jueves, agosto 21, 2008

LOS CHINOS NO SE HAN ENTERADO…

LOS CHINOS NO SE HAN ENTERADO…


Por Iliana Curra


Yo sé que los chinos no se han enterado de que yo no veo las Olimpiadas que, con tanto bombo y platillo se anuncian en cada momento. No creo que sea nada importante para ellos que yo no las vea. Pudiera ser el cero punto cero, cero, cero de un por ciento que no hace caso a un bello evento deportivo que se celebra cada cuatro años en el mundo, en países libres y democráticos. Una fiesta competitiva donde cada país lleva lo mejor que tiene de sus deportistas.

Pero China es un país comunista con disfraz democrático, donde cada evento lleno de fuegos artificiales, realmente artificiales, esconde la represión, el hostigamiento y a miles de prisioneros políticos pudriéndose en las cárceles de la nación. Donde los derechos humanos no les sirven ni como slogan para vender mentiras. Donde se adultera el verdadero rostro de una niña porque es fea, y donde las imágenes hechas por computadoras sustituyen la realidad del acontecimiento.

Ya sé que los chinos no se han enterado, tampoco los europeos, norteamericanos, latinoamericanos y de otros países. A ellos sólo les importa sentirse bien con ellos mismos cuando miran por televisión o en los mismos estadios esta olimpiada manchada de mucha sangre. Han olvidado la masacre en la plaza de Tianamén, donde los tanques militares comunistas pasaron por encima de cuerpos jóvenes que exigían libertad. Sólo eso.

Olvidan las recientes protestas de la secta Falung Gong, un movimiento espiritual que se ha convertido en un movimiento social a favor de la libertad porque los han reprimido hasta la saciedad. Con saña.

Olvidan que millones de chinos tienen que callar por el temor de ir a la cárcel y su libertad de expresión es totalmente nula en una sociedad corrompida por lo peor del comunismo y un creciente consumismo estilo capitalista, pero sin las libertades reales de sociedades soberanas.

Detrás de cada deportista chino que gane o no una medalla, todos sabemos que hay un adoctrinamiento feroz y una obligación de ganarle a los demás, siempre imponiéndose con la ideología de la perfección: la comunista. De la misma forma que hace Cuba con sus deportistas, donde detrás hay también una ferocidad ideológica que les exige ganar, porque ganar significa levantar la moral de su partido comunista que es, a fin de cuentas, quien dirige todo este evento.

Es una pena que la democracia se haya hecho eco de esta olimpiada en China, donde mientras muchos se divierten viendo ganar a sus equipos o a sus deportistas favoritos, muchos prisioneros políticos están recibiendo torturas ante la indiferencia internacional de aquellos que no les importa.

Como dice una amiga que, como yo, tampoco ve las Olimpiadas: eso se llama solidaridad. Al menos ya somos dos. Y aunque seguimos siendo un cero punto cero, cero… Nos sentimos bien con nuestras conciencias.

¿Alguien más se siente así?

No sé, es un problema de cada cual.

Miami, Florida.
20 de Agosto de 2008