origen, las causas que la han producido". Por lo general, la sección sobre las causas y los orígenes inmediatos es la parte más débil de las historias de esta guerra, un asunto que con frecuencia es soslayado o en gran parte ignorado. El objetivo de esta conferencia es aceptar el desafío de Ortega, enfocando los orígenes inmediatos del conflicto, que pueden estar entre los siete meses de diciembre de 1935 y julio de 1936.

Este análisis no presupone ninguna inevitabilidad o determinismo histórico en el proceso, porque todo lo que pasó fue la consecuencia de una serie de políticas y decisiones, que bien pudieron haber sido cambiadas o puestas al revés. Y ello parece haber sido el caso hasta una fecha tan cercana al inicio del conflicto como el 14 o 15 de julio. Como se verá, al final hubo varias decisiones explícitas para no dar marcha atrás.

Muchas veces se ha dicho que España estaba demasiado atrasada, o que el contexto internacional era demasiado negativo, para permitir el desarrollo de un régimen constitucional y democrático, pero lo único que podemos verificar es lo que de verdad pasó. Y así tenemos que durante cuatro años y medio el sistema funcionó esencialmente como un régimen constitucional y democrático, es decir, cuando los actores principales deseaban que funcionara así. El régimen sobrevivió a la quema de conventos en 1931, las tres insurrecciones anarquistas de 1932-33, la débil intentona militar de 1932 y hasta a la gran insurrección de los socialistas en 1934 para imponer el socialismo revolucionario y la declaración de independencia de la Generalidad de Cataluña.

Sobrevivió también a las insistentes exigencias de los partidos de izquierda de pretender anular los resultados de las primeras elecciones democráticas en la historia de España, cuando en noviembre-diciembre de 1933 presentaron una serie de cuatro propuestas al presidente de la República, Alcalá-Zamora, para anular la expresión de la democracia. Aquel fue el mejor momento de Alcalá-Zamora, quien se mantuvo firme a favor de los procedimientos constitucionales.

En cambio, su actuación fue muy diferente durante la vida de las Cortes elegidas en dichas elecciones. Durante 1934 y 1935, Alcalá Zamora interfirió frecuentemente para obstaculizar las actividades del Gobierno parlamentario. Finalmente, acabó con la vida de aquellas Cortes de un modo más que arbitrario, que fue denunciado por casi todos los políticos democráticos del centro. El propio presidente de la República marcó el primer jalón decisivo en el camino al 18 de Julio cuando en diciembre de 1935 vetó la formación de un Gobierno con mayoría parlamentaria, pese a que tal mayoría existía, y luego, un mes más tarde, puso fin a la vida de aquellas primeras Cortes democráticas de modo absolutamente arbitrario al disolver el Parlamento cuando le quedaban aún dos años más de vida.

Otros dos años de Gobierno parlamentario estable hubieran calmado posiblemente al país, y evitado la erosión de la democracia y la guerra. Aún más, el presidente de la República nombró a un Gobierno de gestión sin representación alguna en las Cortes, presidido por un asociado personal, Manuel Portela Valladares, que ni siquiera tenía escaño. Para colmo de males, le encargó la creación de un nuevo partido del presidente de la República –una vuelta a los antiguos estilos caciquiles–, con el objetivo de que desde el Gobierno tratase de fomentar y manipular los resultados de las nuevas elecciones. Así, el mismo presidente de la República, del modo más insistente y terco, creó el primer jalón en el camino.

Un segundo jalón fue la formación del Frente Popular, que fue muy diferente de su homónimo en Francia. El Frente Popular francés fue una alianza principalmente de partidos democráticos para defender y fortalecer la democracia en su país. El Frente Popular español fue la alianza de la mayor parte de los partidos que ya habían rechazado la democracia electoral durante 1933-34, y su intención fue la de convertir la República en otro régimen exclusivamente de izquierdas, para anular totalmente la influencia y actividad del centro y las derechas. Aún más, fue una alianza contradictoria entre los partidos de la izquierda burguesa y los movimientos revolucionarios, que no proponía un Gobierno mayoritario y era incapaz de lograr otro programa, salvo uno mínimo electoral, que permitiría divergencias profundas después. Se formó sobre la base de la total incertidumbre en cuanto al porvenir, que recordaba el clásico dicho leninista de –"quién explota a quién"–, un pulso que fue ganado por los movimientos revolucionarios, quienes consiguieron doblegar a la izquierda burguesa.

Tal vez el jalón más importante fue el largo proceso electoral que se desarrolló desde febrero a mayo de 1936. Durante ochenta años, los propagandistas de izquierdas han insistido hasta la saciedad en la "legitimidad" de un Gobierno "democrático elegido". Y pese a que fue siempre evidente que las tres últimas fases de ese proceso fueron fraudulentas, hemos creído durante casi un siglo que la primera vuelta de las elecciones del 16 de febrero fue democrática en sus procedimientos, pero ahora resulta que ni siquiera eso fue cierto. Según las nuevas investigaciones de dos historiadores jóvenes, que serán publicadas hacia el final de este año, no es exacto, sino que los grupos de izquierdas llevaron a cabo una serie de asaltos, manipulaciones y falsificaciones que alteraron los resultados en al menos seis provincias, que convirtió lo que parece haber sido aproximadamente un empate en la votación popular en una victoria clara, aunque por estrecho margen, del Frente Popular.

