domingo, julio 12, 2015

Antonio ¨Tony¨ Pinelli padre de los fundadores del grupo Los Tres de La Habana se establece en Miami

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Admiro al grupo  ¨Los Tres de La Habana¨ (tanto los originales cono los actuales, pero más los originales);  Los Cañas no me llamaban la atención, pese a que cantó durante un tiempo una persona conocida. Leo hoy en El Nuevo Herald la noticia (un tanto  exagerada por la extensión del texto dedicado a  la misma:  Productor Tony Pinelli se establece en Miami. Empecé a leer la noticia  y me ¨chocó¨ lo siguiente.  El músico aseveró que mientras vivió en la isla siempre hizo “un periodismo serio” y fue “un crítico muy honesto de la realidad cubana”.

 Tony Pinelli tiene a su familia  en Miami: sus hijos Germán y Ari, a su nuera Ana y a su nieta. Tony Pinelli tuvo todo el derecho a ser Castrista y a defender en lo que creía; no tengo derecho a pedirle a ¨Tony¨ a que llegue con un ¨mea culpa¨  a Miami ni a pedirle  que se vuelva antiCastrista cuando no lo siente, pues quizás no se siente estafado ni tiene en cuenta tanta sangre y sacrificios vertidos para defender algo que ha sido la  tiranía más larga, más sangrienta, más cruel y más intransigente  que ha tenido Cuba en toda su historia; no hablo del daño y el dolor causados en   las víctimas del Castrismo porque quizás todavía Pinelli no sea capaz de comprenderlo o de aceptarlo, aunque, desgraciadamente, su difunta nietecita también lo fue,  pues con  ninguno de los  gobiernos que tuvo la República de Cuba (incluyendo dictaduras)  antes del 1 de enero de 1959 esa desgracia  hubiera ocurrido por la acción directa de un alto funcionario gubernamental. 

Tres de La Habana.Doloroso testimonio sobre el Castrismo 2


Pero C....S, que, al menos, Tony Pinelli no afirme que su periodismo fue siempre serio  y que fue siempre  un crítico honesto de la realidad cubana. Para argumentar mi protesta publico un botón de muestra; es  este  un artículo de Tony Pinelli  donde habla de las interminables colas en los comités militares municipales para aprovechar la ¨posibilidad de contribuir a la liberación de un país africano y poder pagar la deuda de sangre que tiene nuestra nacionalidad con ese continente, constituía la idea más sublime para los cubanos, dispuestos a cualquier sacrificio con tal de lograrlo¨.

VICENTE FELIÚ NO ES , NI ERA, EL ÚNICO ¨CORONEL¨ EN EL MOVIMIENTO DE LA NUEVA TROVA
Las interminables colas en las Oficinas del Comité Militar de la que se habla en ese artículo de Tony Pinelli era porque las personas civiles eran citadas militarmente por las diferentes oficinas de los municipios, ya que en Cuba el Servicio Militar es obligatorio, aunque se le haya cambiado el nombre a Servicio Militar General. Los citados tenían que ir a Angola ¨voluntario como el chino¨, pues si la persona decía que NO, recibía una ¨muerte incrueta¨ o ¨muerte civil¨ ya que para la tiranía totalitaria se convertía en Cuba en una ¨NO PERSONA¨; eso está ejemplificado por lo sucedido a numerosas personas que tuvieron el valor de decir que NO. Se usaron múltiples recursos, inclusive la ofensa y la presión de la presencia de conocidos, para compulsar a las personas citadas para que aceptaran ir a Angola.

Por cierto, después de leer este artículo ¿Qué dirán aquellas personas que dicen que la música no se debe ligar con la política?
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Tomado de http://www.cubarte.cult.cu

Angola: Recuerdo de una campaña (Primera parte)

Por Antonio ¨Tony¨ Pinelli
2007-04-15
Fuente: CUBARTE

A partir de la interesante serie sobre la participación cubana en la Guerra de Angola que hemos visto en estos días en la TV nacional, es inevitable que la mente vuele hacia aquellos días en que las colas se hacían interminables en los comités militares y la posibilidad de contribuir a la liberación de un país africano y poder pagar la deuda de sangre que tiene nuestra nacionalidad con ese continente, constituía la idea más sublime para los cubanos, dispuestos a cualquier sacrificio con tal de lograrlo.

