martes, abril 01, 2008

LAS DICTADURAS NO SE DAN POR VENCIDAS

Las dictaduras no se dan por vencidas


Por Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - Las dictaduras no se dan por vencidas fácilmente. Son como esas frutas duras de pelar, pese a estar ya podridas. Mucho menos sus personeros más obedientes, sumisos y comprometidos.

Como a río revuelto ganancia de pescadores, en medio de la propaganda sobre el congreso de los escritores y artistas, tres funcionarios de la Seguridad del Estado, del Ministerio de Cultura y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba visitaron por segunda vez la humilde casita del escritor guantanamero residente en La Habana, Frank Correa, situada en calle 228 entre Tercera y Tercera A, en el poblado habanero de Jaimanitas. A diferencia de lo ocurrido durante la primera visita, no le hablaron de la Ley 88, un invento de la dictadura castrista para amordazar a aquellos que quieren hablar libremente. Esta vez lo amenazaron nada menos que con la aplicación de la “ley de peligrosidad, otro engendro dirigido especialmente a aquellas personas que no quieren vínculos laborales con el estado o se declaran disidentes o periodistas independientes. También lo amenazaron con la posibilidad de ser expulsado de la UNEAC si continúa escribiendo para CubaNet; como si ser miembro de esa organización representara un trabajo y un salario. ¡Cuánta bajeza, cobardía e irracionalidad! ¡Cuánto desprecio al género humano, a la dignidad de un hombre, a su calidad humana, a sus principios y criterios! Pero nada extraña la conducta de estos tres personajes, si tenemos en cuenta que esa es la única forma que conocen de defender una dictadura: amenazando, intimidando, invadiendo la privacidad de un hogar porque la misma dictadura les otorgó el derecho de irrumpir en nuestras vidas con esos propósitos.

No me canso de repetir lo que le digo a mis amigos: ni siquiera la emisora Radio Martí refleja en toda su dimensión y profundidad la problemática que vive Cuba. Hay que vivir bajo este cielo, sentir los horrores del castrismo día a día en carne propia, penetrar la mirada de un hombre amenazado para darse cuenta de cuánto sufre el cubano bajo la dictadura castrista.

No dudo que Frank Correa continúe escribiendo libremente para CubaNet, siguiendo los impulsos de su corazón, sin miedo alguno. No lo dudo porque los policías políticos del régimen se equivocan una vez más, utilizando un método que al cabo de casi medio siglo no les ha dado resultado. Fuera de Cuba hay más de dos millones de cubanos. En las cárceles cubanas más de cien mil. El Movimiento de Derechos Humanos cuenta con más de 25 mil miembros y tenemos los suficientes periodistas independientes como para que el mundo conozca de la tormenta política que sigue azotando a Cuba.