La campaña electoral de febrero del 36 fue la más violenta de la historia de España, con más de cuarenta muertos, y la violencia de las izquierdas continuó en la segunda vuelta del primero de marzo, lo que provocó la retirada de las derechas de la misma, aunque había pocos escaños en disputa. La tercera fase comenzó con la reunión de la Comisión de Actas de las Cortes nuevas el 25 de marzo, que anuló aproximadamente 35 escaños de las derechas para otorgárselos al Frente Popular. Casi todos los historiadores, hasta un historiador comunista como Manuel Tuñón de Lara, han condenado este paso tan fraudulento. La última fase tuvo lugar el 5 de mayo, en la repetición de las elecciones en las provincias de Cuenca y Granada, con la supresión violenta y casi completa de las derechas. Fue el proceso más largo y más violento de la historia electoral del país, y un proceso extensamente fraudulento, cuyos resultados falsificados abrieron el camino al 18 de julio.

Otro jalón en la erosión de la democracia tuvo lugar cuando Alcalá-Zamora rechazó la petición de declarar el estado de guerra el 17 de febrero. Ello habría cortado el proceso de fraude, y pudiera haber cerrado el paso al deterioro constante de la ley y el orden a partir de ese momento.

La formación apresurada y anormal del Gobierno de Manuel Azaña el 19 de febrero constituyó el siguiente paso, porque inició una política dual: fue dual en el sentido de lo que hacía y lo que dejaba de hacer. Por un lado llevó a cabo una serie de abusos fundamentales –cierre de los colegios católicos, eliminación total del culto en algunas parroquias, expulsión de curas, leyes nuevas para garantizar un control político y unilateral de los jueces y los tribunales, inclusión de milicianos revolucionarios como delegados de policía (utilizando a criminales, a veces ya juzgados y condenados, para pretender aplicar la ley)– y, a largo plazo, al comienzo de un proceso para ilegalizar a las organizaciones de derechas. Todo ello con un rechazo absoluto al concepto y a la práctica de un Gobierno igual para todos.

Desde otros ámbitos de las izquierdas burguesas meramente se dejaba hacer, rehusando que se aplicara la ley a sus aliados del Frente Popular, de cuyos votos dependían. Esto abrió paso a un elenco casi increíble de desórdenes y atropellos. Cualquier alternativa a esto amenazaba con "romper el Frente Popular", y Azaña aseguró en varias ocasiones que estaba dispuesto a cualquier cosa menos a que eso ocurriera. A veces se actuaba contra los anarquistas, que no formaban parte del Frente Popular. En algún momento hubo cierta reacción de parte del Gobierno, con iniciativas mortíferas de las fuerzas de orden, pero era espástica y episódica, todo lo contrario de una política metódica.

No hubo nada más decisivo –aparte de las elecciones– en el camino al 18 de Julio que la larga secuencia de desórdenes y atropellos de todos los tipos, sin comparación con la experiencia de cualquier otro país europeo de la época con régimen parlamentario en tiempos de paz. Los españoles tienen fama –inexacta y falsa– de ser impacientes, pero su capacidad de aguantar abusos durante los largos meses de desgobierno de Azaña y Casares Quiroga no tuvo parangón en cualquier otro país.

Tales abusos fueron:

Una ola de huelgas iniciada en la primavera, muchas de ellas sin objetivo económico alguno, más allá de pretender la dominación de la propiedad privada, y que a menudo estuvieron acompañadas de violencia y destrucción de propiedades.

La incautación ilegal de propiedades, sobre todo en las provincias del sur, en ocasiones legalizadas a posteriori por un Gobierno sometido a la presión de los revolucionarios. Los efectos económicos fueron en gran parte destructivos, dado que no fomentaron la modernización y la productividad, sino la redistribución de la pobreza, sin capital y sin desarrollo tecnológico.

Una cadena de incendios provocados y la destrucción de propiedades, sobre todo en el sur.

La incautación de iglesias y propiedades eclesiásticas en el sur y el este, así como en algunas otras zonas del país.

El cierre de colegios católicos, que provocó el comienzo de una crisis educativa, así como la supresión de las actividades religiosas católicas en varias localidades, que estuvo acompañada de la expulsión de sacerdotes.

Un importante declive económico, que rara vez ha sido estudiado, y nunca en detalle, con una seria caída de la bolsa, la fuga de capitales y, en algunas provincias del sur, el abandono de los cultivos, dado que los costes de la recolección superaban con creces el valor de la cosecha.

La amplia extensión de la censura, con una grave limitación de las libertades de expresión y reunión.

Varios miles –no se sabe cuántas fueron– de detenciones políticas arbitrarias de miembros de partidos derechistas, que culminaron con el secuestro de Calvo Sotelo.

La impunidad en la comisión de los delitos para los miembros de los partidos frentepopulistas, que apenas sufrieron arrestos. En ocasiones se detuvo a anarquistas, ya que estos no eran miembros del Frente Popular.