En la tropa cubana que fue a Angola, - además de los soldados regulares de las FAR – existía un conglomerado de ocupaciones que venían de su composición, mayormente de la reserva, es decir, ciudadanos herederos de las Milicias Nacionales Revolucionarias, que a pesar de su profesión u oficio, podían empuñar las armas, como ha sido costumbre en nuestro país. Entre este conglomerado de oficios, se hallaba el de artista, ya fuera de la música, la literatura, artes plásticas, danza u otras disciplinas.

A la sazón, yo era director de un cuarteto vocal bien conocido en esa época, conformado por René Mateos, Ricardo González, Ramón Adriano y Roberto Benítez, que fungía como percusionista: “Los Cañas”, que ya actuaba profesionalmente desde el año 1966 y tras una reunión con el grupo, acordamos ofrecernos como voluntarios para ir a la Guerra de Angola como combatientes, a través de una carta dirigida a Raúl Castro, como Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que entregamos en sendas reuniones a la dirección del entonces Consejo Nacional de Cultura y a la de la Unión de Jóvenes Comunistas, que era la organización que atendía al Movimiento de la Nueva Trova , del cual éramos miembros.

Tras un corto tiempo, se nos comunicó que la alta dirección de las FAR nos había aceptado como combatientes, que teníamos que guardar el mayor secreto y que simplemente estuviéramos listos para cuando nos llamaran. Vinieron los exámenes médicos, las vacunas y un día al atardecer, nos ordenaron presentarnos en la Avenida 20 de Mayo, en un lugar que había sido un banco, pero que en ese momento funcionaba como punto de reunión o algo así.

Los Cañas nos reunimos en mi casa y partimos hacia la reunión y ¡Oh sorpresa! Allí estaban Silvio Rodríguez y Vicente Feliú, compañeros nuestros de la Nueva Trova, más el Grupo Manguaré (de ellos sí sabíamos que estaban involucrados) además de un mago profesional, a quien conocíamos de haber compartido escenarios en varias actividades: José Álvarez Ayra, “El Mago Ayra”. Por supuesto que no nos extrañó, pues era habitual en los compañeros del movimiento los viajes hacia misiones de profundo contenido político y desde la campaña electoral de Salvador Allende en Chile, pasando por el Perú convulso de Velazco Alvarado, hasta la presencia en Centroamérica, actuando en países con gobiernos hostiles, que no tenían relaciones con Cuba, eran habituales para los trovadores, pero… ¿un mago?

Ya esa noche, salimos hacia el entrenamiento, aunque no de manera permanente; así nos avezamos en el arme y desarme del AKM, - el legendario Kalashnikov – prácticas de tiro, información general y otras disciplinas rigurosas de entrenamiento físico, que no eran muy coherentes con nuestras vidas de “artistas”, pero que la juventud permitía asimilar perfectamente bien.

Estuvimos en El Chico, donde hicimos prácticas de tiro en El Mosquito, en la carretera a Mariel; después en una unidad militar en Valle Grande y por último en La Cabaña , donde nos dieron la chapilla (la mía era la No. 35666) y partimos al final, pero antes de eso, fuimos cada cual para su casa y vinieron largos días de espera, hasta que Silvio, Vicente y El Mago Ayra, pueden partir por avión primero, comenzando a actuar en cuanto llegaron, pues el MINFAR nos explicó que sí, que íbamos como militares, pero nuestra misión era actuar para los cubanos, además de las FAPLA y el pueblo angolano, aún en la misma trinchera adonde llegáramos, que así íbamos a resultar más útiles.

1 Comments:

At 2:14 a. m., Anonymous Gaby Cejudo said...

Yo crecí con estos movimientos y no me extraña que los músicos, y especialmente los cantautores cumplieran con una causa. El compromiso se obtiene desde que empuñas una guitarra de la misma manera que cuando empuñas un fusíl.

 

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