La politización de la Justicia mediante nuevas políticas y leyes, con el fin de facilitar las detenciones y los procesos políticos arbitrarios e ilegalizar a los partidos derechistas, reemplazando a jueces según el capricho del Gobierno. Pese a las cuatro insurrecciones violentas de los movimientos revolucionarios contra la República –sin contrapartida entre los partidos derechistas–, ninguno de ellos fue acusado de delito alguno, pues la justicia había pasado a estar politizada, de acuerdo con el programa del Frente Popular.

Cambios arbitrarios de funcionarios y personal en los gobiernos provinciales y municipales en muchas provincias, a veces para eliminar a los representantes elegidos, para favorecer a los representantes de los partidos frentepopulistas.

El comienzo de un proceso de disolución oficial de los grupos derechistas, comenzando con los falangistas en marzo, los sindicatos católicos en mayo, y la pretensión de actuar de igual forma contra los monárquicos de Renovación Española en vísperas de la Guerra Civil. Cuando el Tribunal Supremo anuló la ilegalización de Falange a primeros de junio, el Gobierno no hizo el menor caso, sino que promovió aún más detenciones de sus altos cargos y responsables. El proceso se diseñó para crear las condiciones para el monopolio político de izquierdas, que se alcanzó, en primer lugar, en las agrupaciones sindicales. Los azañistas la llamaban la "República de izquierdas", y los comunistas, la "República de tipo nuevo".

La subversión de las fuerzas de seguridad gracias a la reincorporación de los elementos revolucionarios, algunos de ellos procesados con anterioridad por sus acciones violentas y subversivas. Uno de ellos estuvo al mando del escuadrón que asesinó a Calvo Sotelo. Igual de notoria fue la incorporación de activistas socialistas y comunistas como delegados de policía, nombrados ad hoc como policías suplentes. Ello continuaba el precedente sentado por el Gobierno de Hitler en 1933, cuando nombró a activistas violentos y subversivos de la SA y las SS como Hilfspolizei especiales.

El incremento de la violencia política, aunque su extensión fuera muy desigual en las distintas zonas del país. Algunas provincias experimentaron una relativa calma, mientras que en otras existió una violencia política frecuente, sobre todo en las ciudades de mayor tamaño. En seis meses y medio fueron asesinadas más de cuatrocientas personas.

Todo ello creó una situación que hasta historiadores con simpatías por las izquierdas han definido como "prerrevolucionaria", sin el menor precedente en otro país europeo en tiempos de paz internacional.

Una pregunta básica es: ¿cuáles fueron los proyectos exactos de los movimientos revolucionarios para pasar de estas condiciones prerrevolucionarias a la revolución directa? Entre 1932 y 1934 los anarquistas y los socialistas habían lanzado cuatro insurrecciones violentas para imponer dictaduras revolucionarias, y todas habían fracasado. Habían aprendido la lección siguiendo el consejo que León Trotsky apuntó en su Historia de la revolución rusa, cuando subrayó que los revolucionarios deben pretender actuar a la defensiva e iniciar la revolución bajo el disfraz de contestar a una agresión de los contrarrevolucionarios. De ahí que ni la FAI-CNT, ni el PSOE-UGT ni el pequeño POUM leninista tuvieran planes para lanzar una insurrección inmediata, sino de continuar con el desgaste del sistema republicano y capitalista. Concretamente, el principal sector revolucionario –los caballeristas del PSOE-UGT– pensaban provocar a sectores del Ejército para que se sublevaran y resolver la crisis subsiguiente con una huelga general, que les permitiría hacerse con el control del Gobierno republicano de un modo semilegal, con la excusa de haber actuado a la defensiva.

Hasta los comunistas habían cambiado de táctica. Hasta 1935 la Internacional Comunista, o Comintern, había seguido una política guerracivilista a ultranza, con el resultado de que perdió las contiendas en todos los países salvo en Rusia. Por eso en 1935 decidió cambiar, para adoptar la táctica fascista de formar alianzas y explotar la "legalidad burguesa". De ahí los orígenes del Frente Popular. En 1936 el PCE fue el único movimiento revolucionario en España que desaconsejó terminantemente la táctica de revolución y guerra civil, sino que insistió en explotar el sistema utilizando medios legales o semilegales (con casi todas las instituciones en manos de las izquierdas) para ilegalizar completamente a las derechas, usando las instituciones de la República democrática para transformarla con poca violencia en una "República de tipo nuevo": la República Popular revolucionaria (algo plenamente logrado meses después, en la Guerra Civil).

Las izquierdas han insistido muchas veces en que las derechas no eran pacientes, que rechazaban las "reformas". En su mayor parte eso es categóricamente falso. Lo contrario sería lo más acertado, en vista de las reiteradas declaraciones de los grupos de empresarios. Las reformas sí fueron aceptadas, salvo algunas de las más extremas, que destruían la economía, pero en cambio se pedía respeto a la Constitución y a ley y el orden, para poner fin a los actos ilegales y violentos. En mayo, los propietarios de hoteles en Barcelona ofrecieron ceder una parte de sus acciones a los empleados y hacerlos propietarios también, si abandonaban las huelgas salvajes y las demandas exorbitantes. A mediados de ese mes, la Federación Patronal Española y la Confederación Española Patronal Agrícola anunciaron oficialmente que aceptaban todos los cambios impuestos por la ley, dejando claro que con ello estaban al límite de sus posibilidades, y pidieron una vuelta a la ley y el orden. En la provincia de Córdoba hasta los pequeños propietarios que pertenecían a los partidos republicanos de izquierda presentaron una petición al Instituto de Reforma Agraria para que éste se ocupara de sus propiedades, pagando la compensación especificada por la ley, porque en las condiciones del momento el cultivo resultaba inútil.

El 7 de junio un manifiesto firmado por 126 asociaciones empresariales de todos los tipos aceptó la gran mayoría de los cambios recientes y hasta algunas de las propuestas nuevas, pero pidió angustiosamente medidas para frenar la anarquía. Se pidió un nuevo arbitraje, más justo y neutral, y un nuevo acuerdo oficial, similar al que había negociado el Gobierno del Frente Popular francés. A fines de junio, una asamblea general en Madrid de las Cámaras de Comercio de toda España pidió esencialmente la misma cosa.

¿Cuál fue la respuesta de los partidos políticos del centro y de la derecha? Protestaron mucho en las Cortes, el único foro del país que no estaba sometido a censura, y fuera de eso se frotaron las manos la mayor parte del tiempo, acción que no tuvo la menor eficacia. Finalmente, el 25 de mayo, Felipe Sánchez Román, amigo personal de Azaña y jefe de un diminuto Partido Nacional Republicano (un pequeño grupo moderado de centro-izquierda), propuso públicamente la formación de un nuevo Gobierno de alianza de las fuerzas del centro y de las izquierdas moderadas, para formar un Gobierno con plenos poderes, al objeto de restaurar la vigencia de la Constitución, que ya por entonces se había eclipsado. Un mes más tarde, Miguel Maura, un político democrático del centro, que había sido uno de los fundadores de la República, propuso lo mismo en una serie de artículos en El Sol llamando a tal alternativa "una dictadura constitucional republicana". Sabemos que el partido de Azaña discutió las propuestas apoyadas por algunos personajes del mismo partido, como Claudio Sánchez Albornoz, pero las rechazó terminantemente, prefiriendo mantener el statu quo de desgaste del orden constitucional.

El Gobierno afirmó de forma clara que rechazaba cualquier diálogo en serio, y que esperaba la sumisión total de las derechas. La CEDA, el único partido derechista de masas, no tenía una sección paramilitar, aunque parte de su juventud estaba radicalizándose. Los carlistas, que fueron pocos, preparaban sus propias milicias, pero rechazaban la cooperación con otros grupos. Los monárquicos alfonsinos buscaban armas en Roma sin éxito, porque Mussolini juzgaba la vida política española como una especie de jaula de grillos sin provecho alguno. Los falangistas crecían rápidamente en militancia y afiliados luchando y asesinando, pero habían sido ilegalizados a mediados de marzo, y no podían formar milicias propias de alguna importancia.

La extrema derecha miraba al Ejército, y varios sectores militares habían comenzado a conspirar no contra la República sino contra el Frente Popular, pero sin el menor éxito. La verdad es que la gran mayoría de los oficiales no querían alzarse en armas, porque ellos mismos estaban muy divididos en términos políticos, y ningún mando importante en activo estaba dispuesto a servir como líder. Tres meses después de las elecciones, cualquier foco de rebelión dentro del Ejército quedaba disociado e incierto, por no decir confuso.

Finalmente, el general de brigada Emilio Mola, que mandaba las fuerzas del pequeño cuartel de Pamplona, se presentó para organizar una conspiración militar a escala nacional. Hacia finales de mayo había logrado el reconocimiento de los pocos elementos dispuestos a comprometerse en tal empresa. Lo que Mola propuso fue una reforma tajante de la República para restaurar la disciplina, descartando totalmente la restauración de la Monarquía. Aun así, a finales de junio calculaba que solamente un quince por ciento de los oficiales estaban dispuestos a participar en una revuelta armada, y Francisco Franco no formaba parte de tal minoría. Finalmente, Mola llegó a un acuerdo limitado con los falangistas, pero el 9 de julio las negociaciones con los carlistas fracasaron y Mola quedó amargado y desesperado. Miraba con buenos ojos la propuesta de Miguel Maura de formar una "dictadura constitucional republicana", pero también veía que eso no parecía tener el menor apoyo de parte del Gobierno. No sabía si atreverse a dar un salto en el vacío, o si era mejor dimitir y huir al extranjero.

De ahí la gran importancia del secuestro y magnicidio de José Calvo Sotelo en Madrid la noche del 12-13 de julio. Su enorme resonancia en España no fue consecuencia de otro asesinato más, en el largo elenco de las más de cuatrocientas personas muertas violentamente en aquellos meses, y ni siquiera porque fuera uno de los dos más importantes portavoces de la derecha en las Cortes, sino por la forma en que se hizo y por la identidad de los asesinos. Un diputado del Parlamento no podía ser detenido legalmente sino por votación de las mismas Cortes, pero Calvo Sotelo fue secuestrado en su casa durante la noche y asesinado poco después por un escuadrón ilegal de Guardias de Asalto y cuatro milicianos del Partido Socialista mandados irregularmente por un capitán de la Guardia Civil, que había sido repuesto en sus funciones después de una condena a treinta años por haberse amotinado en 1934 en el intento de derrocar el régimen. Ellos formaron la primera de las checas de Madrid, y uno de los socialistas asesinó al jefe monárquico con un tiro en la nuca, al estilo soviético. La conmoción que produjo la expresó en una carta Gregorio Marañón dos días después. Marañón había votado al Frente Popular en febrero, pero ahora afirmaba: "Todo el país está indignado, como no lo ha estado jamás", subrayando estas últimas palabras con su propia mano.

Aquel magnicidio salvó la conspiración militar, porque su efecto fue dramático y eléctrico, llegó a ser el gran catalizador de una sublevación militar que, desde ese instante, podría tener posibilidades de alcanzar una dimensión importante. El propio Franco se comprometió totalmente con la sublevación por vez primera, y miles de oficiales le acompañaron.

La mañana de aquel asesinato pudo darse casi la última oportunidad para abandonar el camino al 18 de Julio y dar marcha atrás. Pero ¿cuál fue la reacción del Gobierno de Santiago Casares Quiroga? Prácticamente ninguna. Prometió una "investigación" rutinaria, como si se tratara de un accidente de tráfico, que luego nunca se llevó a cabo; por el contrario, extendió la censura para tratar de esconder la verdad y detuvo a más derechistas, como si los responsables hubiesen sido ellos.

Aunque luego las izquierdas pasarían muchos años retorciéndose las manos sobre la iniquidad de la sublevación militar, la verdad fue que por aquellas fechas el Gobierno la deseaba y, si necesario fuera, quería provocarla. Sabemos por los testimonios personales de izquierdistas prominentes, como Francisco Largo Caballero, Juan-Simeón Vidarte, Santiago Carrillo y otros, que Casares Quiroga les decía que no buscaba la reconciliación o cualquier intento de evitar la sublevación, sino que la deseaba, porque se sentía absolutamente seguro de poder aplastarla. Al Ejército español se le juzgaba como una especie de tigre de papel, y una victoria fácil daría al Gobierno mayor fuerza e independencia.

Aun en tales condiciones, Mola dudó. Impresionado por la propuesta de Miguel Maura, unas doce horas después del magnicidio, hizo un intento de contactar personalmente con Mariano Ansó, presidente de la Comisión de Guerra de las Cortes. No conocemos sus intenciones a ciencia cierta, pero parece que buscaba alguna comunicación con el Gobierno para averiguar si consideraba alguna iniciativa de moderación o conciliación que hiciera innecesaria la rebelión. De todas formas, Ansó nos dice en sus memorias que rechazó cualquier contacto con Mola, de modo constitucionalmente correcto, pero políticamente –tal vez– desastroso. Al día siguiente, Mola emitió las órdenes finales para la sublevación.

Una vez iniciada la sublevación, el error de cálculo del Gobierno llegó pronto a ser evidente. Después de consumar todo el camino hacia el 18 de Julio, paso por paso, Manuel Azaña se decidió, finalmente, a dar marcha atrás en las primeras horas del día 19 nombrando un Gobierno de izquierda más moderada para lograr la conciliación, pero llegó ya demasiado tarde. Para colmo de males, el último y mayor de sus errores de cálculo lo llevó a cabo veinticuatro horas después, al cambiar radicalmente de criterio y decidirse por potenciar a los revolucionarios entregándoles las armas y, en gran parte, el poder.

Durante ocho décadas, las izquierdas han denunciado la insurrección del 18 de Julio, lo cual, desde un punto de vista partidista, es perfectamente lógico, porque fue mucho más fuerte que la sublevación que habían deseado provocar, y dio al traste con todas sus ambiciones de dominar España. Desde un punto de vista práctico, en cambio, no es tan convincente, porque nunca ha existido un proceso revolucionario que no haya provocado una resistencia contrarrevolucionaria, aunque en ocasiones haya fracasado. Quienes no deseen la contrarrevolución, que no emprendan la revolución. Es así.

Desde muy pronto, la propaganda izquierdista intentó establecer que la sublevación contrarrevolucionaria constituyó una "rebelión en contra de la democracia". De hecho, fue en contra de la erosión total de la democracia, porque si se hubiera mantenido la democracia constitucional nunca habría habido una sublevación de importancia.

Resulta toda una paradoja que el general Franco, aunque no creía en la democracia, estuviera reclamando la conservación y el respeto a la constitución democrática, que durante largo plazo se fue completamente erosionando, hasta su completa destrucción.

Se ha dicho que en España las derechas y el centro no eran pacientes, que deberían haber estado dispuestos a dejarse atropellar indefinidamente, lo que puede ser cierto desde la perspectiva de una lógica partidista, pero no puede ser un argumento histórico, puesto que en términos de historia comparada es totalmente ahistórico, antiempírico y hasta absurdo. En toda la historia, es difícil identificar a un grupo social o político de importancia que hubiera actuado como pedían las izquierdas españolas. Lo que llama la atención es lo contrario, es decir, la extraordinaria paciencia de las derechas en España, incluida la del propio Franco. En muchos países no se hubiese soportado ni la mitad de lo que se venía soportando desde hacía meses en España. Cualquier persona que dude de esta afirmación debe primero hacer la comparación con las tres grandes guerras civiles de la época moderna en los países de habla inglesa –en 1640, en 1775 y en 1861–, y verá inmediatamente que la situación en España era bastante más atroz. Estos países de habla inglesa son a los que, generalmente, se considera que llevan la batuta en democracia moderna y gobierno constitucional, y no se encontrará entre sus ciudadanos la menor disposición a dejarse atropellar indefinidamente.

Uno de los problemas cuando se provoca una contrarrevolución es que ésta, en muchas ocasiones, no supone meramente la anulación de la revolución. Si fuera así, en España, presumiblemente, se habría vuelto a Lerroux y a Gil Robles. Pero, como señaló Joseph de Maistre hace dos siglos, una contrarrevolución no es meramente lo contrario de una revolución, sino que, a menudo, se convierte en una especie de revolución contrapuesta, que es lo que pasó en España. Clausewitz se refirió a lo que en las guerras (y las revoluciones) se denomina el efecto de Wechselwirkung, esto es, de la acción recíproca y de la mutua transformación de la radicalización en el seno de los conflictos. Tal fue el caso del movimiento franquista durante la Guerra Civil, que pronto se desplazó mucho más allá de los en principio limitados objetivos políticos de la conspiración originaria de Mola, para abrazar una revolución nacional, autoritaria y semifascista. Estas antítesis dialécticas no son infrecuentes en la historia, pero España experimentó un doble riesgo. Antes del 18 de Julio, las izquierdas erosionaron la democracia en España por medio de un proceso revolucionario de desgaste constante que duró cinco meses, pero, a su vez, la contrarrevolución creó un radicalismo de oposición igualmente violento, y mantuvo un régimen autoritario durante cuatro décadas. El precio del proceso revolucionario fue, sin duda, elevado.

Es muy simplista creer que el autoritarismo de Franco brotó únicamente de las ambiciones malvadas del propio Franco. Una vez elevado a la jefatura única, el Generalísimo mostró una gran ambición y diseñó ciertos aspectos individuales y personalistas para un nuevo régimen, pero de ningún modo creó la situación autoritaria en que se encontraba España a mediados de julio de 1936. Más bien, la verdad es que fue al revés, que había tratado de evitar que se produjera tal situación, que fue el resultado directo de las condiciones prerrevolucionarias creadas por las izquierdas. Al contrario, el general siempre defendió una política firme que mantuviera la ley y el orden, política que habría evitado el descenso a una situación puramente desordenada y autoritaria.

Hay que reconocer la verdad, y es que en julio de 1936 casi todo el mundo pedía un régimen autoritario para España. La CNT buscaba imponer por la violencia su propia utopía en una fecha indeterminada, los caballeristas y el POUM pedían la imposición de la dictadura del proletariado, los comunistas se afanaban por construir la "República de tipo nuevo", los azañistas y prietistas buscaban una república exclusivamente de izquierdas, eliminando políticamente a la mitad de la nación; los carlistas querían imponer su visión monárquica; los monárquicos alfonsinos deseaban una monarquía autoritaria y corporativista; los falangistas, su llamada revolución nacionalsindicalista, e incluso bastantes personas del centro o de la izquierda moderada pedían públicamente una dictadura constitucional republicana. Fue función de Franco ordenar todo esto, por las buenas o por las malas.

También se ha dicho –falsamente– que entonces nadie deseaba la guerra civil. Lo exacto sería decir que nadie quería una guerra civil tan larga y tan destructiva, o perderla. Pero del mismo modo que había muchos que buscaban un nuevo régimen autoritario los había que buscaban una guerra civil que –eso creían– sería breve, y que iban a ganar. Este fue el objetivo de los comunistas hasta 1935 (aunque luego cambiaron) y de los teóricos marxistas revolucionarios como Araquistain y Maurín, ya que muchos revolucionarios –sobre todo entre los caballeristas– insistían en que nunca podría haber una revolución verdadera sin una guerra civil; naturalmente, una guerra civil ganada por ellos mismos. Todos los marxistas revolucionarios la consideraban una inevitabilidad histórica, mientras los anarcosindicalistas insistían en la redención a través de su gran insurrección revolucionaria, cuando llegara la hora. Los monárquicos y los falangistas igualmente pedían alguna clase de confrontación armada, aunque no pregonaban la guerra civil públicamente con la misma confianza. Mola veía que un golpe de Estado en Madrid sería totalmente imposible (con Franco esencialmente de acuerdo) y que una insurrección militar sólo podía imponerse a través de una guerra civil, aunque también esperaba que fuera breve. Los conspiradores monárquicos pensaban lo mismo, y por eso buscaban armas en Berlín y en Roma, aunque sin éxito. Entre todos ellos, el que durante largo tiempo mantuvo la posición más moderada y responsable fue el propio Franco.

Ironías de la historia. 

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Nota 

La renuencia de Francisco Franco a participar  en la conspiración no era por falta de valor personal: 

¿Quién era Realmente FRANCO antes de la Guerra Civil?


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LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA NO COMENZÓ EL 18 DE JULIO DE 1936 CON EL LEVANTAMIENTO MILITAR ¿CUÁNDO REALMENTE COMENZÓ Y QUIÉNES LA PROVOCARON?

VICENTE GIL | "Valencia, Franco y Notre Dame:  Sectarismo, cobardía y odio"


Especial Tiempos Modernos | El Terror Rojo en la Guerra Civil


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¿LA GUERRA CIVIL ES LA PEOR DE LAS GUERRAS? -  Historiador Experto Fernando Paz RESPONDE y aporta cifras más cercanas a las verdaderas  sobre las muertes en la Guerra Civil Expañola


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Fernando Paz es historiador, profesor, conferenciante y  escritor, reconocido por su especialización en Historia  Contemporánea. Autor de una docena de libros, entre  ellos Europa bajo los escombros, Antes que nadie y La  neutralidad de Franco. Además, con La Esfera de los  Libros ha publicado Núremberg: Juicio al nazismo, una  obra clave en el análisis del legado del Tercer Reich. En televisión, ha dejado su huella como director y  presentador de programas como Tiempos modernos en  Intereconomía TV, dedicado a explorar la Historia, y La  inmensa minoría en El Toro TV, un espacio centrado en  el análisis de la actualidad. Su trayectoria lo  posiciona como una referencia en el ámbito histórico y cultural. ¡Espero que disfrutes de esta entrevista!

A continuación  el video  ÍNTEGRO  de la entrevsta  a Fernando Paz: 

Aladetres

Diciembre 4, 2024

Los SECRETOS OCULTOS de LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA - Fernando Paz



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miércoles, mayo 15, 2024

Video sobre el hecho que Congreso de España condena las violaciones laborales en Cuba, a pesar de la oposición del PSOE

 CiberCuba

14 de mayo, 2024

Congreso español vota a favor de resolución de condena a las violaciones de Derechos Humanos en Cuba


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Tomado de https://diariodecuba.com/

El Congreso de España condena las violaciones laborales en Cuba, a pesar de la oposición del PSOE

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'No consta que haya un incumplimiento de la normativa laboral por parte de Cuba', dicen los socialistas. Votaron a favor PP, VOX y PNV.

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Por Michel Suárez

Madrid

14 mayo2024

El Congreso de España condenó este martes las "condiciones laborales" de los trabajadores y cooperantes cubanos en el exterior, así como los abusos y violaciones de los derechos humanos, "perpetrados sistemáticamente por el régimen cubano contra manifestantes, disidentes políticos, líderes religiosos, activistas de derechos humanos y artistas independientes"

La Proposición No de Ley (PNL) fue impulsada por el opositor Partido Popular (PP, centroderecha), y además contó con los votos favorables de VOX (extrema derecha) y el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

En contra se pronunciaron el Partido Socialista Obrero Español (PSOE, centroizquierda), que rechazó que los trabajadores cubanos en el exterior sufriesen violaciones laborales, además de los partidos SUMAR (comunistas) y Bildu (herederos políticos de la banda terrorista ETA).

"No consta que haya un incumplimiento de la normativa laboral por parte de Cuba, respecto a sus trabajadores y cooperantes en el exterior. Gobiernos europeos, como los de Italia y Portugal, han contratado personal sanitario y han confirmado que las contrataciones han respetado todos los derechos de los profesionales sanitarios", dijo la diputada socialista Obdulia Taboadela Álvarez.

En defensa del régimen de La Habana, añadió que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha declarado "no admisibles" dos reclamaciones de las que ha sido objeto el Gobierno de Cuba por incumplimiento de los convenios 95, 96 y 105.

La propuesta del PP insta al Gobierno español a "exigir al Gobierno de Cuba que ponga fin inmediatamente a la política de represión", así como a "manifestar su preocupación por el incremento del número de presos políticos y exigir su liberación inmediata e incondicional".

Además, solicita a las autoridades cubanas la facilitación del retorno a la Isla de las personas exiliadas y de los profesionales y ciudadanos a los que no permite regresar con sus familiares.

"Es trabajo forzado, que está asimilado en la legislación internacional como crimen de lesa humanidad, como esclavitud moderna", advirtió el diputado Carlos Rojas García (PP) al presentar la propuesta en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso.

(Carlos Rojas García (PP))

Al respecto, el también diputado del PP Pablo Hispán dijo a DIARIO DE CUBA que resultaba "lamentable" que los socialistas españoles "no sean capaces de condenar las prácticas de semiesclavitud" que promueve el régimen cubano.

"Estamos satisfechos con el respaldo del Congreso de España y profundamente agradecidos con el Grupo Parlamentario Popular por presentar esta iniciativa. Lamentamos que la izquierda parlamentaria sigue insistiendo con el bloqueo, embargo o sanciones unilaterales de Estados Unidos sobre Cuba, cuando lo que se estaba debatiendo era la esclavitud y la represión de un Estado contra su propio pueblo", afirmó Javier Larrondo, presidente de Prisoners Defenders.

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Tomado de https://diariodecuba.com

'El PSOE usó datos de la OIT de hace 15 y 20 años para afirmar que no hay semiesclavitud en Cuba'

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Joel Brito, director del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, aclara las manipulaciones constatadas en el debate sobre la Isla en el Congreso de España.

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Por MichelSuárez

Madrid 15 Mayo 2024

La pretensión del Partido Socialista Obrero Español (PSOE, en el Gobierno) de tumbar la propuesta que condenó las violaciones laborales en Cuba se apoyó en datos de hace 15 y 20 años, mientras ocultó los procesos abiertos actualmente en Organización Internacional del Trabajo (OIT) por prácticas de semiesclavitud.

Finalmente, los votos de Partido Popular, VOX y Partido Nacionalista Vasco en el Congreso de España, posibilitaron la censura, este martes, de las "condiciones laborales" de los trabajadores y cooperantes cubanos en el exterior, así como de los abusos y violaciones de los derechos humanos en la Isla.

La diputada socialista Obdulia Taboadela Álvarez dijo que "no consta que haya un incumplimiento de la normativa laboral por parte de Cuba, respecto a sus trabajadores y cooperantes en el exterior" y aseguró que la OIT había declarado "no admisibles" dos reclamaciones contra el Gobierno de Cuba por incumplimiento de los convenios 95, 96 y 105.

Joel Brito, director ejecutivo del Grupo Internacional para la Responsabilidad Social Corporativa en Cuba, habla con DIARIO DE CUBA sobre la manipulación del debate con datos ciertos, pero desfasados.

¿A qué se refieren los convenios 95, 96 y 105 de la OIT y de qué fecha son las reclamaciones expuestas por el PSOE?

Están basados en reclamaciones conforme al procedimiento del Artículo 24 de la Constitución de la OIT. Se alega el incumplimiento por parte de Cuba y los Países Bajos del convenio sobre trabajo forzoso, que es el número 29, y del convenio sobre abolición del trabajo forzoso, de 1957, que es el 105.

Fue presentado por el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos. Es un caso que se declaró no admisible y quedó cerrado, pero data de 2009, es decir, de hace 15 años.

La otra reclamación es sobre los convenios 95 y 96. Se alegaba el incumplimiento por Cuba de los convenios sobre la protección del salario y sobre las agencias retribuidas de colocación. Fue presentado por la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros de Cuba. La decisión fue no admisible y el procedimiento quedó cerrado. Data de 2004, es decir, de hace 20 años.

¿Qué otros procesos permanecen vigentes o sin respuesta del Gobierno cubano en la OIT?

Son, fundamentalmente, sobre el convenio 29. Una solicitud directa que hizo la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones. La adopción fue en 2022 y salió publicada en la 111 reunión de la Conferencia Internacional de Trabajo de 2023.

Este convenio es sobre la abolición del trabajo forzoso, el número 105, ratificado por Cuba en 1958. Lamentablemente, a este convenio, que es reciente, el PSOE no se refiere. Tampoco se refiere a una solicitud directa, que se puede revisar en la página de la Organización Internacional del Trabajo. La hizo el Comité de Expertos de Aplicación en Convenios y Recomendaciones.

Su adopción fue en 2022 y su publicación fue también en la 111 Conferencia Internacional del Trabajo de 2023. Es sobre el convenio sobre el trabajo forzoso de 1930, ratificado por la República de Cuba en 1953. Este convenio tampoco ha recibido respuesta por parte del régimen cubano. Y lo importante es que se refiere a la participación de profesionales de la salud cubana en programas de cooperación internacional.

En los comentarios que la Comisión realizó al régimen cubano, le solicita informaciones específicas sobre el número de médicos que han presentado denuncias sobre prácticas abusivas y las medidas tomadas al respecto. Solicita el número de médicos que han pedido la terminación anticipada de sus servicios en el extranjero, y si se han aplicado las sanciones contempladas en el artículo 135.1 del Código Penal a los que han decidido abandonar su misión. Y de ser afirmativo, ¿en qué casos?

Es evidente que, a todos los médicos que abandonan las misiones cubanas en el exterior, el régimen cubano les aplica el artículo 135.1 del Código Penal. Por supuesto, ellos no dan respuesta, porque, delante de la OIT, siempre quedan mal.

Entonces, se han utilizado los datos a conveniencia para intentar defender al régimen de La Habana…

En el debate del Congreso español, el PSOE se aguantó de un clavo colgado en la pared, de 20 y 15 años atrás, que son dos casos cerrados sobre puntos muy específicos de estos convenios. Realmente, no se refieren a los actuales, ni a la violación de los convenios 87 y 98, presentados por la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC).

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Wenceslao Cruz

12 de mayo, 2024

Cuba y su historia - EL PADRE CONRADO HABLA SOBRE CUBA



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